Adviento mexicano

México no me es indiferente. México tuvo que recorrer un largo camino entre el 17 de julio de 1928 cuando Álvaro Obregón murió a manos de su propia ambición,  y el 1 de julio de 2018, en...

9 de diciembre, 2020

México no me es indiferente.

México tuvo que recorrer un largo camino entre el 17 de julio de 1928 cuando Álvaro Obregón murió a manos de su propia ambición,  y el 1 de julio de 2018, en que López Obrador llegó a la Presidencia de México gracias a Vicente Fox y a Enrique Peña Nieto. (1)

Entre ambas fechas, el 1º de septiembre de 1928, Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario, dentro de un solo párrafo de su último informe de gobierno cuando dijo:

“…Todo esto determina la magnitud del problema; pero la misma circunstancia de que quizá por primera vez en su historia se enfrenta México con una situación en la que la nota dominante es la falta de caudillos, debe permitirnos, va a permitirnos, orientar definitivamente la política del país por rumbos de una verdadera vida institucional, procurando pasar, de una vez por todas, de la condición histórica de país de un hombre a la de Nación de instituciones y de leyes…”.

Tuvieron que transcurrir 90 años para que México viera venirse abajo todas las instituciones que construyó con muchísimas dificultades para asegurar un desarrollo estable y ordenado que NO dependiera de caprichos, ocurrencias, arbitrariedades, ni estados de ánimo de un solo individuo.

Hoy en México NO EXISTE un PODER JUDICIAL imparcial, profesional, independiente, apolítico, honesto y confiable. El llamado  “PODER  LEGISLATIVO” está encarnado por el Congreso de la Unión que sin pudor ni recato obedece al actual presidente de la República sin chistar, sin debatir, sin estudiar sus iniciativas,  sino simplemente firmándolas y promulgándolas a la medida de los caprichos presidenciales.

La calidad profesional de gobernadores como Cuauhtémoc Blanco (Morelos), Miguel Barbosa (Puebla), Cuitláhuac García (Veracruz), y Jaime Bobilla (Baja California), Adán Augusto López Hernández (Tabasco), solamente permite imaginar el nivel intelectual y la preparación profesional que tendrán los candidatos obradoristas del 2021.

En la democracia mexicana, especialmente en 2018, los electores no votaron tanto por el que se hace llamar AMLO, sino contra las mentiras y decepciones acumuladas desde 2000 hasta 2018. La gota que derramó el vaso, la pusieron juntos la  edecán televisiva conocida con el alias de “la gaviota”,  cuyo afán protagónico la hizo balconearse en la portada de la edición mexicana de la revista Hola, ataviada de seda como la mona del refrán.

El escenario de las fotografías fue nada menos que la CASA BLANCA que, en un país de muertos de hambre, saturó la paciencia popular que decidió votar por cualquiera, menos por el nuevo PRI.

Desde el primero de diciembre de 2018, el que se hace llamar AMLO comenzó su demolición de las instituciones nacidas de la bien llamada REVOLUCIÓN HECHA GOBIERNO, que hasta el final del sexenio de don Gustavo Díaz Ordaz  habían dado como fruto innegable el mundialmente reconocido como “MILAGRO MEXICANO”.

La única voz moralmente autorizada que hoy da la señal de alarma para que México despierte a tiempo, es la de Don Porfirio Muñoz Ledo. Lamentablemente a Don Porfirio, lo acallan y lo excluyen los cortesanos y burros que hoy ocupan los cargos públicos sin tener la menor preparación para desempeñarlos medianamente bien.

Este fin de semana, el que se hace llamar AMLO se jactaba diciendo que nadie podra impedir que compre las elecciones del año entrante, utilizando para ello los muchos miles de millones de pesos que viene acumulando del desmantelamiento de 109 fideicomisos, de robarse los aguinaldos de los empleados públicos, de adaptar a su gusto las disposiciones presupuestarias con la complicidad de sus empleados legislativos y con los muchos millones de pesos que le llegan a Don Peje desde los retenes de facinerosos que cobran “PEAJE” en las casetas de todas las carreteras del  país.

La mejor evidencia de que son sus “recaudadores” es que botean impunemente en todas las casetas de peaje que les da la gana.

Una de las pocas señales alentadoras, es que al parecer, varios gobernadores han iniciado controversias constitucionales contra las arbitrariedades del actual gobierno federal.

Lamentablemente, creo, casi seguro, que la Suprema Corte de Justicia, se inclinará a favor del actual patrón en turno, por conducto de su gerente Arturo Zaldívar Lelo de Larrea que solamente sirve al tabasqueño. 

La única forma de impedir que quien se hace llamar AMLO, logre culminar la destrucción y desmantelamiento de las instituciones que tomó casi un siglo construir, es arrebatarle la Cámara de Diputados en 2021 e impedir que parásitos incompetentes como Alfonso Durazo y demás candidatos de dedazo, lleguen a las gubernaturas en disputa.

