Avanza la recuperación del empleo en Puebla: Miguel Barbosa

Se permitirá el regreso de la afición al estadio Cuauhtémoc Gobierno estatal apoya con infraestructura a Pueblos Mágicos   Este día, en conferencia de prensa, el Gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, acompañado de la secretaria de...

15 de octubre, 2020 miguel-barbosa
  • Se permitirá el regreso de la afición al estadio Cuauhtémoc
  • Gobierno estatal apoya con infraestructura a Pueblos Mágicos

 

Este día, en conferencia de prensa, el Gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, acompañado de la secretaria de Economía de la entidad, Olivia Salomón, explicaron que en cinco de los nueve sectores en que el IMSS cataloga su registro, se reportó recuperación en el rubro empleo asegurado en el estado durante septiembre 2020: Transporte y Comunicaciones, Industria de la Transformación, Comercio, Servicios Sociales y Comunales e Industrias Extractivas; sumaron 677 nuevas altas netas en septiembre.

Detallaron que, de enero a septiembre, se han recuperado 2 mil 727 empleos en construcción y mil 327 en la industria de la transformación, trabajándose en la reactivación económica y del empleo en coordinación con las secretarías de Desarrollo Rural, Trabajo, Turismo y Cultura, aunado a 700 ocupaciones qué generará el ensamble de la SUV “Taos” de Volkswagen de México.

El mandatario señaló que debido a que la curva de contagios de COVID-19 está estable y va a la baja, el Gobierno del Estado permitirá el regreso de la afición al estadio Cuauhtémoc, específicamente para los últimos encuentros del Club Puebla, anunció el gobernador Miguel Barbosa Huerta.

Barbosa Huerta indicó que el gobierno federal ha dado muestras de volver a impulsar el programa de Pueblo Mágicos, lo que representaba una ventaja para estas poblaciones porque les otorgaba recursos en su beneficio; por su parte el gobierno estatal embellece esas ciudades con obras de infraestructura, subrayó.

En cuanto a apoyos que se han dado a través del gobierno estatal y federal, se han colocado 40, 459 créditos de 25 mil pesos, por más de 1, 100 millones de pesos para microempresa o negocios familiares, en 180 municipios. En el caso del crédito Nafinsa se colocaron 139 millones de pesos; en el subsidio de Infonavit, ya lograron otorgar a 982 beneficiados, con 50 mil pesos a cada uno.

