Greyhound, las fantasías autoeróticas de Tom Hanks

Hace algunos años, después de una entrevista de trabajo en los rumbos de San Ángel, al no tener nada mejor que hacer me metí al Museo Carrillo Gil en donde, además de un Volkswagen con decoración huichola,...

28 de julio, 2020

Hace algunos años, después de una entrevista de trabajo en los rumbos de San Ángel, al no tener nada mejor que hacer me metí al Museo Carrillo Gil en donde, además de un Volkswagen con decoración huichola, había un videoarte titulado Rambo 2001: Artemio´s Cut, en el cual, el cineasta y artista visual Artemio Narro (Me quedo contigo, 2015), presentaba una edición de First Blood (1982, Ted Kotcheff), en la que eliminaba todas las escenas de acción e innecesarias, volviendo el filme en un cortometraje de menos de 20 minutos. Al ver Greyhound (2020, Aaron Schneider), sentí que el director hizo precisamente lo contrario.

La cinta está basada en la novela The Good Shepherd, de Cecil Scott Forester y se centra en el capitán de un buque de guerra que lidera un comando para defender un convoy de navíos que llevan suministros a Inglaterra, del ataque de submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Y ya.

La adaptación, el guion, la producción y el papel protagónico caen en manos de Tom Hanks, quien notoriamente utilizó al director únicamente como consultor técnico, ya que no hay en el filme nada más que su personaje. En la escena de apertura se ve al actor despertando en su camarote, recordando cuando le dieron el liderazgo del Greyhound, nombre de su bote. Después lo vemos tomando el mando de los ataques, creando tácticas, pensando en los secundarios que mueren en las batallas, los cuales no tienen ningún desarrollo. Vamos, el guion es tan minimalista que solo existen el personaje y las batallas, que pasan cada 10 minutos y no dejan mucho margen para conocer a los otros caracteres que existen en ese micro mundo. Se nota por desgracia, lo barato de la producción (en comparación a otras del género, como el mamotreto Midway, 2019, de Roland Emmerich), a pesar de estar correctamente realizada, principalmente porque nunca logran combinarse correctamente las escenas CGI con las filmadas con actores. Eso sí, se nota que su director (de adorno) tiene demasiada experiencia como fotógrafo y este apartado es lo mejor del metraje. También hay que reconocer que su correcta edición logra que no resulte aburrido.

Hay en el cine una tendencia a los filmes maratónicos, aunque sean excesivamente superficiales. Sin embargo, en esta ocasión quizá eran necesarios por lo menos unos cuantos minutos más para poder conocer un poco a los personajes secundarios. Por ejemplo, una de las oportunidades más desperdiciadas del guion es la subtrama del cocinero del navío, cuya desafortunada muerte pasa sin pena ni gloria, como tampoco importa mucho si la novia del protagonista lo sigue esperando o no.

La obra de Artemio Narro, que comentaba al comienzo del texto, intentaba demostrar lo fútiles que resultan muchas veces las escenas de acción en los filmes norteamericanos (así como criticar la imagen del macho que se nos vende, porque el resultado de la edición que perpetró dejó ver una relación bastante gay entre Rambo y su excomandante, pero eso es otra historia). Y es precisamente lo frívolo lo que se queda por desgracia, al terminar de ver Grayhound.

Una escena de Shortbus (2006, John Cameron Mitchell) muestra casi al comienzo a un joven que se practica una autofelación. La escena, así como el filme entero, pasaron a la historia por ser de los momentos más incómodos de ver en la pantalla grande. El problema es que no sólo era algo innecesario (vamos, si el realizador quería hablar de la triste situación de abandono que vivía el personaje, lo pudo hacer sin tanto contorsionismo), sino que muchos se lastimaron la columna por imitar la situación. Y sí, eso mismo hizo Tom Hanks con su película. Aunque diga o quiera hacer creer que es un homenaje a los que participaron en esas batallas que han sido pocas veces retratadas por el cine, en realidad se trata de una forma de autoerotismo. No solo no logra transmitir la sinceridad de otras de las obras en que ha participado (incluso en la fallida Cloud Atlas), sino que el resultado es como ver el capítulo de Los Simpson en que Homero se imagina besándose a sí mismo y diciéndose que es el amor de su vida.




