La universidad, su comunidad, el debate

Los valores y referentes intelectuales de la máxima casa de estudios están por encima de cualquier embate o provocación que provenga desde el poder.

27 de octubre, 2021

Cuando se desciende por la Avenida de los Insurgentes desde el Ajusco hacia el centro, el copiloto y los pasajeros, si ponen atención, verán una de las maravillas de la plástica mexicana: se trata del mural “La Universidad al pueblo y el pueblo a la Universidad” de Siqueiros. Sus relieves están diseñados para cambiar la perspectiva conforme se avanza, es un mural diseñado para verse en movimiento. La obra que decora parte del complejo del edificio de la rectoría es una declaración de principios. La UNAM solo se debe al pueblo y el pueblo encuentra su casa entre los espacios universitarios. No rinde cuentas a ideólogos ni a los barones del poder. Aunque parezca lejano e imposible, la casa de la inteligencia debe su potencia y su calidad al encuentro de la diversidad, al choque de puntos de vista, a la tortuosa, casi imposible, búsqueda de la verdad científica. 

La Universidad no se “derechiza” ni se “izquierdiza”; no justifica modelos ni aplaude estructuras; la universidad estudia, saca conclusiones y las difunde. Crea conocimiento y lo da a conocer. A nadie sirve una institución de educación superior que escupe títulos o sirve de aval político; que muchos universitarios tengan importantes papeles en la vida política o que muchos, muchísimos de los manifiestos que han escrito la vida pública de la Nación, hayan salido de sus aulas no significa que ese sea su papel, sucede porque en un ente vivo de esa complejidad y esas dimensiones, todo sirve a su análisis y todo pasa por el tamiz de su discusión.

La autonomía universitaria es un legado de Gómez Morín, fundador del PAN; el lema de la Universidad proviene de la pluma de Vasconcelos; la estructura de la Junta de Gobierno, de Alfonso Reyes; la defensa de la vida universitaria es legado de Barros Sierra y todo el teatro y el cine del país se debe a mujeres y hombres tan diversos como Rosario Castellanos, José Luis Ibáñez o Felipe Cazals; los científicos que crean vacunas, desarrollan computadoras o estrujan las entrañas del universo, también tienen posturas políticas que están en los laboratorios, en los buques oceanográficos o en el observatorio de San Pedro Mártir. Y cada día, estudiantes de todas las clases sociales, estratos económicos y regiones del país, se parten la… cabeza para aprender y criticar, para imaginar un futuro mejor; muchísimos de ellos son los primeros en sus familias en ingresar a los estudios universitarios y esa experiencia cambiará su vida y la de su entorno, eso es la revolución permanente

Nadie necesita una Universidad obediente o pudorosa ni una Universidad silenciosa o atávica. Cuando uno ingresa a la UNAM se enfrenta a dos situaciones inéditas en la vida: la idea de “comunidad universitaria”; uno oye hablar de ella como de un ideal, de un concepto abstracto, hasta que alguna circunstancia la ataca o algún actor peregrino la emprende contra ella, entonces los universitarios responden para mantener intacto su espíritu y su espacio, ya luego habrá tiempo para ajustar cuentas entre los grupos internos que, como es natural, también existen, pero la comunidad universitaria es fuerte, tanto como la familia ilusionada que asiste al examen profesional de su primer odontólogo en el que están cifradas tantas esperanzas; y la segunda, la intensa codependencia que se desarrolla de inmediato, el universitario se enamora de su casa, la trae tatuada en la conciencia y establece un nexo tan fuerte como el del apellido y la memoria, porque los elementos de esta identidad son la gratitud y la esperanza.

La Constitución obliga al gobierno a prever recursos para la Universidad, no es sueldo ni compra. Cada centavo se usa para descubrir y criticar, para comprender el mañana y construirlo. Y si el gobierno tiene que pagar para que le peguen, le señalen sus errores, corrijan su perspectiva porque para pagar paleros, porristas y lamesuelas, para eso hay otros rubros presupuestales tan folclóricos como inmortales.

En días como este, que pueden volverse aciagos si no somos prudentes, solo nos queda recordar el inmortal consejo de Alfonso Reyes que, por cierto, fue enunciado en el Paraninfo de San Ildefonso: “no nos olvidemos de ser inteligentes”.

