“Ya no me alcanza el tiempo para el café, no sé que apuro tengo, la cosa es… acelerar”” – Acelerar / Timbiriche
Último lunes del mes de agosto que marca el fin del periodo vacacional veraniego para las escuelas de educación básica y la carrera rumbo al último trimestre del año empieza ya.
Algunas preguntas parecen pertinentes: ¿Cesarán las lluvias para que el regreso a clases empiece sin contratiempos por inundaciones, socavones o derrumbes? ¿Estarán regulados los vehículos eléctricos y motorizados, mismos que algunos padres de familia ocupan para el traslado de sus hijos a las escuelas sin el equipo adecuado? ¿Los docentes regresarán descansados, con el mejor de los ánimos y las mejores estrategias para dar lo mejor de sí a los miles de niños y adolescentes que ahora aprenden más a través de la IA que en las aulas? ¿Las escuelas públicas estarán pintadas, limpias y en las mejores condiciones para iniciar un nuevo y mejor ciclo escolar?
¿Los padres de familia estarán dispuestos a quitar los teléfonos celulares a sus hijos para reemplazarlos por dispositivos sin acceso a internet? ¿Tendrán más tiempo para acompañar y vigilar el proceso educativo? ¿Será que la crianza con presencia familiar se está convirtiendo en un asunto de privilegio para las infancias?
Irma Villalpando (Doctora en Pedagogía) escribe en su blog: “Un niño que sigue las normas escolares y asume su función de estudiante (hacer las actividades, seguir indicaciones de su maestra, respetar las reglas) es porque ha internalizado en la figura de su padre, madre o ambos, una autoridad externa que mantiene una apropiada asimetría entre el mundo adulto y el infantil. La aceptación de la ley externa es condición de una sociedad civilizada.”
El paso de las infancias por la escuela es un reto cada vez más grande, que ya no se limita al nivel educativo o la calidad de la enseñanza que ofrecen los diferentes centros escolares (públicos y privados) sino que enfrenta diversas aristas y complicaciones, cuyo origen tiene más que ver con los padres de familia que con la escuela per se. Se puede decir que es una relación de colaboración mutua que no alcanza todavía ese nivel de madurez y parece que, los niños se van de vacaciones y a su regreso, no hay nada nuevo bajo el sol, que el cambio es sólo cuestión numérica porque todo sigue igual.
Temas escolares aparte, nos encontramos de frente a lo que la cultura organizacional denomina: el cierre de año en cuanto a finanzas, procesos de control interno y capital humano. Así de relativo es el paso del tiempo, mientras un nuevo ciclo se avecina, el 2025 envejece y termina. Es el ciclo de la vida. ¿Usted ya tiene todo listo para empezar el nuevo ciclo escolar? Recuerde que, le queda una semana. ¡Nos leemos a la próxima!
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