Muchos han sido los actores que se han realizado un auto homenaje y la mayoría ha salido mal parados. No todos son Kevin Costner, Clint Easwood o Mel Gibson. Y por desgracia, Hanks debe haber quedado contracturado de la espalda.

Una película medianamente disfrutable que se sostiene gracias al carisma de Tom Hanks y a que por el coronavirus no hubo que pagar para verla en el cine. Si pensabas contratar Apple TV Plus por ella, mejor quédate con tu suscripción de Netflix.

Comentarios
object(WP_Query)#18049 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(26503) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "25-03-2021" ["before"]=> string(10) "22-04-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(26503) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "25-03-2021" ["before"]=> string(10) "22-04-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(false) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#18059 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#18057 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#18068 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "25-03-2021" ["before"]=> string(10) "22-04-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-03-25 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-04-22 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (26503) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#18072 (24) { ["ID"]=> int(63668) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2021-04-13 12:42:51" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-04-13 17:42:51" ["post_content"]=> string(6580) "Las cifras se tornan espeluznantes. Cada año tenemos un mayor número de homicidios dolosos y en algunos lugares, la cuarta parte corresponden a feminicidios, esto es, homicidio por razón de género. Dichos titulares de nota roja resultan como la punta del iceberg; solo estamos viendo lo más amarillista, pero no nos aventuramos a mirar debajo del nivel del agua, a esa base que sustenta los crímenes que se dan en México, desde Tijuana hasta Tuxtla Gutiérrez.  Tal vez haya cambios en edad de las víctimas, en ocupación de ellas al momento de ser asesinadas.  El móvil que lleva a privarlas  de la vida varía, pero en el fondo hay un mismo sustrato que se repite, como una amalgama de elementos culturales que, acomodados de una u otra manera, finalmente dan un resultado similar. En los últimos diez años, y más acentuado con razón de la pandemia, surgen importantes escritoras  de novela negra en Latinoamérica: México; Argentina; Colombia; Chile.  Más allá de Verónica Llaca, ganadora del concurso “Una vuelta de tuerca” en el 2014 con su novela La simetría de los árboles, no ha sido hasta estos últimos años cuando aparecen voces poderosas, tanto en México como en Latinoamérica, contando desde su percepción de género la historia de la violencia contra la mujer.  Dentro de las jóvenes creadoras tenemos una gama variada de voces que nos llaman a zambullirnos en las gélidas aguas en torno al iceberg del feminicidio para conocer, centímetro a centímetro la base que lo sostiene. Un término que me resultó esclarecedor, y al cual quiero dedicar esta colaboración, lo llama Selva Almada, escritora argentina “micro violencias domésticas”.  De este modo se refiere a esos detalles suspendidos en la mayoría de los hogares latinoamericanos.  Desde los menos favorecidos en la esfera económica hasta los que consideramos “bien avenidos”, conformados por familias de clase media o media alta, integradas, con ingresos económicos estables; hijos con excelentes oportunidades de estudio; ocasión de frecuentes  viajes por placer.  En un extremo y el otro de la escala socioeconómica que estamos imaginando ahora, se presentan esos mínimos actos de violencia contra la mujer que, a la vuelta de los años, hacen un acumulado considerable, que bien puede culminar en un feminicidio. En mi práctica institucional  hospitalaria era muy común atestiguar las diferentes reacciones de la familia ante el nacimiento de un varón o de una mujer.  