Comparto algunas notas y reflexiones propias a partir de un encuentro reciente con empresarios venezolanos radicados en México. Dadas las simpatías reiteradamente mostradas por el régimen de la 4T hacia los países que han seguido la ruta del socialismo en América Latina (Cuba, Venezuela y Nicaragua) el asunto me parece de la mayor relevancia. En especial para ver si así despiertan de su encantamiento los mexicanos que todavía se mantienen fieles a AMLO y su sucesora -a pesar de la abrumadora evidencia del desastre morenista en marcha- y para que los ya conscientes del grave rumbo que sigue nuestro país nos pongamos las pilas y hagamos todo lo posible para que México no caiga en ese infierno.
Lo primero es constatar el nivel de destrucción de Venezuela durante la dictadura bolivariana de Chávez y Maduro. La destrucción es increíble para un país que en algún momento se consideró uno de los más prósperos de Latinoamérica. Aquí algunos datos:
•Entre el 2013 y 2025, el PIB ha perdido el ¡75% de su valor! De ser una economía que se comparaba con las de Brasil y México, hoy es comparable a las de Haítí o Sudán.
•El salario mínimo mensual es de ¡3 dólares! (En México, el salario mínimo diario es de 18.9 dls).
•Se estima que 93% de la población vive en nivel de pobreza (su nivel de ingresos no alcanza a cubrir sus necesidades mínimas diarias), pero entre estos 2/3 viven en situación de pobreza extrema (una persona o una familia no alcanza a cubrir el costo de una canasta básica de productos alimenticios).
•Más de 8 millones de personas se calcula que han salido huyendo “del humanismo bolivariano”. Esto es 1/3 de la población que había en el año 2000 (24 millones).
•Se destruyeron las cadenas productivas, de modo que la economía está en ruinas. La escasez de bienes y servicios que en una sociedad moderna se requieren es deprimente.
•La inflación ha sido brutal, con cerca de 500 % anual y a la moneda le quitaron 14 ceros (porque con esos niveles ya no servían las calculadoras de uso común).
•En los últimos 20 años, la infraestructura física de Venezuela ha sufrido un deterioro masivo: miles de obras públicas quedaron inconclusas, gran parte de la red vial y hospitalaria está en ruinas, y proyectos energéticos y de transporte fueron abandonados. Se estima que más de 246 grandes obras quedaron paralizadas, con pérdidas superiores a los 300.000 millones de dólares. Hay regiones enteras, fuera de Caracas, donde lo habitual es que ya no cuenten con energía eléctrica de manera regular.
•La producción petrolera, administrada por el gobierno, pasó de 3 millones de barriles diarios en su pico en 2004 a 500 mil barriles en 2020. Esto implica un colapso del 83%.
•La destrucción de infraestructura que se considera más grave es la del capital humano: “Lo primero que hizo el régimen fue quitarle dinero a la educación pública y destruir la educación privada”. A eso sumemos que, entre los millones de quienes han decidido abandonar su país, estaban los más y mejor educados. (Muchos de ellos parecerían estar dispuestos a regresar a su país pero no bajo cualquier condición: es imperativa la recuperación política -estado de derecho y democracia-).
•La transición política es difícil porque:
—Las instituciones del estado fueron totalmente destruidas y lo que hay está controlado por la mafia bolivariana.
—Diosdado Cabello controla a “los colectivos” que son agrupaciones mafiosas de civiles armados, de los que se estima que hay alrededor de medio millón de personas.
—Los partidos de oposición no existen y la oposición está desarticulada. Se tiene que reconstruir y eso tomará tiempo.
—La llamada “Ley Maduro” (reforma electoral) anuló las posibilidades reales para que la oposición le disputara realmente el poder a la dictadura.
•La recuperación económica también es difícil porque se requieren condiciones de seguridad jurídica y social que hoy no existen. Se dice que cuando se reunieron los directivos de las principales empresas petroleras estadounidenses con el Presidente Trump, a petición de éste para pedirles que invirtieran en Venezuela, el CEO de Exxon-Mobile le dijo que en las circunstancias actuales invertir en ese país es impensable: Venezuela is now an uninvestable country.
•Esto es importante de cara a la transición porque, si no se reestablece el estado de derecho y un orden político no mafioso, la recuperación económica no será posible.
Finalmente, se vislumbran tres escenarios básicos posibles para el futuro próximo:
1) Continuación de la “dictadura tutelada”. Es la situación actual, que se comprende como un estadio temporal, pero si el periodo se alarga, el país no podrá recuperarse; seguiría el desastre para el pueblo venezolano y sería también trágico para la administración Trump. Los ganones serían los hermanos Rodríguez y la renovada élite mafiosa.
2) Balcanización. Podría ocurrir si EEUU decidiera salir de Venezuela (como ocurrió en Afganistán) o se rompe el pacto entre Delcy Rodríguez y Donald Trump. El escenario desemboca en una guerra civil, que es lo que han dicho que quieren evitar Trump y Rubio. En este escenario todos pierden.
3) Transición democrática. No solo es lo más deseable sino el único escenario conveniente para Venezuela, EEUU y la región en general. Esto requiere la pronta recuperación del estado de derecho y la reconstrucción institucional como condiciones sine qua non para hacer posible el retorno de inversiones y la recuperación económica. Esto requiere presión interna y organización de la oposición para seguir presionando por este camino. Mientras más pronto esto sea, tanto mejor, pero antes se requiere el control político o supresión de las mafias actuales.
Nota adicional: En esta larga noche los empresarios venezolanos cargan un peso de culpa significativo. En principio, muchos optaron por “enchufarse” con el régimen chavista: por miedo, por presiones efectivas de la dictadura o, lo más grave, por indiferencia para defender la institucionalidad democrática y el estado de derecho. Esto último, como tal vez en México hoy, a muchos empresarios les importa poco… hasta que ya no hay remedio.
Los mexicanos debemos ser muy conscientes de los riesgos reales de la sistemática destrucción democrática e institucional que está en marcha.
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X: @AdrianRdeCh
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