Profesor Emérito de la UANL Clemente A. Pérez Reyes: Una historia de Vida

Dr. Clemente Apolinar Pérez Reyes, Profesor Emérito de la UANL. Sylvia Schmelkes, socióloga e investigadora mexicana, afirma que la calidad de las Instituciones de  Educación Superior (IES) y de la formación académica de sus educandos, se mide...

27 de agosto, 2020

Dr. Clemente Apolinar Pérez Reyes, Profesor Emérito de la UANL.

Sylvia Schmelkes, socióloga e investigadora mexicana, afirma que la calidad de las Instituciones de  Educación Superior (IES) y de la formación académica de sus educandos, se mide de acuerdo al grado de habilitación académica de la planta docente.

La Universidad Autónoma de Nuevo León, colegas, comunidad estudiantil felicita y reconoce el trabajo académico, y su contribución a la divulgación de la ciencia al Profesor Emérito Dr. Clemente Apolinar Pérez Reyes.

Semblanza

Clemente Apolinar Pérez Reyes nació en la ciudad de Monterrey (Nuevo León) el 21 de marzo de 1951. Realizó sus estudios primarios y profesionales en la misma ciudad. Es egresado de la Escuela Preparatoria Núm. 3 (Nocturna para Trabajadores) y de la Licenciatura en Letras Españolas de Facultad de Filosofía y Letras. En 1978 se incorporó como asesor académico e investigador en el área de Lenguaje y Comunicación en la Modalidad Abierta de esta preparatoria, para la cual elaboró materiales didácticos. Posteriormente ocupó la Coordinación Académica de dicha modalidad. Fue subdirector académico y del Sistema Presencial de 1989 a 2014. Además, impartió en la modalidad tradicional todas las asignaturas del área de Comunicación y Lenguaje: Español, Literatura y Etimologías. Se desempeñó además como Coordinador de Español y posteriormente de Etimologías. 

Participó en numerosos congresos nacionales e internacionales sobre la educación abierta y a distancia y ha publicado más de cuarenta artículos. Es miembro del Comité Editorial de la Revista Reforma Siglo XXI, Órgano de Difusión y Cultura de la Escuela Preparatoria Núm. 3. Fundador del Sistema de Gestión de Calidad ISO 9001, del cual fue el primer representante de la dirección durante tres años y posteriormente durante seis años su auditor líder, tiempo durante el cual se obtuvieron comentarios positivos y ninguna inconformidad mayor.




De 2015 a 2018 se desempeñó como Subdirector de las Modalidades Mixta (Sistema a Distancia) y de la Modalidad Mixta Autoplaneada. Fue responsable de la adaptación de los programas de estudio analíticos de todas las unidades de aprendizaje para ambas modalidades educativas. De igual forma diseñó el Modelo Operativo de la Modalidad Mixta Autoplaneada para la nueva malla curricular para bachillerato de la UANL implementada en agosto de 2018. 

Es actualmente el Editor Responsable de la Revista Reforma Siglo XXI, la cual lleva 25 años de publicarse de manera ininterrumpida, realizando las labores de selección, corrección de estilo y edición de los artículos que el comité editorial le propone. El 27 de agosto de 2017 recibió el reconocimiento Libros UANL 2017 por parte de la Editorial Universitaria de la UANL por su destacada labor como editor responsable de la Revista Reforma Siglo XXI ya que sus diversas publicaciones han contribuido al conocimiento y la historia de esta Máxima Casa de Estudios.

En esta universidad se desempeñó como Profesor Auxiliar en la Preparatoria “Eugenio Garza Sada” de 1980 a 1984 y obtuvo la Medalla “Rafael Ramírez” por 30 años de labor ininterrumpida como docente de educación secundaria.

En Sesión Solemne del H. Consejo Universitario celebrada el 24 de agosto, en el Teatro Universitario, el Rector de la UANL, Rogelio Garza Rivera, fue el encargado de entregarle el Reconocimiento como Profesor Emérito de la UANL.

“Este reconocimiento es para los profesores que han demostrado por más de 30 años su compromiso institucional para educar, formar y transformar a nuestra razón de ser, que son los estudiantes”.

Felicidades a la UANL por apoyar y reconocer la habilitación académica de los catedráticos e investigadores.