Hablo de los tiempos en que el ultrasonido apenas comenzaba a utilizarse, por lo que la mayoría de quienes acudían al Sector Público, no se enteraban del género biológico sino hasta el parto. Alguna vez, cuestioné a una madre por qué se alegraba más por un niño que por una niña, me dijo: “Porque el niño va a ayudar a llevar más dinero a la casa”.  No me convenció del todo su respuesta. Husmeaba  factores antropológicos y psicológicos detrás de ese pensamiento que logré entender leyendo a Margaret Mead, antropóloga social dedicada a estudiar la impronta que deja la madre en los hijos con relación a las funciones de género.  Ella analizó poblaciones en Nueva Guinea para establecer principios que son válidos de forma universal. En nuestro amado México, esas costumbres de privilegiar al varón por encima de la mujer dentro de casa vienen de centurias atrás.  A pesar de que las deidades de la Cultura Mexica fueron tanto masculinas como femeninas, sí comenzó a determinarse un patrón de conducta de género: los varones iban al Calmécac para ser  sacerdotes, o se preparaban como guerreros.  Detrás de unos y otros estaba la mujer, como sombra, pero a la vez apuntalando esos patrones de comportamiento: una sociedad matriarcal revestida de un halo de glorificación para el varón.  La única ocasión en que la mujer llegaba a esos niveles tan elevados, era cuando moría durante la labor de parto. Así avanzamos como civilización, recibiendo influjos judeocristianos provenientes de Europa, en ocasiones otros distintos de África y en menor proporción de Asia. Incorporamos los elementos que resultaban útiles para conformar una sociedad que determina que en igualdad de circunstancias, el varón estudie y la mujercita se quede en casa aprendiendo labores del hogar;   dentro de casa, que la madre y las hijas atiendan al padre y a los hijos varones; que las prerrogativas sean en automático para el varón y altamente condicionadas para la mujer. Según el nivel sociocultural, tenemos desde padres violentos al extremo, hasta los que dejan caer con sutileza frases o actitudes que indican que para él las acciones del hijo son mejores  que las que hace la hija. Se descalifica, desacredita y resta valor a la mujer de un modo tan cotidiano y casual que se vuelve parte de la cultura intrafamiliar, y caldo de cultivo para violencias mayores. Ahora bien, que sea la mujer la que narre acerca de la violencia de género, otorga a su obra un doble valor: No es el varón narrando desde fuera como un testigo casual; es ella, la mujer, narrando desde el dolor y la impotencia; desde el sistema familiar que la asfixia, o en el mejor de los casos entorpece su crecimiento personal.  Esta voz narradora nos llama a salir del letargo para entender que la normalización de la violencia no es sana. Lejos de que sea el contacto con los videojuegos violentos o con las series sobre narcos, la causa última, la violencia se respira en el ambiente hogareño, en micro dosis, en forma habitual.  Ahora es tiempo de ventilar las habitaciones, de abrir puertas y ventanas del conocimiento, para detectar cuáles son esas expresiones de micro violencia con las que hemos convivido desde la infancia. Quien así lo desee y pueda costearlo, que procure un apoyo profesional sanador.  Otro camino maravilloso es el de la novela negra, ese género que nos ayuda a ver la realidad con otros ojos, y sanear con nuevos aires nuestro entorno." ["post_title"]=> string(18) "SANEAR EL AMBIENTE" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(18) "sanear-el-ambiente" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-04-13 12:42:51" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-04-13 17:42:51" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=63668" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#4443 (24) { ["ID"]=> int(63564) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2021-04-09 08:50:51" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-04-09 13:50:51" ["post_content"]=> string(5338) "Querida Tora: El otro día fue la señora del 37, que es bastante bronca, al Seguro Vecinal a pedir algo para curar a su hijita, que tenía una fuerte gripa. La enfermera le dijo que lo único que podía darle era un tecito de helecho, que no tenía otra cosa. La señora se enojó, porque el helecho no