Nuevo Nobel

Agradezcamos a la Academia Sueca la bocanada de aire fresco que nos trae con la designación de Bob Dylan… Agradezcamos a la Academia Sueca la bocanada de aire fresco que nos trae con la designación de Bob...

20 de octubre, 2016 dylan-nobel_de_literatura

Agradezcamos a la Academia Sueca la bocanada de aire fresco que nos trae con la designación de Bob Dylan…

Agradezcamos a la Academia Sueca la bocanada de aire fresco que nos trae con la designación de Bob Dylan para el premio Nobel.

La controversia desatada con tal designación viene a refrescar los temas de conversación abrumados por las pésimas noticias que invaden los medios de comunicación y se enfocan hacia temas de mayor altura.

En mis primeros escarceos en la música, con toda la soberbia de la juventud, me expresé con desdén de la música tropical; mi papá me preguntó si había escuchado “Tu Voz”, cantada por Celia Cruz, a lo que respondí con un inseguro “probablemente”. Él me dijo que seguramente la había oído mas no escuchado y me sugirió hacerlo.

Dos o tres días de sintonizar la cascabelera y cosquilleante Radio AI me permitieron intentar escucharla y después de la primera impresión, busqué en la rockola de la tortería, cuyo sonido invadía nuestro departamento a todas horas, la susodicha canción y le invertí las monedas que formaban mi capital.

No me explicaba cómo, el señor a quien no se le podía interrumpir cuando escuchaba sus discos con La Traviata, admirador de Ferruccio Tagliavini, Mario Lanza, Rimski Korsakov, que recorría la sala Chopin hasta encontrar Old Man River o la colección de Mazurcas, que empeñó su reloj para completar la entrada a Bellas Artes para ver dirigir a Kachaturian, o estaba al pendiente de la XELA cuando transmitía a Dvorak o a Vivaldi y lindezas por el estilo, me sugería escuchar a Celia Cruz, la que me atosigaba con su Isla del Encanto y su comercial de Jarritos que buenos son.

Lo platiqué con él y me enseñó que la belleza de la música se podía encontrar en cualquier género, que en las obras de los clásicos también hubo piezas fallidas o deleznables y que lo que había trascendido era lo mejor de cada género y artista, por lo que teníamos que estar atentos a las nuevas expresiones sin encasillarnos en cartabones establecidos; buscando la belleza sin prejuicios la encontraríamos en tantos más lugares que nos sorprenderíamos.

Aceptó bajarse de su pedestal, reconoció el valor de la guitarra eléctrica que en principio le desagradaba, escuchó el rock and roll, juntos descubrimos el bossa nova, me enseñó que tanto Gardel como Cole Porter estaban siendo reciclados y alcanzó a escuchar y disfrutar lo mejor de Los Beatles.

La variedad de la literatura es equiparable a la de la música y, en tanto expresiones artísticas, tienen oportunidad de conjugarse para expresar la misma belleza, podemos escuchar un poema sinfónico y encontrar la musicalidad de un soneto, la canción expresa la belleza de una manera diferente y estremece las cuerdas sensibles de cualquier alma dispuesta.

Poeta, dramaturgo, novelista, cuentista, todos son trabajadores de la literatura y los mejores de entre ellos, conforme el criterio de la Academia, han sido galardonados; mas no son todas las especialidades en las que se ha dividido el trabajo literario; existen los letristas, Gabriel García Márquez reconoció su incapacidad de componer la letra para un bolero, existen los moneros, ¿Quién le negará a Gabriel Vargas la categoría de relator costumbrista a su Familia Burrón?; si agregamos a Yolanda Vargas Dulché con su Memín y a Rius con sus Supermachos y Agachados, integran ya una legión, que se refuerza con los autores de Chanoc, Fantomas, los Supersabios y los importados: Pequeña Lulú, Walt Disney, Hombres X y tantos más que no caben aquí, pero que han trascendido como género.

No cometo el sacrilegio de sugerir un galardón para ellos, ni los trascendentes Quino y su Mafalda o Schults y sus Peanuts, con todo y su calidad y profundidad, no los considero merecedores de tal gracia, mas quedo abierto al futuro reconocimiento de alguno que llegue a la calidad de Bob Dylan.

En el improbable caso de que llegara a tener una opinión válida para sugerir candidato al Nobel de literatura, apoyaría a Lynne McTaggart, en especial por su obra “El Experimentode la Intención”, y sucedería que la mayoría de los lectores ni idea tendrían de quien es esta persona ni de la temática de su obra, tal como se ha dado en muchas ocasiones con los escritores galardonados.

Hoy los puristas del idioma se escandalizan, mañana tal vez haya que abrir nuevas categorías de Nobel para la mejor presentación en video o a la técnica de enseñanza en tercera dimensión que permita, a través del teléfono inteligente, sacar del analfabetismo literal y/o intelectual a pueblos enteros, permitiéndoles con ello cerrar las brechas culturales que cada día se hacen mayores.