@cesarbc70

Comentarios
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Pese a que en las últimas encuestas se alza con 65% de aprobación, su arrogancia, vanidad, y necesidad de ser aplaudido es tal que promueve diariamente su deseo de que se realice este ejercicio electoral que es de exclusiva decisión de los ciudadanos. Nadie pretende removerlo de su cargo, pero el narcisista de López Obrador, sin importarle el costo, pretende despilfarrar miles de millones de pesos para satisfacer su ego. Su necesidad de ser ratificado, que de ninguna forma revocado, ha hecho que toda la maquinaria del partido en el poder –MORENA– esté tratando de recabar firmas para lograr el porcentaje que se requiere y así llevar al cabo esa elección inversa, esto es el 3% de la lista nominal de electores. 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En vista de ello se generó una imposibilidad presupuestaria que no le permitiría cumplir a la autoridad electoral lo establecido en la Ley Federal de Revocación de Mandato.  En su artículo 41, dicha ley ordena que se instalen las mismas casillas que en la elección anterior (alrededor de 162 mil) y, desde luego, deberá capacitar a los funcionarios de casillas e imprimir boletas con los sistemas de seguridad necesarios, entre muchas acciones más con un costo que el Instituto calculó en 4500 millones de pesos, mismos que no le aprobó la Cámara de Diputados. Ante el recorte presupuestal solicitado, el INE promovió una Controversia Constitucional para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ordenara en sentencia la entrega del presupuesto necesario. Asimismo en su demanda, el INE solicitó que se suspendiera su obligación de continuar con los trámites y procedimientos hasta que el asunto se resolviera en definitiva. 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Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé”.  Sin embargo yo prefiero afirmar que el tiempo, si es algo, es el ritmo, la forma y la velocidad como se despliega la evolución. Y ese transcurrir se percibe radicalmente distinto dependiendo del lugar y la dimensión cósmica que se ocupe. Mientras que para una galaxia un milenio no llega siquiera a un parpadeo, para una bacteria unas cuantas horas equivale a la existencia entera. Por eso, más allá de la dimensión humana, que ha diseñado una medición convencional y arbitraria para hacerse consciente de él, un minuto, una hora o un día carece por completo de sentido. Sin embargo, para nosotros el tiempo, en tanto despliegue evolutivo, resulta medular para la comprensión y la experiencia de la propia vida. 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Esta manera de entender el devenir abrió ante nosotros por primera vez en la historia humana la posibilidad de llevar a cabo una visión panorámica que conectara el presente con el pasado y el futuro. A partir de esta comprensión fuimos capaces de proyectar, de reinterpretar un acontecimiento pasado a partir de un nuevo conocimiento, de comprender nuestra propia finitud de una manera distinta.     Una segunda manera de verlo consiste en experimentar el tiempo como si se estuviera fuera de él; una especie de eternidad que puede durar un segundo, una hora o un día entero. Se trata de momentos en los cuales nuestra percepción se sale del tiempo cronológico, para sumergirse en momentos de inspiración, de éxtasis, de creatividad, de amor, de contemplación donde nuestra cercanía con los acontecimientos no parece estar mediada por nada que no sea la presencia pura y extática.   Y la tercera es el tiempo cíclico, ese que regía a la humanidad anterior a la época moderna, donde el mundo entero estaba construido a partir de segmentos estacionales que se sucedían ordenada y rigurosamente para repetirse una y otra vez, dándole sentido y estructura a la existencia y funcionando como referente para entender el mundo que nos rodeaba. De conocer las estaciones e identificar las características de cada una dependía la supervivencia. De representar los rituales recurrentes que nos mantuvieran a bien con la divinidad dependía la estabilidad del mundo físico. El tiempo cíclico daba lugar a un mundo de significados, a una realidad que dejaba de ser del todo inhóspita en la cual el ser humano podía intervenir, honrar, prever, reiniciar de nuevo luego de cada final, de cada pequeña –o gran– muerte.   A diferencia del resto de las especies conocidas, los seres humanos tenemos la capacidad racional para movernos en las tres dimensiones temporales expuestas según lo exija cada momento de nuestra vida (lineal), cada instante de nuestra experiencia (extático) y cada etapa de nuestro desarrollo (cíclico). De nosotros depende que esa exploración sea cada vez más consciente y profunda para que logremos sacarle el mejor provecho y aprendizaje existencial a cada nueva experiencia de vida.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir Referencias: De Hipona, Agustín, Confesiones, Primera Edición, Argentina, Losada - Biblioteca de Obras Maestras del Pensamiento No. 4, 2005, Pág. 331  " ["post_title"]=> string(52) "Apertura y cierre de ciclos: tiempo y circularidad " ["post_excerpt"]=> string(122) "Estas fechas de cierre de año es un pretexto perfecto para reflexionar acerca de los ciclos que se cumplen y reinician. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(49) "apertura-y-cierre-de-ciclos-tiempo-y-circularidad" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-12-31 12:50:43" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-12-31 17:50:43" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=74138" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(45) ["max_num_pages"]=> float(23) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "207277b57c2862c6e0837455ceac5cdd" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Apertura y cierre de ciclos: tiempo y circularidad 

Estas fechas de cierre de año es un pretexto perfecto para reflexionar acerca de los ciclos que se cumplen y reinician. 

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