Vivimos unos tiempos que, de muchas formas, nos orillan a la soledad. Bajo argumentos como la comodidad y la fluidez, la tendencia es a avanzar solos, cada uno por su propio camino, atendiendo a sus intereses personales. En el tercer milenio de la historia los índices de natalidad alrededor del mundo han disminuido ostensiblemente.
Para México la natalidad se halla ligeramente por encima de dos hijos por hogar, y la tendencia es a invertir estos índices hasta quedar por debajo del índice de sustitución. Por su parte, la expectativa de vida, pese a todo, ha ido aumentando. México enfrenta un problema para el que no está debidamente preparado: Los pobladores están cada vez más solos y durante más tiempo.
A partir de dicho panorama habría que preguntarnos qué hacemos los ciudadanos para enfrentar estos hechos contundentes. De qué manera procuramos vencer esa soledad que tiende a implantarse en nuestras vidas. A ratos llego a pensar que, más que enfrentarla, estamos simplemente rehuyéndola, con la mirada fija en la pantalla del celular, como quien evade y evita pensar en algo doloroso de su realidad cotidiana.
Si a alguien que mira fijamente el celular y desliza su dedo sobre la pantalla durante media hora, le pedimos que nos enumere y desarrolle los contenidos con los que ha tenido contacto durante ese tiempo, difícilmente lo va a hacer. Pareciera que ese movimiento continuo del pulgar es una especie de gesto calmante, como sería en un niño pequeño chuparse el dedo o arrullarse a sí mismo. Un simple movimiento de autocomplacencia para matar la angustia de descubrirse solo sobre la faz de la tierra.
La creación de comunidad es una propuesta sociológica muy útil: Buscar congregarnos con otros individuos con aficiones similares a las nuestras, para desarrollar una tarea común. Y así vemos que surgen comunidades de muy distinto orden, desde las que se dedican a rescatar perros y gatos de la calle, hasta las que hacen acopio de alimentos y medicinas para zonas en desastre. Hay clubes de baraja, de ajedrez, de yoga, lectura, música y senderismo, por citar algunos. Cada agrupación cumple con esa misma consigna: trabajar a favor de una causa superior, hacerlo en conjunto y hallar satisfacción en ello.
Ahora bien, en el aspecto emocional formar parte de una comunidad genera un sentido de pertenencia muy particular. Nos identificamos con el resto de los miembros de la agrupación, hallamos en ellos respaldo e identidad. Sentimos que nuestras acciones particulares forman parte de un cauce de acción que va encaminado hacia algo bueno para todos, más allá del propio grupo.
Dentro de una comunidad se favorece el intercambio: El más preparado no tiene inconveniente alguno en enseñar a los que menos saben, y a su vez, solicitar apoyo a los compañeros resulta más sencillo que hacerlo fuera del grupo. Se fomenta el intercambio, el respeto y la aceptación de unos para con otros.
Dialoguemos con los hijos para ayudarles a descubrir cuáles son sus gustos individuales, y más adelante apoyémoslos para poder encauzar esos deseos por alguna vía que les satisfaga en lo personal y que redunde en un beneficio colectivo. Es fundamental ayudarlos a sentir que por la vida no se va solo, y que el acompañamiento de otros facilita el camino.
En estos tiempos de gente sola conviene crear estructuras sociales que favorezcan la creación de lazos y puentes, y el derribo de muros y barreras. Facilitar el proceso para definir en qué campo se siente bien una persona, y apoyarla para que se anime a desarrollarlo.Cierto: Hay momentos de soledad que mucho se necesitan y se valoran. Lo dice una solitaria que ama su propio espacio creativo. Pero, de igual manera, necesitamos desarrollar esos nexos que nos conectan con otros y nos validan.
Como diría Bécquer, el flamenco más universal que ha dado la poesía: “La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quien decírselo.” Fomentemos un espacio muy auténtico, en el que nos sintamos cómodos para expresarnos y compartir en pos de una causa común noble para el mundo: Una comunidad que nos otorgue identidad, sentido de pertenencia y propósito para vivir con entusiasmo cada día.
En donde pasa el ojo de la suegra
La factura que hemos pagado los habitantes por cinco partidos que se van a jugar ha sido demasiado alta.
junio 9, 2026
De peregrinar a Roma a las misas en estadios: cómo ha cambiado la devoción hacia el papa a lo largo de la historia
El 7 de junio cientos de miles de personas se reunirán en la madrileña plaza de Cibeles para ver...
junio 8, 2026
Naufraga el megaproyecto de Royal Caribbean en México, pero los tribunales no han dicho su última palabra
El amanecer en Mahahual, Quintana Roo (México), prometía un futuro dorado frente al mar Caribe cuando se anunció la...
junio 5, 2026
Un poco de conciencia histórica, por favor
Izquierdas y ultraderechas no son sino fantasías retóricas que hemos abrazado como verdades absolutas. Y de pronto todo se...
junio 5, 2026