La directora y una maestra de la Secundaria “Emma Godoy” en Monterrey presentan contagio de Covid-19 y suspenden clases presenciales

A raíz del regreso a clases presenciales, algunas escuelas han tenido que regresar a la modalidad a distancia ante casos de Covid.

28 de octubre, 2021

El 26 de octubre, la profesora Sara Viera Padilla, supervisora de la Zona Escolar 53, dio a conocer que la escuela Secundaria No. 72 “Emma Godoy”, ubicada en la Colonia Urdiales, se vio en la necesidad de suspender el REGRESO de la modalidad PRESENCIAL debido al reporte de dos casos positivos de COVID-19.

Las personas que presentaron síntomas fueron la directora del plantel educativo Paula Villarreal Careaga y una maestra, debido a ello se ausentaron de dicho plantel. Recientemente, el 25 del mes en curso habían iniciado actividades académicas con la modalidad mixta, ahora, debido al problema de salud, la Secundaria continuará con la modalidad a distancia.

La carta se envió a los padres de familia. Se les informó de la problemática suscitada de contagios entre docentes, de la suspensión de actividades presenciales y que continuarán con la modalidad virtual hasta nuevo aviso, con el propósito de cuidar la salud de los estudiantes.

 Carta dirigida Padres de Familia:

*En la imagen: Escuela Secundaria No. 72 “Emma Godoy”, colonia Urdiales, Monterrey, Nuevo León.

 

Contacto

ORCID ID https://orcid.org/0000-0002-5708-428X

[email protected] 

