El INEGI presentó los resultados de la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE), un termómetro vital para entender qué piensan quienes mueven la economía en México.
Los datos de julio de 2026 revelan una economía de contrastes: mientras la actividad diaria muestra señales de resistencia, el ánimo para realizar grandes inversiones sigue atrapado en un laberinto de dudas.
La publicación de la EMOE consta de tres reportes que da a conocer el INEGI conjuntamente: opinión empresarial, confianza para invertir y evolución de los pedidos en el sector manufacturero.
Conviene separar lo que mide cada indicador, porque suelen citarse como sinónimos y no lo son.
El indicador de tendencia recoge lo que el directivo observa en su propio negocio (producción, ventas, demanda, exportaciones, personal ocupado): es una fotografía de la operación cotidiana. En julio se ubicó en 51.2 puntos, su quinto mes consecutivo por encima de 50 y 0.5 puntos más que un año antes.
Luego está el indicador de confianza, el cual pregunta otra cosa: cómo juzga el directivo la situación económica del país y de su empresa, hoy y dentro de doce meses, y si este es momento de invertir. Es el termómetro del ánimo, no de la operación. Quedó en 48.2 puntos, diecisiete meses consecutivos por debajo de 50 y, a diferencia del anterior, 0.7 puntos menos que hace un año.
Y finalmente el indicador de pedidos manufactureros, que es el equivalente mexicano del PMI (Purchasing Manager´s Index) estadounidense. Este indicador combina la evolución en los pedidos esperados, producción esperada, personal ocupado, entrega de insumos e inventarios. Todo ello en el sector de las manufacturas. Se situó en 50.0 puntos, marcando un descenso mensual de 0.1 puntos pero con un incremento anual de 0.2 puntos.
Resumen de los indicadores de tendencia y de confianza empresarial en julio con los datos de la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE)
(Puntos)

¿Por qué es tan importante el umbral de los 50 puntos?
Para entender estas cifras sin tecnicismos, hay que mirar un número clave: 50. En estos indicadores, cualquier cifra por encima de 50 puntos significa optimismo o crecimiento; por debajo, refleja pesimismo o contracción.
En julio, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Tendencia (IGOET) se situó en 51.2 puntos.
Esto es una buena noticia a medias: sumamos cinco meses consecutivos en terreno positivo, lo que sugiere que las empresas siguen operando y produciendo, aunque a un ritmo que no termina de despegar.
Si bien el sector industrial es el corazón de nuestras exportaciones y el país todavía conserva una competitividad aceptable para producir bienes de exportación, las manufacturas son un motor que cascabelea. El Indicador de Pedidos Manufactureros (IPM) cerró julio exactamente en el “filo de la navaja”: 50.0 puntos.
Lo preocupante aquí es que los pedidos esperados sufrieron una caída estrepitosa de 5.7 puntos respecto al mes anterior. Aunque las fábricas reportan que su producción actual subió, el hecho de que tengan menos pedidos futuros sugiere que el motor manufacturero podría empezar a enfriarse en los próximos meses.
Podríamos estar ante un estancamiento momentáneo de los pedidos manufactureros que hubiese sido propiciado por la incertidumbre de las negociaciones del T-MEC que comenzaron precisamente en julio. La gran duda entonces es si en agosto este indicador tendrá una recuperación, pero eso lo sabremos dentro de poco más de un mes que se vuelvan a publicar los resultados de la EMOE.
Resumen del Indicador de Pedidos Manufactureros y sus componentes en julio con los datos de la EMOE
(Puntos y variación mensual en %)
La paradoja de la confianza
Aquí es donde la nota se torna gris. Una cosa es que las empresas estén trabajando (tendencia) y otra muy distinta es que se sientan seguras del futuro (confianza). El Indicador Global de Confianza Empresarial apenas alcanzó los 48.2 puntos.
Lo más alarmante es que este indicador lleva 17 meses seguidos “en el sótano”, es decir, por debajo del umbral de los 50 puntos.
Los directivos ven que sus empresas caminan, pero no confían en que el entorno económico nacional sea el ideal para celebrar.
