Zeitgeist

¿Irá a extinguirse la figura del lector en un mundo acaparado por lo digital? Cada vez tenemos acceso a más información; paradójicamente sabemos menos. ¿Hacia dónde vamos entonces?

26 de octubre, 2021

Esta semana se ha retomado lo relativo a la influencia de  los videojuegos en el comportamiento de los adolescentes.  Opinadores a favor y en contra de tales programas cibernéticos alaban o satanizan dichas aplicaciones, como dice el refrán popular: según les haya ido en el baile. Me apasiona el estudio de la interrelación entre la Internet y la conducta humana.  

Esta vez la reviso de la mano de Daniel Salinas Basave, extraordinario ensayista, formado en los talleres de Federico Campbell. Admiro a Daniel Salinas tanto por su dominio de la palabra escrita como por su calidad humana. Congruente entre el dicho y el hecho, algo que no siempre se da  entre intelectuales. La obra en turno se denomina Bajo la luz de una estrella muerta, serie de ensayos en los que habla acerca de la figura del lector, preguntándose si estará camino a la extinción.  

Publicado en 2016, el libro inicia en tono confesional con una expresión que resume toda la obra: “Nuestra época es una enorme guillotina”. De ahí pasa a hablar del “zeitgeist” o “espíritu de los tiempos”, que refleja nuestra realidad como lectores frente a la palabra escrita (no precisamente impresa) y cuál presupone el autor que será el futuro de los lectores vocacionales que procuran la lectura sin un fin utilitario.

El escritor ahonda en un tema que de modo personal me atrapa. Aborda la diferencia entre la lectura en pantalla y la lectura en papel. Es entonces cuando presenta al cada vez menor grupo de lectores de libros, como alumbrados por la luz de una estrella muerta.  Lo que en los albores de la palabra escrita significó la urgencia por registrar de forma permanente la realidad del momento, y que dio pie al grabado en papiros o pieles, hasta llegar al siglo 21, en el que la tendencia es a comunicarse con el lector a través de medios digitales. Lo que en otros momentos ocupó grandes espacios en la Biblioteca de Alejandría, hoy se lleva en el bolsillo. A propósito de esta evolución, acaba de salir un extraordinario libro de Irene Vallejo: El infinito en un junco.

Volviendo a los signos de los tiempos que nos está tocando vivir o padecer, según quiera verse, Salinas Basave explica de una manera por demás clara cómo es que hay legisladores que en la tribuna leen tan mal, sin hilar palabras ni dar sentido a lo expresado.  Esto viene a reflejar su pobre historial como lectores y el hecho –eso lo digo yo—que para ocupar un cargo de representación popular se puede ser analfabeta funcional, lo que es en sí una contradicción, partiendo de un principio elemental: Leo, luego entiendo.  La claridad del entendimiento en un servidor público es necesaria para resolver los problemas de la nación.

Entre mis primeras lecturas de adolescencia estuvo Fahrenheit 451 de Raymond Bradburry, una historia distópica publicada en 1953. Esta habla de un mundo en el que está prohibido leer libros, como parte del adoctrinamiento de las cabezas de la organización social. Montag, el protagonista, es parte de la cuadrilla de incendiarios de pilas de libros, para después convertirse en  un defensor del objeto criminalizado, convicción que lo lleva a enfrentar diversas situaciones complicadas hasta el final. Curiosamente en esta semana me topé con la cinta basada en el libro, lo que me llevó a reafirmar la convicción de que los fenómenos sociales son cíclicos. Casi setenta años después de publicarse el libro, ahora se desestima la libertad de lectura, ya sea porque se privilegian las producciones audiovisuales, o porque se busca desalentar una lectura que genere espíritus críticos, molestos para el sistema.

Salinas Basave no quiere dejar de creer que las palabras tienen un pacto con la humanidad a través del cual habrán de perdurar en tanto haya un par de ojos que se posen expectantes sobre la página para  penetrar a un mundo alterno, para descubrir, para reinventarse. Se niega a creer que el Homo videns de Sartori sustituya por completo al lector por vocación, ese que en cualquier plaza o medio de transporte nunca está solo, sino acompañado de un fiel y noble amigo de bolsillo. 

Ahora bien, ¿qué nos ofrece la televisión o las adictivas series en plataformas digitales? En el mejor de los casos nos venden la versión enganchadora de los clásicos, ya sea históricos o literarios, o nos estimulan los sentidos con propuestas novedosas.  Detrás de todo ello podrá haber artistas que trabajan el guion o la escenografía, pero antes que nada hay productores que miden el impacto en términos de pesos y centavos.  El crecimiento interior del auditorio es consecuencia y no finalidad  de las producciones. Hay además tendencias como “tik-tok” que van desde lo sublime hasta lo más estúpido, el asunto es que consumen un tiempo que bien podría ser aprovechado en otras cosas.

Bajo la luz de una estrella muerta de Daniel Salinas Basave es una invitación al orden mental, a la cordura emocional y a la construcción de una gran nación.  Ahí está la propuesta abierta, cada uno decide si la toma. O quizá suceda que, andando tantos tan distraídos, ni se enteren de que existe la maravillosa opción de leer por el placer de hacerlo.

Comentarios
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