En Salvar el fuego de Guillermo Arriaga se explora la violencia, el deseo, el choque de las distintas clases dentro de la sociedad mexicana así como la búsqueda de redención a través de amor un imposible.
“No se mata a sangre fría, como piensan los que no han matado. Se mata a sangre caliente” (1). —Guillermo Arriaga, Salvar el fuego
La novela narra el nacimiento de una relación amorosa entre Marina y José Cuauhtémoc. Ella, coreógrafa reconocida, casada, con tres hijos y perteneciente a la clase alta de la Ciudad de México. Él, hombre culto, pero parricida que fue condenado a cincuenta años de prisión. Si bien es un artista natural, purga su condena en una cárcel de máxima seguridad, cargando con una herencia de odio, violencia y, a la vez, un orgullo indígena que choca con los prejuicios sociales burgueses.
Los personajes se encuentran cuando Marina lleva un taller de danza a la prisión donde está recluido José Cuauhtémoc. La atracción ente ambos es instantánea e irresistible. Lo que comienza como una simple curiosidad artística se transforma en una obsesión erótica y emocional para ambos y que obliga a Marina a sumergirse en el purgatorio del sistema penitenciario, el narcotráfico y la violencia, al tiempo que José Cuauhtémoc busca la redención a través del amor y el arte.
No hay duda que la trama es riesgosa. La rica que se enamora del pobre, que además está en la cárcel y está dispuesta a perderlo todo por él es una historia que ya hemos escuchado y que sin duda ronda las fronteras del cliché. Sin embargo Arriaga la salva con la potencia y la intensidad de su estilo narrativo así como con la profundidad psicológica que logra en sus personajes principales.
Se trata de una novela polifónica que consigue un ritmo dinámico y sostenido a lo largo sus más de seiscientas páginas.
Utiliza tres voces principales. En principio la historia se cuenta a través de la perspectiva de Marina desde la primera persona y se alterna con la de José Cuauhtémoc mediante cartas y relatos, a las que suma un narrador que cuenta la vida de Ceferino, padre de José Cuauhtémoc.
Se utilizan también distintos planos temporales que permiten viajar en el tiempo y entender mejor el presente de los personajes a través de explorar distintos momentos del pasado. Se emplean también diversos registros lingüísticos, incluyendo jerga coloquial, modismos del norte de México y lenguaje carcelario, lo que contribuye a genera una verosimilitud y cercanía con los personajes. La prosa es deliberadamente cruda, con escenas de violencia y sexo explícitos.
En Salvar el fuego, novela galardonada con el Premio Alfaguara de Novela 2020, encontramos a un Guillermo Arriaga en plenitud narrativa que nos regala una historia ambiciosa, potente y memorable acerca de la posibilidad de amar aun en medio del vacío existencial y el horror de un mundo violento e injusto e inserta en un México contemporáneo, desbordado de violencia, corrupción e injusticia.
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(1) Arriaga, Guillermo, Salvar el fuego, Primera Edición, México, Alfaguara-Penguin Random House, 2020, Pág. 132
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