Home office y clases en línea: ¿Cómo cuidar la salud visual, auditiva y de la piel?

A raíz del confinamiento que vivimos, como consecuencia de la pandemia, mucho se ha hablado ya de la necesidad de cuidar la salud física y emocional. En este sentido, la mayoría de las recomendaciones se enfocan en...

15 de marzo, 2021

A raíz del confinamiento que vivimos, como consecuencia de la pandemia, mucho se ha hablado ya de la necesidad de cuidar la salud física y emocional. En este sentido, la mayoría de las recomendaciones se enfocan en la importancia de la activación física frecuente (levantarse del escritorio y alejarse de la computadora por algunos minutos cada hora, por ejemplo) y la ejercitación diaria. Sin embargo, además de cuidar huesos, músculos y articulaciones, hay otros aspectos de importancia que no solo hemos relegado a un segundo plano, sino que hoy han tomado un lugar preponderante debido al uso de los dispositivos electrónicos.

Los datos cambian a raíz de la pandemia…

Según datos estadísticos recientes, un adulto que labora actualmente en home office pasa un promedio de nueve a 12 horas frente a la computadora (contra las 5 que reportaba la OCDE en 2019) y, en muchos casos, igual cantidad de tiempo utilizando audífonos. En lo que se refiere a niños y jóvenes, que tienen la oportunidad de mantener su educación de manera regular en clases en línea (sumando el tiempo de esparcimiento viendo TV, jugando videojuegos o en redes sociales), el caso se agrava, ya que se registran aproximadamente 8 horas para los niños y entre 10 y 11 en adolescentes y jóvenes.

Las consecuencias

Por desgracia, más grave que las propias afectaciones derivadas de esto, el mayor problema es que las mismas son casi ignoradas por la mayoría de nosotros. Entre ellas destacan:

  • VISUALES:
  • Resequedad, irritación e inflamación ocular.
  • Visión borrosa.
  • Tensión ocular.
  • Daño al retinol (molécula de la retina).
  • Dolores de cabeza y/o migrañas.
  • Perturbación de los ciclos naturales del cortisol.
  • Trastornos del sueño.
  • AUDITIVAS:
  • Acúfenos o tinnitus (oír zumbidos o sonidos extraños sin que haya un origen aparente o una fuente externa que los provoque.
  • Hiperacusia o algiacusia (mayor sensibilidad a los sonidos ambientales).
  • Fatiga auditiva (disminución temporal de la audición).
  • Dolores de cabeza y/o migrañas.
  • Cefaleas, vértigos, insomnio, irritabilidad y disminución de la atención o la memoria.
  • DERMATOLÓGICAS:
  • Aumento de niveles de radicales libres.
  • Hiperpigmentación (melasma, manchas diversas).
  • Aumento de signos de la edad (arrugas y otros).

La solución

Por fortuna y a pesar de lo inquietante que pueda sonar lo anterior, hay muchas “cosas simples” que podemos hacer y que debemos convertir en parte de nuestra rutina de cuidado diario. Por ejemplo:

Ayúdate que yo te ayudaré…

El cuidado de la salud, en todos los aspectos, se ha convertido hoy en muestra mayor responsabilidad. Por ello, volvernos conscientes de lo que necesitamos hacer, establecer planes de acción para nuestra propia persona y para los que dependen de nosotros y ponerlos en marcha de manera inmediata y disciplinada. Esa es la única manera de garantizar que saldremos “enteros” de esta contingencia.

