Elecciones 2021: ¿arrasará MORENA?

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11 de agosto, 2020

Un fenómeno muy interesante está ocurriendo: a pesar de todo, el presidente sigue gozando de aprobación popular y su partido, MORENA, va arriba en todas las encuestas de cara a las quince elecciones gubernamentales y a la elección de diputados federales de 2021. En menos de un año es la elección y el panorama luce sombrío para la oposición.

De los quince gobernadores que se elegirán, MORENA va adelante en al menos once Estados y es muy probable que los gane. El PAN aventaja en solo tres y el PRI, muy por detrás, sería competitivo en uno. Las cosas en la elección de diputados tampoco lucen bien para el PRI ni para el PAN, pues la intención de voto favorece a MORENA. 

Sin entrar en discusiones, es posible decir, basados en números oficiales, que en varios aspectos el gobierno ha quedado a deber; aun así, mantiene una inmensa aprobación popular. ¿Cómo es posible? Es innegable que hay áreas en las que el gobierno ha fallado; también tiene aciertos, por supuesto, pero en materia de seguridad pública, salud y economía no sale bien parado, por mucho que alguien pueda cegarse y pensar que desde que llegó López Obrador a la presidencia, y tal como él lo había prometido, el gobierno federal es menos corrupto que el gobierno de Finlandia y nuestro sistema de salud funciona tan bien como el de los países escandinavos. 

La primera cifra que pronosticó López-Gatell sobre el número total y final de fallecidos por Covid-19 fue de ocho mil; ahora mismo tenemos más de 50 mil y algunas plataformas científicas de prestigio pronostican que serán más de 100 mil antes de que termine el año. Si el presidente y sus seguidores creen que esto es un éxito a la luz de las primeras previsiones de López-Gatell, cualquier cosa podría ser verdad para ellos con tal de que lo diga el presidente, como que la Tierra es plana o que el sol gira alrededor del planeta. 

De seguridad pública ni hablemos: hay más homicidios dolosos hoy que con Peña Nieto o Calderón. Las estrategias del gobierno federal no han sido efectivas, por mucho que el presidente lo niegue y sus seguidores piensen que Suiza es un país mucho más violento e inseguro que el nuestro. Y de economía… El presidente ha afirmado en varias ocasiones que está creando más empleos que ningún otro gobierno en nuestra historia, a pesar de la pandemia, cuando todos sabemos, incluso sus seguidores, que se están perdiendo empleos por millones y se están cerrando miles de fuentes de trabajo.  

Es una verdad clara y distinta, para parafrasear a Descartes y desde un análisis sin filias ni fobias, que al menos en esas tres áreas (salud, seguridad, economía) el gobierno está muy lejos de alcanzar sus objetivos. En economía, por ejemplo, aun cuando creciéramos arriba del 2% anual durante lo que resta del sexenio –cosa que no va a ocurrir; al contrario, todo indica que el PIB seguirá cayendo–, la economía mexicana no recuperaría el nivel que tenía al final de la administración de Peña Nieto. “Eppur si muove”: pese a todo, AMLO sigue gozando de inmensa popularidad y aprobación y es previsible que su partido se alce como el gran ganador de las elecciones de 2021.

Los 11 Estados en los que muy probablemente MORENA gane la gubernatura son: Baja California, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas.

Los tres Estados en los que probablemente gane el PAN la gubernatura son Chihuahua, Baja California Sur y Querétaro. Y en sentido estricto no va a ser “ganar”, sino “retener” las posiciones que ahora dominan. No habrá crecimiento para el blanquiazul. Por su parte, el único Estado en el que el PRI es competitivo y podría ganar la gubernatura es Sonora.

Así las cosas, MORENA se convertirá en el partido con mayor número de gobernadores: diecisiete. El PAN, que actualmente tiene 10 gobernadores, al perder Nayarit se quedaría con nueve. El PRI, en plena caída libre, será el gran perdedor: hoy tiene 12 gobernadores, pero lo más probable es que pierda siete Estados: Campeche, Colima, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas, con lo que al final se quedará con sólo cinco gobernadores.

