Uno de los grandes proyectos de la segunda mitad del siglo XX lo fue, sin duda la actual Unión europea, ahora amenazada (no de muerte, aun) por el cambio hacia un nuevo orden mundial, en los años de su fundación se hablaba de un periodo de paz, reconstrucción y recuperación luego de dos conflagraciones mundiales que modifican el orden existente. Hoy ha migrado la geopolítica hacia la geoeconomía y geotecnología, aspectos no del todo entendidos por las “elites” gobernantes actuales.
Estados Unidos crea el Plan Marshall de ayuda económica que empezó en 1948 y acabó en 1951 aportando más de 12,700 USCY, distribuidos entre Reino Unido, Alemania, Italia y Países Bajos, en 1951 con el Tratado de París se constituye la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), en 1957 con la Carta de Roma se transforma en la Comunidad Económica Europea (CEE) con un alto crecimiento económico que se vio afectado por la crisis del petróleo de 1973, con el fin de la guerra fría y la disolución del bloque soviético e inicio del proceso de globalización mediante la Agenda de Lisboa se crea la Unión Europea basada en los Tratados de Maastricht, para 2011 era en su conjunto la primera potencia económica del mundo, se asocian más países, algunos adoptan el euro como moneda. En 2020 Reino Unido a través del “brexit” se escinde de la Unión. A esto añadamos la pandemia de COVID y ahora el acuerdo con MERCOSUR que no fue unánime pero que se firmó ya en 2026.
Las tensiones entre la UE y Rusia que causaron hace 4 años la invasión de Ucrania y la rivalidad entre EEUU y China, han replanteado un debate al interior de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo acerca de la autonomía estratégica de la organización, donde se le pide (o exige) defender su soberanía y promover sus intereses de manera independiente en materia comercial, militar, de defensa, de incrementos sociales, medio ambiente, migración, salud y tecnología. Todo ello inmerso en una gran burocracia plena de comités, programas, presupuestos y de políticas obsoletas le han llevado a ser la tercera potencia económica casi alcanzada por Japón.
El Consejo de Europa (CE) es una institución muy importante en la UE ya que reúne a los Estados miembros para definir su agenda política y estratégica, establecer prioridades y objetivos a largo plazo, tomar decisiones sobre política exterior y de seguridad, medio ambiente y el nombrar al presidente (a) de la Comisión Europea y otros cargos importantes, se creó en 1974 y se ratificó en los Tratados de Maastricht en 1992-93. Está integrado los jefes de Estado o Gobierno de los países miembros que son 46 y no todos europeos, Actualmente lo preside por dos años y medio (diciembre, 2024) el ex primer ministro de Portugal (2015 a 2024) con posibilidad de un período más, el Secretario General del Consejo es Alain Berset (septiembre, 2024) expresidente de la Confederación Suiza en 2018 y en 2023, ambos destacan la importancia de la democracia, los derechos humanos, observación del estado de derecho y el respeto al derecho internacional.
El Foro de Davos del WEF 2026, comenzó con varios cambios, su fundador (1971 en Ginebra) y patrocinador, Klauss Swab ya no lo preside desde abril de 2025 cuando nombró a Berge Brende al frente del mismo, bajo el sublime lema de “Espíritu de diálogo” iniciaron los trabajos el 19 al viernes 23 de enero, esta reunión anual que reúne el poder, el dinero y las artes se puede concluir que fue de los más importantes, relevantes y trascendentes de los que se han celebrado, comentaremos acerca del mismo en siguientes colaboraciones.
La Unión Europea hoy, se encuentra inmersa en una división interna de sus líderes, pero sobre todo de la falta de confianza por parte de la población del viejo continente, que ve un alejamiento de los principios que le dieron origen y son los más escépticos en creer que vaya a cambiar. El Consejo de Europa recupera importancia en estas circunstancias ya que sus funciones son urgentes ante la emergencia que se presenta, bajo la guía de Costa y el Secretariado de Berset, el primero de un país muy participativo en la UE donde se firmó en Sintra (dentro de ese palacio onírico similar a otro que se encuentra en Brighton UK) la Carta de Lisboa que todos ven como la Constitución Política que norma a la Unión) y el segundo representante de Suiza el país neutral por tradición, será sin duda un momento crucial, ya no habrá otra oportunidad, así lo dijo Merk en su intervención lo leyó Zelensky en la suya (no programada de principio) y lo remató Trump.
“Alea jacta est”, decían los senadores de la antigua Roma cuando aprobaban algún asunto, en castellano “La suerte está echada”.
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