Era el año de 2008 cuando un enfrentamiento entre agrupaciones de emos y punks se convirtió en la noticia de la semana por aquellos tiempos. Décadas más atrás, en 1910 inició el conflicto armado de la revolución mexicana, el cual se conmemora año con año el 20 de noviembre.
La lista de enfrentamientos en México, armados o no, es grande. Mexicanos, gringos, musulmanes, franceses, ingleses, romanos, venezolanos, brasileños, alemanes, etc., han protagonizado conflictos desde tiempos remotos, porque la rivalidad, el sentido de pertenencia, el poder y los intereses prevalecen por encima del bienestar público. No importa por encima de quién se pase, el fin justifica los medios.
De los revolucionarios hasta la ahora llamada generación “Z”, los movimientos se han llamado e identificado de múltiples formas. Las causas de su lucha han sido diversas y han utilizado emblemas, colores, nombres de líderes y banderas de todo tipo. La gran pregunta es: ¿Sirve de algo?
La historia nos dirá que sí, que gracias a los movimientos y las luchas la humanidad ha alcanzado independencia, tierra y libertad, respeto al derecho ajeno, democracia, justicia y bienestar. Las estadísticas lo confirmarán. Las economías mundiales lo certificarán. La estabilidad mundial lo verificará. En México, en pleno siglo XXI, sin embargo, en 2025 al parecer, quedan muchos recovecos.
Al paso del tiempo, las demandas de la población y los abusos del poder se transforman, aunque comparten un principio básico: la lucha se divide en “buenos y malos”. Pero ¿Cómo saber quién realmente es el bueno y quién el malo?
El mundo cinematográfico nos muestra todo el tiempo héroes y villanos, sacrificios heroicos que salvan a la humanidad y/o al mundo de la catástrofe. En la vida real, no existen héroes y la humanidad está desprotegida, pero necesita creer, necesita esperanza y quizá por eso, los genios de la cinematografía nos sorprenden cada día con sus historias sorprendentes, cada vez más espectaculares y futuristas. Y de esta forma, nos entregan secuelas de historias que están más que trilladas pero que siguen vendiendo ilusión: Avengers Doomsday, Mario Bros. Galaxy, The Batman II, Spider-Man: Brand New Day, Spider-Man: Beyond the Spider-Verse y que podremos ver en las salas de cine para el 2026; entre otras, porque quizá la realidad no tiene nada nuevo qué ofrecer ni nada prometedor que dar a la humanidad, pero la ficción ya está preparada para vendernos trocitos de emoción y felicidad utópicas que, al parecer es lo único que nos queda por el momento.
En tiempos convulsos, una revolución más, una manifestación más, violencia extrema y conflictos no ayudan, dividen. No suman, restan. No importa el color de piel, la raza, la religión, el idioma, el estrato social; al parecer, no hemos aprendido que todos estamos en el mismo barco y que un día todos moriremos entre falsos ideales, pero quienes ostentan el poder y la riqueza seguirán gobernando al mundo. ¡Nos leemos a la próxima!
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