¡Hagámoslos cumplir!

Ayer, lunes 7 de junio de 2021, Andrés Manuel López Obrador  promulgó la llamada “Ley Zaldívar” aprovechando el barullo noticioso generado por las elecciones del domingo pasado, para que pasara desapercibida en lo posible. ¿Qué importancia tiene...

8 de junio, 2021

Ayer, lunes 7 de junio de 2021, Andrés Manuel López Obrador  promulgó la llamada “Ley Zaldívar” aprovechando el barullo noticioso generado por las elecciones del domingo pasado, para que pasara desapercibida en lo posible.

¿Qué importancia tiene para los mexicanos la nueva Ley del Poder Judicial Federal?

La inmensa mayoría de la gente, desconoce temas como la inconstitucionalidad de una ley y sus consecuencias.

La razón por la que hoy abordo aquí  el tema de la “Ley Zaldívar”  es porque los mexicanos NO TENEMOS QUE ESPERAR ni dependemos de lo que hagan los ministros de la Suprema Corte, los diputados o el actual presidente.

Los mexicanos podemos impugnar la mencionada ley, presentando demandas de AMPARO  por su inconstitucionalidad, como nos lo permite la Ley de Amparo en su artículo 17 que a la letra dice:

“Artículo 17. El plazo para presentar la demanda de amparo es de quince días, salvo:




  1. Cuando se reclame una norma general autoaplicativa, o el procedimiento de extradición, en que será de treinta días”.

La nueva Ley Orgánica del Poder Judicial Federal es autoaplicativa, porque desde su promulgación (hecha el día de ayer por el presidente López), afecta nuestros derechos humanos sin necesidad de que alguna autoridad ejecute algún acto concreto aplicándola en nuestro agravio.

Esto significa que cualquier ciudadano puede demandar su inconstitucionalidad promoviendo lo que se conoce como “amparo contra leyes”.

No tenemos que esperar a que Arturo Zaldívar decida dejar de obedecer al presidente López. No tenemos que esperar a que los legisladores de oposición junten el porcentaje que se requiere para que puedan plantear  una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte.

¿Qué tendría que hacer Arturo Zaldívar, actual presidente de la Corte para ponerle fin a este asunto?

Bastaría que se deslindara dejando claro que una ley secundaria como la del Poder Judicial, no puede pasar por encima de la Constitución.

Todo lo que tendría que hacer, seria invocar el Artículo 133 constitucional que dice lo siguiente:

Artículo 133.-  “Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión. Los jueces de cada entidad federativa se arreglarán a dicha Constitución, leyes y tratados, a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las Constituciones o leyes de las entidades federativas”.

Como puede entenderse fácilmente, las leyes del Congreso de la Unión y de las legislaturas de los estados tienen que estar de acuerdo con la Constitución Federal.

Lo mismo ocurre con los tratados internacionales EXCEPTO los que protegen los DERECHOS HUMANOS que de acuerdo al artículo primero de nuestra Constitución, son superiores a ella.

Yo como abogado mexicano, no habría sentido la necesidad de escribir estas líneas si el Ministro Arturo Zaldívar no guardara su silencio cómplice mientras acude a Palacio Nacional a los convites de chipilín con los que por cierto, viola el artículo 39 del Código Procesal Civil Federal que a la letra dice:

Artículo 39º.- Fijada la competencia de un juez, magistrado o ministro, conforme a lo dispuesto por el capítulo precedente, conocerá del negocio en que se haya fijado, si no se encuentra comprendido en los siguientes casos de impedimento;

“Fracción I.- Haber asistido a convites que diere o costeare especialmente para él alguno de los litigantes, después de comenzado el negocio, o tener mucha familiaridad con alguno de ellos, o vivir con él, en su compañía, en una misma casa”.

El Ministro Zaldívar acude dócilmente a Palacio Nacional a los convites de tamalitos de chipilín y es pública y notoria su familiaridad con Andrés López.

¿QUÉ PODEMOS HACER NOSOTROS POR NOSOTROS MISMOS?

