De por qué alguien quiere volverse escritor

El escritor y abogado César Benedicto Callejas rememora los momentos más decisivos en su formación como escritor.

6 de octubre, 2021

Poco después del terremoto de 1985 los anuncios azules que guiaban al curioso a la Capilla Alfonsina –la que fuera la casa de Alfonso Reyes– seguían ahí; luego, algún armonizador de la urbe los hizo retirar y se cargó 40 años de historia. Lo único que no puedo recordar de mi primera visita a la Capilla es el día de la semana en que ocurrió; solo puedo conjeturar que no pudo ser el martes porque fue en la mañana y ese día es en el que se reúne el taller.

Fue poco antes del verano de 1988, la primera vez que me atreví a entrar en la Capilla. Aún hoy, después de tantos años, no puedo olvidar el golpe que representó aquella visita, como si la vida hubiera reservado para mí un espacio de maravilla. Aquella vez no estaba Alicia, lo sé no porque preguntara por ella, sino porque recorrí toda la Capilla y no la vi por ninguna parte; la siguiente vez que acudí, y otras más, la saludé con un tímido “Buenos días”, lanzado hasta el escritorio en que ella estaba, ese escritorio que aún está ahí, que luego supe había utilizado don Alfonso y que hoy corresponde, con toda dignidad a Javier Garciadiego. No fue sino hasta la tercera o cuarta visita, cuando estaba leyendo Queremos tanto a Glenda, donde apunté: “Hoy conocí a Alicia Reyes, nieta de Alfonso Reyes”

Amable, afectuosa, me dijo que ya eran varias las veces que me veía en la Capilla, desde luego entré en pánico: a esa edad me causó angustia que me preguntara qué hacía por ahí y que, al no tener una respuesta válida, me pidiera que no incordiara sin causa, pero tal cuestionamiento no sucedió. En cambio me preguntó si había leído a Alfonso Reyes, y como si me hubieran cuestionado el catecismo, le recité los títulos que había leído y hasta tuve el atrevimiento de decir cuánto me había gustado la Visión de Anáhuac y el Sol de Monterrey. Ahora al escribir estas notas pienso en que no podía haber elegido nada más común ni más básico de la vasta obra de Reyes pero que, tal vez, fuera esa simple sinceridad lo que me franqueó las puertas. Me ofreció una visita guiada a la Capilla y al final, casi para despedirme, me aventuré a decirle que escribía poesía. Me pidió que seleccionara dos de mis mejores trabajos y que si quería me presentara, con seis copias de cada uno, a su taller de creación literaria. Ese momento fue uno de los que nos cambian la vida.

Alicia Reyes resultó ser la mejor maestra que se pudiera desear: dulce y comprensiva, atenta y solidaria, pero implacable en sus juicios literarios. Seleccionaba a sus alumnos tratando de ver en ellos al escritor que aspiraban a ser; los forzaba a encontrar su voz y cuando lo juzgaba pertinente los ayudaba a encontrar espacios para que vieran su trabajo publicado. Su didáctica no se basaba en su propia obra sino en la de Alfonso Reyes. Obligaba a trabajar los textos una y mil veces, yo veía desmoronarse mis poemas hasta quedar en los cinco o diez versos en los que ella había descubierto el poema oculto en la hojarasca; poco después, invité a participar en el taller a Pablo Raphael, que muchos años más tarde hizo de la Capilla escenario de una parte de su novela Clipperton, y a David Grinberg, ambos amigos y compañeros de vida; en el ejercicio del taller conocí a Pável Granados  y a Alejandro Malo.

Así llegó el día en el que Alicia me ordenó que me quedara unos minutos después del taller y me pidió que eligiera dos poemas para publicar, uno para Periódico de Poesía y otro para Papel de Literatura que entonces publicaba la Coordinación de Literatura de Bellas Artes. Los poemas se publicaron y es algo que aún no termino de agradecerle. 

Nunca pude separarme de la Capilla, ha estado en el centro de mi vida desde aquellos días en que, como decía don Alfonso, “nos salvamos o nos condenamos y de los que llevamos siempre lágrimas en los ojos”, por eso nunca he dejado de ser un orgulloso discípulo de Alicia Reyes, ni ella jamás dejó de presentarme como su alumno.

Un día tuve que dar el paso que muchos no se permiten: abandonar el taller, que es tanto como cortarse el cordón umbilical. Pero aun así era parte del taller, parte de la Capilla; nuevas voces se formaron desde entonces, entre ellos Arturo Sodoma, Isaías Espinoza, María Elena Maldonado y Gabriela Puente, entre muchos otros.

