La Era Covid: ¿Economía o salud?

A la luz de la Era Covid, los gobiernos de todas las naciones tienen un problema paradójico por resolver: ¿a qué debe prestársele atención prioritaria: a la salud o a la economía?  Cuando la pandemia del Covid-19...

7 de agosto, 2020

A la luz de la Era Covid, los gobiernos de todas las naciones tienen un problema paradójico por resolver: ¿a qué debe prestársele atención prioritaria: a la salud o a la economía? 

Cuando la pandemia del Covid-19 se reconoció como tal por la OMC (Organización Mundial de la Salud), el 11 de marzo de 20201  parecía que se trataba de un evento temporal, que nos sacaría de la rutina por un máximo de cuatro semanas, para luego diluirse y permitirnos volver a la normalidad, llenos de anécdotas al respecto del insólito confinamiento. 

Sin embargo, conforme transcurren los meses y somos testigos de las consecuencias de este fenómeno en todos los ámbitos de nuestra vida, así como la incertidumbre respecto a los modos y tiempos en que la pandemia será superada, ha resultado cada vez más evidente que no será así; que la pandemia que nos aqueja llegó para quedarse por un periodo de tiempo largo, con todas las implicaciones que esto tendrá. 

Por lo que se conoce hasta hoy, el Covid-19, enfermedad producida por el virus SARS-CoV-2, se ha esparcido por todo el mundo y su riesgo objetivo de contagio solo habrá de cesar bajo tres supuestos: 

El primero: que entre el 50 % y el 60 % de la población mundial haya padecido la enfermedad –muchos de ellos, desde luego, asintomáticos–, y con lo cual consigamos concretar la multicitada “inmunidad de rebaño”, con los costos que esto implica2 en términos de servicios sanitarios y pérdida de vidas.

El segundo: que se descubra la vacuna y se distribuya equitativamente cuando menos en la mitad de la población mundial. Considerando lo que implica, no solo descubrir dicha vacuna y conseguir los avales de las autoridades de salud correspondientes, sino fabricar tres mil quinientos millones de dosis, distribuirlos de manera uniforme alrededor del mundo y aplicarlos, en especial, al segmento de la población más vulnerable. 




El tercero: un régimen estricto y largo de confinamiento, combinado con una estrategia de desconfinamiento que implique pruebas masivas y periódicas, estricto control en la movilidad de los individuos, uso obligatorio de mascarilla, así como diversas medidas sanitarias y de convivencia adicionales y control estricto de las fronteras nacionales, entre otras medidas restrictivas.   

Respecto al tercer supuesto, son muy pocos los países que, o bien lo hayan aplicado con éxito3 (Taiwan, Singapur, Corea del Sur), o bien estarían en posibilidad de aplicarlo en el futuro por las implicaciones económicas y sociales asociadas a dichas medidas extremas.  

Cualquiera de los otros supuestos citados, o una combinación de los tres, tomará cuando menos año y medio para que nuestra posibilidad de salir a la calle sin riesgo de contagio se parezca a la de enero de 2020, es decir, que la pandemia por Covid-19 mantendrá su nivel de peligrosidad, tal y como está ahora, cuando menos el resto de 2020 y todo 2021.  

Esto puede gustarnos o no, pero no parece que haya escenario alguno que lo modifique en el corto plazo. Por ello quizá lo prudente sea empezar a reflexionar acerca de la realidad que de verdad habitamos y que amenaza con cambiarle el rostro al mundo que conocemos de forma irreversible. Eso que podría llamarse: La Era Covid. 

Dinámica paradójica entre salud y economía

Nunca como ahora ha resultado tan evidente cómo la sociedad capitalista global en que vivimos, emergida del apogeo de los grandes imperios coloniales europeos y configurada bajo los modelos dictados por la Revolución Industrial, está sostenida estructuralmente en la economía. 

No hay en este momento un ámbito más influyente que éste. Por la lente de la economía pasa todo: la investigación científica, los avances tecnológicos, las campañas electorales que definen los rumbos que toma la democracia, el arte, la educación y un largo etcétera. 

Esto puede o no gustarnos, puede o no ser motivo de análisis, lo que no puede es negarse. Todas las naciones de la tierra están inmersas en el sistema capitalista de producción y distribución global, y como tal, tenemos que asumirlo. A la luz de la presente pandemia, los gobiernos de todas las naciones tienen un problema paradójico y contradictorio por resolver: ¿a qué debe prestársele atención prioritaria: a la salud de las personas o a la salud de la economía? 

