El destino de Ucrania: ¿un cambio de era?, ¿hacia nuevos equilibrios de poder?

“La invasión de Rusia a Ucrania es quizás el evento más significativo en la vida internacional desde la caída del muro de Berlín. Esta guerra marca el fin de una era” (F. Zakaria). 

16 de marzo, 2022

Ante miembros del Congreso de Estados Unidos reunidos en el Capitolio, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, hizo un llamado urgente para que Estados Unidos aumente el apoyo a Ucrania en su defensa frente a Rusia: “Presidente Biden: ser líder del mundo libre, significa ser líder de la paz”. Señaló que aunque no sea miembro de la OTAN, Ucrania es una democracia que tiene derecho a ser protegida por países aliados en su lucha: “Ucrania lucha por los valores de Europa, en nombre del futuro”.

La historia de la humanidad ha estado siempre marcada por los deseos expansionistas y luchas hegemónicas de unos países sobre otros, derivadas de intereses de dominación geopolítica, militar y económica. 

A partir de la década de los ochenta, con el thatcherismo, el reaganismo y el triunfo del “Consenso de Washington” (encabezado por Estados Unidos, el FMI, el Banco Mundial y el BID), la globalización neoliberal se convirtió en el principal proyecto hegemónico a escala mundial. En contrapartida, surgió en China, con Deng Xiaoping, el llamado “Consenso de Beijing”, enfocado en una expansión internacional con la idea de configurar un nuevo orden económico de “socialismo con características chinas”. Desde entonces, ha habido una fuerte rivalidad y una intensa carrera de poder y dominio mundial, entre Estados Unidos y China. 

La invasión de Rusia a Ucrania marca el inicio de una nueva era, en la que las naciones de occidente y las del este habrán de establecer nuevos equilibrios de poder, definidos por temas de seguridad nacional y predominio económico. Los posibles acuerdos que logre Rusia con China, frente a las sanciones que se le han impuesto, representan una amenaza para Estados Unidos como potencia hegemónica, y la alianza que ha formado con la OTAN.

China y Rusia comparten más que una frontera de alrededor de 4 mil kilómetros. Ambas naciones, como potencias emergentes, buscan reposicionar sus esferas de influencia geopolítica, militar (incluidas sus armas nucleares, químicas y cibernéticas), cultural y económico-financiera. Rusia inició ese reposicionamiento con su invasión a Georgia, Crimea y ahora en Ucrania. China parece estar midiendo el posible impacto de una invasión a Taiwán. Y es que tiene una cuenta pendiente con Estados Unidos frente a lo que consideran una traición a los acuerdos del presidente Richard Nixon con el líder chino Mao Zedong, en su emblemática reunión en 1972, donde se reconocía a “una sola China con Taiwán”1

A su vez, China y Rusia han intensificado sus estrategias de “desdolarización”. En 2019 firmaron un acuerdo a partir del cual han ido sustituyendo al dólar y liquidando todas sus transacciones comerciales en rublos y yuanes; además, están en proceso de desarrollar un sistema de pagos como opción al SWIFT2. No se descarta el surgimiento de un sistema financiero global alternativo al dólar, principalmente impulsado por China, a partir de las nuevas tecnologías digitales y las criptomonedas. 

Por otra parte, también se está presentando una reconfiguración del orden energético internacional. Los países productores de hidrocarburos, como Rusia, son grandes generadores de superávits de capital a nivel mundial. Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), y Qatar juegan un papel definitorio. Mientras que Arabia Saudita ha enfriado sus relaciones con Washington, su otrora gran aliado, recientemente los líderes saudís extendieron una invitación al presidente chino Xi Jingpin, para reunirse en mayo próximo. Arabia Saudita, los EAU, India e Israel, han mantenido sus relaciones comerciales con Rusia, y han rechazado las sanciones en su contra.

El papel de la OTAN, y su expansionismo, también es un factor determinante en la definición de los nuevos equilibrios mundiales. Estados Unidos podría conjuntar una súper-alianza si la Unión Europea se convierte en un jugador estratégico en la escena mundial, quizás encabezados por Alemania. Una situación que pondría en serios aprietos a China. 