De nuevo un verano, el de 1996, Alicia me llamó por teléfono y me ordenó que me presentara en la Capilla a la mañana siguiente: tenía algo para mí. En efecto, era una tarjeta de visita con una recomendación de mi trabajo para que se la llevara a Emmanuel Carballo. A Emmanuel lo había visto alguna vez en la Capilla, pero para mí era una leyenda. Las indicaciones de Alicia eran precisas: llamar a Carballo y pedirle una cita, ella ya lo había puesto en antecedentes. Al amanecer cumplí la instrucción y cuando oí la voz de Emmanuel al teléfono me di cuenta de lo que estaba sucediendo; me dio cita al día siguiente a las seis de la tarde, me acompañó mi esposa y lo que yo pensé sería una visita de diez minutos, se convirtió en una de las tardes más memorables y alucinantes de mi vida, que terminó con una cena en la cocina y la revisión de dos poemas que le llevaba –“lleva lo mejor que tengas” me había ordenado Alicia–. Emmanuel se levantó de la mesa y nos pidió que lo disculpáramos, volvió unos minutos después con una de sus tarjetas de visita y me preguntó cómo firmaba mis trabajos; le dije mi nombre completo, “demasiado largo” acotó, “de eso no se acuerda nadie”. Escribió en la tarjeta y me la dio, decía: “Te presento a César Benedicto Callejas, le he dicho que si quiere entrar al mundo de las letras tiene que conocer a Huberto Batis”. Me indicó que se la entregara con los dos poemas. De nuevo repetí el ritual, solo que Batis no me contestó la llamada, lo hizo su secretaria en Unomásuno; me dio cita para la semana siguiente. Batis me recibió puntual y me preguntó por Alicia y por Carballo; luego de las breves palabras de cortesía me preguntó qué le llevaba, le entregué la nota de Emmanuel y mis dos poemas. Los leyó y me dijo: “Salen el sábado”. Le agradecí y me pidió que nos tomáramos una foto juntos; con su sonrisa inolvidable comentó que le gustaba fotografiarse con los nuevos escritores, y entonces, por primera vez en mi vida, sentí que era un escritor de verdad. De eso se trataba en realidad el taller de Alicia Reyes en su deslumbrante reino de la Capilla Alfonsina.

