El pasado martes 7 de abril la amenaza de bombardear infraestructura vital de Irán, por parte de los Estados Unidos de Donald Trump estuvo muy cerca de cumplirse y de cambiar el mundo de una forma totalmente impredecible. Incluidos escenarios de escalamiento bélico que acercarían a la humanidad a un apocalipsis nuclear. A menos de un par de horas del cumplimiento del plazo fatídico, Trump envió un mensaje donde aseguraba haber llegado un acuerdo con Irán, para tener una tregua de dos semanas, mientras esperaba que el estrecho de Ormuz fuera reabierto.
La ganancia de un par de semanas para tratar de distender las posiciones tan encontradas entre Israel, EEUU en su guerra contra Irán, son una calma chicha en un conflicto que se ha complicado al radicalizarse las partes, sobre todo cuando Trump amenazó a Irán al mencionar que “toda una civilización morirá, para no volver jamás”, provocando el rechazo unánime de los principales líderes mundiales, incluido el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y el papa León XIV.
Como se recordará se ha cumplido un mes del inicio de la guerra de los aliados Israel y EEEU contra la nación persa, donde la estrategia y la cordura han brillado por su ausencia, dejando el peligroso escenario a los liderazgos más radicales y beligerantes. Como se sabe ahora, Israel persuadió a Trump de bombardear a Irán, causando la muerte de su supremo líder y su familia, junto con el círculo militar de más alto rango, presuponiendo que significaría el fin del régimen dictatorial de los Ayatolas.
Sin embargo, la preparación estratégica de la nación musulmana previa, su fundamentalismo que les hace no temer al exterminio y el caos de una operación cada día más costosa para los aliados, hacen que la resistencia de la guardia revolucionaria iraní cobre el prestigio del otrora país paladín de la justicia.
En este contexto de inestabilidad, donde se rozó la masacre contra una civilización milenaria, muchos de los simpatizantes a ultranza del tiránico Donald Trump, salieron a deslindarse tardíamente de las intenciones del criminal de guerra confeso. Así pues el conservador y ex presentador de Fox News, Tucker Carson, el líder español del Partido Popular, Núñez Feijoo, así como el guadalupano y trumpista trasnochado, Eduardo Berasategui, salieron a condenar la barbarie por cometer del republicano. El presidente de España, Pedro Sánchez, fue más allá al condenar los ataques de Israel a Líbano, y pidió que la Unión Europea concluyera sus alianzas con el país responsable del genocidio en Gaza. Como siempre, la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, presa de su ignorancia, auto ridiculización y su servilismo a Estados Unidos, fue la única voz discordante con la condena mundial ante las amenazas de Trump contra la infraestructura eléctrica iraní
La tregua de días para tratar de negociar la situación tan virulenta es un pequeño respiro en medio del terrible caos, político, económico y de inestabilidad que la guerra contra Irán han producido desde el asesinato del Ayatola. Llama la atención que solo apenas tan cerca del polvorín mundial, occidente y las recalcitrantes figuras políticas que acompañaron la locura del mandato de Trump hayan salido a posicionarse contra Israel y la guerra irracional contra las naciones musulmanas enemigas.
La única ventaja de Irán en esta lucha tan desigual es la de haber cerrado el estratégico estrecho de Ormuz por donde pasa una quinta parte del petróleo que utiliza el mundo. Además de haber atacado infraestructura de los centros informáticos de las empresas cibernéticas más importantes instalados en países de medio oriente. Los aliados de EEUU pagaron el precio de volverse territorios donde la guerra psicológica ha hecho más estragos que los racimos de misiles que han destrozado hoteles, infraestructura militar y civil. Las escenas de influencers aterrorizadas compartiendo su huida en los aeropuertos dejaron a las ciudades de millonarios como capítulos de series de apocalipsis zombi.
Los puntos de negociación donde el control del estrecho de Ormuz y la continuación del programa de enriquecimiento de uranio, son los más polémicos y los que podrían dificultar los caminos de la diplomacia. Sin olvidar que la credibilidad de los MAGA trumpistas está por los suelos, ya que fueron ellos lo que mientras existían negociaciones diplomáticas, rompiendo acuerdos al bombardear unilateralmente la residencia privada del Ayatola. Por su parte Israel no respeta acuerdos e impulsa su genocida agenda expansionista, en busca de lo que ideológicamente se conoce como “el gran Israel” donde los territorios palestinos ocupados sumarian zonas de Jordania, Egipto, Líbano y Siria.
Acudimos al empantamiento de Trump en un conflicto internacional que nunca dominó, mientras parece rehén del sionismo de Israel que por convicción o por chantaje ante el caso de pederastia de los archivos de Epstein, arrastró a los EEUU a una guerra de exterminio contra Irán que busca en su sobrevivencia, la hegemonía política en el golfo pérsico. En el nuevo orden mundial, más salvaje y crudo, la principal potencia militar y económica es la responsable del aumento generalizado del precio del petróleo, la radicalización de los enemigos históricos y del alejamiento de Occidente, mientras voces afines al trumpismo intentan lavarse la cara frente a la administración más corrupta y peligrosa en la historia de la Unión Americana.
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