Comentarios


object(WP_Query)#17971 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(3) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(62608) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "03-06-2022" ["before"]=> string(10) "01-07-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(3) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(62608) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "03-06-2022" ["before"]=> string(10) "01-07-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(11) "vivir-mejor" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17969 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(3) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(3) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17934 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17930 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "03-06-2022" ["before"]=> string(10) "01-07-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(502) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-06-03 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-07-01 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (62608) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (3) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17965 (24) { ["ID"]=> int(80414) ["post_author"]=> string(2) "97" ["post_date"]=> string(19) "2022-06-30 13:18:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:18:49" ["post_content"]=> string(5641) " Me encuentro en mi alcoba preparándome para salir a un compromiso. Escucho un ruido fuera de lo normal como un murmullo de una voz desconocida. Volteo a mi alrededor. No encuentro nada, aparentemente todo está en orden.  Me paro frente al espejo observando mi traje negro muy elegante mientras doy unos ajustes para mi arreglo. Miro cada detalle de mi atuendo de pies a cabeza. Recorro mi persona de abajo hacia arriba. Al llegar a mi rostro mis ojos chocan con su reflejo; algo no está bien. La mirada en el espejo es penetrante impacta con un negro profundo en las pupilas. En conjunto una mirada intimidante y malévola hipnotiza mi atención.  Mi piel comenzó a enchinarse. Presiento entonces un mal que emana del reflejo de esa imagen. Sabía que no era yo el que miraba del otro lado. De pronto una sonrisa tenebrosa se pintó en la cara de aquel ser que no me explicaba quién era. Entonces, al percibir mi miedo, comenzó a reír con más fuerza hasta llegar a la carcajada burlona e intimidante. Podía escuchar su voz atravesando el cristal y se metía en mi mente invadiendo con su tono mi cuerpo entero. El terror en mí crecía, pero al mismo tiempo lo enfrentaba. Entendí que no había opción más que  encararlo como pudiera, aunque sabía de antemano que era imposible vencerlo, pues tenía poderes que desconocía, en otras palabras, no era humano.  Le grité que se callara y solo conseguía que se burlara más. Lo cuestioné con valor y voz firme, pero parecía no importarle. Podía sentir la seguridad que tenía él sobre mí. Intenté romper el espejo con un objeto, pero antes que eso sucediera desapareció la imagen: solo podía ver frente a mí  un pedazo de vidrio sin reflejo.  Creí que lo había alejado, pero de pronto sentí cómo se helaba poco a poco  el cuarto donde me hallaba. Sentía cómo subía el frío por mis pies, ese que no se quita con una frazada, uno que te invade por dentro… el frío de la muerte que acompaña el silencio.  A mis espaldas sentí una presencia,  volteé para ver qué era. Mi reflejo se había salido del espejo. Ahora estaba parado frente a mí: era mi propia imagen. Era yo, pero a la vez no lo aceptaba. Todo era muy confuso. Mi mente se desorbitaba al no entender que sucedía. Lo volví a enfrentar aunque mi otro yo tenía gran fuerza, la sentía sin haberlo tocado. Su figura era sólida con una mirada penetrante e intimidante y una sonrisa que te dice que estás a su merced.  Intenté atacarlo pero desapareció. Quería cantar victoria cuando de repente su risa se escuchaba en cada rincón de la casa como si estuviera en todos lados al mismo tiempo. El frio era intenso. Le grité que me enfrentara pero solo conseguía hacerlo más grande como si se alimentara de mi miedo y rabia. Parecía que eso le daba fuerza. Intenté salir. Corrí hacia la puerta pero entre más avanzaba, el pasillo era más largo y no tenía fin.  Lo volví a retar diciendo que peleara sin trucos. Apareció frente a mí y con gran fuerza empezó a aventarme como si fuera un muñeco de trapo. Pero una vez que sentí su poder, ya nada me importó: estaba decidido a todo. Contrarrestaba sus ataques, pero no lograba frenarlo. Me tiró al piso y allí empezó ahorcarme. Entendí que esa no era la manera de acabar con él, pues su fuerza me superaba.  Tomé un crucifijo tejido con hilo confeccionado en un convento que portaba yo en el cuello. Se lo puse en su rostro. Cuál fue mi sorpresa que desapareció de mis manos, lo que ocasionó nuevamente una risa burlona y me dijo: “Solo funciona si tienes fe y la tuya no existe”. Volvió a reír. Esa situación me hizo dudar de mis creencias. De pronto entendí que esa era la razón de su existencia. Mi escepticismo, el miedo que emanaba de mi ser lo alimentaba y le daba más fuerza; sin embargo, me faltaba entender por qué su imagen era idéntica a la mía. De pronto acepté la derrota, solo que esta vez no tuve miedo. Le dije: “Aquí estoy no puedo contigo, solo puedo aceptar mi destino, no lo forzaré, pero tampoco tendré miedo, pues al final todos moriremos, y si ya cumplí, estoy preparado”. Sonreí y suavicé mi mirada. Vi cómo perdió el aplomo con mis palabras. Con voz firme le dije en forma de reclamo y sin titubear que ya no quería pelear, que estaba cansado de pelear. Un silencio sepulcral invadió el cuarto. Poco a poco se fue desvaneciendo el frio. La calma llegó y mi alma se serenó.  ¿De dónde venía aquella presencia? No sé. ¿A dónde se fue? Tampoco. Pero lo más extraño es que fuera mi imagen. ¿Sería que mis monstruos y fantasmas me rondaban? Tal vez ya era tiempo de enfrentarlos y aceptarlos para poder domarlos.  A veces pienso que ese ente salió de mi interior y allí regresó, pero ahora está bajo mi control. Ya no soy esclavo de su ira ni me aconseja el miedo que me infundía. Vive dentro de mí: soy consciente de que en cada uno de nosotros debe haber un balance de lo bueno y lo malo. Ninguno se interpone al otro simplemente se complementan.  “ESTA ES LA NATURALEZA DE MI SER”.  " ["post_title"]=> string(22) "Enfrenta tus monstruos" ["post_excerpt"]=> string(157) "Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan a nuestros monstruos interiores. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(22) "enfrenta-tus-monstruos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-30 13:22:41" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:22:41" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=80414" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17870 (24) { ["ID"]=> int(79920) ["post_author"]=> string(3) "187" ["post_date"]=> string(19) "2022-06-15 09:07:35" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-06-15 14:07:35" ["post_content"]=> string(2895) "¡Hola, deseo que tu día vaya excelente! Sin más rodeos vamos al tema de hoy:
  1. Aceptas. Sabes que la vida es maravillosa y trae cosas igual, pero que también eres conciente de que existe la adversidad y todos la experimentamos en mayor o menor medida. Dejas de cuestionarte, ¿por qué a mí? Tu enfoque está en el ¿para qué?
  2. Te alejas del drama. Si consigues el punto uno automáticamente estás en el punto dos. Ya no gastas energía queriendo que las cosas sean tal y como las deseas; ya no buscas que los demás volteen a verte y el traje de víctima ya no te queda. Simplemente miras hacia adelante y te enfocas en lo positivo. 
  3. Estás al tanto de que la renuncia te fortalece. Cuando soltamos lo que ya no está aportando a nuestra felicidad y avance nos hacemos más fuertes. Retener a costa de tu bienestar ya no es una opción. Sabes que la libertad es sinónimo de amor. 
  4. Te respetas, por eso renuncias al sufrimiento innecesario e inútil, ese que muchas veces elegimos (de manera consciente o inconsciente) por tomar malas decisiones o por adoptar el rol de víctima. 
  5. Comprendes que, más allá de los acontecimientos, lo que determina tu estado de ánimo es la interpretación que estás haciendo de eso, y que tienes el poder para contarte la historia que desees. 
  6. Sabes que lo externo es incontrolable, por eso te centras únicamente en tu interior, pues ahí se concentra tu poder. 
  7. Vigilas constantemente tus pensamientos. Estás conciente de que sacarlos no funciona, por eso mejor le das paso a los que te ayudan a sentirte bien al instante; conservas la calma sabiendo que con este ejercicio los pensamientos negativos saldrán poco a poco. 
  8. Eres tu prioridad. Sólo si estás bien física y mentalmente puedes ayudar a otros. 
Si estas ideas te aportan algo positivo compártelas. Si quieres mejorar algún aspecto de tu vida cotidiana contáctame: [email protected] / WhatsApp: 55 20 82 88 71 " ["post_title"]=> string(45) "Ocho indicativos de que alcanzaste la madurez" ["post_excerpt"]=> string(84) "Si aún no aparecen en tu vida, toma nota para experimentar la plenitud verdadera. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(45) "ocho-indicativos-de-que-alcanzaste-la-madurez" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-15 09:08:18" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-15 14:08:18" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=79920" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17965 (24) { ["ID"]=> int(80414) ["post_author"]=> string(2) "97" ["post_date"]=> string(19) "2022-06-30 13:18:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:18:49" ["post_content"]=> string(5641) " Me encuentro en mi alcoba preparándome para salir a un compromiso. Escucho un ruido fuera de lo normal como un murmullo de una voz desconocida. Volteo a mi alrededor. No encuentro nada, aparentemente todo está en orden.  Me paro frente al espejo observando mi traje negro muy elegante mientras doy unos ajustes para mi arreglo. Miro cada detalle de mi atuendo de pies a cabeza. Recorro mi persona de abajo hacia arriba. Al llegar a mi rostro mis ojos chocan con su reflejo; algo no está bien. La mirada en el espejo es penetrante impacta con un negro profundo en las pupilas. En conjunto una mirada intimidante y malévola hipnotiza mi atención.  Mi piel comenzó a enchinarse. Presiento entonces un mal que emana del reflejo de esa imagen. Sabía que no era yo el que miraba del otro lado. De pronto una sonrisa tenebrosa se pintó en la cara de aquel ser que no me explicaba quién era. Entonces, al percibir mi miedo, comenzó a reír con más fuerza hasta llegar a la carcajada burlona e intimidante. Podía escuchar su voz atravesando el cristal y se metía en mi mente invadiendo con su tono mi cuerpo entero. El terror en mí crecía, pero al mismo tiempo lo enfrentaba. Entendí que no había opción más que  encararlo como pudiera, aunque sabía de antemano que era imposible vencerlo, pues tenía poderes que desconocía, en otras palabras, no era humano.  