www.facebook.com/angelica.murillo.5496 

https://www.facebook.com/RIEHMTY 

IG dra.angelicamg 

www.ruizhealytimes.com

Comentarios
object(WP_Query)#17356 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(72044) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "31-10-2021" ["before"]=> string(10) "28-11-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(72044) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "31-10-2021" ["before"]=> string(10) "28-11-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "opinion-y-analisis" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17357 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17803 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17350 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "31-10-2021" ["before"]=> string(10) "28-11-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-10-31 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-11-28 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (72044) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (15) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17360 (24) { ["ID"]=> int(72625) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-17 10:13:42" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-17 15:13:42" ["post_content"]=> string(6091) "A veces me pregunto si, en realidad, Max Aub existió alguna vez; si existió, como existir así, físicamente y fue quien dijo ser y escribió todo cuanto fue publicado bajo su nombre. Me lo pregunto porque Aub vivió una vida tan novelesca que no es fácil imaginarla, pero además, como una especie de alfabético Rey Midas, convertía en literatura todo cuanto sus manos tocaban.  Con más patrias que vidas, con más huidas que esperanzas, Max Aub es el arquetipo del primer exiliado, el que sale de su hogar para afincarse en otro sin jamás convertirse del todo a su nuevo espacio; tal vez por eso Aub construye una república íntima a través de las letras, de su narrativa pero, sobre todo, a partir de un dominio, casi mágico, de la palabra y de una imaginación indomable. En el mundo existe todo cuanto por su pluma fue creado: un pintor catalán imposible, un cuervo parlante y memorioso, asesinos de todas las raleas y con independencia de cada uno de ellos, un lenguaje popular que quiere ser mexicano y que de tan natural nunca se escuchó en las calles. Diría que se trata de magia pura, pero sería inexacto, se trata más bien de un extraño caso de totalidad literaria, como si en un recurso inusitado Aub se hubiera escrito a sí mismo para poner orden en un mundo que se lo negaba. De un tiempo a la fecha nos hemos atiborrado de ingentes dosis de violencia, no solo la que lamentablemente ocurre en las calles de las ciudades de todo el mundo, sino aún de la magnificada por el espectáculo y por las necesidades del imperio de la imagen. Se acabó, acaso para siempre, aquella antigua violencia casi gratuita que sin dejar de ser drama y sin parecer hermosa y menos aún heroica era al menos digerible. Me refiero al asesinato narrado con la afilada pluma del cronista de la nota roja, al homicidio disparatado, pero con en causas sin duda humanas o mejor aún, apenas domésticas, como éste que se inventa Aub en sus “Crímenes ejemplares”: Entro en aquel preciso momento. Había esperado la ocasión desde hacía un mes. Ya la tenía acorralada, ya estaba vencida, dispuesta a entregarse. Me besó y aquel sombrío imbécil, con su cara de idiota, su sonrisa de pan dulce, su facultad de meter la pata cada  día, entró en la recámara, preguntando con su voz se falsete, creyendo hacer gracia:
  • ¿No hay nadie en la casa?
Para matarlo. el primer impulso es siempre el bueno. Es que no hay derecho, ese flujo violentísimo que termina en asesinato no es premeditado sino que irrumpe cuando alguien presume que será privado del deseo que justamente anhela, pero ni siquiera ese extremo se cumple, es la irrupción del bobo en el momento menos adecuado el que rompe la inspiración y lo conduce a la muerte. Es esta la violencia con la que no contamos porque no le tememos sino que, por el contrario, idolatramos la visión de lo dramático, no solo como noticia sino también como ficción; en cambio, hemos generado un temor cerval por las palabras. No hay escándalo en los decapitados de la semana, no hay quien lleve la cuenta de los desaparecidos o se acuerde de la última matanza callejera o escolar en los Estados Unidos, pero que no se atreva nadie a usar horrendos vocablos como negro, tullido, huérfano, puto o enano porque entonces nos cae encima la colección más fina y selecta de denostaciones que han alcanzado la autorización de lo políticamente correcto: fascista, hereje, corrupto y hasta recuerdo con risas alguna vez que alguien que no era amable me llamó en la calle “insolidario”. Al contrario, Aub no le teme a las palabras y así doma los monstruos de la violencia reduciéndolos con vocablos sinceros; de hecho, en una serie de finísimos crímenes ortográficos y tipográficos recuerda a alguien que “no se repuso nunca de la primera impresión”.   