Okja, un gran cerdo capitalista

Okja, la polémica nueva producción de Bong Joon-ho, llega a Netflix a pesar de Almodóvar.

7 de julio, 2017

Okja, la polémica nueva producción de Bong Joon-ho, llega a Netflix a pesar de Almodóvar.

Hace unos años, cuando tuve la oportunidad de ver El huésped (Gwoemul, The Host, 2006) sabía que Bong Joon-ho era más que un simple director de cine asiático. El coreano se sumaba a la lista de autores paisanos que usaban los géneros clásicos del cine norteamericano para reflexionar sobre su realidad: Chan-Wook Park, con su trilogía de la venganza (Simpatía por el señor venganza, 2002, Oldboy, 2003 y Señora venganza, 2005) que parafrasea el thriller hiperviolento de Sam Peckinpah; Kang Je-gyu (Shiri, 1999 y Hermandad de Guerra, 2004), que recrea el cine de espías y bélico de la segunda guerra, para hablar sobre la imposibilidad de obtener la paz con la otra Corea; Kim Ki-duk (El espíritu de la pasión, 2004), deconstruyendo el melodrama romántico, y Kwak Jae-yong (My sassy girl, una chica fuera de serie, 2001), que tan reformuló la comedia romántica que su cinta se volvió referente del cine gringo, incluso se hizo un remake. En el caso de Joon-ho, ha manejado el cine fantástico de monstruos en El huésped, el thriller policiaco en Madeo (2009), el cine de ciencia ficción en El Expreso del Miedo (2013) y por supuesto, la comedia fantástica en Okja (2017).

La cinta que tanto celebraron como desaprobaron en Cannes (se dice que cuando apareció el logo de su productora, Netflix, la abuchearon, aunque al llegar los minutos finales no pararon de aplaudirla. Si quieres profundizar más en el asunto, lee mi artículo “Cannes y Almodóvar contra Netflix” en este mismo sitio), presenta a Okja, una cerda gigante, de una raza desarrollada por una poderosa empresa de embutidos, que es criada por un anciano coreano y su nieta puberta, misma que genera un lazo muy especial con ella. Debido a que la empresa que la inventó la reclama para usarla de imagen publicitaria, pretenden llevarla a Nueva York, lo cual no le parece a la niña y decide ir por ella. En el camino se topará con un grupo de ambientalistas que tratarán de usar a la cerdota para que la gente se concientice del maltrato animal.

Lo que podría parecer una versión coreana de Babe, el puerquito valiente (1995, Chris Noonan), dirigida por Hayao Miyazaki, en manos de Bong Joon-ho se convierte en una ácida crítica al sistema corporativo, a los transgénicos, a la indiferencia hacia el maltrato animal, a la incompetencia e ingenuidad de los grupos de ecologistas (un estupendo Paul Dano, por ejemplo, interpreta a un líder de un grupo tipo Greenpeace, que se niega a comer porque al hacerlo contamina, por ejemplo) y sobre todo a la voracidad de los grandes conglomerados. De paso, demuestra la pérdida de valores que existe en las sociedades, tanto la coreana como la norteamericana, destroza la idea de la familia como eje de la sociedad y brújula moral y principalmente, demuestra que todo se puede comercializar. Curiosamente, como trasfondo, se puede encontrar una no tan velada reflexión sobre la realidad norteamericana. Tilda Swinton interpreta a las hermanas gemelas Mirando. La primera, Lucy, es una rubia tonta e ingenua, que cree que está haciendo un bien al mundo al inundarlo de productos transgénicos y generados en laboratorios, mientras su hermana, Nancy (¿te suena? Coloca un Reagan al nombre y verás qué pasa) una ruda cowboy que fue sacada del negocio familiar debido a los malos manejos que tuvo en años y que aparece de pronto para salvar el desastre en que se convierte su empresa después del resultado de llevar la cerda a Nueva York. La misma Nancy manda golpear sin piedad a los ambientalistas que intentan rescatar a Okja. No sé si sea mi imaginación pero me acordé de George Bush, Barack Obama y el coprófago favorito de América, Donald Trump. Aunque ambas representan el sistema capitalista, Lucy refleja en su comportamiento la parte neoliberal más complaciente, el Partido Demócrata, mientras Nancy es el neoliberalismo salvaje, que piensa en el dinero antes que en cualquier otra cosa, el Partido Republicano. No creo que sea casual que Okja sea un cerdo (un cerdo capitalista).

Sin duda, una obra importante de un autor que cada vez sorprende más, Okja se ve beneficiada al ser distribuida por Netflix, ya que de esa manera se gana la posibilidad de que puede verse en cualquier momento y no depende de una taquilla que casi siempre es cruel con cintas como esta, además que sin la libertad creativa que caracteriza al sitio (por el momento, claro) no se hubiera podido realizar.

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