Agradezco las atenciones y gestoría para la realización de este artículo a la Dra. Susana Guadalupe Pérez Reyes, Directora de la Preparatoria No. 3 de la UANL y al Dr. Juan Antonio Vázquez Juárez.

Enlaces:

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Haciendo memoria,  creo que me di  cuenta de que existía, desde que mis hermanas y yo íbamos de muy chicos a la casa de la familia Ralph que tiene vista justamente hacia acá. - Sí joven, donde trabaja Benito. - Exactamente, Don Marcelino; desde la terracita de esa casa, se domina la vista de playa Angosta y hasta el final sobre el lado izquierdo encontré Los Olvidos mucho antes de saber que así se llamaba. El café de  olla estaba en su punto y por fortuna los jarritos eran de buen tamaño, así que seguíamos disfrutándolo muy a gusto. - ¿Y cómo se animó usted a venir a Los Olvidos y pedir que lo dejara ver la casa? - Esa es buena pregunta. Cuando era muy chico, nunca se me hubiera ocurrido, luego estuve internado en un colegio militar en Virginia, en Estados Unidos. Ahí me acordaba mucho de Los Olvidos sin saber ni por qué. Luego, comenzamos a venir a Acapulco otra vez y la volví a ver desde casa Ralph, la veía con otros ojos,  como si cuando estuve tan lejos, la distancia se hubiera acortado; desde entonces, pensaba en venir aquí algún día. Incluso estando en el internado, me la imaginaba por dentro; la vista, el sonido del mar, sus habitantes, sus historias y ya ve, ahora las estoy leyendo. La casa me fue atrayendo cada vez  más, hasta que una vez  que la estaba viendo desde la sinfonía, me animé y decidí buscarla, lo cual sin conocer no es fácil, porque no está sobre la avenida sino al final de la cerradita de Explanada. Finalmente di con el callejoncito y llegue al portón que por fortuna permite ver la casa a traves de la separación que hay entre los tablones y confirmé que era la que buscaba; lo demás ya lo sabe usted. Don Marcelino tomó su jarrito con las dos manos, y apuró dos sorbos dejando ver que lo disfrutaba mucho; tanto como yo, que también lo estaba tomando despacio para que durara lo más posible. - Le voy a hacer una confidencia, joven Pecos, mi mujer y yo hablábamos de la forma que fuimos encontrando tantas cosas en lugares que habíamos limpiado a conciencia y que estaban totalmente vacíos. Nos preguntábamos cómo podían llegar esas cosas a habitaciones o áreas cerradas con llave. Nosotros teníamos curiosidad de saber qué podía estar escrito en las cartas, las tarjetas postales y los diarios, y sabíamos que necesariamente habría ahí  buena parte de la historia de la casa y de sus dueños.  La vida se queda suspendida en los retratos y también en las cosas que uno escribe, en los objetos personales, en los sitios donde se ha vivido y más, si se ha vivido intensamente. Nunca había yo oído a Don Marcelino hablar de esa forma; siempre había yo pensado (y con razón) que era un hombre sensible e inteligente; alguien a quien no se le escapaban los detalles. Escuchándolo hablar así, disfrutaba doblemente; su conversación y el café de olla que era un perfecto acompañamiento. - Sé que le he dicho que la casa tiene vida, pero vida  impregnada de  nostalgia; el verla tan hermosa pero casi totalmente vacía, descuidada y sin sus dueños hace que uno imagine sus  mejores tiempos y lamente que hayan pasado de esta forma. Una vez más, siento que muchas respuestas deben estar en esas dos cajas de cartón y tal vez en otros rincones de la casa, como su baldosa, ya ve usted. Si usted se sentía atraído por Los Olvidos estando muy lejos y a pesar del tiempo transcurrido terminó llegando hasta la puerta pidiendo entrar, imagínese nosotros que viviendo aquí, percibimos la fuerza de la casa hasta imaginarla en sus tiempos de esplendor. Cuando usted vino la primera vez, mi mujer me preguntó quién era. Aun cuando nadie antes que usted había venido aquí a pedir que los dejáramos pasar para conocer la casa, siempre tuvimos la idea de que alguien llegaría alguna vez como usted llegó. La vez que yendo por el jardín encontró usted marcada la fecha de su nacimiento en una de las baldosas del caminito,  le dije a mi mujer y su comentario me sorprendió sinceramente. - ¡Ah caray!, ¿pues qué le  comentó? - Se va usted a sorprender. - ¿Qué le dijo su señora? - Mi señora me dijo: ¿te acuerdas que te lo  dije? Al decirme ésto, Don Marcelino me sonrió con afecto y picardía. Saboreaba mi reacción