En abril de 2019 y en enero de 2020 escribí artículos en los cuales pronostiqué resultados muy parecidos a estos para la elección del año que viene. Como la mayoría de la gente es muy visceral, hubo personas que se enojaron. Un priista me dijo que yo hablaba sin fundamento y que el PRI se recuperaría. Creo que el que habló sin fundamento no fui yo. Alguno dirá que por escribir estas líneas soy un AMLOver y que estoy haciendo proselitismo en favor de MORENA. Cuando hago alguna crítica al gobierno, los incondicionales del presidente me insultan y dicen que soy un junior-conservador-neoliberal. Todo esto prueba que la inteligencia tiene límites, pero la estupidez no; ésta última se reparte por igual en ambas facciones. Yo no invento la realidad, solo la observo. Además, cuando escribí aquellos artículos no estaba en juego el factor pandemia y la consecuente crisis económica. En algún momento del confinamiento pensé que estos factores le cobrarían factura a López Obrador y a su partido, pero ahora que analizo las encuestas, parece que el presidente tiene una tremenda inmunidad y que nada puede descarrilarlo. Podríamos rebasar los 100 mil muertos por Covid-19 y las cosas probablemente seguirían igual.

Llámese PAN, MORENA, PRI, todo partido político es expansivo, como el cristianismo, como el islam. De lo que se trata es de ganar tantas posiciones como sea posible y anular al rival. Y esto no tiene nada de malo, es connatural a la esencia de un partido. Así que si AMLO y MORENA quieren ganar todo y están trabajando en ello, no hay nada que reprochar. Y a juzgar por lo que ha sucedido hasta el momento, ninguna otra fuerza política está teniendo la clase de éxito del lopezobradorismo. Esto duele mucho a la oposición, que se siente abatida e impotente, y en esa congoja piensa que no sólo ella, sino el país entero está siendo ultrajado. Debe ser sumamente difícil y frustrante para la oposición y para los anti-AMLO este escenario: si ni los muertos por Covid (crisis sanitaria), ni el clima de violencia en todo el país generado por la delincuencia organizada (crisis de seguridad pública), ni la debacle económica (crisis económica) pueden dejar al presidente y su partido fuera de combate o al menos disminuidos, parece que nada ni nadie podrá.

Las cosas pintan un poco menos desiguales en la elección de diputados federales. En esa elección, MORENA tiene 42% de intención de voto, el PAN 27%, el PRI 10%. Estos porcentajes no garantizan que MORENA conserve el control de esa cámara, aunque muy probablemente sí lo logre. Si bien va a ganar y tendrá más diputados que cualquiera, es probable que MORENA no arrase como en 2018.

Para terminar, dejo esta reflexión sobre la mesa: Hace menos de cinco años, en las elecciones intermedias de 2015, MORENA no gobernaba ni un estado y apenas tenía unos cuantos legisladores. En 2021 podría alcanzar un poder igual o mayor que el que actualmente tiene. Si alguien cree que este crecimiento es producto de las ocurrencias y torpezas de López Obrador, permítaseme decir que el que piensa con ocurrencias y torpezas es ese alguien.

La fuente que consulté para escribir este artículo es la Encuesta de Encuestas, de Juan Azcárraga. Esta encuesta hace un promedio de las principales y más serias encuestadoras. Desde hace varios años, la Encuesta de Encuestas ha probado ser muy certera y precisa. Aquí el link: https://encuestadeencuestas.mx/