La respuesta natural para quien tiene unos gramos de empatía es obvia: a la salud de las personas. Sin embargo, en el mundo real, la solución de problemas complejos implica también soluciones complejas. En el mundo como está planteado, y como de hecho funciona, es imposible garantizar la salud de los individuos sin apoyarse en la economía para conseguirlo: la inmensa mayoría de los desarrollos tecnológicos aplicados a la salud y la medicina, se llevan a cabo en empresas privadas, prácticamente todos los materiales médicos son diseñados y fabricados por empresas privadas, todos los laboratorios que investigan la posible vacuna son laboratorios privados y así podríamos continuar por muchos renglones más.

  Del mismo modo, una población en medio de una emergencia sanitaria como la actual no puede ignorar los protocolos básicos de prevención y los inminentes riesgos de contagio, y simplemente regresar a sus actividades cotidianas como si nada pasara. 

Es tan cierto decir: mientras no se resuelva el tema de la salud no podremos resolver la economía; como decir: mientras no resolvamos la economía no podremos resolver el tema de la salud. 

Sin embargo, si modificamos el enfoque, tengo la impresión de que podemos convertirlo en un dilema falso. 

Como ya se dijo, la pandemia está muy lejos de acabarse, con lo cual la emergencia sanitaria continuará siendo parte de nuestra cotidianidad todo este año y el siguiente. 

Si solo atendemos la salud hasta que la pandemia se controle por completo en el mundo, cosa que en el estado actual tomará muchos meses, el colapso será de tal magnitud que el remedio sería peor que la enfermedad. 

Si por el contrario, se desatiende la salud por completo en aras de volver a la economía pre-covid, los costos de atención médica y de pérdida de vidas humanas serían inaceptables para nuestro concepto de civilización actual.

Algunas de las grandes preguntas a este respecto pueden ser: ¿Qué tipo de sistema de salud debemos implementar (ahora mismo) para atender a quienes enfermen (de covid y de todo lo demás, porque no se sabe de ninguna tregua o acuerdo de paz temporal que el resto de las enfermedades hayan firmado con el ser humano)? ¿Qué medidas preventivas (y realizables) deben implementarse para evitar al máximo los contagios? ¿Qué modificaciones estructurales y sistémicas deben hacérsele  al capitalismo (puesto que la economía pre-covid ya nos llevaba al precipicio ecológico y social de la pobreza y desigualdad galopante) para encarar un mundo pandémico y a las puertas del cambio climático?

Si esto es así, entonces la salud y la economía tendrán que reconstituirse, olvidando la esperanza vana de volver a “la normalidad” de enero de 2020. Salud y economía tendrán que entretejerse y avanzar hacia una reconfiguración sinérgica, influyendo, cada una desde su ámbito, de manera constructiva en la otra. 

Éste quizá sea el núcleo, el reto central de la Era Covid: encontrar un equilibrio y una posibilidad de desarrollo económico sustentable, al mismo tiempo que se atiende y fortalece la salud y el bienestar de las personas y del planeta. 

1 gacetamedica.com, Mario Ruiz, Sección: Política, El coronavirus, declarado oficialmente como pandemia por la OMS, https://gacetamedica.com/politica/el-coronavirus-declarado-oficialmente-como-pandemia-por-la-oms/
Consulta: 2 de agosto de 2020
“La OMS ha estado evaluando este brote durante todo el día y estamos profundamente preocupados tanto por los niveles alarmantes de propagación y gravedad, como por los niveles alarmantes de inacción. Por lo tanto, hemos evaluado que COVID-19 puede caracterizarse como una pandemia”.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, 11 de Marzo de 2020.
2 Un ejercicio simple arroja datos escalofriantes: 
7 000 000 000 (habitantes totales) X 50% (Contagiados mundiales) = 3 500 000 000 X 6% (índice de mortalidad promedio)= Implicaría: 210 000 000 de personas fallecidas.
3 www.infobae.com, Redacción, Sección: Mundo, La revista Time eligió a los 11 países que mejor responden a la pandemia de coronavirus, https://www.infobae.com/america/mundo/2020/06/12/la-revista-time-eligio-a-los-11-paises-que-mejor-responden-a-la-pandemia-de-coronavirus/, Consulta Domingo 2 de Agosto de 2020.

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