Crítica Serie: Defender a Jacob

FICHA TÉCNICA: Título original: Defending Jacob Director: Morten Tyldum Actores: Chris Evans, Michelle Dockery, Jaeden Martell, J. K. Simmons Género: Suspenso, Drama Año: 2020 País: Estados Unidos Plataforma: Apple TV SINOPSIS: El asesinato de un niño de...

11 de septiembre, 2020

FICHA TÉCNICA:

Título original: Defending Jacob

Director: Morten Tyldum

Actores: Chris Evans, Michelle Dockery, Jaeden Martell, J. K. Simmons

Género: Suspenso, Drama

Año: 2020

País: Estados Unidos

Plataforma: Apple TV

SINOPSIS:

El asesinato de un niño de catorce años, Ben Rifking, es investigado por Andy Barber, un asistente de fiscal del distrito cuyo hijo, Jacob, era compañero de Ben. Unas pistas le llevarán a sospechar de su propio hijo Jacob. 

CRÍTICA:

Defender a Jacob” es una miniserie de  Apple TV bastante entretenida e interesante, en donde nada es lo que parece. Del primer capítulo hasta el último, la serie te engancha, no te cansa, y te mantiene interesado.

El saber si Jacob es inocente o no, y los secretos familiares sobre el abuelo paterno nos dan pistas. El amor de dos padres hacía su hijo y el no querer ver la realidad tal cual es, y un adolescente sin expresión, nos hace confundirnos sobre cuál será la verdad. 

En esta familia parece que nadie se conoce. Aparentemente se trata de una familia unida y amorosa y de repente resulta que la madre desconoce quién es su esposo y su hijo, se guardan secretos…

La trama recuerda algo a la película  Tenemos que hablar de Kevin (2011), en donde resulta que unos padres se dan cuenta de que su hijo es un psicópata. 

Parece ser que habrá una segunda temporada de esta serie, pero la pandemia ha atrasado su filmación.

Calificación:

Rangos: Mala Regular ★★  Buena ★★★  Muy Buena ★★★★

Excelente ★★★★★

MENSAJE:

El mensaje es muy claro: ¿Qué se debe de hacer? ¿Ir hasta las últimas consecuencias defendiendo a la justicia o defender a un hijo? 

Estrellas: ★★★★★

DIRECCIÓN Y ADAPTACIÓN:

Está dirigida por Morten Tyldum y adaptada para la televisión por Mark Bomback, quién hizo la trilogía de “El origen del planeta de los simios”.

Estrellas: ★★★★

ACTUACIONES:

Las actuaciones son maravillosas. Chris Evans es el padre de Jacob y nos olvidamos de su personaje de Capitán América y tenemos a un papá angustiado porque no sabe si su hijo es culpable o inocente. Michelle Dockery (la “Mary” de “Downtown Abbey) es la madre de Jacob, y tenemos aquí una actuación sorprendente de esta delgadísima actriz, la vemos dudosa, fuerte, llorosa y perdiendo el equilibrio emocional. Luego tenemos a Jaeden Martell como “Jacob”, nos cae bien, nos cae mal, pero sobre todo nos es indiferente, y no lo podemos “leer” por inexpresivo ¿Será un psicópata? Y como cereza en el pastel nos encontramos con el gran actor J. K. Simmons, ganador de un premio Oscar por Whiplash, como el abuelo asesino de Jacob, sale pocos minutos en la serie, y con esos pocos minutos nos deja impactados, llenando toda la pantalla.

Estrellas: ★★★★★

GUION:

Basada en la novela de William Landay, el guion no tiene altibajos.

Estrellas: ★★★★

FOTOGRAFÍA:

Buena fotografía.

