Lastimoso e innecesario, intentar imitar el estilo Martinoli

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21 de julio, 2021 Lastimoso e innecesario, intentar imitar el estilo Martinoli

TELEVISA Deportes en los últimos 15 años se ha visto en predicamentos al surgir (y de forma muy exitosa) un estilo de narrar y comentar los partidos: el del grupo de la televisora del Ajusco (Azteca) comandado por Christian Martinoli y Luis Garcia. Este estilo es por completo espontáneo, simpático, ameno y divertido;  sin dejar de lado los aspectos serios del deporte, bromean, ríen y disfrutan, al tiempo de provocar el mismo efecto en los aficionados que los sintonizan y prefieren por sobre los de la empresa de Chapultepec 18, misma que solo ha dado tumbos y desatinos en sus decisiones desesperadas y tomadas sin la meditación debida, lo que no ha hecho sino acrecentar aún más la predilección de los televidentes hacia su competencia.

    Pero hay algo en lo que los altos directivos y los encargados del área de deportes en general y fútbol en lo particular de TELEVISA parecen no haber reparado: hay un nada despreciable segmento de los televidentes a los que simplemente el estilo Martinoli no les gusta y prefieren ver el futbol (sobre todo en casos como los partidos de la Selección Mexicana donde ambas televisoras transmiten en simultáneo) por los canales de TELEVISA. Y ahí es donde caen, y al parecer lo siguen haciendo, en un error grosero: el tratar de IMITAR las formas de su competencia, dando un triste y lastimoso espectáculo de “pena ajena”. Primero contratando a unos jóvenes imberbes y carentes de no solo gracia, sino ni siquiera conocimientos mínimos; después metiendo exfutbolistas y árbitros, cosa que es muy buena, son expertos, pero se falla al darles la consigna de “echar desmadre”, pues se nota que es forzado, con nula espontaneidad. En cambio “los de enfrente” continúan siendo la sensación, precisamente por no forzar nada, simplemente “siendo ellos mismos”, y esto último se vio en la transmisión de la selección mexicana en Copa Oro contra Guatemala: fue un éxito más que rotundo, que se posicionó incluso como tendencia en redes sociales y tema de conversación por días.

     Realmente es innecesario que, teniendo ya al que  el mejor comentarista de fútbol en México, Don Emilio Fernando Alonso, se tenga que recurrir a recursos de imitación barata de formas ajenas. Es inconcebible que habiendo tenido TELEVISA, hace muy pocos días también, un exitazo en su transmisión de la final de la Eurocopa (Inglaterra Vs. Italia) con Don Emilio vistiéndose de frac narrando y comentando, se continúe en el afán de transmitir el futbol con la más que fallida intención de copiar a los competidores. Eso no ha funcionado y no solo no va funcionar, sino que se corre el riesgo que los ratings en ese tipo de partidos se vayan cargando más del lado de TvAzteca, en detrimento de TELEVISA. Es pertinente que adopten su propio estilo, que el capital humano de calidad lo tienen ya, y de sobra: serio, fino y de experiencia. Ya si hay situaciones de humor, que este fluya por sí mismo y no por medio de una orden salida de alguna oficina ejecutiva.

 