sirve para nada, y fue a quejarse con el portero. Como éste le dijo que él no tenía la culpa, la señora empezó a agitar a los vecinos, diciendo que ellos pagaban el Seguro Vecinal y que nunca tenían nada que darles, que eso no era justo, y que debían tomar cartas en el asunto. La cosa se puso tan fea, que el portero convocó a una junta de vecinos para tratar del asunto. Y allá se presentaron todos, porque a todos les interesa la falta de medicinas. Los guaruras daban vueltas alrededor de ellos, para evitar que se alebrestaran y para que no hablaran mucho entre ellos. Por fin, apareció el portero. Pero en ese momento, uno de los guaruras le pidió al señor del 14, que es muy serio y muy propio, que se pasara a una silla al lado del estrado. A mí me extrañó y fui con ellos, así como quien no quiere la cosa, que es cuando uno sí quiere la cosa. Y me di cuenta de que el guarura ponía en el asiento, un momento antes de sentar al del 14, una bolita chiquita. ¿Y qué crees? Cuando el señor se sentó la bolita se rompió y salió un olor horrible, asqueroso, nauseabundo, repugnante, vomitivo y todo lo que te diga es poco. Instantáneamente, el portero se levantó y señaló al del 14 con dedo flamígero, al tiempo que lo acusaba de estar infectado, de ser el portador de una epidemia desconocida que se estaba poniendo de moda en algunos países lejanos. Sin dejarlo hablar, los guaruras lo levantaron y lo llevaron a la enfermería, donde le enfermera le puso tres lavativas seguidas “para que arrojara todos los bichos que llevaba dentro”. El pobre hombre quedó que las piernas no lo sostenían, y tuvieron que llevarlo en vilo a su vivienda y acostarlo con todas las precauciones del caso. Dos guaruras se quedaron a velarlo, “por si se repetía el ataque apestoso”. Los días siguientes, no se hablaba de otra cosa en la vecindad. Y cuando el del 14 ya se levantó y salió al patio, nadie se le acercaba “por si las moscas” (¿qué tendrán que ver aquí las moscas?, me pregunto). Pero el portero no perdía ocasión de decirle a quien lo quisiera oír (y a quien no quisiera, también) que el hombre se había salvado gracias a la celeridad con que el Seguro Vecinal había actuado. Pero todo pasa, y un día que la Mocha fue a pedir algo para el dolor de cabeza, le dijo la enfermera que ya ni te de helecho quedaba. Y como la mujer se fuera enojada, fue a contarle al portero lo que había pasado. El caso fue que el día siguiente, el portero citó a  otra junta; y, tal como me imaginé,  pusieron  una bolita de esas que te conté en el asiento de la Mocha. Pero a mi la Mocha me cae muy bien, porque es una mujer sola que lucha por sacar adelante a un niño que ni siquiera es producto de una noche de pasión culpable, sino que lo recogió por buena gente; y yo no podía permitir que eso pasara. Así que, aventurándome a una suerte peor que la muerte (no la concibes, ¿verdad?), mientras los vecinos discutían en pie, cogí la bolita con los dientes y la fui a dejar en el asiento del portero. La “máxima autoridad” de la vecindad se dejó caer en la silla con toda su humanidad, y el efecto no se hizo esperar. Los guaruras, obedeciendo las órdenes que ya tenían, lo subieron a la enfermería sin hacer caso de sus gritos y protestas. Y la enfermera, que en esos casos no se fija en las caras, sino en los traseros, le empujó las tres lavativas de rigor (fueron cuatro, pero nadie las contó. Yo creo que la enfermera sí lo reconoció y aprovechó para vengarse de algo). El portero estuvo fuera de circulación como una semana y, por sí o por no, mandó deshacerse de todas las bolitas que habían comprado en una tienda de esas en las que venden bromas. La aventura de las lavativas lo hizo enflaquecer y hasta perder el color por unos días. Pero ya está “bien” otra vez, urdiendo nuevas ideas para fastidiar a los vecinos (si no es para eso, no se explican todos los dolores de cabeza que les causa). Yo también sufrí las consecuencias, no vayas a creer, porque cuando la bolita del portero explotó me alcanzaron unas gotas y durante varios días olí a lo que no se puede mencionar. Las vecinas que suelen echarme pellejos me espantaban (o eso creían ellas), diciendo que las iba yo a