Zeitgeist

¿Irá a extinguirse la figura del lector en un mundo acaparado por lo digital? Cada vez tenemos acceso a más información; paradójicamente sabemos menos. ¿Hacia dónde vamos entonces?

26 de octubre, 2021

Esta semana se ha retomado lo relativo a la influencia de  los videojuegos en el comportamiento de los adolescentes.  Opinadores a favor y en contra de tales programas cibernéticos alaban o satanizan dichas aplicaciones, como dice el refrán popular: según les haya ido en el baile. Me apasiona el estudio de la interrelación entre la Internet y la conducta humana.  

Esta vez la reviso de la mano de Daniel Salinas Basave, extraordinario ensayista, formado en los talleres de Federico Campbell. Admiro a Daniel Salinas tanto por su dominio de la palabra escrita como por su calidad humana. Congruente entre el dicho y el hecho, algo que no siempre se da  entre intelectuales. La obra en turno se denomina Bajo la luz de una estrella muerta, serie de ensayos en los que habla acerca de la figura del lector, preguntándose si estará camino a la extinción.  

Publicado en 2016, el libro inicia en tono confesional con una expresión que resume toda la obra: “Nuestra época es una enorme guillotina”. De ahí pasa a hablar del “zeitgeist” o “espíritu de los tiempos”, que refleja nuestra realidad como lectores frente a la palabra escrita (no precisamente impresa) y cuál presupone el autor que será el futuro de los lectores vocacionales que procuran la lectura sin un fin utilitario.

El escritor ahonda en un tema que de modo personal me atrapa. Aborda la diferencia entre la lectura en pantalla y la lectura en papel. Es entonces cuando presenta al cada vez menor grupo de lectores de libros, como alumbrados por la luz de una estrella muerta.  Lo que en los albores de la palabra escrita significó la urgencia por registrar de forma permanente la realidad del momento, y que dio pie al grabado en papiros o pieles, hasta llegar al siglo 21, en el que la tendencia es a comunicarse con el lector a través de medios digitales. Lo que en otros momentos ocupó grandes espacios en la Biblioteca de Alejandría, hoy se lleva en el bolsillo. A propósito de esta evolución, acaba de salir un extraordinario libro de Irene Vallejo: El infinito en un junco.

Volviendo a los signos de los tiempos que nos está tocando vivir o padecer, según quiera verse, Salinas Basave explica de una manera por demás clara cómo es que hay legisladores que en la tribuna leen tan mal, sin hilar palabras ni dar sentido a lo expresado.  Esto viene a reflejar su pobre historial como lectores y el hecho –eso lo digo yo—que para ocupar un cargo de representación popular se puede ser analfabeta funcional, lo que es en sí una contradicción, partiendo de un principio elemental: Leo, luego entiendo.  La claridad del entendimiento en un servidor público es necesaria para resolver los problemas de la nación.

Entre mis primeras lecturas de adolescencia estuvo Fahrenheit 451 de Raymond Bradburry, una historia distópica publicada en 1953. Esta habla de un mundo en el que está prohibido leer libros, como parte del adoctrinamiento de las cabezas de la organización social. Montag, el protagonista, es parte de la cuadrilla de incendiarios de pilas de libros, para después convertirse en  un defensor del objeto criminalizado, convicción que lo lleva a enfrentar diversas situaciones complicadas hasta el final. Curiosamente en esta semana me topé con la cinta basada en el libro, lo que me llevó a reafirmar la convicción de que los fenómenos sociales son cíclicos. Casi setenta años después de publicarse el libro, ahora se desestima la libertad de lectura, ya sea porque se privilegian las producciones audiovisuales, o porque se busca desalentar una lectura que genere espíritus críticos, molestos para el sistema.

Salinas Basave no quiere dejar de creer que las palabras tienen un pacto con la humanidad a través del cual habrán de perdurar en tanto haya un par de ojos que se posen expectantes sobre la página para  penetrar a un mundo alterno, para descubrir, para reinventarse. Se niega a creer que el Homo videns de Sartori sustituya por completo al lector por vocación, ese que en cualquier plaza o medio de transporte nunca está solo, sino acompañado de un fiel y noble amigo de bolsillo. 