Podemos tomar la defensa de la Constitución en nuestras manos sin esperar a que otros cumplan su deber. Creo que los mexicanos debemos emprender la defensa de la Constitución y de nuestros derechos humanos que peligran.

Creo que es nuestro deber defender al Poder Judicial Federal contra los atropellos cometidos por el actual ocupante de Palacio Nacional.

Si no defendemos hoy nuestra Constitución, acudiendo multitudinariamente  en demanda de amparo,  es posible que nos veamos obligados a defenderla como lo dice su Artículo 136, (1)  con las mismas armas con que Venustiano Carranza la defendió en 1913, contra un golpe de estado parecido al que se comete hoy bajo el manto doloso de la Ley Zaldívar.

¡Hagámoslos cumplir!  ¡Defendamos nuestra Constitución!

________________________________

Artículo 136.- Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. En caso de que por cualquier trastorno público, se establezca un gobierno contrario a los principios que ella sanciona, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y con arreglo a ella y a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado a ésta.

  • Si Zaldívar coaligado con Andrés López culmina el atentado contra nuestra Constitución, tanto Zaldívar como López y quienes se presten a esta grave violación de nuestra Ley Fundamental, deberán ser juzgados, condenados y castigados severamente.
Dedicado a la Escuela Libre de Derecho a la que me debo como hijo suyo.
Comentarios
object(WP_Query)#17581 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(66552) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "23-05-2021" ["before"]=> string(10) "20-06-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(66552) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "23-05-2021" ["before"]=> string(10) "20-06-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "opinion-y-analisis" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17551 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17537 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17544 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "23-05-2021" ["before"]=> string(10) "20-06-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-05-23 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-06-20 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (66552) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (15) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17573 (24) { ["ID"]=> int(66287) ["post_author"]=> string(2) "84" ["post_date"]=> string(19) "2021-06-04 00:10:50" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-06-04 05:10:50" ["post_content"]=> string(9064) "Al contrastar el relato del Génesis bíblico, el nuevo método ideado por René Descartes, basado en la duda sistemática, y el universo concebido como la consecuencia de ese fundacional Big-Bang, observamos tres maneras de entender el mundo que han marcado de forma distinta la historia de Occidente.  La semana anterior hablábamos de que desde sus orígenes el ser humano ha construido relatos y narrativas que le permitan entenderse a sí mismo, al mundo y su relación con los demás. Sin embargo, si bien esa tendencia a la creación de historias es universal, en cada etapa histórica y en cada cultura los contenidos han variado de forma profunda, pero lo que tampoco varía es la manera como el relato articula el lugar que tenemos en el mundo.  Para ejemplificarlo, citaré tres distintas narrativas que, cada una en su tiempo y circunstancia, terminaron por convertirse en paradigmas dominantes de la historia de Occidente. En primer lugar tenemos el génesis bíblico. En ese relato fundacional se cuenta el comienzo de la historia humana: a partir de la desobediencia, Adán y Eva son expulsados del paraíso para convertirse en habitantes del mundo. A partir de este desafortunado hecho, nuestra especie conoce el dolor, la culpa, el sufrimiento y la obligación de proveerse, a partir de su propio esfuerzo, de aquello que requiera para sobrevivir. Pese a lo anterior, Dios continúa considerando al ser humano como su creación más lograda y le hereda la Naturaleza entera para que disponga de ella.  Mucho más que un cuento pintoresco, esta narración da lugar a una comprensión completa del mundo. Acompañado de otros relatos complementarios, se trata de un discurso que sentó las bases para un tipo específico de organización social, una manera concreta de vincularnos con lo divino, una forma puntual de entender el bien y el mal, de relacionarnos entre mujeres y hombres y un modo de entender la Naturaleza y nuestra relación con ella que en gran medida ha permeado hasta nuestro tiempo.  Los relatos fundacionales como éste sientan las bases para la emergencia de una cosmovisión que lo abarca todo, que da lugar a ciertas posibilidades de interpretación y cierra la puerta para todas las demás. Una comprensión cósmica que, al mismo tiempo que acota el mundo limitándolo a su propia y exclusiva percepción, lo habilita, le permite existir, le da coherencia y sentido.   