Preparémonos para recibir estos avances hoy impensables y fomentemos estas discusiones que enriquecerán la temática diaria y nos permitirán soslayar el lodo informático que nos ahoga.

Los tiempos están cambiando y la respuesta está en el viento. Tengamos apertura de mente para recibirlos.

Comentarios
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PROMESAS Y MÁS PROMESAS Como bien dice el dicho “el prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila”, en abril del 2020, ante los fuertes cuestionamientos que, el periodista Jorge Ramos le hizo a López en su mañanera, que motivó, como siempre que se le cuestiona y demuestra que van mal, López se enojara, vinieron los dimes y diretes. Jorge Ramos le hizo notar que su compromiso en controlar el tema de la criminalidad y dar resultados ha fallado:  “Usted es el presidente con las peores cifras de criminalidad desde Revolución. De diciembre de 2018 a noviembre de 2019, han sido asesinadas 34 579 personas, homicidios dolosos, homicidios violentos. Este año, el primer año de usted, es peor que cualquier año de cualquier otro, de Peña Nieto, de Calderón, de Fox, de Salinas, de Zedillo. 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Tiene una explicación, no una justificación, se dejó crecer mucho el problema de la inseguridad, de la violencia, no se atendieron las causas, se abandonó la actividad productiva, se dejaron de crear empleos, los salarios en México son los salarios más bajos del mundo, la corrupción en México era de las más elevadas en el mundo, se abandonó a los jóvenes, se impuso la protección, la impunidad, no había autoridad, no había una línea que dividiera, una frontera que dividiera la autoridad con la delincuencia” El presidente prometió que para el 1 de diciembre del 2020 habría resultados. Pero la grave inseguridad la seguimos viviendo y en los secuestros también. El 13 de septiembre del 2021, Eje Central publicó que en 25 Municipios se concentran el 25% de los secuestros. Destacando que en esos 25, de los 2446 municipios de México, está concentrada la cuarta parte de los secuestros acontecidos del 1 de diciembre del 2018 al 31 de agosto del 2021, con un promedio, de cuatro personas diarias son privadas ilegalmente de su libertad. Datos que se encuentran en la última actualización del informe de la Asociación Civil Alto al Secuestro, que señalan que de los 3903 en lo que va de la presente administración, 984, que es el 25.21% del total, acontecieron en 25 localidades, que son el 1.02% de los municipios del país. Veracruz, Estado de México y la Ciudad de México son las entidades en que más hay secuestros. De acuerdo al Informe, la mayoría de esos 25 municipios con más secuestros están en Veracruz, en los municipios de Orizaba, Martínez de la Torre, Veracruz, Córdoba, Coatzacoalcos y Xalapa. Estado de México, en Naucalpan, Ixtapaluca, Toluca, Cuautitlán Izcalli y Ecatepec y de la Ciudad de México en las Alcaldías Gustavo A. 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Estos son sólo tres ejemplos del tipo de pregunta que podríamos hacernos para desafiar nuestras creencias más arraigadas. Sólo a partir de ejercicios dialécticos serios y profundos podemos discernir cuánto queda de verdad en aquellas ideas que, de tan antiguas, ni siquiera sabemos que tenemos, pero que, seamos conscientes de ellas o no, rigen nuestra manera de estar en el mundo.   La respuesta a estas preguntas puede estar, en primera instancia, alejada de nuestras creencias individuales, pero una vez que racional, ética y moralmente –como personas y como grupo– escogemos una de las alternativas posibles como la mejor forma de gestionarnos como especie ante los retos del presente, se convierte en una convicción que habrá de regir nuestros actos, las leyes que promulguemos, las políticas públicas que se apliquen e incluso la manera en que nos vinculamos con nuestra gente querida.  Esta manera de encararlo no niega ni limita la diversidad cultural. Una vez que hemos optado por una convicción de carácter general, la ideología y el tipo de relato que se utilicen para articular la narrativa que sostenga dicha convicción pueden ser muy diversos y en concordancia con la cultura que los elabore. Una vez que la convicción implícita se interioriza con seriedad, el relato resultante defenderá valores profundos que, una vez contrastados con otras culturas que hayan pasado por el mismo proceso, resultarían externamente distintos, pero análogos en su esencia.  Al contrario de limitar la diversidad cultural, el asumir una misma convicción racional y conscientemente y expresarla desde múltiples idiosincrasias particulares, daría lugar a un mosaico de formas heterogéneas en que el ser humano es capaz de expresar un mismo valor.    En el siguiente artículo exploraremos si dentro de las convicciones que podemos decidir tener, hay algunas más deseables que otras o si todas tienen el mismo valor. 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