Ahora bien, ¿qué nos ofrece la televisión o las adictivas series en plataformas digitales? En el mejor de los casos nos venden la versión enganchadora de los clásicos, ya sea históricos o literarios, o nos estimulan los sentidos con propuestas novedosas.  Detrás de todo ello podrá haber artistas que trabajan el guion o la escenografía, pero antes que nada hay productores que miden el impacto en términos de pesos y centavos.  El crecimiento interior del auditorio es consecuencia y no finalidad  de las producciones. Hay además tendencias como “tik-tok” que van desde lo sublime hasta lo más estúpido, el asunto es que consumen un tiempo que bien podría ser aprovechado en otras cosas.

Bajo la luz de una estrella muerta de Daniel Salinas Basave es una invitación al orden mental, a la cordura emocional y a la construcción de una gran nación.  Ahí está la propuesta abierta, cada uno decide si la toma. O quizá suceda que, andando tantos tan distraídos, ni se enteren de que existe la maravillosa opción de leer por el placer de hacerlo.

Comentarios
object(WP_Query)#17661 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(71917) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "08-11-2021" ["before"]=> string(10) "06-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(71917) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "08-11-2021" ["before"]=> string(10) "06-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17660 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17667 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17669 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "08-11-2021" ["before"]=> string(10) "06-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-11-08 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-12-06 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (71917) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17657 (24) { ["ID"]=> int(72959) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-26 12:44:24" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 17:44:24" ["post_content"]=> string(5525) "Querida Tora: Hay una vecina nueva en el 51, que al principio no se daba a notar. Pero una vez se encontró a la del 48, que se quejaba lastimeramente, y le preguntó qué le pasaba. Ella le contestó que le dolía mucho la cabeza, y que ningún medicamento le hacia efecto. Entonces, la del 51 le dio un papelito y le dijo: “Es una oración a Santa Rita la Bendita”. Antes de acostarse dígala tres veces con mucha devoción y verá cómo mañana ya estará bien”. Pues dicho y hecho. Al acostarse, la del 48 rezó tres veces “Santa Rita la Bendita, tú vienes, y se me quita.”; y al día siguiente, estaba como si ni siquiera tuviera cabeza. La noticia de la “curación milagrosa” corrió por toda la vecindad, y esa misma tarde se presentó una comisión de vecinas en el 51, a preguntar a la nueva inquilina si tenía más oraciones de esas. Ella las hizo pasar y les dijo que sí, que conocía muchas oraciones verdaderamente milagrosas. Y las condujo a la habitación más profunda de su vivienda: allí, la pared del fondo estaba tapizada de estatuitas con nombres de las personas que representaban, y les dijo: “Este es un pequeño altar que he levantado a los santos de mi devoción. Allí está, por ejemplo, San Armando el Encamado, a quien hay que invocar en caso de estar muy grave y en cama; San Benito el del Sapito, muy bueno para remediar males que tengan que ver con el asco y la náusea”. La del 34, que se las daba de muy entendida en santos, preguntó si estos santos estaban aprobados por la Iglesia, y ella le contestó. ”No. Aún no los conoce la Iglesia. Yo se los llevé al padre Anselmo, de la iglesia de donde vivía antes; y me dijo que yo no podía inventar santos, que me dejara de tonterías. A mi eso me dio mucho coraje, porque mis santitos me han hecho muchos milagros. Miren, ahí he puesto a cada uno una pequeña alcancía; y con lo que junte, me voy a ir a Roma a pedir al Papa que los reconozca y los ponga en los altares”. Y así diciendo, las instó a que echaran algo en las alcancías, cada una según su particular devoción. Y cada vez que alguien le iba a pedir una oración, hacía lo mismo. No sabes lo popular que se hizo la “capillita”. El portero no tardó en darse cuenta, y empezó a imaginar qué podía hacer para cobrarle algún impuesto a la señora del 51. Y más que una tarde, en que el portero estaba en brama, le habló a la Flor para que viniera a satisfacer sus impulsos