Un segundo ejemplo de relato determinante para la historia occidental fue articulado por René Descartes, quien, profundamente imbuido en la cosmovisión bíblica, consigue de forma genial dar un salto evolutivo. Dios es el centro del universo y encarna la gloria y la verdad, pero el ser humano, imperfecto y pecador, se engaña a sí mismo, con lo cual en muchas ocasiones es casi imposible discernir cuál es la verdad.  En busca de un fundamento axiomático e inequívoco que le permitiera reconocer la Verdad –con mayúscula– de la mentira, Descartes encontró en la duda sistemática un método que supuso infalible. Al dudar de todo no le quedó más remedio que vaciar su mente ante la posibilidad de que lo que había en ella fuese falso, hasta llegar a la esencia de lo que consideró lo humano: ya que estoy pensando, quiere decir que existo. Este dudar como sistema encarna un contraste total con la visión bíblica expresada antes. Pasar de entender el mundo como un territorio conocido a partir de las tradiciones y los presuntos conocimientos heredados, a asumirlo como un universo desconocido donde no es válido dar por sentado nada de lo que creemos saber de él, que funciona a partir de sus propias reglas internas y que estamos abocados a explorar y descubrir, da lugar a posibilidades inimaginables.  En su tiempo y su contexto, esta manera de relatar al ser humano fue una novedad genial, que no sólo se convirtió en el germen del método científico y del desarrollo tecnológico posterior, sino que hizo algo más. Con tres simples palabras, “pienso, luego existo”, Descartes inventó el Yo, inventó la modernidad, inventó al individuo y el pensamiento crítico. Se trata de un relato que replantea por completo el lugar que el ser humano había ocupado hasta entonces en el planeta y en el universo. Pero no todo fueron buenas noticias; esto, que sin duda se trató de una genialidad, tuvo como consecuencia subyacente la disociación entre la mente y el cuerpo, y, en una segunda fase, la separación entre civilización y naturaleza. Suena contradictorio que el mayor reto que enfrenta la humanidad tenga que ver con la consecuencia de llevar al extremo uno de sus más grandes saltos evolutivos. Resulta paradójico que los escenarios casi apocalípticos que nos describen los científicos, relacionados con la contaminación, el cambio climático y la aniquilación de especies, bosques y selvas sean producto del inconmensurable éxito de la cosmovisión cartesiana; sin embargo, así es.  Lo que durante tres siglos fue la verdad dominante se reflejó en nuestra relación de dominio, control y explotación desenfrenada para con el planeta, para con la Naturaleza en general y para con el resto de las especies.  El quiebre de esta narrativa cartesiana nació con la emergencia de una cosmogonía más reciente, fundada en el concepto que conocemos como “big bang”. Este relato nuevamente, como lo hizo la narración bíblica y la intuición de Descartes, refunda el cosmos completo. Por primera vez en Occidente el universo no empieza con la existencia del yo humano, sino que se retrotrae millones de años, hasta una misteriosa explosión primigenia. Poco a poco, y tras una serie de azares inexplicables, apareció la vida que conocemos y finalmente los humanos, desamparados en la inmensidad de lo que pudiera ser un cosmos inerte, incierto y vacío.    Para efectos de la REALIDAD –con mayúscula– nada ha cambiado en los últimos cuatro siglos: la gravedad es la misma, los ríos y los mares están en el mismo lugar y operan según las dinámicas de siempre, las agrupaciones humanas siguen siendo las mismas; pero, para la comprensión particular del ser humano, el cosmos en que apareció Adán, así como aquel en que vivió Descartes en el siglo XVI y XVII, habían dejado de existir. La nueva visión introduce elementos inéditos en la forma de interpretar la existencia. La incertidumbre, la desesperanza, la conmoción que significa reconocer la minúscula dimensión humana dentro de un cosmos de dilatadísima historia e inmensidad creciente y la estremecedora certeza de que por primera vez en la historia del planeta una especie está en posibilidad real de destruir la biósfera completa. Pero al mismo tiempo la nueva cosmovisión ha permitido la comprensión sistémica del planeta, la complejidad y profundidad de las incontables interacciones entre los distintos niveles de la vida y los efectos que la mano humana ha dejado en las diversas manifestaciones de la biósfera. También se debe a esta nueva visión el alargamiento sin precedente de la esperanza de vida, la búsqueda genuina por la inclusión, la cooperación, la diversidad y la participación de todas las culturas y todos los seres humanos, el desarrollo de tecnologías que favorecen la movilidad –incluida la posibilidad de salir del planeta–, el comercio global y la comunicación entre humanos de todas latitudes, la búsqueda de la igualdad y de la erradicación del racismo, el sexismo, el fundamentalismo y todo aquello que produce conflictos entre las personas y las diversas culturas.    La próxima semana iremos más a fondo acerca de las enormes diferencias que para la vida cotidiana implica una cosmovisión u otra.       Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir  " ["post_title"]=> string(40) "Tres ejemplos de narrativas occidentales" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(40) "tres-ejemplos-de-narrativas-occidentales" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-06-03 22:34:09" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-06-04 03:34:09" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=66287" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17631 (24) { ["ID"]=> int(66889) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2021-06-15 12:48:05" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-06-15 17:48:05" ["post_content"]=> string(6674) "Vamos cerrando ciclos, no pretendo aburrir al respetable con nuevas crónicas de infortunios y desencuentros entre la clase media y sus elegidos al poder, a otra cosa mariposa como que decía mi abuela. Pero para enterrar el tema, demos una pequeña mirada a lo que las clases medias hemos hecho por este país y cómo nuestro egoísmo, nuestro aspiracionismo y nuestra ambición han logrado algunas pequeñas aportaciones a la historia nacional. Para comenzar el pequeño elenco digamos solamente que hace muchas décadas, al menos unas cinco, la clase media no tomaba conciencia de sí misma; gran parte del secreto de la longevidad el sistema hegemónico de partido en nuestro país se basó en un minucioso programa cultural y educativo. Nos hicieron creer que con esperar un poco todos seríamos millonarios cuando nos tocara el turno; pretendieron que la disciplina —y no el esfuerzo— era el secreto del éxito; que nuestro aliado natural era el rico y no el proletario.  Así, nos dormimos en una falta de identidad muy cercana a la vergüenza, tanto que decirle clasemediero alguien constituía una ofensa sinónimo de mal gusto (“naquerío” con pretensiones), tanto, que los obreros podían desfilar exhibir sus músculos, llamarse orgullosamente trabajadores, mientras que los ricos podían mirarnos a todos con desprecio e ironía; y nosotros, los de en medio (los que creábamos despachos y pequeñas empresas, escribíamos libros, actuábamos en los teatros y los cines), nos mirábamos unos a otros y nos sonrojábamos al reconocer que soñábamos con tener lo que no podíamos; nos avergonzábamos de los lugares de donde habíamos venido porque nos habían educado para llamar “resentido” al que protestaba, como si no hubiera razones para sentirse ofendido en nuestro capitalismo de compadres, en este país de desigualdades crónicas donde a algún listillo se le ocurrió que los pobres lo son porque quieren y no porque los dueños de los capitales y el poder no les dieron otra opción.  La decadencia y desvergüenza de las élites y de las clases altas en México es la primera las llamadas de atención, si lo dijo Óscar Wilde en voz de un aristócrata en La importancia de llamarse Ernesto, “si las clases bajas no sirven para poner el ejemplo, ¿para qué sirven entonces?”, no sabemos dónde está más más ruda la corrupción, si en las grandes empresas que hacen chanchullos a costa del consumidor o en el contubernio con los gobiernos; una clase alta excluyente, hiriente, pigmentocrática y ridículamente ignorante. Los clasemedieros desde luego queremos salir de pobres, subir en la escala social, pero hay algo, lo que vagamente llamamos educación, que nos gustaría pensar que podemos combinar: ilustración, buen gusto y prosperidad. Tal vez por eso nos quemamos varias horas viendo televisión cultural, leyendo, ahorrando para las escuelas de los hijos y generando proyectos en un contexto como el nuestro donde fracasan siete de cada diez intentos, pero aquí seguimos y nos queda claro que somos el motor, el fiel de la balanza cuando nos han puesto en la perspectiva de utilizar nuestro poder. Al fin y al cabo, poder sin gobierno. Verá usted, Alfonso Reyes provenía de la clase más alta de la sociedad porfiriana. La desgracia lo llevó a la clase media que ejerció con maestría incuestionable. Se dedicó a vivir de su trabajo, escribir y formar cultura, aunque Carlos Fuentes logró un patrimonio digno de respeto pertenecía aquel extraño híbrido al que llamamos clase media alta y que no es más que un matiz, apenas barnizado, del concepto básico del clasemediero burgués. La cabeza de la hidra, Las buenas conciencias, Aura y Zona sagrada no son sino manifestaciones de la rica vida que hacemos los miembros de esta vapuleada clase social. Ni Sebastián, ni Juan Soriano, ni José Luis Cuevas eran hijos de magnates que encontraron en la vagancia el ambiente para crear su obra y la plástica del siglo XX que lleva su sello. Por ahí nos podríamos seguir, Torres Bodet, José Emilio Pacheco, Abraham Zabludowsky y Jacobo también, surcaron las aguas del ascenso social a punta de remo y no viajando en primera, como algunos empresarios que después rematan su explotación vendiendo sus libros que nos cuentan el secreto para hacerse millonarios. A diferencia de otros pueblos, la carga cultural y educativa en este país la hemos llevado los clasemedieros y ha sido nuestro “aspiracionismo”, mal nombre y apodo inexacto que