Este adviento mexicano puede anunciar el advenimiento de la recuperación a tiempo, o dejar venir un desastre mayor, que tomaría a los mexicanos otros 90 años para recuperarnos.

La cotidiana farsa presidencial conocida como “las mañaneras”, debería comenzar todos los días entonando la canción que inmortalizara Víctor Iturbe “el Pirulí”: MIÉNTEME más, que me hace tu maldad feliz…

Notas:

  1. Vicente Fox pudo y debió haber destituido y encarcelado a López Obrador como responsable directo del linchamiento en que fueron quemados vivos tres policías federales en Tláhuac en 2004.

Debió haber hecho eso, en vez de la estupidez del desafuero que lejos de debilitar, fortaleció al mentiroso de Macuspana.

Peña Nieto por su parte, le pavimentó el  camino al Peje Lagarto haciendo inevitable su triunfo en  2018. A ver si el Peje se lo agradece o no. 

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Si aparece una alerta roja en el tablero, hacemos como que no la vemos y llevamos el vehículo al ingeniero mecánico para que resuelva el problema, para que sustituya la parte dañada, para que repare cualquier desperfecto y corrija cualquier falla. Así nos presentamos ante el médico. Que sea ella/él quien observe, haga un diagnóstico y proponga una solución, la cual, si podemos pagarla y no nos resulta dolorosa o incómoda en exceso, solemos aceptarla sin el mínimo cuestionamiento. Toda la dinámica equivale a si se tratara de un “objeto” que, si bien nos pertenece, está fuera de nosotros.  Es curioso que con la psicoterapia resulte un poco distinto. Quizá sea uno de los pocos especialistas de la salud que realmente sentimos que se enfoca en nuestro Yo verdadero, porque se centra en nuestro pensamiento, el cual consideramos nuestro auténtico Yo. El resto de lo que ampara mi identidad solo “me pertenece”.  Desde luego que los próximos artículos, que abordarán la relación de nuestros diversos “mis” –mi cuerpo, mis emociones, mis sentimientos, mis impulsos, etc.– con ese “Yo que piensa”, y el cual consideramos el núcleo de nuestra identidad, no abogan por rechazar la medicina o la ciencia, sino por replantearnos la manera como nos relacionamos con todos aquellos aspectos que nos constituyen para, en la medida de lo posible, dejar de entenderlos como entes ajenos y aprender, paso a paso, a experimentarnos como una unidad completa, de modo que, con independencia de que sigamos asistiendo al médico o al fisioterapeuta, aprendamos a leernos y entender mejor los mensajes que nuestro cuerpo, emociones, sentimientos, impulsos, intuiciones y demás elementos que nos componen nos ofrecen con el propósito de tener una experiencia más plena y consciente.   Desde luego que la disociación expuesta en los párrafos anteriores entre el “Yo que piensa” y mi cuerpo, mis emociones, sin sensaciones, etc., no es producto del azar, sino que tiene como origen conceptual en el trabajo de René Descartes y su célebre conclusión: cogito ergo sum y que solemos traducir como “pienso, luego existo”, con la cual, sin saberlo, fundó la modernidad.  En el siguiente artículo exploraremos el trabajo de este filósofo, indispensable para entender el origen de lo que hoy conocemos como individualidad.  Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(77) "Relación cuerpo-mente: ¿disociación irreversible o potencial integración?" 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Como El Licenciado, nuestro faro y guía primero dice y después se desdice en materia nacional e internacional, resulta que el TMEC, el cual con tanto bombo y platillo no solo firmó sino también festejó y presumió, hoy resulta que es algo deleznable que hay que desechar. Aún y cuando uno de sus abajofirmantes sea ni más ni menos que Estados Unidos, nuestro mayor socio comercial. Y si a Biden y Trudeau no les parece, ahí estará El Supremo para ejercer sus sobrados dotes diplomáticos poniendo a Chico Che a todo volumen. Eso sí, desde la patria porque en EEUU la cosa es muy diferente.    En las cada vez más áridas tierras de Fosfo León, hemos podido observar a Samuel tomando cartas en el asunto y dedicando su valioso tiempo a ponerse a recorrer cada tramo de la sierra neolonesa en busca del más mínimo, tímido arroyuelo. Y en efecto, en estos días encontró uno. Hasta parte de su gabinete estuvo allí para dar fe y legalidad de tan importante hallazgo que requiere llevar unas mangueras para mover el preciado líquido a donde sea requerido. Ahora bien, si el charco no es la solución esperada y al más puro estilo de El Timonel Nacional, Samuelito ya dijo que la culpa la tienen los empresarios rapaces que producen Coca Colas y Cervezas y que sin estos, los regios podrán bañarse con normalidad, aunque tomando un vaso de agüita de Jamaica en vez de neoliberales refrescos. Sin duda un visionario el gobernador del Nuevo Nuevo León.   