Desde que el gobierno federal comenzó a dar los primeros pasos para el desmantelamiento del sistema judicial y la imposición de un nuevo sistema de selección de juzgadores, vía votación popular de jueces y magistrados, la confianza empresarial en México no ha recuperado terreno.
¿Buen momento para invertir?
Al desglosar la confianza, el componente que evalúa si es el “momento adecuado para invertir” es el más castigado. En las industrias manufactureras, este rubro cayó a apenas 32.9 puntos. En el sector de la construcción, la cifra es aún más desoladora: 23.8 puntos.
Estas cifras son un grito de auxilio de la iniciativa privada; existe una parálisis en la inversión de largo plazo que podría comprometer el crecimiento de México en los años por venir.
Una cosa son las reiteradas menciones del “Plan México” como catalizador de la inversión y otra muy distinta es que el empresariado realmente tenga la confianza para invertir.
Si hay un sector que debería preocuparnos, es el de la construcción. Su indicador de tendencia lleva 22 meses consecutivos por debajo del umbral de optimismo, situándose en julio en 46.6 puntos. Por su parte, su confianza empresarial liga 23 meses en terreno negativo.
La obra pública y privada parece no estar llegando con la fuerza necesaria para sacar a este sector del bache histórico en el que se encuentra.
El respiro viene de los servicios y el comercio
Los resultados de la EMOE a Julio dejan lugar a un poco de optimismo.
El sector de Comercio y los Servicios mostraron una cara más amable, manteniéndose por encima de los 50 puntos en sus indicadores de actividad (tendencia).
El comercio, por ejemplo, subió a 51.6 puntos, impulsado por un aumento en las ventas netas, mientras que los servicios se ubicaron en 51.2 puntos.
A pesar de que cuando nos vamos a los indicadores de confianza, los sectores de comercio y servicios se ubican por debajo de los 50 puntos, sus niveles son cercanos a dicho umbral crítico (48.4 y 48.5 puntos, respectivamente).
Parece entonces que el consumo interno sigue siendo el salvavidas que mantiene a flote la percepción empresarial global, compensando la caída en otros sectores más industriales.
Últimos comentarios
Los datos de julio sobre la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE) nos dejan una lección clara: México necesita recuperar la confianza para invertir, pero no podemos permitirnos que sea una inversión cualquiera. Ante un panorama donde el “momento para invertir” está en niveles mínimos, surge una oportunidad dorada: la inversión en sostenibilidad.
Inyectar capital en acciones que combatan las causas y efectos del cambio climático no es solo una cuestión ética, es una estrategia económica inteligente. La transición hacia energías limpias, la gestión eficiente del agua en las industrias y la construcción de infraestructura resiliente podrían ser los catalizadores que el sector privado espera para romper la barrera de los 50 puntos.
Si el modelo tradicional de inversión genera dudas, el modelo de economía verde ofrece una ruta de competitividad y seguridad a largo plazo que México no puede seguir ignorando. Hoy más que nunca, la confianza empresarial debe cimentarse en la salud de nuestro entorno; solo así garantizaremos que los pedidos y la producción de mañana tengan un mundo donde prosperar.
La inversión futura deberá privilegiar la sostenibilidad como clave para resarcir los graves déficits que tenemos como país. Para muestra de ello, están PEMEX y la CFE.
En el sector de hidrocarburos, cada día se produce menos y son frecuentes los accidentes que causan un daño a los ecosistemas. Por otro lado, es muy poco el gas que se produce para el tamaño de la demanda real, lo que propicia también que la CFE opere con interrupciones que tiene que soportar el consumidor. Ya sea en el centro del país, o en la península de Yucatán, hogares y empresas tienen que vivir con los apagones, los cuales ya se han vuelto una costumbre a lo largo y ancho del territorio.
Encuestas van y encuestas vienen cada trimestre, pero para mi es claro que, sin una recuperación fehaciente de la confianza para invertir en el país, nos tendremos que conformar con la cifra de crecimiento del sexenio pasado: menos de 1 por ciento promedio al año hasta 2030.
Referencias
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/ee/ee2026_08.pdf
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/ice/ice2026_08.pdf
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/emoe/ipm2026_08.pdf
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