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Harper Lee, “Matar a un ruiseñor”, Primera Edición, Estados Unidos, Harper Collins, 2015, Págs. 33. Confusión entre “perspectiva” y “punto de vista” Es fácil suponer que “punto de vista” y “perspectiva” son sinónimos, pero no lo son, cuando menos no para efectos de entender cómo construimos una verdad. Quizá un ejemplo ayude para aclarar la confusión: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (2) La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. (3) Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. (4) Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; (5) y llamó Dios a la luz “día”, y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero1”. ¿Quién, y desde donde, narra el Génesis Bíblico? La posibilidad de que Dios mismo se haya sentado a escribir el relato, para luego hacérselo llegar a sus creyentes, suena bastante improbable. 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Harper Lee, “Matar a un ruiseñor”, Primera Edición, Estados Unidos, Harper Collins, 2015, Págs. 33. Confusión entre “perspectiva” y “punto de vista” Es fácil suponer que “punto de vista” y “perspectiva” son sinónimos, pero no lo son, cuando menos no para efectos de entender cómo construimos una verdad. Quizá un ejemplo ayude para aclarar la confusión: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (2) La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. (3) Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. (4) Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; (5) y llamó Dios a la luz “día”, y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero1”. ¿Quién, y desde donde, narra el Génesis Bíblico? La posibilidad de que Dios mismo se haya sentado a escribir el relato, para luego hacérselo llegar a sus creyentes, suena bastante improbable. Suponemos entonces que estamos frente a una narración que retrata las visiones de algún profeta, que tienen lugar siglos después, cuando ya se hubiese desarrollado el lenguaje y la escritura. ¿Cómo y desde dónde podía mirar este profeta la creación de algo que aún no existía? ¿Cómo pudo ver y escuchar a Dios? ¿Cómo sabía que era Dios? ¿Por qué no lo describió? En resumen: ¿dónde estaba ubicado el observador para poder ver lo que vio y luego contárselo a sus contemporáneos? El profeta que relató el Génesis no tiene empacho, no sólo en asegurar que observó cómo Dios creó el mundo ante sus ojos, sino que es capaz de conocer también su subjetividad al dar cuenta de cómo Dios juzgó que “la luz estaba bien”.  En los relatos de ficción se utiliza con mucha frecuencia este mecanismo donde punto de vista y perspectiva se funden. El narrador omnisciente de una novela, al mismo tiempo que cuenta con total certeza desde la tercera persona lo que el personaje hace, es capaz de saber también lo que piensa y las motivaciones que lo llevaron realizar la acción narrada. Este fenómeno se rompe con el surgimiento de la posmodernidad que es capaz de distinguirlos y se observa con claridad en los medios audiovisuales, donde nosotros, como espectadores, por más que veamos actuar a un personaje desde distintos encuadres, no podamos saber lo que piensa a menos de que lo diga o sus acciones nos lo dejen saber. Es decir, que mientras leemos una novela escrita con la técnica del narrador omnisciente asumimos tanto el punto de vista como la perspectiva del personaje. Mientras que en el cine, conservando nuestra perspectiva de observadores –pues siempre permanecemos en nuestra butaca–, somos capaces de identificamos con el punto de vista del personaje, a cuya perspectiva no tenemos acceso a menos que él no haga saber lo que observa y siente ya sea con palabras o actos.  Enfoquémonos en el “punto de vista” Pensemos en un documental donde, tras una larga estancia en la sabana, el equipo de investigación ha podido documentar mediante el video y la fotografía las tácticas y estrategias que utiliza una manada de leones para cazar.    En este caso el programa entero está planteado desde la “perspectiva” de la cámara, que es la que registra lo que ocurre, sin embargo al mismo tiempo toda la estructura de la investigación está planteada desde el “punto de vista” del león: seguimos cada técnica, cada truco, cada movimiento y la forma en que acecha a las cebras desde la distancia. Pero es indispensable comprender que seguir los movimientos de una fiera no significa en modo alguno asumir su perspectiva. Meterse en la experiencia existencial de un león, cómo siente, qué detona sus reacciones, cómo vive los estímulos del entorno, en una palabra, asumir su “perspectiva”, es imposible para el ser humano y por eso, lo más que podemos conseguir es alinearnos con dicho felino sumiendo su “punto de vista”, centrándonos en las necesidades, características y modos de ser de la especie a investigar, sumado al conocimiento que a lo largo de los años hemos acumulado de esa especie.  