mejor podríamos llamar anhelo y esperanza, la que nos volvió irredentos en nuestra creencia de que la próxima oportunidad es la buena, porque generar conciencia de clase es justo lo que nos está sucediendo, mirarnos en el espejo y decir “ese soy yo, el que lucha por llegar al final de la quincena y planea con meses, años de anticipación, el cambio del auto, el que busca ahorrar para complementar con becas de educación de sus hijos y que espera que sus herederos no tengan que pasar por las tres hipotecas, sino que puedan vivir con más libertad para seguir creciendo”. El término “clase media” ha perdido su connotación ridícula porque nos han confrontado y sabemos que el egoísmo está en la falta de autocrítica del gobierno y en la lucha de los funcionarios por ensuciarse mutuamente esperando mejores tiempos electorales, que egoísmo y el aspiracionismo tiene el multimillonario al que 29 muertos no le saben nada porque, después de todo, el negocio de la desgracia ya estaba amortizado. Desde luego esta aportación a nuestra autoconciencia es algo que, lejos de darnos coraje, debemos agradecer, por fin un colega clasemediero, sin quererlo ni comerlo, nos ha abierto los ojos. Escritor. Abogado @cesarbc70 Te puede gustar: Las elecciones, esa manifestación cultural | Ruiz-Healy Times (ruizhealytimes.com)" ["post_title"]=> string(37) "Honor y predicamento del clasemediero" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(37) "honor-y-predicamento-del-clasemediero" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-06-15 12:49:17" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-06-15 17:49:17" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=66889" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17573 (24) { ["ID"]=> int(66287) ["post_author"]=> string(2) "84" ["post_date"]=> string(19) "2021-06-04 00:10:50" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-06-04 05:10:50" ["post_content"]=> string(9064) "Al contrastar el relato del Génesis bíblico, el nuevo método ideado por René Descartes, basado en la duda sistemática, y el universo concebido como la consecuencia de ese fundacional Big-Bang, observamos tres maneras de entender el mundo que han marcado de forma distinta la historia de Occidente.  La semana anterior hablábamos de que desde sus orígenes el ser humano ha construido relatos y narrativas que le permitan entenderse a sí mismo, al mundo y su relación con los demás. Sin embargo, si bien esa tendencia a la creación de historias es universal, en cada etapa histórica y en cada cultura los contenidos han variado de forma profunda, pero lo que tampoco varía es la manera como el relato articula el lugar que tenemos en el mundo.  Para ejemplificarlo, citaré tres distintas narrativas que, cada una en su tiempo y circunstancia, terminaron por convertirse en paradigmas dominantes de la historia de Occidente. En primer lugar tenemos el génesis bíblico. En ese relato fundacional se cuenta el comienzo de la historia humana: a partir de la desobediencia, Adán y Eva son expulsados del paraíso para convertirse en habitantes del mundo. A partir de este desafortunado hecho, nuestra especie conoce el dolor, la culpa, el sufrimiento y la obligación de proveerse, a partir de su propio esfuerzo, de aquello que requiera para sobrevivir. Pese a lo anterior, Dios continúa considerando al ser humano como su creación más lograda y le hereda la Naturaleza entera para que disponga de ella.  Mucho más que un cuento pintoresco, esta narración da lugar a una comprensión completa del mundo. Acompañado de otros relatos complementarios, se trata de un discurso que sentó las bases para un tipo específico de organización social, una manera concreta de vincularnos con lo divino, una forma puntual de entender el bien y el mal, de relacionarnos entre mujeres y hombres y un modo de entender la Naturaleza y nuestra relación con ella que en gran medida ha permeado hasta nuestro tiempo.  Los relatos fundacionales como éste sientan las bases para la emergencia de una cosmovisión que lo abarca todo, que da lugar a ciertas posibilidades de interpretación y cierra la puerta para todas las demás. Una comprensión cósmica que, al mismo tiempo que acota el mundo limitándolo a su propia y exclusiva percepción, lo habilita, le permite existir, le da coherencia y sentido.   Un segundo ejemplo de relato determinante para la historia occidental fue articulado por René Descartes, quien, profundamente imbuido en la cosmovisión bíblica, consigue de forma genial dar un salto evolutivo. Dios es el centro del universo y encarna la gloria y la verdad, pero el ser humano, imperfecto y pecador, se engaña a sí mismo, con lo cual en muchas ocasiones es casi imposible discernir cuál es la verdad.  