Estrellas: ★★★★

CALIFICACIÓN  TOTAL:               ★★★★       MUY BUENA

Twitter: @CINEMABLIX13

Comentarios


object(WP_Query)#18814 (52) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(29065) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "31-12-2022" ["before"]=> string(10) "28-01-2023" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(66) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(29065) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "31-12-2022" ["before"]=> string(10) "28-01-2023" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["update_menu_item_cache"]=> bool(false) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#18818 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#18816 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#18817 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "31-12-2022" ["before"]=> string(10) "28-01-2023" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-12-31 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2023-01-28 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (29065) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#18815 (24) { ["ID"]=> int(88215) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2023-01-27 10:55:22" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2023-01-27 15:55:22" ["post_content"]=> string(7481) "Querida Tora: El otro día nos enteramos de que la señora Sura (te acuerdas quién es, ¿verdad? La adivina o cartomanciana o como la quieras llamar) tiene una hija. No la conocíamos porque la tenía interna en una escuela; pero ya terminó la preparatoria, y la tuvo que sacar. Los primeros días todo fueron fiestas y alegría e invitaciones a la muchacha de todas las jóvenes de la vecindad, y todo iba muy bien. Pero… Ay, esos peros. Resulta que a la semana de haber llegado, la muchacha le dijo a doña Sura que tenía novio. La mujer puso el grito en el cielo (no sé qué tiene el cielo que ver en el asunto, ni cómo hacen para poner un grito tan lejos, pero así se dice) “¿Cómo es posible? – dijo – Estabas en un internado muy serio, rodeada de monjas, de mujeres muy estrictas. ¿Cómo pudiste conocer a un muchacho?”. Fue un disgusto terrible para la mujer, pero tuvo que aceptar el hecho consumado, y le dijo que quería conocerlo.  Estuvieron como quince días buscando una fecha apropiada para la entrevista, pero siempre surgía algún inconveniente. Era la muchacha quien cancelaba las citas; no sé si le daba pena o vergüenza o qué, pero era ella la que impedía que doña Sura conociera al susodicho. A mi me intrigaba ese proceder, y un día que iba a ver al novio la seguí, a ver si averiguaba lo que pasaba. Y tuve suerte, porque se vieron en un café, y él le preguntó a ella qué pasaba, por qué no podía concertarse esa cita. ¿Y sabes qué contestó ella? Que porque tenía miedo de que a su mamá no le gustara y le ordenara dejarlo. “¿Y me dejarías?”, preguntó él. “Por supuesto que no”, contestó la chava, “pero se crearía una situación muy violenta”. Él insistió, pero no llegaron a nada. Sin embargo, el día siguiente el chavo se presentó en la vecindad y fue directamente a la vivienda de doña Sura. Ella le puso mala cara (y no sabes lo fe que se ve cuando pone mala cara), pero lo hizo pasar (“Por cortesía”, dijo a su atribulada hija cuando le preguntó por qué). Yo corrí a meterme en la vivienda por la ventana de la azotehuela, porque la cosa prometía.

Te puede interesar:

