
Tras un inicio de año marcado por la incertidumbre, múltiples análisis han ajustado a la baja las previsiones de crecimiento para el cierre del año. Los mayores recortes identificados para 2026 son BBVA Research (-0.6 pp), Banxico y OCDE (-0.5 pp cada uno), seguidos del consenso de especialistas de Banxico (-0.28 pp) y Moody’s (al menos -0.2 pp). Por su parte, para 2026 S&P prevee 1.0% y Fitch espera 1.3%.
De entrada, 2026 ha sido un año con un arranque flojo. Los datos más recientes del INEGI confirman que la actividad económica registró una contracción de 0.6% trimestral en el primer trimestre de 2026.
Este retroceso se explica por una pérdida de dinamismo en los dos pilares del gasto interno: el consumo privado, que se contrajo un 0.8%, y la inversión fija bruta, que cayó un 1.3% en el mismo periodo.
Por el lado de la oferta, empezamos a ver los anticipados efectos de mediano plazo de las políticas económicas del arranque del mandato de Trump hace ya casi año y medio. Para muestra, el sector secundario, que ya muestra señales de alerta. Al mes de abril, la producción manufacturera acumuló una caída del 1.4% anual, siendo el sector automotriz el más afectado con una contracción del 4.5%, impactado por aranceles y una moderación en la integración industrial con Estados Unidos.
El mercado laboral presenta una paradoja. Si bien la tasa de desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos (2.6%), la calidad del empleo se ha deteriorado. Según datos del IMSS, la creación de empleo formal ha sido limitada; en mayo se registró una pérdida estacional de 29,922 puestos de trabajo, dejando el acumulado de los primeros cinco meses del año en apenas 201,605 nuevos empleos, una cifra que todavía está 50.8% por encima de la de mayo de 2025, pero que no deja de ser el primer tropiezo mensual del año en el empleo.
El seguimiento puntual de la evolución del empleo es fundamental porque refleja la salud de la economía, permite diseñar políticas públicas adecuadas y garantiza que el crecimiento se traduzca en bienestar social. Además, ayuda a anticipar crisis, identificar sectores con mayor capacidad de generar puestos de trabajo y reducir problemas como la informalidad o las brechas de género.
Dado el tropiezo del empleo en mayo, BBVA Research ha ajustado ligeramente a la baja la curva de la tasa de crecimiento del empleo formal en este cierre de primer semestre del año.
Curva de la tasa de crecimiento del empleo formal en México y estimaciones ajustadas de BBVA Research
(Variación anual del empleo formal en %)

Fuente: BBVA Research.
Esta debilidad en el sector formal ha empujado a más trabajadores a la informalidad, cuya tasa aumentó al 55.1% en abril. Cabe mencionar que la tasa de informalidad ha venido creciendo desde el tercer trimestre de 2024, cuando aumentó a 54.4%. De continuar esta tendencia, el 2026 podríamos volver a niveles de 56%, equiparables a los del 2019.
Tasa de informalidad laboral al 1er. Trimestre de 2026
(porcentaje de la población de 15 años y más)

Fuente: INEGI.
A pesar de esto, la masa salarial real muestra una resiliencia moderada con un crecimiento del 4.1%, impulsada por un aumento del 2.5% en los salarios reales de los trabajadores registrados en el IMSS.
Inflación y Política Monetaria: El fin de los recortes
En el ámbito de los precios, la inflación general parece haber superado su punto máximo de marzo (4.6%) para situarse en un 3.9% en mayo, gracias a la baja en componentes de la inflación no subyacente como frutas, verduras y tarifas eléctricas.
Esto es una buena noticia porque significa que, a pesar de los debates recientes, la política monetaria del Banco de México sigue mostrando una relativamente amplia efectividad para controlar la inflación.
Sin embargo, la inflación subyacente (que excluye precios volátiles) sigue siendo una preocupación, cerrando mayo en 4.2% debido a la persistencia en los precios de los servicios.
Ante este escenario, todo indica que Banxico ha concluido su ciclo de bajadas de tasas, sugiriendo que mantendrá la tasa de referencia sin cambios en 6.50% durante el resto del año. La autoridad monetaria de nuestro país busca equilibrar la debilidad de la demanda interna con los riesgos al alza derivados de los elevados precios de la energía y conflictos globales, como el de Medio Oriente.
