¿Es la educación la clave de la movilidad social? 

Bajo la promesa de que la educación es la clave para la movilidad social, muchos estudiantes estadounidenses se endeudan para tener un título universitario. Esta deuda es un lastre en la mayoría de los casos.

24 de mayo, 2022

Muchas de las personas en edad de estudiar se preguntan hasta qué punto el contar con un título universitario o de posgrado garantiza mayores ingresos o la prosperidad económica a futuro. La idea de que el éxito financiero está ligado al acceso a la universidad ha propiciado un incremento de la deuda estudiantil en algunos países, lo cual, a la vez, puede reducir el bienestar en los hogares. 

La movilidad educativa opera bajo el supuesto de que, después de graduarse, las personas podrán aspirar a construir una carrera exitosa, con un salario decente, algunas prestaciones atractivas y oportunidades para un mayor desarrollo. De ahí surge la idea de algunos de que el nivel de desigualdad que persiste en Estados Unidos se debe a una brecha cada vez mayor entre quienes poseen una educación superior y los que no.

Lo cierto es que en Estados Unidos, de las personas que se endeudaron para estudiar, algunos no consiguieron ni siquiera el título. Alrededor del 40% de los receptores de préstamos para estudiantes nunca terminaron su formación. Incluso, entre los que la completaron, un título universitario pocas veces fue garantía de éxito económico. A lo anterior se suma el hecho de que, desde el año 2000, menos del 40% de los salarios de los egresados han experimentado algún crecimiento.1 Sin duda, la adversidad que implica este panorama se ve intensificada por el hecho de que los recién egresados deben pagar cantidades significativas para cubrir los costos de sus estudios con salarios cada vez más precarizados. 

Para aliviar la situación, una de las promesas electorales del actual presidente Joe Biden fue condonar un mínimo de 10 000 dólares por persona de préstamos educativos federales. Joe Biden ha sido el presidente que ha cancelado la mayor cantidad de préstamos educativos federales, ya que ha brindado alivio a más de 700 000 prestatarios, entre los que se encuentran personas que tienen algún tipo de discapacidad, funcionarios públicos, personas que fueron defraudadas por escuelas privadas, etc.2 Sin embargo, eso no le ha restado la presión puesta por parte de algunos de los legisladores de su partido, quienes le han instado a cancelar un total de $50 000 por cada uno de los 43 millones de prestatarios. 

Si bien obtener un título universitario pudiera, bajo ciertas condiciones superar los costos en el largo plazo, acumular una gran cantidad de deuda restringe las oportunidades de desarrollo económico de los hogares. También supone una mayor presión para los recién egresados, quienes deben enfrentarse a un mercado laboral muy competitivo y con salarios deficientes, cuestión que les dificulta cumplir con sus compromisos financieros. Este escenario nos confirma que el incremento de la desigualdad en las últimas décadas en EEUU no puede explicarse bajo la lógica de la movilidad educativa. Lo anterior debe tomarse como una lección que denota que ampliar el acceso a la universidad y garantizar el egreso no son condiciones suficientes para frenar la creciente desigualdad salarial en dicha nación.3

Liliana Alvarado

1 https://edition.cnn.com/2022/03/27/politics/biden-student-loan-debt-17-billion/index.html

2 Dato obtenido del artículo de la nota “Why Biden hasn’t scored a political win from canceling $17 billion in student loans”, disponible en: https://edition.cnn.com/2022/03/27/politics/biden-student-loan-debt-17-billion/index.html

3 Nota basada en el texto publicado por El País “La educación tiene menos que ver con la igualdad de lo que creen, disponible en: https://elpais.com/economia/negocios/2022-05-07/la-educacion-tiene-menos-que-ver-con-la-igualdad-de-lo-que-creen.html

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Liliana Alvarado Baena
Licenciada en Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y Maestra en Políticas Públicas y Administración por la London School of Economics (LSE). Posee una amplia experiencia en materia tributaria y análisis de los sistemas fiscales en el ámbito internacional. En Ethos Laboratorio de Políticas Públicas es directora del Área de Desarrollo Económico y Social, responsable del análisis de finanzas públicas, seguridad, transparencia y anticorrupción. Actualmente colabora en Grupo Fórmula en el programa de Eduardo Ruiz-Healy. Twiter: @lilialvaradob
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