y su café de olla. - ¿Eso le dijo nada más? - Eso dijo para comenzar. Luego dijo que siempre había tenido curiosidad por la fecha grabada en aquella baldosa, y también me dijo que para ella, todo lo que fue guardando cuidadosamente en las dos cajas, tendría que ver con esa inscripción, y por eso cuando usted llegó pidiendo permiso para entrar, a ella lejos de sorprenderla, le pareció algo que tenía que pasar. Yo no sé quién haya grabado esa fecha ahí, pero sí puedo decirle esto: La respuesta a todas estas dudas, tiene que estar en esas cajas; todo lo que está escrito en esos diarios y en las cartas, no era para nosotros. Algunas veces llegamos a comentar que alguien tendría que leer todo eso; no podíamos imaginar que todos esos mensajes se perdieran como hojarasca al viento, o terminaran en la basura sin que las leyera quien tenía que leerlos. 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La presencia de lo femenino en la casa bien puede representar una doble cara, como la ha descrito Carlos Fuentes en su novela corta Aura, o Julio Cortázar en “Casa tomada”.  Esa fuerza asociada a los aposentos y que llega a controlar los destinos de quien los habita o los visita, en función del poder de la figura femenina, eje en torno al cual todo ese universo doméstico gira.  Amparo Dávila en su cuento “El huésped” narra el poder que llega a tener la mujer dentro de la casa, en las habitaciones, los corredores y en el jardín exterior. Por otro lado, su menos conocido cuento “La señorita Julia” nos presenta la fractura de ese mundo narrativo en el que una mujer de mediados del siglo pasado alcanzaba a forjarse un universo propio, cómodo y enriquecedor, dentro de las cuatro paredes del hogar. Universo que para la protagonista de este cuento provoca un conflicto a partir de la presencia de lo que ella percibe como criaturas extrañas que le roban la calma. Una situación de terror que no se atreve a compartir ni con su propia familia, temerosa de qué irán a pensar de ella, amante del orden dentro del hogar. La casa viene a ser la representación de nosotros mismos que llevamos por el mundo.  Nos significa historia familiar, desarrollo de nuestras primeras emociones y espacio de los descubrimientos que nos llevaron a decidir nuestro destino. En algún momento es una tonada, un olor o la vista de algo, lo que nos remite hasta aquellos tiempos que llevamos archivados entre dos sinapsis neuronales, y que por magia o por milagro, se conectan para transportarnos y volver a vivir. Si tenemos el tiempo y la paciencia de hacer listas, como sugiere Gonzalo Celorio, comencemos a escribir en una libreta los recuerdos más cálidos de nuestros primeros años. Momentos, celebraciones, epifanías…Hagamos listas de las experiencias que han influido en lo que somos, ya sea de forma positiva o negativa. Tengamos a la mano esa libreta con nuestras listas que, con el tiempo, lejos de agotarse irán aumentando. Más adelante hagamos una segunda parte, las listas de lo que les hemos dado o dejado de dar a nuestros hijos. Los momentos mágicos que hemos compartido con ellos; los juegos y las experiencias; los cantos y los cuentos. Una tarde cualquiera invitémoslos a platicar qué recuerdos tienen, ampliemos con detalles que quizá ellos no tengan muy presentes, y comencemos a aquilatar cuánto les hemos dado y cuánto nos falta por entregarles de nuestro tiempo y nuestras propias historias. Nunca es tarde para comenzar a crear memorias compartidas; espacios mágicos que, como el caracol de Federico García Lorca, representan la casa que llevamos con nosotros cada día, según nos revela su poema infantil: Caracol, estate quieto. Donde tú estés estará el centro. La piedra sobre el agua y el grito en el viento forman las imágenes puras de tu ensueño.    " ["post_title"]=> string(29) "Nuestra casa: nuestro caracol" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(28) "nuestra-casa-nuestro-caracol" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-05-04 13:15:13" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-05-04 18:15:13" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=64884" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(20) ["max_num_pages"]=> float(10) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "82c09a096758513164ea025636d6cd8d" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

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