amatorios, pero ella le dijo que se iba a cantar a un palenque y que no podía ir. Entonces, el portero subió a que la enfermera le diera sus “cuidados paliativos”, por aquello de que “más vale poco que nada”, y se encontró con que la enfermera se había ido a ver a la del 51. Se puso furioso, mandó a sus guaruras que se la llevaran a la portería; y cuando la tuvo enfrente, le pidió a gritos que le explicara por qué había abandonado su puesto de trabajo. La mujer le contestó que había ido a pedir una oración para curar sus “problemas femeninos de la mujer” (léase menopausia). El portero le dijo que ella era enfermera, que debía saber cómo curar esos trastornos; pero ella respondió que nada le hacía efecto, y que la del 51 le había dado una “Oración a San Atenor para el Calor” que daba muy buenos resultados en esos casos. El portero hizo tal berrinche, que ya ni siquiera quiso que le diera sus cuidados paliativos. Pero no paró ahí la cosa. A los pocos días, los vecinos empezaron a murmurar que el Seguro Vecinal no era bueno, que le faltaba siempre la ruda para los chiquiadores, y que no tenía caso que lo siguieran pagando. Y así se lo hicieron saber al portero. El berrinche se elevó al cubo, porque le estaban quitando un buen  negocio. Entonces, puso en la portería una alcancía con la leyenda: “Para el candelero del señor portero”; y colocó a un guarura junto, para que todo el que quisiera pedirle algo dejara su “óbolo” en la alcancía. Tampoco le dio resultado, porque los vecinos dijeron que en vez de pedirle al portero que  arreglara los baños, se lo pedirían a San Antonio de los Baños, y en vez de exigir que tapara al agujero del patio, le rezarían a San Pablo Tinajero.  Y siguieron yendo al 51 a pedir el remedio a todos sus males. Pero en vez de dinero, le llevaban a la señora unos tamalitos, un atolito, un poquito de mole o un pancito de elote. Eso retardaba el viaje de la señora a Roma, pero al menos le daba de comer. Y allí quedó la señora, repartiendo bendiciones y oraciones al por mayor; y el portero, maquinando la manera de echarla de la vecindad.  No sé si lo logre. Pero es tan retorcido que a lo mejor lo consigue. Yo no sé qué decirte, porque apruebo la fe de la gente; pero es evidente que esta señora es más o menos una estafadora. Algún día habrá una solución al conflicto. Es cuestión de esperar. Así como yo espero volverte a ver. Pues todos los días extraño tu sonrisa y el contacto de tu piel. De todo lo cual eres muy avara. ¿Será porque siempre está tu mamá presente? Te quiere  Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 250" ["post_excerpt"]=> string(188) "Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora, quien lo espera en su planeta natal, sus impresiones de lo que ve ahí." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-250" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-26 12:44:24" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 17:44:24" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72959" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17617 (24) { ["ID"]=> int(73105) ["post_author"]=> string(2) "59" ["post_date"]=> string(19) "2021-12-02 11:39:37" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-12-02 16:39:37" ["post_content"]=> string(3083) "Las edades de Lulú es una de las novelas más importantes de la literatura española de los últimos cincuenta años. Fue la primera novela publicada por Almudena Grandes y le valió el premio “La Sonrisa Vertical” y una fama instantánea. La novela apareció en librerías en 1989 y de inmediato fue llevada a la pantalla por Bigas Luna. Almudena Grandes es el caso de la escritora que con una primera novela alcanza reconocimiento universal. Las edades de Lulú narra la historia de una chica, su despertar sexual y sus andanzas eróticas. Lulú tiene un hermano que se llama Marcelo, y éste tiene un mejor amigo que se llama Pablo. Pablo y Marcelo son unos diez años mayores que Lulú. Desde que era niña, Lulú ha estado siempre enamorada de Pablo. Pablo iniciará en el sexo a la adolescente Lulú, y a lo largo de los siguientes quince años explorarán juntos el erotismo, se casarán, tendrán una hija (Inés) y vivirán una vida llena de sensualidad y de experimentación que los llevará al borde de la auto destrucción. Pablo es tan adicto a los placeres sensuales que es capaz de inducir a Lulú al incesto. La convence de hacer un trío, ella vendada de los ojos: la tercera persona es el propio hermano de Lulú (Marcelo). Al