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No podemos tratar con seriedad la relación entre destino, azar y libre albedrío sin abordar ese sutil espacio donde las tres dimensiones se amalgaman y superponen, dando lugar a uno de los más grandes misterios de la existencia consciente. Se trata de esas casualidades inesperadas, de esa especie de “pequeños milagros” imprevisibles que, sin pedirlo ni desearlo, se presentan cuando menos lo esperamos, transformando nuestras vidas de manera profunda, en algunos casos para bien  y en otros, para mal y que una vez que ocurren, ya nada será igual porque nuestras existencia ha tomado un nuevo rumbo y nuestro devenir comienza inexorablemente a moverse por derroteros distintos.  Este fenómeno se manifiesta de formas múltiples: a veces algo que nos ocurre, otras un acto que llevamos a cabo con intención y propósito y unas más, algo que no nos ocurre pero que nos habría trastocado la vida. La dinámica del “milagro inesperado” podría resumirse en el axioma: sin haberlo previsto, estar en el lugar preciso en el momento oportuno para que suceda algo que modificará el devenir posterior. Si existiera el destino, sería una bifurcación obligada para poder cumplirlo, y si se tratase de libre albedrío, una decisión que transforma nuestro rumbo final y le da un nuevo sentido a la existencia.    Algunas veces pedimos trabajo justo el día que el entrevistador tiene un problema familiar y su juicio está nublado y nos nieva la vacante, o, al contrario, algo externo a nosotros le ocurrió que lo hace empatizar con nuestra situación y conseguimos la plaza. Abordamos –o dejamos de hacerlo– un automóvil que sufre un accidente. Cuántas historias hay que por razones inexplicables perdieron un vuelo que se fue en picada, mientras existen los casos opuestos de individuos que por una causa u otra tomaron ese sitio y encontraron la muerte sin que originalmente ese viaje formara parte de su itinerario. Un accidente desafortunado que deja a alguien cuadrapléjico a los veinte años, el descubrimiento inexplicable de un libro, conocer donde menos se te espera al gran maestro de la existencia o coincidir en la fila de Telcel –cuando nosotros en realidad queríamos ir a Telmex– con el amor de nuestra vida.  Llegar quince minutos tarde salvó la vida de mi madre durante el terremoto de la Ciudad de México de 1985, mientras que varios de sus compañeros, que por primera vez en el año llegaron a su hora, obtuvieron como premio terminar sepultados bajo los escombros del Hospital Juárez. Y podríamos seguir por páginas y páginas reseñando eventos “fortuitos” e inesperados que cambiaron la vida de infinidad de personas a lo largo de la historia humana. Apenas se busca en Internet o en la prensa, aparecen infinidad de testimonios que si bien resulta imposible comprobar la veracidad de cada uno, la propia experiencia de vida permite suponer que, aun con exageraciones e inexactitudes, bien pudieron ocurrir. De hecho, me atrevo a afirmar que la mayoría, por no decir todos, hemos vivido alguna situación inexplicable e inverosímil que marcó un antes y un después: un tren que parte sin nosotros, una enfermedad que nos cambia la vida, adelantar o posponer un viaje o un proyecto, dejar de hacer una llamada importante, mandar el mensaje preciso a un número equivocado, abrir o no un mail justo hoy. Ante la falta de certidumbre, lo que surge son preguntas: ¿por qué suceden esos “pequeños grandes milagros”? ¿Por qué justo así y no de otra manera? ¿Por qué exactamente en ese instante? ¿Por qué a nosotros y no a alguien más? Uno de los grandes misterios irresolubles consiste en saber con certeza es si estos puntos de inflexión tienen un carácter personal, es decir, si nos ocurren a nosotros y a nadie más, porque tienen el propósito previo de moldear nuestra vida, de recalcular el rumbo preestablecido para nosotros y del cual, con nuestros actos cotidianos, nos estábamos alejando. O si en realidad se trata de coincidencias azarosas, sin la menor intención y sin propósito, que no obedecen a ningún patrón y que simplemente nos ocurren a nosotros como podrían haberle ocurrido a cualquier otra persona.   El filósofo francés Voltaire escribió en alguna ocasión que “lo que llamamos casualidad no es sino la causa ignorada de un efecto desconocido”. Puede que tenga razón, pero el que esa casualidad tenga siempre una causa, aun cuando no la sepamos, no cambia el hecho inquietante de que la insondable “causa final” de ese acontecimiento exterior tenga una dedicatoria específica para una persona en particular, pues, de ser así, convertiría al hecho fortuito en una especie de tirano implacable que corrige aquellos actos que nos alejan del destino que alguien tiene prescrito para nosotros, mientras que el hecho de que no la tenga, de que lo le ocurrió a uno podría haberle ocurrido a cualquiera, nos hace sentir el tremendo peso del azar en nuestras vidas, quitándole importancia a nuestros planes, propósitos y objetivos: si, por más planes que hagamos, es el azar quien nos lleva por un sitio u otro, qué sentido tiene la planeación y el esfuerzo. Porque si bien es verdad que muchas veces estos “milagros” nos dan la clave final para alcanzar un conocimiento mayor que habíamos buscado por años y nos producen una epifanía luminosa que nos abre las puertas secretas que nos conducen a la realización, muchas otras convierten las vidas de quienes los padecen en fracasos ineludibles. Mientras hoy podemos gozar de la existencia de la pasteurización y los rayos X, productos ambos de accidentes y casualidades, cabe preguntarse cuántos genios, inventos o amores nunca se concretaron ante la aparición súbita de uno de estos puntos de inflexión imprevisibles. 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La frase del Presidente de "tan idealistas como sea posible; tan pragmáticos como sea necesario", no es más que la línea que siguieron los gobiernos que fueron desde Cárdenas hasta Salinas, fieles aún al nacionalismo revolucionario, sin duda, pero alejados de dogma alguno, traicionado estos principios por los cuatro sexenios que le fueron consecutivos. https://youtube.com/watch?v=b2PHgwEX2qs&feature=share " ["post_title"]=> string(63) "La predicción del lopezobradorismo por parte de Carlos Fuentes" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(62) "la-prediccion-del-lopezobradorismo-por-parte-de-carlos-fuentes" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-29 11:50:17" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-29 16:50:17" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=80359" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(49) ["max_num_pages"]=> float(25) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "ccf3d8b57e9226ef678cd53c13e2690e" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

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