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De las cosas que más he lamentado en estos últimos sexenios es la eliminación de Civismo como materia escolar.  Aunque fuera aburridísimo aprenderse al menos los primeros treinta artículos de la Constitución (lo que en secundaria fue mi “coco”), sí me ayudó a entender que todo derecho va aparejado con una responsabilidad;  que los mexicanos tenemos los mismos derechos por el solo hecho de haber nacido aquí, y que a cada uno de nosotros nos corresponde trabajar nuestra pequeña parcela en pro de un México mejor; que en lo relativo a  los problemas de los hijos, habrá que ponernos a revisar por qué ese muchacho de trece o catorce prefiere las “malas compañías”.  Y entender que el proceso entre unos y otros no es unidireccional, o sea, no es tan simple como pensar que las malas compañías influyen al muchacho, sin correspondencia de su parte.  Es entender por qué ese chico recurre a los amigos, por qué se aleja de casa, qué hay o qué no hay en casa, que lo lleva a salir, ya sea huyendo, ya buscando lo que aquí no tiene. 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El universo humano es cada vez más complejo y cambiante, lo que lo hace progresivamente impredecible. Día con día crecen exponencialmente el número de variables potenciales y también la imposibilidad de controlarlas. Por ello el líder necesita aprender a gestionarse en la incertidumbre, otra de las caras ineludibles de la auténtica “nueva normalidad”.  En los últimos artículos hemos especulado acerca de qué características debe tener un líder para encarar los retos a los que nos somete el siglo XXI. 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Conforme el escenario humano se amplía y se complejiza, crecen exponencialmente el número de variables posibles, pero también, ante la emergencia de nuevas tecnologías, de transformaciones sociales, éticas y culturales, crecen también las posibilidades potenciales de cada una. Pensemos en tres jóvenes de veinte años, nacidos en París, Londres, Nueva York o la Ciudad de México. Los tres habitan un entorno urbano y gozan de las posibilidades para cursar la educación estándar de su tiempo. Ahora imaginemos que uno nació en 1800, otro en 1900 y el tercero en el año 2000. 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La posibilidad de viajar en automóvil en vez de carreta de caballos, de que la luz eléctrica le transforme la vida, de encontrar nuevas profesiones, de alterar, así fuera ligeramente, el modelo familiar en uso haría que sus posibilidades potenciales fuesen más amplias y diversas que las de su predecesor de 1800. Se trata de posibilidades objetivamente nuevas que unas décadas atrás simplemente no existían. El mundo de 1900 era mucho más dinámico y complejo que un siglo atrás.  Ahora veamos el escenario de futuro para un chico de veinte años, nacido en el año 2000 en una gran ciudad de occidente. El incremento de variables en todos los ámbitos de su existencia es delirante. Mientras su predecesor de 1800 apenas tenía un puñado de opciones y el de 1900 quizá 10 o 15 posibles carreras universitarias para escoger, el chico del año 2000 tiene decenas, quizá centenas si sumamos especialidades y variantes específicas en cada caso. 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Mientras que el chico nacido en el año 2000 no tendría idea de en qué consiste la labor de un ascensorista, de una secretaria mecanógrafa, de un fogonero de ferrocarril o de un operador telegráfico, no habría manera de que éste les explicara a sus pares del pasado lo que hace un influencer, un desarrollador de software, un coach de vida, un community mannager, un ingeniero en nanotecnología o un analista de internet.  También en el campo de la ética y de las costumbres las cosas son muy distintas para los tres. Mientras que en los primero dos casos existían sólo dos géneros posibles y una sola combinación aceptable, para el último existe una gama inmensa de posibilidades. Mientras para los primeros dos chicos los roles sociales y de pareja estaban plenamente establecidos, para el nacido en el año 2000 requieren una construcción personal y dinámica. Podríamos explorar las diversas formas de consumo, las posibilidades de ocio, el avance en los medios personales de comunicación y un sin fin de ámbitos más y en cada caso las diferencias en la manera de experimentar la propia vida serían monumentales.  Como se ve, no se trata de una apreciación subjetiva, sino que objetivamente la civilización humana ha tendido a complejidad, a la diversidad, a la especialización, a la pluralidad, a la maleabilidad y al cambio, pero, en todos los casos, imposibles de conducir o predecir. Y, tal como ha ocurrido hasta ahora, estas dinámicas de evolución humana avanzan sin cesar, pero sin que quede claro hacia dónde nos llevan. Esa es la semilla de la incertidumbre.  Pero no todo es miel sobre hojuelas, abundan estudios que aseguran que el incremento desmesurado de posibilidades y la velocidad del cambio incrementan también la ansiedad y la angustia. Esta combinación es la que conduce a un mundo incierto. Podríamos simplificarlo al máximo en una especie de fórmula:   Posibilidades potenciales crecientes + Cambio acelerado e Imprevisible = Incertidumbre = Angustia existencial    No podemos hablar de incertidumbre sin mencionar al físico teórico alemán Werner Heisenberg, quien en 1927, articuló el que, en el campo de la física cuántica, se le conoce como el Principio de Indeterminación de Heisenberg.  Intentando poner este concepto físico-matemático en términos que nos resulten útiles para esta exposición, podríamos simplificar diciendo que para reducir la incertidumbre e incrementar la certeza acerca de algún fenómeno que intentemos predecir necesitamos eliminar variables. Es decir, poniéndolo en términos opuestos: entre más variables interactúen en un fenómeno dado, mayor será la incertidumbre acerca de su comportamiento y resultado. 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El juego de la polarización es perverso y  ocioso.  Consume energías de los contendientes de uno y otro lado; mina la autoestima. Y finalmente no propicia resultados constructivos para nadie.  Es más bien una lucha de poder llevada al extremo, hasta que unos u otros perecen. 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