CARTAS A TORA 297

El muchacho dijo todo lo que dicen los que se encuentran en situación parecida, e hizo todos los juramentos de costumbre. “Nada nuevo”, pensé, “Este se va al rato, y no vuelve. Y la única que va a sufrir es la muchacha”. Pero me equivoqué. Doña Sura lo atendió como yo nunca creí que fuera capaz de atender a un pretendiente de su hija, pues hasta le ofreció un cafecito con pastel de chocolate. Y ya los dos chavos creían que no habría obstáculos para su amor, cuando doña Sura le pidió que le dejara leerle las cartas. La chava se entusiasmó porque su mamá no le lee las cartas gratis a nadie, y creyó que ya empezaba a considerarlo parte de la familia. Pero en cuanto colocó las cartas sobre la mesa, lanzó un grito porque en ellas veía (según dijo textualmente) la muerte, el horror y el espanto. Y empezó a enumerar el terrible futuro que esperaba a su hija si se casaba con ese chavo: iba a perder el trabajo, la iba a embarazar y a abandonarla, el bebé se le iba a morir (“La boca se te haga chicharrón”, estuve a punto de decirle en voz alta), él se vería implicado en un robo a mano armada e iría a dar a la cárcel, ella iba a rodar muy abajo y, en fin, todas las desgracias que ocurrían a las jóvenes rebeldes en las películas de la Edad de Oro del Cine Mexicano.  La chica se levantó, airada, y dijo que nada de eso era cierto, porque vio al chavo pálido y tembloroso; que a su mamá le encantaba predecir cosas malas, pero que eso no podía ser cierto, porque ellos se amaban, y contra el amor nadie puede (cursi, pero lo dijo a gritos, para que la oyeran bien las vecinas que estaban amontonadas junto a sus ventanas. Doña Sura afirmó que ella venía de familia de profetas, y que sus predicciones siempre se cumplían; y volvió a echar las cartas una y otra vez, hasta que entre ellas apareció el rey de Bastos, y señalando el garrote que lleva, declaró que esa era la peor carga que le podía salir a alguien (pero al chavo le salió hasta la cuarta o quinta vez que le echó las cartas), y dijo a su hija que no se burlara de ella, porque entonces la cosa sería peor para todos; y se levantó enfurecida, enorme en esa túnica negra que tanto le gusta usar y con voz salida de los infiernos dijo al chavo “No pasarás”, y cayó desvanecida. Varias de las vecinas se desmayaron también, y hubo que llevarlas a la enfermería (por cierto, que la enfermera se negó a atenderlas, “no le fuera a  caer a ella también alguna maldición”). Las que no se desmayaron empezaron a gritar, algunas se hincaron a rezar; y los gritos se oían ya en la vecindad de junto. Llamaron al portero, pero él se negó a aparecer, “porque él no creía en esas cosas”, y corrió a meterse debajo de la cama. Y los guaruras, ni hablar: el que no tenía que ir al baño, le tenía que hablar a su mamá, y todos desaparecieron. La situación se estaba saliendo de control, pues algunos ya habían ido a llamar al gendarme de la esquina, a pesar de que no podría hacer nada; pero peor era quedarse ahí parados, esperando quién sabe qué horror. Y decidí intervenir. Sin pensarlo dos veces, me metí entre los pies de doña Sura y la hice caer del banquito al que se había subido para parecer más grande, y logré que se cayera. Lanzó un grito horrible, pero en cuanto cayó se quedó callada, callada, como muerta. Pero no estaba muerta. Tardó varios minutos en volver a la conciencia, y lo primero que dijo fue “¿Dónde estoy?” ¿Y qué crees? El chavo dijo: “Si no sabe dónde está, menos puede saber lo que va a ser de nosotros en el futuro”, y le dio la mano a la chava. Ya iban a salir, pero doña Sura se recuperó y pidió a su hija que no se fuera así, y le rogó que hiciera las cosas bien y se casara. La chava accedió, pidió al novio que le diera esa noche para hablar con su mamá y que volviera al día siguiente. Y así lo hicieron. Madre e hija hablaron hasta altas horas de la noche. Doña Sura dijo que temía perderla, que era lo único bueno que había hecho en su vida y que no quería que se fuera. La chava le dijo que no la perdía, que estarían siempre en contacto, que necesitaba la guía de su experiencia y de su sabiduría y que su esposo sería como un hijo para ella. La mujer comprendió a los jóvenes y les ofreció su apoyo (tampoco podía hacer otra cosa, so pena de quedarse sola), y hasta fijaron una fecha tentativa de boda. Así, el asunto se resolvió satisfactoriamente para todos. Pero el portero no salió en toda la noche de la portería. Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 298" ["post_excerpt"]=> string(173) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-298" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2023-01-27 10:55:22" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2023-01-27 15:55:22" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=88215" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#18778 (24) { ["ID"]=> int(88110) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2023-01-24 13:03:12" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2023-01-24 18:03:12" ["post_content"]=> string(5210) "Justo hace un par de días me enteré del fallecimiento de Roberto, un buen amigo virtual, al cual nunca tuve ocasión de conocer en persona. Compartíamos muchos gustos afines, la misma profesión de médicos, él en la especialidad de Cardiología; amantes de la buena música, aunque él con mucho me llevaba ventaja, experto en hallar grabaciones clásicas poco conocidas, que no dudaría en compartir durante muchos años con su círculo virtual, desde Buenos Aires. De igual manera publicaba imágenes de reuniones familiares, viajes y actividades culturales. Menciono todo lo anterior porque, visto así, acabo de perder un gran amigo, aun cuando  la forma más cercana de comunicarnos fue videollamada, pero tan cercano como muchos otros a quienes conozco en forma presencial. Ese día inicié mi reflexión de cada domingo, que envío junto con la actualización semanal de mi blog (https://contraluzcoah.blogspot/) precisamente señalando su partida, y lo que implica el acompañamiento que hacemos unos de otros a lo largo de la vida. Durante el domingo jugaron en mi cabeza varias preposiciones que hoy deseo plasmar por escrito: “Por, para y con”. En este caso aplicadas a las relaciones interpersonales, a esos lazos de unión que se dan entre dos personas, de muy distintas maneras, con muy variados resultados.   Vamos conociendo otros seres humanos con los que podremos establecer, desde encuentros fugaces e intrascendentes, hasta relaciones permanentes, como fue el caso de mi amigo Roberto, quien tenía más de cincuenta años de matrimonio con su esposa Kapitolina. De orígenes distintos, de gustos que fueron aprendiendo a acoplar por el camino; guardaré de su relación de pareja el recuerdo de quienes han vivido de manera armónica con aquello que les rodea, aunque manteniendo cada uno sus propias pasiones: él por su profesión y por la música; ella por el cultivo de flores exóticas y la comida tradicional, entre otras actividades que desde el inicio definieron a uno y otra sin conflicto, respetando la vida del compañero de camino. Formaron una familia amorosa que ahora lamenta la partida del padre, pero se queda con un cúmulo inagotable de memorias y enseñanzas, que lo mantendrán vivo entre ellos, así  como entre quienes tuvimos la fortuna de conocerlo de otras formas. Por, para y con: hay quien puede preguntarnos quién es la persona más importante en nuestra vida, y de entrada no dudaremos en mencionar la pareja, los padres o los hijos. Sentimos que vivimos por y para ellos, y que cualquier otra cosa es secundaria. Sin embargo, en un segundo análisis, podremos descubrir que la persona más importante en la vida es uno mismo, por simple sentido común.  Si no me amo a mí mismo, no estoy en capacidad de amar a otros.  No es gratuita la mención bíblica de: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, lo que lleva implícito que primero tengo que amarme a mí mismo, para cumplir con este mandamiento. Por, para y con: las películas mexicanas de la época de oro dan cuenta de esos ideales de mediados del siglo pasado: Vivir para los demás sin importar que se nos fuera la vida en ello.  