Le grité que se callara y solo conseguía que se burlara más. Lo cuestioné con valor y voz firme, pero parecía no importarle. Podía sentir la seguridad que tenía él sobre mí. Intenté romper el espejo con un objeto, pero antes que eso sucediera desapareció la imagen: solo podía ver frente a mí  un pedazo de vidrio sin reflejo.  Creí que lo había alejado, pero de pronto sentí cómo se helaba poco a poco  el cuarto donde me hallaba. Sentía cómo subía el frío por mis pies, ese que no se quita con una frazada, uno que te invade por dentro… el frío de la muerte que acompaña el silencio.  A mis espaldas sentí una presencia,  volteé para ver qué era. Mi reflejo se había salido del espejo. Ahora estaba parado frente a mí: era mi propia imagen. Era yo, pero a la vez no lo aceptaba. Todo era muy confuso. Mi mente se desorbitaba al no entender que sucedía. Lo volví a enfrentar aunque mi otro yo tenía gran fuerza, la sentía sin haberlo tocado. Su figura era sólida con una mirada penetrante e intimidante y una sonrisa que te dice que estás a su merced.  Intenté atacarlo pero desapareció. Quería cantar victoria cuando de repente su risa se escuchaba en cada rincón de la casa como si estuviera en todos lados al mismo tiempo. El frio era intenso. Le grité que me enfrentara pero solo conseguía hacerlo más grande como si se alimentara de mi miedo y rabia. Parecía que eso le daba fuerza. Intenté salir. Corrí hacia la puerta pero entre más avanzaba, el pasillo era más largo y no tenía fin.  Lo volví a retar diciendo que peleara sin trucos. Apareció frente a mí y con gran fuerza empezó a aventarme como si fuera un muñeco de trapo. Pero una vez que sentí su poder, ya nada me importó: estaba decidido a todo. Contrarrestaba sus ataques, pero no lograba frenarlo. Me tiró al piso y allí empezó ahorcarme. Entendí que esa no era la manera de acabar con él, pues su fuerza me superaba.  Tomé un crucifijo tejido con hilo confeccionado en un convento que portaba yo en el cuello. Se lo puse en su rostro. Cuál fue mi sorpresa que desapareció de mis manos, lo que ocasionó nuevamente una risa burlona y me dijo: “Solo funciona si tienes fe y la tuya no existe”. Volvió a reír. Esa situación me hizo dudar de mis creencias. De pronto entendí que esa era la razón de su existencia. Mi escepticismo, el miedo que emanaba de mi ser lo alimentaba y le daba más fuerza; sin embargo, me faltaba entender por qué su imagen era idéntica a la mía. De pronto acepté la derrota, solo que esta vez no tuve miedo. Le dije: “Aquí estoy no puedo contigo, solo puedo aceptar mi destino, no lo forzaré, pero tampoco tendré miedo, pues al final todos moriremos, y si ya cumplí, estoy preparado”. Sonreí y suavicé mi mirada. Vi cómo perdió el aplomo con mis palabras. Con voz firme le dije en forma de reclamo y sin titubear que ya no quería pelear, que estaba cansado de pelear. Un silencio sepulcral invadió el cuarto. Poco a poco se fue desvaneciendo el frio. La calma llegó y mi alma se serenó.  ¿De dónde venía aquella presencia? No sé. ¿A dónde se fue? Tampoco. Pero lo más extraño es que fuera mi imagen. ¿Sería que mis monstruos y fantasmas me rondaban? Tal vez ya era tiempo de enfrentarlos y aceptarlos para poder domarlos.  A veces pienso que ese ente salió de mi interior y allí regresó, pero ahora está bajo mi control. Ya no soy esclavo de su ira ni me aconseja el miedo que me infundía. Vive dentro de mí: soy consciente de que en cada uno de nosotros debe haber un balance de lo bueno y lo malo. Ninguno se interpone al otro simplemente se complementan.  “ESTA ES LA NATURALEZA DE MI SER”.  " ["post_title"]=> string(22) "Enfrenta tus monstruos" ["post_excerpt"]=> string(157) "Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan a nuestros monstruos interiores. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(22) "enfrenta-tus-monstruos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-30 13:22:41" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:22:41" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=80414" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(13) ["max_num_pages"]=> float(7) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "1dee12b31082af092cba3434e5b59714" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Enfrenta tus monstruos

Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan a nuestros monstruos...

junio 30, 2022

Ocho indicativos de que alcanzaste la madurez

Si aún no aparecen en tu vida, toma nota para experimentar la plenitud verdadera. 

junio 15, 2022




Más de categoría

Enfrenta tus monstruos

Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan...

junio 30, 2022
¿Aún no sabes cómo el Smart Working puede mejorar tu vida laboral?

¿Aún no sabes cómo el Smart Working puede mejorar tu vida laboral?

La rigidez está quedando atrás para dar cabida a procesos más flexibles.

junio 30, 2022

Las pequeñas cosas | Barbecho

Me persigue la idea de que la vida es un ratito y se debe disfrutar al máximo aun frente...

junio 27, 2022

Sindrome de FOMO: ¿está afectando la vida de mis hijos?

Alejandra Ruiz Sánchez explica los riesgos de las redes sociales y los trastornos que pueden ocasionarnos cuando no se...

junio 27, 2022