El pasado 15 de marzo de 2021 se dio a conocer que la Editorial Financiera Central Banking otorgó al Gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, el premio “Gobernador del Año de la Banca Central”, por su liderazgo durante el año 2020.
Central Banking reconoce la manera en que la Junta de Gobierno del Banco de México, liderada por Alejandro Díaz de León ha implementado una política monetaria adecuada ante la difícil situación económica generada por la pandemia de COVID-19.
Este reconocimiento se realizó en el marco de los Premios a la Banca Central 2020-2021, que en esta ocasión reconoce la excelencia en la comunidad de bancos centrales, considerando, entre otros aspectos, el restablecimiento de la estabilidad de precios y del sistema financiero, así como el desempeño y los logros sobresalientes de las personas y organizaciones.
Se tomaron en consideración para este premio, las actividades pioneras, las mejores prácticas en políticas, gobernanza, economía, infraestructura y las prácticas innovadoras en el entorno de la banca central, en el complejo contexto de la pandemia de COVID-19.
Hay que recordar que México, antes de la llegada del COVID-19, ya tenía problemas económicos. En 2019, México sufrió una leve recesión, su PIB disminuyó un 0.05% durante el año, según estimaciones del Banco Mundial.
En noviembre de ese año, el Fondo Monetario Internacional otorgó a las autoridades mexicanas una línea de crédito flexible por un valor de alrededor de 61 000 millones de dólares.
La disciplina fiscal y el desarrollo de la capacidad del banco central bajo las gestiones de Agustín Carstens (2010 a 2017) y Guillermo Ortiz (1998 a 2009) ayudaron a una buena reputación de México por su disciplina económica.
La situación económica de México se complicó a medida que la pandemia de COVID-19 se propagó en los primeros meses de 2020, México no siguió el ejemplo de otros gobiernos que hicieron enormes inyecciones fiscales para apoyar sus economías.
Andrés Manuel López Obrador se opuso a cualquier gran expansión fiscal, posiblemente debido a un temor profundamente arraigado de que tal medida pudiera resultar en que México dependiera más del FMI. La historia juzgará la negativa de López Obrador.
Pero no hay duda de que su decisión tuvo importantes consecuencias para el Banco de México. El banco central quedó casi como la única institución que respondió a la recesión económica del país, a pesar de que sus opciones de flexibilización eran limitadas, dado que podría provocar salidas de capitales de México.
La junta de Gobierno del Banco de México, presidida por Díaz de León, respondió a la llegada del COVID-19 recortando las tasas de interés e introduciendo medidas extraordinarias para impulsar la liquidez y fortalecer los canales de provisión de crédito.
Esta historia todavía no ha terminado. La pandemia sigue, pero todo parece indicar que el Banco de México está haciendo, hasta la fecha, lo correcto ante el complejo panorama provocado por la pandemia de COVID-19.
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