Viene a mi mente la imagen de Marga López en el papel de resignada madre mexicana, costurera de oficio, que va perdiendo la vista, pero se niega a destinar un solo peso en una revisión médica y posible compra de anteojos, para no “molestar” a sus hijos adultos. Sacrificarse hasta la muerte de forma absurda para el hogar, para la familia, para otras causas más allá de sí misma, sin establecer prioridades sensatas. Por, para y con: finalmente viene “con”, la preposición liberadora que parte del amor propio, de cuidarme y satisfacer mis necesidades personales, y así  estar en condiciones de salir a acompañar a otros. Sentir que yo soy la razón que impulsa mi ánimo cada mañana, que no necesito más estímulo para activarme, y que me siento feliz conmigo mismo, como dicen los franceses: Ȇtre bien dans sa peau. En estas condiciones, ahora sí, andar el camino de la vida con la pareja, los hijos, los amigos…Con ellos, acompañándolos, respetando cada uno su espacio; dándose oportunidad de un crecimiento personal individual. Así como llegan van partiendo de nuestro lado, de manera circunstancial algunos, definitiva otros, pero siempre tendremos la compañía de nosotros mismos, hasta el final. Hoy sé que Roberto ha partido después de una vida plena y productiva.  Kapitolina vive su dolor de esposa, pero sigue su propio camino, porque se tiene a ella misma en primer término, después a sus seres queridos, y aún hay mucho por vivir.
También descubre:
Eufemismos que matan (ruizhealytimes.com)" ["post_title"]=> string(21) "Gramática de la vida" ["post_excerpt"]=> string(113) "Ésta es nuestra obligación hacia el niño; darle un rayo de luz y seguir nuestro camino. -María Montessori. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(20) "gramatica-de-la-vida" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2023-01-24 13:08:37" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2023-01-24 18:08:37" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=88110" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18815 (24) { ["ID"]=> int(88215) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2023-01-27 10:55:22" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2023-01-27 15:55:22" ["post_content"]=> string(7481) "Querida Tora: El otro día nos enteramos de que la señora Sura (te acuerdas quién es, ¿verdad? La adivina o cartomanciana o como la quieras llamar) tiene una hija. No la conocíamos porque la tenía interna en una escuela; pero ya terminó la preparatoria, y la tuvo que sacar. Los primeros días todo fueron fiestas y alegría e invitaciones a la muchacha de todas las jóvenes de la vecindad, y todo iba muy bien. Pero… Ay, esos peros. Resulta que a la semana de haber llegado, la muchacha le dijo a doña Sura que tenía novio. La mujer puso el grito en el cielo (no sé qué tiene el cielo que ver en el asunto, ni cómo hacen para poner un grito tan lejos, pero así se dice) “¿Cómo es posible? – dijo – Estabas en un internado muy serio, rodeada de monjas, de mujeres muy estrictas. ¿Cómo pudiste conocer a un muchacho?”. Fue un disgusto terrible para la mujer, pero tuvo que aceptar el hecho consumado, y le dijo que quería conocerlo.  Estuvieron como quince días buscando una fecha apropiada para la entrevista, pero siempre surgía algún inconveniente. Era la muchacha quien cancelaba las citas; no sé si le daba pena o vergüenza o qué, pero era ella la que impedía que doña Sura conociera al susodicho. A mi me intrigaba ese proceder, y un día que iba a ver al novio la seguí, a ver si averiguaba lo que pasaba. Y tuve suerte, porque se vieron en un café, y él le preguntó a ella qué pasaba, por qué no podía concertarse esa cita. ¿Y sabes qué contestó ella? Que porque tenía miedo de que a su mamá no le gustara y le ordenara dejarlo. “¿Y me dejarías?”, preguntó él. “Por supuesto que no”, contestó la chava, “pero se crearía una situación muy violenta”. Él insistió, pero no llegaron a nada. Sin embargo, el día siguiente el chavo se presentó en la vecindad y fue directamente a la vivienda de doña Sura. Ella le puso mala cara (y no sabes lo fe que se ve cuando pone mala cara), pero lo hizo pasar (“Por cortesía”, dijo a su atribulada hija cuando le preguntó por qué). Yo corrí a meterme en la vivienda por la ventana de la azotehuela, porque la cosa prometía.