@cesarbc70

Comentarios


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Todo aquel que desee acercarse es bienvenido, desde nobles y cortesanos hasta campesinos y mendigos, nacionales o extranjeros; a todos sin excepción se les brinda alimento, refugio y algo de dinero, cuyo costo absorbe el barón.  Desde las regiones más distantes de Francia, las mejores voces masculinas son contratadas para que entonen, a través del canto llano, el Salve Festa Dies y el Angelum autem Domini.  Mientras tanto transcurren los días calurosos y los de frío, los veranos y los inviernos; los meses se transforman en años entre misas, cantos y piadoso dispendio hasta que los cofres comienzan a vaciarse, los bienes a venderse, las deudas se acumulan y la ruina llega, inevitable.  Visiones del infierno “Luciferi Imperator Omnipotentis” (“Lucifer, emperador omnipotente”) En octubre de 1440, Gilles de Montmorency-Laval, barón de Rais, destrozado física y mentalmente, comparece ante el tribunal encabezado por el obispo de Nantes y el Duque de Bretaña. Aunque no se encuentra un solo cuerpo, hueso, diente o prenda manchada de sangre en donde se supone deben estar, es decir sin evidencia física que respalde los dichos, los testimonios son abrumadores y convencen al jurado al tiempo que aterrorizan a toda Francia.  Un embaucador de apellido Prelati y dos de los sirvientes (Henriet y Poitou) del barón de Rais, previa tortura por parte de las huestes inquisitoriales, describen con detalle la espiral descendente, hasta el más profundo foso del infierno, en que se ha sumergido el mariscal francés.  Arruinado, cuentan, voltea sus ojos a la alquimia primero y al ocultismo después. Prelati le ofrece cuantiosas riquezas, como antaño, a cambio de ofrendas y un pacto demoníaco. Es entonces que los sirvientes narran el rapto de los niños, adolescentes y adultos jóvenes de las aldeas cercanas y los posteriores asesinatos cometidos a través del tiempo.  Se habla de decapitaciones, violaciones y desmembramientos. Los rituales se convierten en obscenos aquelarres donde convergen la tortura, la lujuria y la sangre. Tras el frenesí homicida, continúan narrando Henriet y Poitou, el mariscal vaga como un fantasma en los campos y senderos cercanos a su morada, sollozando e implorando el perdón divino. Cuando regresa al interior, cree observar al demonio esperándole en cada oscura esquina del castillo, exigiéndole más sacrificios.  Dónde antes había luz, ahora sólo hay tinieblas. Donde antes resonaban los cantos gregorianos ahora sólo existen gritos, gemidos y llantos. Nadie en los alrededores está a salvo del sediento demonio y sus esbirros. 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Beatificada en 1909 por el papa Pío X y canonizada en 1920 por Benedicto XV, tras cuatro procesos eclesiásticos que ponían en duda la sentencia con la cual fue ejecutada, Juana de Arco se transformó en uno de los nueve santos patronos de Francia y su leyenda se mantiene vigente.  El caso de Gilles de Montmorency-Leval, mejor conocido como Gilles de Rais, no vuelve a ser revisado y aún hoy continúa considerándose por encima de todo, un tenebroso episodio de la historia francesa y a él, uno de los asesinos seriales primigenios de la historia.   " ["post_title"]=> string(33) "Visiones del cielo y del infierno" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(33) "visiones-del-cielo-y-del-infierno" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-10-06 13:22:02" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-10-06 18:22:02" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=84243" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#16235 (24) { ["ID"]=> int(83662) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-23 11:01:00" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-23 16:01:00" ["post_content"]=> string(4906) "Querida Tora: Estoy muy triste. 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Lo encabeza un hombre de cabello negro cual ala de cuervo nacido en Champtocé en la región de Loira, de cuna noble más no rica llamado Gilles de Montmorency-Laval, barón de Rais. Aunque aún es joven, ha adquirido una notable reputación como estratega durante los años de conflicto.  A su lado cabalga una adolescente de cabello rubio y piel bronceada por el sol de su natal Domrémy, quien previamente ha solicitado audiencia y declarado ante el mismísimo delfín de Francia, Carlos VII, que la Virgen María le ha hablado a través de enigmáticas visiones, envuelta en llamas, visualizando la derrota inglesa, convencida de que una misión divina le ha sido predestinada. 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Pero apenas tienen tiempo para saborear su felicidad; quedan otras ciudades y batallas por librar.  La pareja repite la hazaña y emergen victoriosos primero en Jargeau y luego en Patay.  Tras el éxito de tamaña empresa, Gilles de Montmorency-Laval es nombrado mariscal de Francia con tan sólo 25 años “por sus grandes y encomiables servicios” e integra el símbolo real francés, la flor de lis, a su escudo de armas. Se encuentra presente, junto con Juana, en un sitio de honor durante la proclamación de Carlos VII como rey en la catedral de Reims, cuyo pórtico mayor está dedicado, coincidentemente, a la Virgen María. El barón de Rais ha pasado de ser un noble empobrecido y un conocido estratega a un militar condecorado, inmensamente rico y cercano al nuevo monarca francés.   Es entonces que los caminos de Gilles de Montmorency y Juana de Arco se bifurcan. Aunque ambos se profesan un respeto y cariño inconmensurables, el nuevo mariscal posee responsabilidades monárquicas que atender y la joven siente la imperiosa necesidad de seguir el camino del soldado y de los oráculos Algunos meses después Juana participa, con escaso éxito, en el asedio de París y en el de La Charité. La corte y el rey, siempre recelosos, comienzan a dudar de la divinidad de su encomienda y le retiran buena parte de los efectivos militares a su disposición. Ahora, al mando de algunos voluntarios y mientras el barón se encuentra a unos escasos veinticinco kilómetros de distancia, la doncella de Orleans es traicionada y capturada por los ingleses en Rouen. Cuando la noticia llega a los oídos del mariscal, éste intenta fraguar una estratagema para liberarla, pero debido a la rapidez con que se suceden los acontecimientos, ésta no logra su cometido.  