Seguridad de instalaciones estratégicas en México: ¿Estamos preparados?

La tarde del pasado 28 de diciembre, México enfrentó una falla eléctrica que dejó a 10.5 millones de usuarios sin servicio de electricidad. Este problema eléctrico significó que 26% de los 46.5 millones de usuarios de las...

15 de enero, 2021

La tarde del pasado 28 de diciembre, México enfrentó una falla eléctrica que dejó a 10.5 millones de usuarios sin servicio de electricidad.

Este problema eléctrico significó que 26% de los 46.5 millones de usuarios de las zonas afectadas, se quedaran sin luz durante una hora aproximadamente. Estas fallas se registraron entre Ciudad Victoria, Tamaulipas, y Linares, Nuevo León (dos líneas); entre Mazatlán, Sinaloa, y Tepic, Nayarit (dos líneas); y entre Durango y Fresnillo, Zacatecas.

Al menos 16 centrales eléctricas, incluidas solares y eólicas, salieron de operación ante un desbalance entre el consumo y la generación de energía, después de que se activaran protecciones para cuidar al Sistema Eléctrico Nacional y evitar que 130 millones de mexicanos se quedaran sin luz.

Al día de hoy existe la disyuntiva sobre la existencia o no de un incendio en el municipio de Padilla, que pudo ser el causante de la afectación en las líneas de suministro, pero la reflexión de este incidente es mucho más amplia y compleja: ¿Qué tan preparado está México en la seguridad de sus instalaciones estratégicas?

Se considera como instalación estratégica a los espacios, inmuebles, construcciones, equipos y demás bienes destinados al funcionamiento, mantenimiento y operación de las actividades consideradas como estratégicas por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como aquellos que tienden a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano en términos de la Ley de Seguridad Nacional.

México desarrolló hace 20 años un catálogo de instalaciones consideradas estratégicas, entre ellas PEMEX, Conagua, CFE –especialmente la planta nuclear de Laguna Verde–, aeropuertos, puertos marítimos, terminales de pasajeros, carreteras, vías férreas, oficinas del Servicio Postal Mexicano (Sepomex) y de Telecom.

Hoy amenazas sociales, naturales y accidentales constituyen un riesgo para las instalaciones estratégicas de México, cuya alteración por organizaciones sociales, el crimen organizado y grupos terroristas podría afectar la estabilidad del país en sectores vitales como el del gobierno, el militar, las comunicaciones y transportes, la salud, energía, electrónico y del ciberespacio.

Entre las amenazas a instalaciones vitales destacan las de carácter social, como ataques, asaltos, sabotajes, destrucción, intrusión, robos a instituciones públicas y privadas; secuestro, colusión, extorsión de funcionarios, por lo cual “implican una negación total del sistema de normas y leyes; sus consecuencias afectan la vida, bienes y el ambiente”, considera el Consejo Nacional de Seguridad.

La vulnerabilidad de las instalaciones estratégicas se vive día a día. Por ejemplo, el robo de combustible que evidenció la capacidad de los grupos delictivos y cárteles de afectar los ductos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y obligó al gobierno federal a ordenar la intervención de las Fuerzas Armadas.

El robo de hidrocarburos es solo una muestra de que la línea es muy frágil y que un mal manejo de prevención, administración y reacción de instalaciones estratégicas puede desestabilizar al país.

El objetivo en la protección de instalaciones estratégicas representa un reto que consiste en garantizar la efectividad del personal de seguridad con protocolos de operación ante amenazas de bomba, manifestaciones, bloqueo de accesos a instalaciones, agresión a personal o funcionarios, robos, sismos, incendios, terrorismo, secuestros, toma rehenes, delincuencia organizada.

Actualmente, el Servicio de Protección Federal (SPF), órgano desconcentrado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, es el responsable de la salvaguarda y custodia de al menos 3 mil instalaciones estratégicas del país, públicas y privadas.

Una de las principales acciones del SPF, en lo que va la administración del presidente López Obrador, es reforzar la vigilancia contra el robo de hidrocarburos en algunos estados del país y puntos estratégicos de PEMEX en el Estado de México y la Ciudad de México.

El Servicio de Protección Federal cuenta con un Centro Internacional de Información para recopilar, procesar y almacenar datos de operaciones y servicios, y es la única institución que puede certificar a corporaciones de seguridad pública o privada de los tres órdenes de gobierno.