De este modo, Max Aub se alza, desde su inocencia, a la categoría que cualquier autor anhela, se convierte en un demiurgo que reordena el cosmos, casi como un nuevo Mesías que tampoco trae la paz sino la espada; sus denuncias aunque irónicas y risueñas, en lo profundo son terribles clamores que traen aparejada la más primitiva de las venganzas, la de la revancha simple, pura y llana, sin complicaciones ni marcos teóricos, frontal y a la mala, justo como enseñan los mejores cánones de la calle, el campo y el barrio, a lo macho, como se solía decir en el México de antaño. Esa revancha tan infantil como olímpica pone las cosas en su sitio, desface entuertos como el Quijote, castiga al culpable y compensa al ofendido: Me debía dinero. Prometió pagármelo hace dos meses, la semana pasada, ayer. De eso dependía que llevara a Irene a Acapulco, sólo ahí podía acostarme con ella. Se lo había prestado para dos días, sólo para dos días… Hay escritores así, para nuestra fortuna, aunque no sean muchos, esos que con sencillez y diáfana sinceridad nos devuelven la parcela de dignidad que el siglo se empeña en quitarnos, aquellos que dicen por nosotros:  La culpa fue de aquel maldito tango… @cesarbc70" ["post_title"]=> string(24) "Los crímenes de Max Aub" ["post_excerpt"]=> string(193) " De todas las expresiones de violencia, la que aparentemente indigna más a la sociedad es la que se manifiesta verbalmente, sobre todo si se involucran términos políticamente incorrectos. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(23) "los-crimenes-de-max-aub" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-17 10:13:42" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-17 15:13:42" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72625" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17419 (24) { ["ID"]=> int(72956) ["post_author"]=> string(2) "84" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-26 12:08:04" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 17:08:04" ["post_content"]=> string(9719) "Mientras los contextos a los que pertenecemos estructuran y moldean nuestra vida, al mismo tiempo cada uno los interpretamos de una forma tan particular que ni siquiera dos hermanos gemelos experimentan la existencia de forma idéntica.  El desarrollo gradual de la empatía está estrechamente relacionado con los contextos que moldean nuestra experiencia de existir. Un contexto es un conjunto de elementos, instituciones o circunstancias interrelacionadas que funcionan sistemáticamente y que solo a partir de observarlo completo es posible comprender los patrones y características que mueven, articulan y transforman dicho sistema.   Desde que nacemos estamos insertos en infinidad de ellos. Unos son más amplios y complejos, y, aunque influyentes sin duda, menos determinantes de nuestra personalidad o de la forma de entender nuestra existencia, como la nacionalidad, el idioma o la cultura.  Algunos otros son más simples y constreñidos, pero también más profundos e influyentes en nuestra manera de ver y entender el mundo, y por lo tanto mucho más determinantes en nuestra manera de actuar y relacionarnos con los demás y el entorno. Pertenecemos a una familia, vivimos en una zona geográfica específica, formamos parte de un estrato socioeconómico, vamos a ciertas escuelas, nos relacionamos con cierto tipo de personas y un largo etcétera.   Cada uno de esos contextos, tanto los más generales como los más íntimos, aparecieron en nuestra vida sin pedirlos, desde el propio nacimiento y resultan tan estructurales de nuestra personalidad y nos particularizan y configuran de tal modo nuestra experiencia de vida que, a menos que hagamos un esfuerzo por observarlos y entenderlos, nos resultan invisibles. Lo paradójico es que, mientras los contextos a los que pertenecemos estructuran y moldean nuestra vida de un modo en apariencia más o menos determinista, al mismo tiempo cada uno, desde una individualidad única, los interpretamos de una forma tan particular y los traducimos en comportamientos tan personales, que ni siquiera dos hermanos gemelos, aun compartiendo contextos de nacimiento e información genética, experimentan la existencia –y son experimentados por sus pares– de forma idéntica, obteniendo, a lo largo de su devenir en la vida resultados distintos.  Mientras que ideologías como el marxismo le dan un enorme peso a la realidad material para determinar el curso de la historia, otras, como el existencialismo, le atribuyen un enorme peso al libre albedrío individual; la paradoja señalada en el párrafo anterior deja entrever una especie de tensión dinámica entre la realidad material y la subjetividad individual para determinar la forma en que habrá de interactuar con el mundo y las expectativas que tendrá de su existencia. Lo cierto es que, debido a la individualidad subjetiva de cada uno en interacción continua con la realidad material, nadie experimenta la misma combinación y en la misma proporción de cada uno de los contextos que habita. Y por eso entre individuos que habitan el mismo contexto pueden existir diferencias monumentales, como las ideológicas y políticas, que pueden llevar incluso a guerras civiles, donde luchan individuos que comparten infinidad de contextos, pero que los interpretan y experimentan de formas radicalmente distintas. Sin un desarrollo apropiado y funcional de la empatía estas diferencias tienden a polarizarse cada vez más.  Pero no solo los contextos influyen en nosotros, sino que también nosotros influimos en ellos, por eso no estamos condenados a que “las cosas sean como son” sin que podamos transformarlas. Es verdad que las estructuras y contextos materiales son tremendamente sólidos, pero no son inamovibles. Si conseguimos entender esta dinámica de interacción y cambio en los sistemas, tanto materiales como subjetivos podremos acelerar y reconducir las tendencias reconfigurando valores e ideologías, promoviendo la aceptación, la comunicación asertiva, la cooperación y el consenso. Pensemos en un ejemplo: si las corrientes dominantes de la política de un país están de acuerdo que la democracia es el valor superior del sistema político nacional, entonces, tanto derechas como izquierdas, tanto neoliberales como socialdemócratas tendrían, si estuvieran dispuestos a negociar y ceder parte de sus agendas, una meta común. Y este escenario no es una mera ingenuidad, pues existe una entidad como la Unión Europea que, con todas sus limitaciones y desacuerdos, ha conseguido construir un espacio común e integrado entre participantes muy diversos, muchos de ellos históricamente en conflicto entre sí (apenas en 1940 las tropas alemanas invadieron Francia).   