Ahora que la construcción del Tren Maya fue declarada un asunto de seguridad nacional (sea lo que sea que esto signifique), ésta pasó a estar bajo la siempre atenta y servicial mirada de la Secretaría de Gobernación. Y claro que la SEGOB tiene conocimiento pleno de trenes, medio ambiente y del impacto en los manglares que atraviesa, no vaya usted a creer que todo es un capricho del Supremo. Al final, la ley no debe ser jamás un obstáculo para el gobierno, lo es sólo para los ciudadanos de a pie, de modo que El Tren Maya avanza y arrasa, sin preocupación alguna.  Siendo que Mitofsky ya arrancó con sus encuestas para conocer a los suspirantes de cara al 2024 que mayor o menor preferencia tienen entre la ciudadanía, varios nombres vuelven a sonar y otros se incorporan al listado. A usted, estimado lector, ¿quién le gusta para subirse a la carrera presidencial? ¿Claudia (la ciudad se me cae a pedazos) Sheinbaum? ¿Marcelo (el multiusos) Ebrard? ¿El Fosfo Gobernador, Samuel García? ¿Colosito? ¿El góber de Jalisco, Enrique Alfaro? ¿Ricardo Monreal? Deje su comentario abajo y nos leemos la semana entrante. " ["post_title"]=> string(83) "Chico Ché vs. El T-MEC, arroyos en Fosfo León y los suspirantes presidenciales. " ["post_excerpt"]=> string(122) "Como cada semana, Fernando Navarrete comenta los acontecimientos más importantes a nivel nacional con su singular estilo." 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Asumimos que ése que lastima su cuerpo, que daña su salud, que deteriora sus relaciones, que se sabotea profesionalmente no soy Yo, sino algo que funciona mal dentro de “mi cuerpo”, pero que con una pastilla, con una cirugía, tras una hipnosis “que curen ese aspecto mío que está fallando”, todo habrá de resolverse.  En todos esos casos que consideramos negativos, se trata de algo dentro de nosotros que está fuera de control y que desobedece al Yo que piensa y con el que, en apariencia, me siento más identificado; en una palabra: se trata de aspectos “míos” que traicionan al Yo verdadero.   Pero esta es solo una dimensión del problema. En el caso concreto de nuestro cuerpo, por ejemplo, cuando un órgano o una parte de él muestra un “desempeño inadecuado”, es decir, cuando enfermamos, vamos al médico en busca de una solución externa. Tratamos a nuestro cuerpo exactamente igual que a nuestro automóvil. Si aparece una alerta roja en el tablero, hacemos como que no la vemos y llevamos el vehículo al ingeniero mecánico para que resuelva el problema, para que sustituya la parte dañada, para que repare cualquier desperfecto y corrija cualquier falla. Así nos presentamos ante el médico. Que sea ella/él quien observe, haga un diagnóstico y proponga una solución, la cual, si podemos pagarla y no nos resulta dolorosa o incómoda en exceso, solemos aceptarla sin el mínimo cuestionamiento. Toda la dinámica equivale a si se tratara de un “objeto” que, si bien nos pertenece, está fuera de nosotros.  Es curioso que con la psicoterapia resulte un poco distinto. Quizá sea uno de los pocos especialistas de la salud que realmente sentimos que se enfoca en nuestro Yo verdadero, porque se centra en nuestro pensamiento, el cual consideramos nuestro auténtico Yo. El resto de lo que ampara mi identidad solo “me pertenece”.  Desde luego que los próximos artículos, que abordarán la relación de nuestros diversos “mis” –mi cuerpo, mis emociones, mis sentimientos, mis impulsos, etc.– con ese “Yo que piensa”, y el cual consideramos el núcleo de nuestra identidad, no abogan por rechazar la medicina o la ciencia, sino por replantearnos la manera como nos relacionamos con todos aquellos aspectos que nos constituyen para, en la medida de lo posible, dejar de entenderlos como entes ajenos y aprender, paso a paso, a experimentarnos como una unidad completa, de modo que, con independencia de que sigamos asistiendo al médico o al fisioterapeuta, aprendamos a leernos y entender mejor los mensajes que nuestro cuerpo, emociones, sentimientos, impulsos, intuiciones y demás elementos que nos componen nos ofrecen con el propósito de tener una experiencia más plena y consciente.   Desde luego que la disociación expuesta en los párrafos anteriores entre el “Yo que piensa” y mi cuerpo, mis emociones, sin sensaciones, etc., no es producto del azar, sino que tiene como origen conceptual en el trabajo de René Descartes y su célebre conclusión: cogito ergo sum y que solemos traducir como “pienso, luego existo”, con la cual, sin saberlo, fundó la modernidad.  En el siguiente artículo exploraremos el trabajo de este filósofo, indispensable para entender el origen de lo que hoy conocemos como individualidad.  Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(77) "Relación cuerpo-mente: ¿disociación irreversible o potencial integración?" 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Relación cuerpo-mente: ¿disociación irreversible o potencial integración?

Relación cuerpo-mente: ¿disociación irreversible o potencial integración?

–“Yo es otro”. Arthur Rimbaud (1854-1891)

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