darse cuenta de lo ocurrido, Lulú se horroriza y rompe con Pablo. Ya sola, Lulú no logrará liberarse del impulso sexual y explorará el submundo de Madrid en busca de placeres tan prohibidos y tan peligrosos que su vida se verá en riesgo. No obstante, el amor de ella y Pablo es indestructible. El amor todo lo perdona, todo lo puede y todo lo redime. Generaciones de españoles crecieron con Las edades de Lulú. Yo también, y eso de algún modo me convirtió, no sé aún si para bien o para mal, en lo que soy desde el punto de vista de la sexualidad. Una novela que marcó toda una época, al mismo tiempo metáfora de la libertad y crítica del franquismo, creo que su lectura es imprescindible. Yo llegué a ella por la película de Bigas Luna, porque a principios de los 1990 yo era fanático del cine español (Almodóvar, Álex de la Iglesia, Carlos Saura, Julio Medem, el propio Bigas Luna, etcétera). No hay que perderse tampoco el film. En él un muy joven Javier Bardem hace una de sus primeras apariciones en la pantalla grande. La mejor forma de rendir homenaje a un escritor es leer sus obras. Hace unos días falleció, víctima del cáncer, Almudena Grandes. Su partida deja un hueco en las letras de España. Hay que leerla. El mejor punto de partida es, sin lugar a dudas, Las edades de Lulú." ["post_title"]=> string(89) "Somos lo que leemos – Las edades de Lulú, la imprescindible novela de Almudena Grandes" ["post_excerpt"]=> string(130) "Título: Las edades de Lulú; Autora: Almudena Grandes (España); Tusquets, 1989; 288 páginas; Mi calificación: 4.5 puntos de 5." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(83) "somos-lo-que-leemos-las-edades-de-lulu-la-imprescindible-novela-de-almudena-grandes" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-12-02 11:39:37" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-12-02 16:39:37" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=73105" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17657 (24) { ["ID"]=> int(72959) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-26 12:44:24" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 17:44:24" ["post_content"]=> string(5525) "Querida Tora: Hay una vecina nueva en el 51, que al principio no se daba a notar. Pero una vez se encontró a la del 48, que se quejaba lastimeramente, y le preguntó qué le pasaba. Ella le contestó que le dolía mucho la cabeza, y que ningún medicamento le hacia efecto. Entonces, la del 51 le dio un papelito y le dijo: “Es una oración a Santa Rita la Bendita”. Antes de acostarse dígala tres veces con mucha devoción y verá cómo mañana ya estará bien”. Pues dicho y hecho. Al acostarse, la del 48 rezó tres veces “Santa Rita la Bendita, tú vienes, y se me quita.”; y al día siguiente, estaba como si ni siquiera tuviera cabeza. La noticia de la “curación milagrosa” corrió por toda la vecindad, y esa misma tarde se presentó una comisión de vecinas en el 51, a preguntar a la nueva inquilina si tenía más oraciones de esas. Ella las hizo pasar y les dijo que sí, que conocía muchas oraciones verdaderamente milagrosas. Y las condujo a la habitación más profunda de su vivienda: allí, la pared del fondo estaba tapizada de estatuitas con nombres de las personas que representaban, y les dijo: “Este es un pequeño altar que he levantado a los santos de mi devoción. Allí está, por ejemplo, San Armando el Encamado, a quien hay que invocar en caso de estar muy grave y en cama; San Benito el del Sapito, muy bueno para remediar males que tengan que ver con el asco y la náusea”. La del 34, que se las daba de muy entendida en santos, preguntó si estos santos estaban aprobados por la Iglesia, y ella le contestó. ”No. Aún no los conoce la Iglesia. Yo se los llevé al padre Anselmo, de la iglesia de donde vivía antes; y me dijo que yo no podía inventar santos, que me dejara de tonterías. A mi eso me dio mucho coraje, porque mis santitos me han hecho muchos milagros. Miren, ahí he puesto a cada uno una pequeña alcancía; y con lo que junte, me voy a ir a Roma a pedir al Papa que los reconozca y los ponga en los altares”. Y así diciendo, las instó a que echaran algo en las alcancías, cada una según su particular devoción. Y cada vez que alguien le iba a pedir una oración, hacía lo mismo. No sabes lo popular que se hizo la “capillita”. El portero no tardó en darse cuenta, y empezó a imaginar qué podía hacer para cobrarle algún impuesto a la señora del 51. Y más que una tarde, en que el portero estaba en