En busca de un fundamento axiomático e inequívoco que le permitiera reconocer la Verdad –con mayúscula– de la mentira, Descartes encontró en la duda sistemática un método que supuso infalible. Al dudar de todo no le quedó más remedio que vaciar su mente ante la posibilidad de que lo que había en ella fuese falso, hasta llegar a la esencia de lo que consideró lo humano: ya que estoy pensando, quiere decir que existo. Este dudar como sistema encarna un contraste total con la visión bíblica expresada antes. Pasar de entender el mundo como un territorio conocido a partir de las tradiciones y los presuntos conocimientos heredados, a asumirlo como un universo desconocido donde no es válido dar por sentado nada de lo que creemos saber de él, que funciona a partir de sus propias reglas internas y que estamos abocados a explorar y descubrir, da lugar a posibilidades inimaginables.  En su tiempo y su contexto, esta manera de relatar al ser humano fue una novedad genial, que no sólo se convirtió en el germen del método científico y del desarrollo tecnológico posterior, sino que hizo algo más. Con tres simples palabras, “pienso, luego existo”, Descartes inventó el Yo, inventó la modernidad, inventó al individuo y el pensamiento crítico. Se trata de un relato que replantea por completo el lugar que el ser humano había ocupado hasta entonces en el planeta y en el universo. Pero no todo fueron buenas noticias; esto, que sin duda se trató de una genialidad, tuvo como consecuencia subyacente la disociación entre la mente y el cuerpo, y, en una segunda fase, la separación entre civilización y naturaleza. Suena contradictorio que el mayor reto que enfrenta la humanidad tenga que ver con la consecuencia de llevar al extremo uno de sus más grandes saltos evolutivos. Resulta paradójico que los escenarios casi apocalípticos que nos describen los científicos, relacionados con la contaminación, el cambio climático y la aniquilación de especies, bosques y selvas sean producto del inconmensurable éxito de la cosmovisión cartesiana; sin embargo, así es.  Lo que durante tres siglos fue la verdad dominante se reflejó en nuestra relación de dominio, control y explotación desenfrenada para con el planeta, para con la Naturaleza en general y para con el resto de las especies.  El quiebre de esta narrativa cartesiana nació con la emergencia de una cosmogonía más reciente, fundada en el concepto que conocemos como “big bang”. Este relato nuevamente, como lo hizo la narración bíblica y la intuición de Descartes, refunda el cosmos completo. Por primera vez en Occidente el universo no empieza con la existencia del yo humano, sino que se retrotrae millones de años, hasta una misteriosa explosión primigenia. Poco a poco, y tras una serie de azares inexplicables, apareció la vida que conocemos y finalmente los humanos, desamparados en la inmensidad de lo que pudiera ser un cosmos inerte, incierto y vacío.    Para efectos de la REALIDAD –con mayúscula– nada ha cambiado en los últimos cuatro siglos: la gravedad es la misma, los ríos y los mares están en el mismo lugar y operan según las dinámicas de siempre, las agrupaciones humanas siguen siendo las mismas; pero, para la comprensión particular del ser humano, el cosmos en que apareció Adán, así como aquel en que vivió Descartes en el siglo XVI y XVII, habían dejado de existir. La nueva visión introduce elementos inéditos en la forma de interpretar la existencia. La incertidumbre, la desesperanza, la conmoción que significa reconocer la minúscula dimensión humana dentro de un cosmos de dilatadísima historia e inmensidad creciente y la estremecedora certeza de que por primera vez en la historia del planeta una especie está en posibilidad real de destruir la biósfera completa. Pero al mismo tiempo la nueva cosmovisión ha permitido la comprensión sistémica del planeta, la complejidad y profundidad de las incontables interacciones entre los distintos niveles de la vida y los efectos que la mano humana ha dejado en las diversas manifestaciones de la biósfera. También se debe a esta nueva visión el alargamiento sin precedente de la esperanza de vida, la búsqueda genuina por la inclusión, la cooperación, la diversidad y la participación de todas las culturas y todos los seres humanos, el desarrollo de tecnologías que favorecen la movilidad –incluida la posibilidad de salir del planeta–, el comercio global y la comunicación entre humanos de todas latitudes, la búsqueda de la igualdad y de la erradicación del racismo, el sexismo, el fundamentalismo y todo aquello que produce conflictos entre las personas y las diversas culturas.    La próxima semana iremos más a fondo acerca de las enormes diferencias que para la vida cotidiana implica una cosmovisión u otra.       Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir  " ["post_title"]=> string(40) "Tres ejemplos de narrativas occidentales" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(40) "tres-ejemplos-de-narrativas-occidentales" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-06-03 22:34:09" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-06-04 03:34:09" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=66287" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(82) ["max_num_pages"]=> float(41) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "f934cc02efb5565396bc311ba86ec23a" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Tres ejemplos de narrativas occidentales

