El 22 de julio de 1963, el proceso de democratización en México comenzó con la introducción de los diputados por lista de partido, que con el tiempo evolucionaron hacia el sistema de representación proporcional (plurinominales) que Claudia Sheinbaum, en su calidad de albacea del testamento político del expresidente AMLO, eliminará en nombre de la “Cuarta Transformación”.
La apertura impulsada por el presidente Adolfo López Mateos, comenzó con la reforma del Artículo 54 de la Constitución. El entonces presidente de México explicó las razones de su iniciativa de reforma constitucional en los siguientes términos:
“Es evidente que los diversos partidos políticos o las diversas corrientes de opinión que operan en la República no han podido acceder al Congreso de la Unión; por ello, el sistema mexicano ha sido frecuentemente criticado por su falta de flexibilidad para brindar oportunidades a las minorías políticas, quienes lamentan que un solo partido mayoritario obtenga casi todos los puestos de representación popular.
“Para consolidar la estabilidad política orgánica de la que goza México, un factor importante será una mejor canalización, a través de la vía legal, de las fuerzas cívicas, EN PARTICULAR DE LOS GRUPOS MINORITARIOS y, sobre todo, de aquellos que, agrupados en partidos políticos nacionales, actúan de forma orgánica y no dispersa, si no anárquica.“
Con esa iniciativa de López Mateos, comenzó el largo proceso de apertura democrática que permitió el acceso al pluralismo en el Congreso de la Unión y en las legislaturas estatales.
En esa primera reforma de apertura democrática, se estipuló que los partidos políticos de oposición que obtuvieran el 2.5% de los votos contarían con 5 representantes, cifra que se incrementaría en un representante más por cada 0.5% adicional que un partido político obtuviera en los procesos electorales, hasta un máximo de 20 legisladores.
Con esa iniciativa del presidente López Mateos se acabó con un Poder Legislativo UNIPARTIDISTA, posibilitando la representación de minorías que la contrarreforma electoral castro-chavista impulsada por Claudia Sheinbaum destruirá en cuanto imponga su mayoría calificada, fraudulentamente lograda con la complicidad del INE y el TRIFE.
Cabe aclarar que la llegada de las minorías opositoras al Poder Legislativo no fue decorativa; se dio comienzo al diálogo y se tomaban en cuenta las propuestas de los partidos minoritarios que se admitieron en las leyes elaboradas en consenso; algo que con MORENA no existe.
Hace 62 años, el presidente López Mateos inauguró el proceso democrático que el ahora expresidente AMLO ha venido destruyendo durante su sexenio, y ahora a través de la encargada, de anular los diputados de partido que hace 63 años permitieron que México se abriera a un horizonte de pluralidad y democracia
En cuanto se apruebe la reforma electoral propuesta formalmente por Claudia Sheinbaum, el último vestigio de pluralismo en el Poder Legislativo habrá desaparecido, y el México de hoy volverá a ser un reflejo del México de 1910, descrito por Francisco I. Madero en su Plan de San Luis cuando dijo:
“Tanto el Poder Legislativo como el Judicial están completamente subordinados al Ejecutivo; la separación de poderes, la soberanía de los Estados, la libertad de los Municipios… solo existen por escrito en nuestra Constitución…”
En el México de 2026, transformado en la nueva República Obradoriana, el llamado Poder Legislativo será monopolio del dueño de La Chingada, a través de sus compinches, como sus Adanes, sus Juanitos y sus Monreales. El Poder Judicial, encarnado por la Corte del acordeón, recibe instrucciones desde el micrófono de la llamada mañanera dizque del pueblo.
El legado de la incipiente apertura democrática, iniciada con Don Adolfo López Mateos en 1963, se desmantelará en cuanto los dizque legisladores de MORENA, vuelvan a apuñalar la Constitución, para que exista un solo partido político, como en Cuba.
Adolfo López Mateos fue un estadista surgido del PRI; López Obrador también perteneció al PRI, pero aunque hayan salido del mismo barro, no es lo mismo bacín (1) que jarro.
A diferencia de AMLO, Don Adolfo López Mateos era un hombre noble, franco y directo, culto e inteligente; un verdadero estadista.
Basta con mirar la cara de Don Adolfo, que ilustra estas líneas. La cara no miente.
La cara de Don Adolfo es el de un hombre noble, con una sonrisa genuina, sin malicia.
López Mateos no sembró división ni odio entre los mexicanos, sino todo lo contrario.
El legado democrático iniciado por Don Adolfo López Mateos morirá esta semana o la próxima, a manos de Claudia Sheinbaum y los lacayos del #narcopresidente AMLO.
Gracias al segundo piso que está construyendo la búlgara/mexicana Sheinbaum, es probable que los mexicanos tengan que volver a tomar las armas para emprender la reconquista democrática.
El legado que en 1963 comenzó con Don Adolfo Lopez Mateos, fue uno de apertura y unidad nacional.
El legado del expresidente AMLO es de resentimiento, autoritarismo, traición, robo, impunidad, mentira, soberbia y oscuridad.
Hay de Lopez a Lopez.
_____________________
- Bacín
Bacinica, recipiente antiguamente utilizado para evacuar necesidades fecales o urinarias.
También se dice de Político corrupto, mentiroso y traicionero que jura no mentir, no robar y no traicionar. Predicador de la pobreza franciscana que condena el aspiracionismo y denuncia a los políticos ricos que gobiernan pueblos de pobres.
Trump: el orden y el caos
Estremece leer la Carta del Atlántico , firmada en agosto de 1941 por Franklin Delano Roosvelt y Winston Churchill. Los principios...
enero 29, 2026
De Frente Y Claro | LAS CHEROKEE DESTAPAN LA CLOACA EN LA SCJN
Nada más ad hoc que el dicho “más pronto cae un hablador que un cojo” para entender lo que...
enero 29, 2026
La larga noche de Venezuela y el amanecer posible
Los mexicanos debemos ser muy conscientes de los riesgos reales de la sistemática destrucción democrática e institucional que está...
enero 29, 2026