infectar. Pero como no pasó nada, al cabo de unos días volvieron a llamarme para darme de comer. Que mucho se los agradecí, porque no me podía yo acercar a nadie en busca de alimento, y hubo días en que la pasé bastante mal. Pero no me importa, porque logré encajarle una buena lección al portero. Lo interesante será saber si se dio cuenta o si al final le valió, como siempre. Te quiere, Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 219" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-219" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-04-09 08:50:51" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-04-09 13:50:51" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=63564" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18072 (24) { ["ID"]=> int(63668) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2021-04-13 12:42:51" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-04-13 17:42:51" ["post_content"]=> string(6580) "Las cifras se tornan espeluznantes. Cada año tenemos un mayor número de homicidios dolosos y en algunos lugares, la cuarta parte corresponden a feminicidios, esto es, homicidio por razón de género. Dichos titulares de nota roja resultan como la punta del iceberg; solo estamos viendo lo más amarillista, pero no nos aventuramos a mirar debajo del nivel del agua, a esa base que sustenta los crímenes que se dan en México, desde Tijuana hasta Tuxtla Gutiérrez.  Tal vez haya cambios en edad de las víctimas, en ocupación de ellas al momento de ser asesinadas.  El móvil que lleva a privarlas  de la vida varía, pero en el fondo hay un mismo sustrato que se repite, como una amalgama de elementos culturales que, acomodados de una u otra manera, finalmente dan un resultado similar. En los últimos diez años, y más acentuado con razón de la pandemia, surgen importantes escritoras  de novela negra en Latinoamérica: México; Argentina; Colombia; Chile.  Más allá de Verónica Llaca, ganadora del concurso “Una vuelta de tuerca” en el 2014 con su novela La simetría de los árboles, no ha sido hasta estos últimos años cuando aparecen voces poderosas, tanto en México como en Latinoamérica, contando desde su percepción de género la historia de la violencia contra la mujer.  Dentro de las jóvenes creadoras tenemos una gama variada de voces que nos llaman a zambullirnos en las gélidas aguas en torno al iceberg del feminicidio para conocer, centímetro a centímetro la base que lo sostiene. Un término que me resultó esclarecedor, y al cual quiero dedicar esta colaboración, lo llama Selva Almada, escritora argentina “micro violencias domésticas”.  De este modo se refiere a esos detalles suspendidos en la mayoría de los hogares latinoamericanos.  Desde los menos favorecidos en la esfera económica hasta los que consideramos “bien avenidos”, conformados por familias de clase media o media alta, integradas, con ingresos económicos estables; hijos con excelentes oportunidades de estudio; ocasión de frecuentes  viajes por placer.  En un extremo y el otro de la escala socioeconómica que estamos imaginando ahora, se presentan esos mínimos actos de violencia contra la mujer que, a la vuelta de los años, hacen un acumulado considerable, que bien puede culminar en un feminicidio. En mi práctica institucional  hospitalaria era muy común atestiguar las diferentes reacciones de la familia ante el nacimiento de un varón o de una mujer.  Hablo de los tiempos en que el ultrasonido apenas comenzaba a utilizarse, por lo que la mayoría de quienes acudían al Sector Público, no se enteraban del género biológico sino hasta el parto. Alguna vez, cuestioné a una madre por qué se alegraba más por un niño que por una niña, me dijo: “Porque el niño va a ayudar a llevar más dinero a la casa”.  No me convenció del todo su respuesta. Husmeaba  factores antropológicos y psicológicos detrás de ese pensamiento que logré entender leyendo a Margaret Mead, antropóloga social dedicada a estudiar la impronta que deja la madre en los hijos con relación a las funciones de género.  Ella analizó poblaciones en Nueva Guinea para establecer principios que son válidos de forma universal. En nuestro amado México, esas costumbres de privilegiar al varón por encima de la mujer dentro de casa vienen de centurias atrás.  