El Medio Oriente sigue siendo una fuente incertidumbre
De acuerdo con el reporte de BBVA Research, la prolongación del conflicto en Irán y en la región de Medio Oriente representa un factor de riesgo externo significativo para México, afectando principalmente tres áreas clave:
1. Presiones Inflacionarias y Precios de Energía: El conflicto genera riesgos al alza para la inflación general en México debido a los elevados precios internacionales de la energía.
2. Una resolución del conflicto, que incluyera la reapertura del Estrecho de Ormuz, permitiría una caída sustancial en los precios del petróleo, lo que ayudaría a disipar las presiones inflacionarias actuales.
3. Rendimientos de los bonos: Dada la incertidumbre derivada del conflicto en Irán, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se mantienen elevados (alrededor del 4.50%), lo que a su vez mantiene los rendimientos de los bonos gubernamentales mexicanos cerca del 9%.
Estos riesgos globales y la volatilidad en los precios energéticos son factores que justifican que el Banco de México mantenga una postura monetaria neutral, dejando la tasa de referencia sin cambios en 6.50% durante el resto de 2026, a pesar de la debilidad observada en la demanda interna del país.
Finanzas Públicas y Perspectivas de Inversión
La salud de las finanzas públicas es otro de los puntos de atención en este medio tiempo del partido llamada junio de 2026. De acuerdo con los Pre-Criterios de la SHCP, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), la medida más amplia de la deuda, se incrementará al 54.9% del PIB en 2026.
Este aumento responde a presiones en el gasto por programas sociales, apoyos a Pemex y el costo financiero de la deuda, lo que deja poco margen para una consolidación fiscal sin una reforma tributaria. Como hemos podido mencionar anteriormente, la combinación de estos factores no gusta a las agencias calificadoras de riesgo soberano y las ha llevado a degradar sus notas para México. Sin duda esto es uno de los saldos más llamativos de la primera mitad de 2026.
Respecto a la inversión doméstica, las empresas mantienen una postura de cautela. Factores como la incertidumbre asociada a la reforma del poder judicial, la volatilidad de los precios energéticos y la próxima revisión del T-MEC han llevado a posponer decisiones de gasto de capital, limitando el aprovechamiento inmediato de oportunidades como el nearshoring.
Últimos comentarios
Hace una semana Trump y el resto del mundo celebraban que por fin habría un entendimiento entre las partes que normalizaría el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz, pero días después, todo se fue por la borda y hoy por hoy las tensiones se mantienen muy activas.
De tal manera que, mientras el conflicto en Medio Oriente persista, México enfrenta un entorno de costos de financiamiento elevados y una convergencia más lenta de la inflación hacia sus metas, lo que limita el margen de maniobra para estimular la economía nacionalHacia el cierre del año, se espera que el peso mexicano experimente una depreciación gradual, ubicándose en torno a los 17.80 pesos por dólar.
Si bien la Copa Mundial de la FIFA 2026 podría brindar un impulso temporal al consumo y empleo, los fundamentos sugieren que México transitará el resto del año en una senda de crecimiento moderado, dependiente de la estabilidad regulatoria y la recuperación de la confianza empresarial.
Habrá que poner mucha atención a los que ocurra con las negociaciones del T-MEC que arrancan formalmente el 1 de julio. Una vez pasado este proceso, abundarán los reajustes al crecimiento económico y el comportamiento del tipo de cambio, entre otras variables macroeconómicas.
Los subsiguientes pronósticos como el de BBVA a los que me he referido en esta intervención, comenzarán a surgir en el mes de agosto y septiembre, ya con los datos preliminares de cuánto creció la economía en el segundo trimestre de este año.
Dichos pronósticos considerarán los siguientes aspectos como base para las estimaciones de crecimiento y comportamiento general de la economía en la segunda mitad de 2026:
∙ Resultado de negociaciones del T-MEC
∙ Estado del conflicto en el estrecho de Ormuz
∙ Política monetaria de la Fed
∙ Comportamiento de la inflación en México
∙ Oportunidades de inversión derivado del nearshoring.
Referencias
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