Pierre Cauchon, obispo de Beauvais y el representante del Inquisidor de Francia, Jean Le Maitre, inician un proceso contra ella acusándola de herejía. Durante su testimonio, hace hincapié en que Marie Robin de Avignon, la pitonisa, ha previsto que una virgen armada salvará a Francia de sus enemigos y es ella en quien se cumplen las profecías. Las numerosas visiones que vuelve a describir con lujo de detalle son clasificadas como impías y es condenada a muerte.  Con el sobrenatural aplomo que poseen los mártires, Juana de Arco afronta al fuego expiatorio el 30 de mayo de 1431, con sólo 19 años de edad.   “Christo canamus principi” (“A Cristo nuestro príncipe cantamos al fin”) Sabedor de lo anterior y tras su última victoria militar, el mariscal se retira de la vida pública y se recluye en uno de sus castillos, dedicado enteramente a la que considera su propia misión divina; primero se avoca a la construcción de la imponente Capilla de los Santos Inocentes, donde habrá de resonar el eco de la liturgia que se celebra diariamente.  Después, se encarga de producir una obra teatral titulada “El misterio del sitio de Orleans” donde se glorifican los eventos de aquella campaña y sobre todo la participación que la doncella adolescente tuvo en ella. La producción no escatima en gasto alguno, ya que cuenta con dos mil líneas de diálogo, numerosos actores, quinientos extras y cientos de disfraces.  Por su parte, las pesadas puertas del castillo de Tiffauges se abren de par en par. Todo aquel que desee acercarse es bienvenido, desde nobles y cortesanos hasta campesinos y mendigos, nacionales o extranjeros; a todos sin excepción se les brinda alimento, refugio y algo de dinero, cuyo costo absorbe el barón.  Desde las regiones más distantes de Francia, las mejores voces masculinas son contratadas para que entonen, a través del canto llano, el Salve Festa Dies y el Angelum autem Domini.  Mientras tanto transcurren los días calurosos y los de frío, los veranos y los inviernos; los meses se transforman en años entre misas, cantos y piadoso dispendio hasta que los cofres comienzan a vaciarse, los bienes a venderse, las deudas se acumulan y la ruina llega, inevitable.  Visiones del infierno “Luciferi Imperator Omnipotentis” (“Lucifer, emperador omnipotente”) En octubre de 1440, Gilles de Montmorency-Laval, barón de Rais, destrozado física y mentalmente, comparece ante el tribunal encabezado por el obispo de Nantes y el Duque de Bretaña. Aunque no se encuentra un solo cuerpo, hueso, diente o prenda manchada de sangre en donde se supone deben estar, es decir sin evidencia física que respalde los dichos, los testimonios son abrumadores y convencen al jurado al tiempo que aterrorizan a toda Francia.  Un embaucador de apellido Prelati y dos de los sirvientes (Henriet y Poitou) del barón de Rais, previa tortura por parte de las huestes inquisitoriales, describen con detalle la espiral descendente, hasta el más profundo foso del infierno, en que se ha sumergido el mariscal francés.  Arruinado, cuentan, voltea sus ojos a la alquimia primero y al ocultismo después. Prelati le ofrece cuantiosas riquezas, como antaño, a cambio de ofrendas y un pacto demoníaco. Es entonces que los sirvientes narran el rapto de los niños, adolescentes y adultos jóvenes de las aldeas cercanas y los posteriores asesinatos cometidos a través del tiempo.  Se habla de decapitaciones, violaciones y desmembramientos. Los rituales se convierten en obscenos aquelarres donde convergen la tortura, la lujuria y la sangre. Tras el frenesí homicida, continúan narrando Henriet y Poitou, el mariscal vaga como un fantasma en los campos y senderos cercanos a su morada, sollozando e implorando el perdón divino. Cuando regresa al interior, cree observar al demonio esperándole en cada oscura esquina del castillo, exigiéndole más sacrificios.  Dónde antes había luz, ahora sólo hay tinieblas. Donde antes resonaban los cantos gregorianos ahora sólo existen gritos, gemidos y llantos. Nadie en los alrededores está a salvo del sediento demonio y sus esbirros. Primero son unas cuantas, luego decenas y al final cientos de víctimas raptadas y torturadas acorde con el recuento que hacen los cómplices de Gilles.  El día 22 de aquel mes, ante la amenaza de tortura y más importante aún, de excomunión, el mariscal y antiguo héroe nacional se declara culpable de todos los cargos que se le imputan, los cuales incluyen herejía y homicidio. Se le permite realizar su última confesión y el 26 de octubre, con 34 años, es llevado ante las llamas de la hoguera, que, en su caso, preceden a las del infierno.  Uno de los miembros del tribunal, Juan V, Duque de Bretaña, recibe los títulos y las propiedades que aún pertenecían al linaje Montmorency-Laval.   Redemptio? (Redención?) Beatificada en 1909 por el papa Pío X y canonizada en 1920 por Benedicto XV, tras cuatro procesos eclesiásticos que ponían en duda la sentencia con la cual fue ejecutada, Juana de Arco se transformó en uno de los nueve santos patronos de Francia y su leyenda se mantiene vigente.  El caso de Gilles de Montmorency-Leval, mejor conocido como Gilles de Rais, no vuelve a ser revisado y aún hoy continúa considerándose por encima de todo, un tenebroso episodio de la historia francesa y a él, uno de los asesinos seriales primigenios de la historia.   " ["post_title"]=> string(33) "Visiones del cielo y del infierno" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(33) "visiones-del-cielo-y-del-infierno" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-10-06 13:22:02" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-10-06 18:22:02" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=84243" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(17) ["max_num_pages"]=> float(9) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "ffd92b47e0b0ee03e77ed18da55ee1ff" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

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