Es por ello que dejar parcialmente de lado las diferencias y centrarse en lo que nos une, en lo que tenemos en común, en las metas compartidas será siempre el modo más eficaz de conseguir una transformación constructiva y una colaboración eficaz. Los tiempos de revoluciones armadas y de pretender demoler el mundo existente para construir uno nuevo han quedado atrás, en especial por su inoperancia.  Un poderoso ejemplo de que esta vía funciona lo vivimos durante los primeros meses de la pandemia por covid-19. El que en menos de un año hayamos sido capaces de desarrollar una batería de vacunas aceptablemente eficaces y haya sido posible la fabricación, distribución y aplicación masiva y global –con todo y los errores, limitaciones, inequidades y vicios en el proceso– no tiene precedentes en la historia humana. Nuevamente se trata de un fenómeno que sólo fue posible a través del acuerdo y la cooperación entre laboratorios y gobiernos antagónicos. Esta es una muestra de que la empatía consciente es posible, de que, cuando lo que nos une es una meta en común lo suficientemente fuerte y deseable para todas las partes, somos capaces de poner de lado –así sea temporalmente– las diferencias que nos han separado durante siglos.  La voluntad no lo es todo, pero es un potente combustible cuando se une con un propósito común que se encara con transparencia, equidad y perseverancia. Sin embargo, para manifestar las condiciones que hagan posible este escenario de cooperación futuro se requiere inevitablemente de replantearnos nuevas jerarquías de valor que podamos aceptar colectivamente y sobre las que podamos pactar. El movimiento posmoderno se centró en demoler –aunque solo fuera en el discurso– toda jerarquía de valor: ninguna idea es más valiosa que otra ni ninguna cultura está por encima de las demás. En aras de un multiculturalismo bien intencionado, se buscó, al mismo tiempo que erradicar todas las metanarrativas, imponer la igualdad como valor supremo y universal (idea que es, en sí misma, una metanarrativa).  Si bien la intención era loable, el resultado ha sido catastrófico: la aceptación acrítica de que toda idea, toda costumbre y manera de entender el mundo es igualmente válida nos ha puesto en un callejón sin salida. Desde esta comprensión anarquía, democracia y tiranía son equivalentes y desde este marco teórico no hay forma de determinar cuál es ética y moralmente superior. Y en su grado máximo de delirio, propicia que el individuo construya su realidad de tal modo que solo acepta como verdadero aquello que comulga con su ideología, con sus prejuicios.  Esa igualdad irreflexiva y forzada, que se planteó en un principio como mecanismo para alcanzar la aceptación mutua, ha conducido a su opuesto: la descalificación automática y la invalidación de todo aquello que no sea mi igual. Por supuesto, desde este lugar donde la verdad del individuo está disociada del resto de los humanos no hay empatía ni cooperación posible.  Esta universalización de un nihilismo que se escuda en la supuesta defensa de la libertad y los derechos súbitamente adquiridos, se mueve en sentido contrario a la colaboración, el consenso, la participación y la empatía. Es tiempo de detenernos a mirar al otro, a escucharlo, a esforzarnos genuinamente por entenderlo, pero escuchar y validar las opiniones del otro no implica igualarlas en valor. Empatizar no significa aceptarlo todo acríticamente. Es tiempo de defender con lealtad y respeto los argumentos fundados para que priven sobre los prejuicios. Son tiempos difíciles, donde no siempre es sencillo separar la paja del trigo y en esa búsqueda de lo valioso y lo verdadero, pero ante el apremio por alcanzar acuerdos y cooperar para la supervivencia común, la genuina empatía es quizá el más valioso de los recursos a nuestro alcance.       Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(55) "La empatía como catalizadora de la auténtica igualdad" ["post_excerpt"]=> string(104) "Sin una empatía consciente y eficaz, el entendimiento entre humanos está condenado a la imposibilidad." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(53) "la-empatia-como-catalizadora-de-la-autentica-igualdad" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-26 12:08:04" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 17:08:04" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72956" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17360 (24) { ["ID"]=> int(72625) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-17 10:13:42" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-17 15:13:42" ["post_content"]=> string(6091) "A veces me pregunto si, en realidad, Max Aub existió alguna vez; si existió, como existir así, físicamente y fue quien dijo ser y escribió todo cuanto fue publicado bajo su nombre. Me lo pregunto porque Aub vivió una vida tan novelesca que no es fácil imaginarla, pero además, como una especie de alfabético Rey Midas, convertía en literatura todo cuanto sus manos tocaban.  