Atravesamos un proceso de transición hegemónica. Esta nueva era podría representar el fin, tanto de la predominancia de Estados Unidos como la potencia mundial líder, como del actual orden financiero global, que presenta niveles de endeudamiento muy por encima de la capacidad de todas las naciones del mundo (en 2020, la deuda mundial era de alrededor de 226 billones de dólares, 256% del PIB mundial). 

No cabe duda de que, por todo lo anterior, viviremos tiempos de desorden e incertidumbre mundial. Hay quienes apuestan por un nuevo orden internacional de esquemas regionales que Estados Unidos, Alemania, Japón, Rusia y China podrían liderar.  

Es difícil pronosticar el desenlace de la nueva era en la que vamos a entrar. Por lo pronto es fundamental que, frente a la amenaza de destrucción nuclear, las principales naciones del orbe reconozcan el poder de la negociación como única arma real de sobrevivencia, y garantía de coexistencia mundial.

1 Taiwán fue colonia japonesa hasta la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Desde entonces China ejerce su jurisdicción. Taiwán heredó el conflicto civil del gobierno de la República de China (ROC-Chiang Kai -shek-), que se estableció en 1949 en ese territorio, al ser derrotado por la República Popular de China (PRC-Mao Zedong-), en la China continental. En esta guerra civil, Estados Unidos intervino a favor de la ROC y ha apoyado a Taiwán.

2 https://asia.nikkei.com/Politics/International-relations/China-and-Russia-ditch-dollar-in-move-toward-financial-alliance

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Ello es muestra inequívoca de que en el sector aeronáutico mexicano se está violentando un principio fundamental de la aviación: la seguridad  de los pasajeros, pilotos, trabajadores y personal de tierra y por supuesto de quienes vivimos en la zona urbana. Por esa razón la aviación mexicana fue degradada por la FAA hace ya un año, donde pasamos del grado 1 al  2, lo que genera dos consecuencias graves para las aerolíneas nacionales:
  • No poder abrir nuevos destinos hacia los EEUU que de requerirse solo podrán ser cubiertos por empresas norteamericanas.
  • Al vencimiento de destinos actualmente autorizados no serán renovados los permisos
Ambas situaciones ponen en el corto plazo a nuestras aerolíneas en una condición terrible  y económicamente las puede hacer insostenibles.  Estos dos notorios incidentes recientes, son una muestra de las docenas de incidentes que se han reportado. Estos eventos ponen de manifiesto un desorden en varios frentes:
  • Mala o deficiente capacitación de los controladores aéreos.
  • Proliferación de errores humanos  consecuencia de despidos de personas con experiencia.
  • Fatiga del personal resultante de un reacomodo de vuelos que generan saturación innecesaria ( que no se presentaba antes de la pandemia).
  • “Rediseño del espacio aéreo” que no permite flexibilidad en las operaciones.
Curiosamente, antes de la pandemia, el número de operaciones documentadas (61 operaciones por hora) desde y hacia el AICM era mayor que el actual (está documentado 50 por hora. ¿Cuál saturación? Había un orden claro de acomodo de las aeronaves, con espaciamiento y manejo de altitud  bien definidos. En el rediseño se percibe un caos en el orden de aproximación que genera condiciones de demora y patrones de espera sin orden ni concierto. Ya hemos mencionado que se alargaron las rutas de aproximación y se generó mayor gasto de combustible, inseguridad creciente  debido a la orografía que hace volar en condiciones de riesgo por los cerros cercanos. El infernal ruido que rebasa toda norma con graves consecuencias para la salud. Es decir no se garantizan condiciones de seguridad ni a los pasajeros ni a los habitantes de la metrópoli, generando por efecto del ruido, grave daño a la salud de poco más de 2.4 millones de habitantes. 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Es imposible saberlo con certeza. Lo que desconocemos acerca del funcionamiento sutil del cosmos es seguramente mucho más que lo que ya sabemos y por lo tanto no es posible ni afirmar ni negar categóricamente esa posibilidad. 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Quizá el más grande aprendizaje al que podemos acceder consiste en dejar de preocuparnos por el azar y la casualidad, que a fin de cuentas, existan o no, están fuera de nuestro ámbito de control y centrarnos en la aceptación plena de la incertidumbre como una condición de la existencia humana.  Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(22) "El sinsentido del azar" ["post_excerpt"]=> string(155) "El azar y la casualidad, existan o no, están fuera de nuestro ámbito de control. La incertidumbre es una condición inherente de la existencia humana. 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