Te puede interesar:

CARTAS A TORA 297

El muchacho dijo todo lo que dicen los que se encuentran en situación parecida, e hizo todos los juramentos de costumbre. “Nada nuevo”, pensé, “Este se va al rato, y no vuelve. Y la única que va a sufrir es la muchacha”. Pero me equivoqué. Doña Sura lo atendió como yo nunca creí que fuera capaz de atender a un pretendiente de su hija, pues hasta le ofreció un cafecito con pastel de chocolate. Y ya los dos chavos creían que no habría obstáculos para su amor, cuando doña Sura le pidió que le dejara leerle las cartas. La chava se entusiasmó porque su mamá no le lee las cartas gratis a nadie, y creyó que ya empezaba a considerarlo parte de la familia. Pero en cuanto colocó las cartas sobre la mesa, lanzó un grito porque en ellas veía (según dijo textualmente) la muerte, el horror y el espanto. Y empezó a enumerar el terrible futuro que esperaba a su hija si se casaba con ese chavo: iba a perder el trabajo, la iba a embarazar y a abandonarla, el bebé se le iba a morir (“La boca se te haga chicharrón”, estuve a punto de decirle en voz alta), él se vería implicado en un robo a mano armada e iría a dar a la cárcel, ella iba a rodar muy abajo y, en fin, todas las desgracias que ocurrían a las jóvenes rebeldes en las películas de la Edad de Oro del Cine Mexicano.  La chica se levantó, airada, y dijo que nada de eso era cierto, porque vio al chavo pálido y tembloroso; que a su mamá le encantaba predecir cosas malas, pero que eso no podía ser cierto, porque ellos se amaban, y contra el amor nadie puede (cursi, pero lo dijo a gritos, para que la oyeran bien las vecinas que estaban amontonadas junto a sus ventanas. Doña Sura afirmó que ella venía de familia de profetas, y que sus predicciones siempre se cumplían; y volvió a echar las cartas una y otra vez, hasta que entre ellas apareció el rey de Bastos, y señalando el garrote que lleva, declaró que esa era la peor carga que le podía salir a alguien (pero al chavo le salió hasta la cuarta o quinta vez que le echó las cartas), y dijo a su hija que no se burlara de ella, porque entonces la cosa sería peor para todos; y se levantó enfurecida, enorme en esa túnica negra que tanto le gusta usar y con voz salida de los infiernos dijo al chavo “No pasarás”, y cayó desvanecida. Varias de las vecinas se desmayaron también, y hubo que llevarlas a la enfermería (por cierto, que la enfermera se negó a atenderlas, “no le fuera a  caer a ella también alguna maldición”). Las que no se desmayaron empezaron a gritar, algunas se hincaron a rezar; y los gritos se oían ya en la vecindad de junto. Llamaron al portero, pero él se negó a aparecer, “porque él no creía en esas cosas”, y corrió a meterse debajo de la cama. Y los guaruras, ni hablar: el que no tenía que ir al baño, le tenía que hablar a su mamá, y todos desaparecieron. La situación se estaba saliendo de control, pues algunos ya habían ido a llamar al gendarme de la esquina, a pesar de que no podría hacer nada; pero peor era quedarse ahí parados, esperando quién sabe qué horror. Y decidí intervenir. Sin pensarlo dos veces, me metí entre los pies de doña Sura y la hice caer del banquito al que se había subido para parecer más grande, y logré que se cayera. Lanzó un grito horrible, pero en cuanto cayó se quedó callada, callada, como muerta. Pero no estaba muerta. Tardó varios minutos en volver a la conciencia, y lo primero que dijo fue “¿Dónde estoy?” ¿Y qué crees? El chavo dijo: “Si no sabe dónde está, menos puede saber lo que va a ser de nosotros en el futuro”, y le dio la mano a la chava. Ya iban a salir, pero doña Sura se recuperó y pidió a su hija que no se fuera así, y le rogó que hiciera las cosas bien y se casara. La chava accedió, pidió al novio que le diera esa noche para hablar con su mamá y que volviera al día siguiente. Y así lo hicieron. Madre e hija hablaron hasta altas horas de la noche. Doña Sura dijo que temía perderla, que era lo único bueno que había hecho en su vida y que no quería que se fuera. La chava le dijo que no la perdía, que estarían siempre en contacto, que necesitaba la guía de su experiencia y de su sabiduría y que su esposo sería como un hijo para ella. La mujer comprendió a los jóvenes y les ofreció su apoyo (tampoco podía hacer otra cosa, so pena de quedarse sola), y hasta fijaron una fecha tentativa de boda. Así, el asunto se resolvió satisfactoriamente para todos. Pero el portero no salió en toda la noche de la portería. Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 298" ["post_excerpt"]=> string(173) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-298" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2023-01-27 10:55:22" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2023-01-27 15:55:22" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=88215" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(16) ["max_num_pages"]=> float(8) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "c839e500c7cf193dec9dd3ad750cacd4" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["allow_query_attachment_by_filename":protected]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
CARTAS A TORA 298

CARTAS A TORA 298

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora,...

enero 27, 2023
textos de maria del carmen maqueo

Gramática de la vida

Ésta es nuestra obligación hacia el niño; darle un rayo de luz y seguir nuestro camino. -María Montessori.

enero 24, 2023




Más de categoría
CARTAS A TORA 298

CARTAS A TORA 298

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe...

enero 27, 2023
fotografia de klaus nomi

Klaus Nomi: el alienígena de Bowie

Tras su muerte, Klaus Nomi se convirtió en una figura de culto en lugares tan dispares como Nueva York...

enero 26, 2023
Toma de protesta José Reséndiz Balderas

Toma de Protesta de la nueva Junta Directiva 2023-2024 “José Reséndiz Balderas” de la SNHGE

El pasado sábado 21 de enero tuvo lugar la Asamblea General Extraordinaria en su carácter Solemne donde se llevó...

enero 26, 2023
textos de maria del carmen maqueo

Gramática de la vida

Ésta es nuestra obligación hacia el niño; darle un rayo de luz y seguir nuestro camino. -María Montessori.

enero 24, 2023