A pesar de que las deidades de la Cultura Mexica fueron tanto masculinas como femeninas, sí comenzó a determinarse un patrón de conducta de género: los varones iban al Calmécac para ser  sacerdotes, o se preparaban como guerreros.  Detrás de unos y otros estaba la mujer, como sombra, pero a la vez apuntalando esos patrones de comportamiento: una sociedad matriarcal revestida de un halo de glorificación para el varón.  La única ocasión en que la mujer llegaba a esos niveles tan elevados, era cuando moría durante la labor de parto. Así avanzamos como civilización, recibiendo influjos judeocristianos provenientes de Europa, en ocasiones otros distintos de África y en menor proporción de Asia. Incorporamos los elementos que resultaban útiles para conformar una sociedad que determina que en igualdad de circunstancias, el varón estudie y la mujercita se quede en casa aprendiendo labores del hogar;   dentro de casa, que la madre y las hijas atiendan al padre y a los hijos varones; que las prerrogativas sean en automático para el varón y altamente condicionadas para la mujer. Según el nivel sociocultural, tenemos desde padres violentos al extremo, hasta los que dejan caer con sutileza frases o actitudes que indican que para él las acciones del hijo son mejores  que las que hace la hija. Se descalifica, desacredita y resta valor a la mujer de un modo tan cotidiano y casual que se vuelve parte de la cultura intrafamiliar, y caldo de cultivo para violencias mayores. Ahora bien, que sea la mujer la que narre acerca de la violencia de género, otorga a su obra un doble valor: No es el varón narrando desde fuera como un testigo casual; es ella, la mujer, narrando desde el dolor y la impotencia; desde el sistema familiar que la asfixia, o en el mejor de los casos entorpece su crecimiento personal.  Esta voz narradora nos llama a salir del letargo para entender que la normalización de la violencia no es sana. Lejos de que sea el contacto con los videojuegos violentos o con las series sobre narcos, la causa última, la violencia se respira en el ambiente hogareño, en micro dosis, en forma habitual.  Ahora es tiempo de ventilar las habitaciones, de abrir puertas y ventanas del conocimiento, para detectar cuáles son esas expresiones de micro violencia con las que hemos convivido desde la infancia. Quien así lo desee y pueda costearlo, que procure un apoyo profesional sanador.  Otro camino maravilloso es el de la novela negra, ese género que nos ayuda a ver la realidad con otros ojos, y sanear con nuevos aires nuestro entorno." ["post_title"]=> string(18) "SANEAR EL AMBIENTE" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(18) "sanear-el-ambiente" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-04-13 12:42:51" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-04-13 17:42:51" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=63668" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(16) ["max_num_pages"]=> float(8) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "419b88403a2b68d6cf82057f4d5483a4" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

SANEAR EL AMBIENTE

Las cifras se tornan espeluznantes. Cada año tenemos un mayor número de homicidios dolosos y en algunos lugares, la cuarta parte corresponden...

abril 13, 2021

CARTAS A TORA 219

Querida Tora: El otro día fue la señora del 37, que es bastante bronca, al Seguro Vecinal a pedir algo para curar...

abril 9, 2021




Más de categoría

El St. Denis mexicano

El Tata Dionisio, capo del narcotráfico de México, comenzó su trayectoria desde un poblado de Sonora que ni en...

abril 21, 2021
Los Olvidos

Los Olvidos - Parte 30

Regresé a Acapulco después de tres semanas que dediqué a atender pendientes de mi despacho para poder  “hacer mi...

abril 21, 2021

Ciudad de mis amores

Hace unas horas terminé de escribir un relato con el pretexto de desmenuzar la Ciudad de México como personaje...

abril 20, 2021

CARTAS A TORA 220

Querida Tora: Hay una familia que vive en el 51, muy tranquila, muy agradable. El señor, sobre todo, es...

abril 16, 2021