Los retos en materia de protección de instalaciones estratégicas son amplios y de diversas naturalezas que van desde la falta de personal adecuado; contratación de empresas de seguridad no siempre en función de su calidad; realización periódica de análisis de riesgos; ausencia de capacitación y simulacros para la detección de áreas de mejora ante situaciones de riesgo y muchas otras más. Un buen sistema de seguridad siempre se fundamenta en la prevención de las acciones.

Expertos en seguridad nacional sostienen que actualmente las instalaciones estratégicas de México son vulnerables a riesgos y amenazas por parte de organizaciones sociales, criminales y terroristas.  La reflexión final continúa siendo la misma: ¿Estamos realmente preparados?

 

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En su manera de actuar, el fascismo lleva al extremo la lógica del antagonismo (planteando una “lucha a muerte” con sus enemigos y alegando siempre –si no implementándola– una cuota de amenaza extrainstitucional de violencia, de presión popular directa que se saltea los complejos canales legales e institucionales), mientras que, respecto de su objetivo político, postula (…) lo contrario, un cuerpo social jerárquico sumamente ordenado (por lo que no sorprende que el fascismo suela recurrir a metáforas orgánicas y corporativas) (…) [su] meta [es] una armonía jerárquicamente estructurada a la que llega tras un enfrentamiento sin riendas” (p. 32). Para Žižek la conclusión es que el populismo “no puede tomarse como sustento para la renovación de las políticas emancipadoras”. Y observa una diferencia entre el populismo de otras épocas y los movimientos actuales. Su distintivo es que abandera la lucha contra la “cual se moviliza el pueblo: el auge de la “pospolítica”, la reducción de la política a administración racional de intereses en conflicto”. En efecto, hay una reducción y degradación de la democracia a espectáculo, en donde no está en juego la discusión de las políticas públicas ni la toma de decisiones colectivas, sino limita y reduce exclusivamente a elegir a este o aquel político-mercancía, con base en eslóganes y poco más. La política del entretenimiento tiene el cometido de soslayar la solución de los fenómenos sociales, cuya finalidad es la de mantener el orden dominante, caracterizado por la exacción y concentración de rentas. Continúa este autor, el “gesto básico [del populismo] es negarse a enfrentar la complejidad de la situación, reduciéndola a una lucha sin matices con la figura pseudoconcreta de un enemigo [las elites, los corruptos, los neoliberales…]. El populismo es así, por definición, un fenómeno negativo, un fenómeno basado en un rechazo, incluso en una asunción implícita de impotencia” (p. 46). ¿Por qué impotencia? Porque deja intactas las causas del problema. Para ilustrar el punto Žižek cuenta el chiste del personaje que perdió sus llaves una noche. Las buscaba cerca de donde iluminaba el farol, no en el lugar que las perdió, porque en ese sitio no había luz. “Claro, las busca donde no están, pero donde la visibilidad es mejor. Siempre hay algo de esta trampa en el populismo (…) [aunque reconoce que cabe aprender de este movimiento su capacidad de] movilización política que, aun compartiendo su crítica a la política institucionalizada, logre evitar la tentación populista” (p.46). ¿Cómo lograr una movilización popular para enfrentar las causas de los males que aquejan a la sociedad moderna? Volvemos a las preguntas del principio: “¿somos libres?, esto es, ¿tenemos libre voluntad?”. Las neurociencias arrojan cierta luz. Si bien el libre albedrío o la capacidad de elegir están condicionadas por nuestras reacciones neuroquímicas, el instinto de supervivencia nos ha conducido a preferir un sistema constitucional democrático para preservar la autonomía de las personas frente a la tiranía: la libertad para escapar de la arbitrariedad, que implica, entre otras cosas, participar en la construcción de la cosa pública (República). Aclarado este tópico, cabe añadir que, igual que el populismo, un programa de transformación del statu quo debe apelar a los sentimientos, a los instintos básicos de las personas para movilizarlas a favor de un cambio real. Es un reto formidable." ["post_title"]=> string(30) "Contra la tentación populista" ["post_excerpt"]=> string(102) "“Contra la tentación populista”; Autor: Slavoj Žižek; Editorial: Ediciones Godot; Año: 2019. 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Contra la tentación populista

Contra la tentación populista

“Contra la tentación populista”; Autor: Slavoj Žižek; Editorial: Ediciones Godot; Año: 2019.

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