Buenas noches, Venezuela

Quienes se acercan a los medios de comunicación y procuran informarse saben ya que el mismo Donald Trump públicamente y sin ningún pudor reconoció que su interés es el petróleo.

6 de enero, 2026

¿Qué más se puede decir sobre la invasión de Estados Unidos a Venezuela? Si en los últimos dos días no hemos hecho otra cosa más que hablar del tema, los opinólogos profesionales que éramos expertos en Palestina o Miss Universo o Futbol ahora hemos debatido en redes y espacios de todo tipo sobre el tema. Información para quien la busca y también para quien quisiera evadirla hay por todos lados.

Confieso que el primer día evité entrar a redes sociales y fui muy cuidadosa con los grupos de WhatsApp que atendí porque francamente no estaba para leer una retahíla de comentarios irresponsables y cargados de una tremenda ignorancia y peor que eso una inmoralidad galopante. Porque una cosa es no saber y eso no tiene nada de malo, aquí ninguno somos expertos en políticas internacionales pero de no tener conocimiento a de la nada alardear que nos alegramos por un ataque militar y bueno, yendo más allá hay quienes incluso opinan que ojalá suceda lo mismo en otros países y en el mismo. Y es que, perdón, pero hay que ser no solo muy ignorante de la historia e insensible también hay que ser muy inmoral.

Y son justo los Lauras Zapatas del mundo, personas  que no han hecho otra cosa más que repudiar a los grupos migrantes, hombres indecentes que se han servido durante años de las pobres mujeres orilladas a vivir de la prostitución en casas de citas y “Table Dance” sin preocuparse ni por un minuto por las necesidades y tragedias que las obligaron a abandonar su país y tener que dedicarse a este, sin duda, el más denigrante de todos los trabajos. Aplauden hoy y opinan que ojalá ocurra lo mismo en los demás países gobernados por sistemas que no les agradan sin detenerse a pensar que más culpables que los gobiernos de estos países podrían ser los que les han impuesto un embargo comercial y ahorcado sus economías.

Como todos o la mayoría de las personas con las que comparto opinión, tengo que aclarar que por supuesto no estoy de acuerdo ni apoyo la represión y la dictadura que ha ejercido el Chavismo en Venezuela, claro que condeno desde mi punto de vista la antidemocracia y la imposición de un sistema. Sé y conozco la situación en la que vive Venezuela y también pienso que era urgente hacer algo como comunidad internacional para que este país pudiera ser liberado de un régimen autoritario y elegir democráticamente a su gobierno.

Pero estar de acuerdo en que —y aquí si me voy a referir únicamente al presidente de Estados Unidos porque me resisto a la idea de que una nación entera sea incluida en este acto cobarde y atroz— pienso que esta decisión fue tomada unilateralmente por Donald Trump (Quien hace días estaba en el ojo del huracán por el caso J. Epstein de pornografía y trata sexual de menores de edad, para que veamos a quién estamos aplaudiendo) y que él sin consultar con el congreso tomó la decisión de atacar militarmente a Venezuela en la madrugada y secuestrar sin orden de extradición a su presidente.

Quienes se acercan a los medios de comunicación y procuran informarse saben ya que el mismo Donald Trump públicamente y sin ningún pudor reconoció que su interés es el petróleo lo que nos deja claro que ni la democracia ni la libertad de los venezolanos le interesan para nada. Quisiera compartir el júbilo de las personas que creen que el destino de esta nación va a cambiar pero me siento muy escéptica al respecto y me apoyo en la historia de todas las veces que el gobierno de Estados Unidos ha intervenido a otras naciones alegando cualquier pretexto y que al pasar de los años nos quede claro que iba vorazmente tras de sus recursos naturales.

Sin duda juzgar un hito histórico como es este resulta no solo arriesgado es también irresponsable, pues los hechos están sucediendo segundo a segundo, aún así y al pasar de los años los sesgos mediáticos nos darán el lado de la moneda que quieran que veamos y seguramente habrá películas y series que nos cuenten la versión de el lado que se quede con la mayor parte de las canicas. Tristemente este no es un juego de futbol, no es una historia de buenos y malos, es un ataque y un atentado contra la soberanía de una nación y no porque no seamos venezolanos tenemos que quedarnos al margen de la situación. Esto nos involucra  y sin duda nos va a afectar a todos como comunidad internacional y principalmente como continente. El ataque artero de Donald Trump y la tibieza con la que los organismos internacionales han reaccionado ante la problemática nos garantiza que en un futuro cercano esto se repetirá y que así como esta vez se usó el pretexto del tráfico de drogas estamos expuestos a ser atacados por cualquier razón que no convenga a los intereses de Donald Trump y en la que están en riesgo minorías raciales, grupos disidentes y sectores vulnerables, que por razones de religión, ideología, etnia o preferencia sexual el gobierno poseedor del armamento pretenda decidir sobre nuestra autonomía e imponga un gobierno como en este momento lo está haciendo con Venezuela.

¿Qué podemos hacer? No mucho, pero sí estar informados, ir más allá de reels de Tik Tok, abrirnos a la conciencia y el pensamiento crítico. Porque, insisto, no saber no tiene nada de malo, ni podemos saber todo, es imposible; inventar la historia a nuestra manera y gusto sí es delicado, nos exhibe y arriesga a, efectivamente, ser los siguientes.

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Barbara Lejtik
Soy Bárbara Lejtik, Queretana Licenciada en ciencias de la comunicación, columnista, poeta, Mujer de mediana, que busca el punto medio entre la media vida Y la vida a medias, medio entiende y medio olvida que la clase media es como la media talla medio parece medio no convence y las medias tintas a medias permanecen. Facebook: Bárbara Lejtik Twitter: barbarlejtik Instagram: Labarbariux Sitio web: www.barbara Lejtik escribe.com
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