Al contrastar el relato del Génesis bíblico, el nuevo método ideado por René Descartes, basado en la duda sistemática, y el universo...

junio 4, 2021
Honor y predicamento del clasemediero

Honor y predicamento del clasemediero

Vamos cerrando ciclos, no pretendo aburrir al respetable con nuevas crónicas de infortunios y desencuentros entre la clase media y sus elegidos...

junio 15, 2021




Más de categoría
Las narrativas Fundacionales: Universos que envejecen

Las narrativas Fundacionales: Universos que envejecen

Con el surgimiento de cada nueva ideología creemos haber descubierto la auténtica VERDAD, pero cada una de ellas ha...

junio 18, 2021
Mónica Uribe

El cardenal Marx presenta su renuncia; Francisco no se la acepta

El líder de la Iglesia católica en Alemania, el cardenal Reinhard Marx, escribió al papa Francisco para solicitarle que...

junio 18, 2021
La Triple Corona Mexicana…

La Triple Corona Mexicana…

A tal grado es la desgracia de lo que ha sucedido con las carreras de caballos Pura Sangre en...

junio 17, 2021
Hallazgos del Primer Peritaje Preliminar la Catástrofe de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México

Hallazgos del Primer Peritaje Preliminar: la Catástrofe de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México

El primer peritaje preliminar, de una serie de tres, sobre la catástrofe de la Línea 12 del Metro de...

junio 17, 2021