Y aquí está la clave: podemos “imaginar” cómo vive su condición de león, pero siempre desde la perspectiva humana, que resulta imposible de abandonar. Podemos asumir distintos puntos de vista, pero no podemos cambiar la perspectiva que nos da la especie; es ella la que nos provee de las herramientas (capacidades sensoriales, cognitivas, intuitivas, biológicas, etc,) para experimentar e interpretar la realidad que nos rodea. Podemos deducir, reflexionar, suponer, empatizar, asumir lo que significa estar en la piel de un conejo, pero no podemos asumir esa perspectiva de ningún modo: por más que lo deseemos, no nos es posible encarnarnos en un conejo ni en ninguna otra cosa que no sea un ser humano.   Pensemos en un segundo ejemplo: un reportaje de prensa acerca de un asesinato. El periodista encargado hará una investigación de los hechos y los involucrados y una vez que tenga todas las piezas de la historia, construirá, desde su perspectiva como profesional del periodismo –equivalente a los zoólogos que observaron a los leones–, un relato completo y coherente de lo ocurrido. Si bien esa historia la hizo desde su perspectiva personal, la redacción y el enfoque estará centrado en los protagonistas de los hechos, y a la hora de redactar, asumirá deliberadamente el punto de vista de la víctima o del asesino o de las autoridades, o quizá saltará alternativamente de un punto de vista al otro. No puede meterse en la cabeza del asesino, pero si puede centrarse en ofrecer un contexto de quién es y de lo que lo llevó a hacer lo que hizo. Desde su perspectiva de informador profesional, construirá un relato centrado en el punto de vista del asesino –ya sea para justificarlo o para cargarlo de agravantes– pero poniéndolo a él y lo que logró averiguar del caso –y nunca a sí mismo– en el centro de la narración. El testimonio no se tratará de lo que el periodista pensó o sintió, sino de los hechos que ocurrieron y de los involucrados en ellos. Si lo trasladamos a las voces gramaticales, el Yo del periodista jamás aparecerá. Por el contrario, el relato estará articulado en tercera persona, donde un observador “objetivo” expone los hechos y conjeturas sostenidas en las pruebas objetivamente existentes. El periodista no hablará de sí mismo sino de lo que sucedió.  Cosa muy distinta hará su colega de la columna de opinión. En este segundo caso, el opinador tomará el reportaje del periodista y recorrerá el camino en sentido contrario: tomando como referencia el reportaje “objetivo”, contado desde el punto de vista de los protagonistas, hará una interpretación desde su propia perspectiva compartiendo su opinión, visión y comprensión de los hechos y testimonios. Como se puede intuir, ambas columnas serán radicalmente distintas.   Concluyamos con tres ejemplos literarios que ilustran las diferencias entre perspectiva y punto de vista. La primera obra de la que me gustaría hablar es A sangre fría de Truman Capote. En esta novela el autor nos cuenta, desde su perspetiva, pero desde una visión objetiva, poniendo como centro del relato los hechos efectivamente ocurridos, el cuádruple asesinato de una familia en un pueblo rural de los Estados Unidos por dos individuos posteriormente capturados y condenados a pena de muerte. Si bien Capote se centra en la psicología de los criminales e incluso se entrevista con ellos en distintas oportunidades privilegiando su punto de vista, busca recrear un relato objetivo de sus contextos y motivaciones.  En el segundo ejemplo John Fowles, en su novela El coleccionista cuenta la historia de un tipo que, obsesionado con una joven, la secuestra con la intención de que gracias a la convivencia termine por enamorarse de él. Aquí sí, en tanto que se trata de una ficción, el autor está habilitado para asumir la perspectiva y el punto de vista del secuestrador, Frederick Clegg.  El tercer ejemplo responde a un híbrido entre ambas posibilidades. Se trata de El adversario, del escritor francés Emmanuel Carrère, donde se cuenta la historia de Jean–Claude Romand, quien en 1993, ante la inminencia de que se descubriera que su vida entera era una mentira, decidió asesinar a su esposa, a sus dos hijos, a sus padres y hasta al perro. En la novela, al mismo tiempo que se relata objetivamente el caso judicial de Romand, que significó un escándalo en toda Francia, el autor relata también lo que ocurría en su vida mientras llevaba a cabo la investigación y escribía el libro. Al mismo tiempo que ponía en el centro del texto el punto de vista del asesino, relataba su propia experiencia desde la perspectiva personal y el grado de afectación que implicó para él involucrarse en contar esa historia.     Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir 1 Biblia de Jerusalén. Edición en letra grande, dirigida por Ubieta, José Ángel, España, Bilbao-Desclée de Brouwer, 1992, Pág. 21" ["post_title"]=> string(29) "El Punto de vista y la verdad" ["post_excerpt"]=> string(127) "El punto de vista y la perspectiva no son sinónimos. 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El Punto de vista y la verdad

El punto de vista y la perspectiva no son sinónimos. A continuación se expone y profundiza en sus distinciones y sinergias. 

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