brama, le habló a la Flor para que viniera a satisfacer sus impulsos amatorios, pero ella le dijo que se iba a cantar a un palenque y que no podía ir. Entonces, el portero subió a que la enfermera le diera sus “cuidados paliativos”, por aquello de que “más vale poco que nada”, y se encontró con que la enfermera se había ido a ver a la del 51. Se puso furioso, mandó a sus guaruras que se la llevaran a la portería; y cuando la tuvo enfrente, le pidió a gritos que le explicara por qué había abandonado su puesto de trabajo. La mujer le contestó que había ido a pedir una oración para curar sus “problemas femeninos de la mujer” (léase menopausia). El portero le dijo que ella era enfermera, que debía saber cómo curar esos trastornos; pero ella respondió que nada le hacía efecto, y que la del 51 le había dado una “Oración a San Atenor para el Calor” que daba muy buenos resultados en esos casos. El portero hizo tal berrinche, que ya ni siquiera quiso que le diera sus cuidados paliativos. Pero no paró ahí la cosa. A los pocos días, los vecinos empezaron a murmurar que el Seguro Vecinal no era bueno, que le faltaba siempre la ruda para los chiquiadores, y que no tenía caso que lo siguieran pagando. Y así se lo hicieron saber al portero. El berrinche se elevó al cubo, porque le estaban quitando un buen  negocio. Entonces, puso en la portería una alcancía con la leyenda: “Para el candelero del señor portero”; y colocó a un guarura junto, para que todo el que quisiera pedirle algo dejara su “óbolo” en la alcancía. Tampoco le dio resultado, porque los vecinos dijeron que en vez de pedirle al portero que  arreglara los baños, se lo pedirían a San Antonio de los Baños, y en vez de exigir que tapara al agujero del patio, le rezarían a San Pablo Tinajero.  Y siguieron yendo al 51 a pedir el remedio a todos sus males. Pero en vez de dinero, le llevaban a la señora unos tamalitos, un atolito, un poquito de mole o un pancito de elote. Eso retardaba el viaje de la señora a Roma, pero al menos le daba de comer. Y allí quedó la señora, repartiendo bendiciones y oraciones al por mayor; y el portero, maquinando la manera de echarla de la vecindad.  No sé si lo logre. Pero es tan retorcido que a lo mejor lo consigue. Yo no sé qué decirte, porque apruebo la fe de la gente; pero es evidente que esta señora es más o menos una estafadora. Algún día habrá una solución al conflicto. Es cuestión de esperar. Así como yo espero volverte a ver. Pues todos los días extraño tu sonrisa y el contacto de tu piel. De todo lo cual eres muy avara. ¿Será porque siempre está tu mamá presente? Te quiere  Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 250" ["post_excerpt"]=> string(188) "Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora, quien lo espera en su planeta natal, sus impresiones de lo que ve ahí." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-250" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-26 12:44:24" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 17:44:24" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72959" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(11) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "11c9f2170655b03e9adb1a2d4744b99b" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
CARTAS A TORA 248

CARTAS A TORA 250

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora,...

noviembre 26, 2021

Somos lo que leemos – Las edades de Lulú, la imprescindible novela de Almudena Grandes

Título: Las edades de Lulú; Autora: Almudena Grandes (España); Tusquets, 1989; 288 páginas; Mi calificación: 4.5 puntos de 5.

diciembre 2, 2021




Más de categoría

Somos lo que leemos – Las edades de Lulú, la imprescindible novela de Almudena Grandes

Título: Las edades de Lulú; Autora: Almudena Grandes (España); Tusquets, 1989; 288 páginas; Mi calificación: 4.5 puntos de 5.

diciembre 2, 2021
Blade Runner y la compasión

Blade Runner y la compasión

A 53 años de la publicación de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, la distopía de Philip K. Dick...

diciembre 1, 2021
¿Qué pasó con Baby Annette?

¿Qué pasó con Baby Annette?

Crítica epistolar de la película Annette, dirigida por Léos Carax y estrenada recientemente.

diciembre 1, 2021

La actividad filosófica: defendiendo la verdad en un mundo plagado por la mentira

Ante un mundo donde las mentiras, supersticiones y el pensamiento mágico se presentan de manera atractiva, la filosofía juega...

noviembre 26, 2021