Con más patrias que vidas, con más huidas que esperanzas, Max Aub es el arquetipo del primer exiliado, el que sale de su hogar para afincarse en otro sin jamás convertirse del todo a su nuevo espacio; tal vez por eso Aub construye una república íntima a través de las letras, de su narrativa pero, sobre todo, a partir de un dominio, casi mágico, de la palabra y de una imaginación indomable. En el mundo existe todo cuanto por su pluma fue creado: un pintor catalán imposible, un cuervo parlante y memorioso, asesinos de todas las raleas y con independencia de cada uno de ellos, un lenguaje popular que quiere ser mexicano y que de tan natural nunca se escuchó en las calles. Diría que se trata de magia pura, pero sería inexacto, se trata más bien de un extraño caso de totalidad literaria, como si en un recurso inusitado Aub se hubiera escrito a sí mismo para poner orden en un mundo que se lo negaba. De un tiempo a la fecha nos hemos atiborrado de ingentes dosis de violencia, no solo la que lamentablemente ocurre en las calles de las ciudades de todo el mundo, sino aún de la magnificada por el espectáculo y por las necesidades del imperio de la imagen. Se acabó, acaso para siempre, aquella antigua violencia casi gratuita que sin dejar de ser drama y sin parecer hermosa y menos aún heroica era al menos digerible. Me refiero al asesinato narrado con la afilada pluma del cronista de la nota roja, al homicidio disparatado, pero con en causas sin duda humanas o mejor aún, apenas domésticas, como éste que se inventa Aub en sus “Crímenes ejemplares”: Entro en aquel preciso momento. Había esperado la ocasión desde hacía un mes. Ya la tenía acorralada, ya estaba vencida, dispuesta a entregarse. Me besó y aquel sombrío imbécil, con su cara de idiota, su sonrisa de pan dulce, su facultad de meter la pata cada  día, entró en la recámara, preguntando con su voz se falsete, creyendo hacer gracia:
  • ¿No hay nadie en la casa?
Para matarlo. el primer impulso es siempre el bueno. Es que no hay derecho, ese flujo violentísimo que termina en asesinato no es premeditado sino que irrumpe cuando alguien presume que será privado del deseo que justamente anhela, pero ni siquiera ese extremo se cumple, es la irrupción del bobo en el momento menos adecuado el que rompe la inspiración y lo conduce a la muerte. Es esta la violencia con la que no contamos porque no le tememos sino que, por el contrario, idolatramos la visión de lo dramático, no solo como noticia sino también como ficción; en cambio, hemos generado un temor cerval por las palabras. No hay escándalo en los decapitados de la semana, no hay quien lleve la cuenta de los desaparecidos o se acuerde de la última matanza callejera o escolar en los Estados Unidos, pero que no se atreva nadie a usar horrendos vocablos como negro, tullido, huérfano, puto o enano porque entonces nos cae encima la colección más fina y selecta de denostaciones que han alcanzado la autorización de lo políticamente correcto: fascista, hereje, corrupto y hasta recuerdo con risas alguna vez que alguien que no era amable me llamó en la calle “insolidario”. Al contrario, Aub no le teme a las palabras y así doma los monstruos de la violencia reduciéndolos con vocablos sinceros; de hecho, en una serie de finísimos crímenes ortográficos y tipográficos recuerda a alguien que “no se repuso nunca de la primera impresión”.   De este modo, Max Aub se alza, desde su inocencia, a la categoría que cualquier autor anhela, se convierte en un demiurgo que reordena el cosmos, casi como un nuevo Mesías que tampoco trae la paz sino la espada; sus denuncias aunque irónicas y risueñas, en lo profundo son terribles clamores que traen aparejada la más primitiva de las venganzas, la de la revancha simple, pura y llana, sin complicaciones ni marcos teóricos, frontal y a la mala, justo como enseñan los mejores cánones de la calle, el campo y el barrio, a lo macho, como se solía decir en el México de antaño. Esa revancha tan infantil como olímpica pone las cosas en su sitio, desface entuertos como el Quijote, castiga al culpable y compensa al ofendido: Me debía dinero. Prometió pagármelo hace dos meses, la semana pasada, ayer. De eso dependía que llevara a Irene a Acapulco, sólo ahí podía acostarme con ella. Se lo había prestado para dos días, sólo para dos días… Hay escritores así, para nuestra fortuna, aunque no sean muchos, esos que con sencillez y diáfana sinceridad nos devuelven la parcela de dignidad que el siglo se empeña en quitarnos, aquellos que dicen por nosotros:  La culpa fue de aquel maldito tango… @cesarbc70" ["post_title"]=> string(24) "Los crímenes de Max Aub" ["post_excerpt"]=> string(193) " De todas las expresiones de violencia, la que aparentemente indigna más a la sociedad es la que se manifiesta verbalmente, sobre todo si se involucran términos políticamente incorrectos. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(23) "los-crimenes-de-max-aub" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-17 10:13:42" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-17 15:13:42" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72625" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(40) ["max_num_pages"]=> float(20) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "37afcb1ccc2dfceb069fe31396ecc084" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Los crímenes de Max Aub

 De todas las expresiones de violencia, la que aparentemente indigna más a la sociedad es la que se manifiesta verbalmente, sobre todo...

noviembre 17, 2021

La empatía como catalizadora de la auténtica igualdad

Sin una empatía consciente y eficaz, el entendimiento entre humanos está condenado a la imposibilidad.

noviembre 26, 2021




Más de categoría
Retrato hablado

Retrato hablado

El pensamiento maderista es tan vigente hoy en día como lo era hace 111 años.

noviembre 26, 2021

La empatía como catalizadora de la auténtica igualdad

Sin una empatía consciente y eficaz, el entendimiento entre humanos está condenado a la imposibilidad.

noviembre 26, 2021

De Frente Y Claro | EL EJÉRCITO, AJONJOLÍ DE TODOS LOS MOLES 

López primero quería desaparecer al Ejército; hoy está metido en casi todos los proyectos y actividades del país.

noviembre 25, 2021