Crítica Película: “Victoria y Abdul”

“Debemos seleccionar la ilusión que atraiga nuestro temperamento y abrazarla con pasión, si queremos ser felices.” Cyril Connolly   “Debemos seleccionar la ilusión que atraiga nuestro temperamento y abrazarla con pasión, si queremos ser felices.” Cyril Connolly...

30 de noviembre, 2017 v_y_a-4

“Debemos seleccionar la ilusión que atraiga nuestro temperamento y abrazarla con pasión, si queremos ser felices.” Cyril Connolly

 

“Debemos seleccionar la ilusión que atraiga nuestro temperamento y abrazarla con pasión, si queremos ser felices.” Cyril Connolly

FICHA TÉCNICA:

Título original: “Victoria and Abdul”

Director: Stephen Fears

Actores:  Judi Dench, Eddie Izzard, Adeel Akhtar, Tim Pigotti Smith

Año: 2017

País: Reino Unido

SINOPSIS:

La sorprendente amistad que la reina Victoria de Inglaterra tuvo casi al final de su reinado con su secretario indio y musulmán, que fue a Gran Bretaña para participar en los actos de homenaje de sus 50 años de reinado.

CRÍTICA:

Si tú estás esperando una película en donde se hable sobre la historia de Inglaterra y de la India cuando era una colonia Inglesa, esta cinta no es para ti.

Se trata sobre la relación que permaneció en secreto de la reina Victoria (familiar muy cercano de la actual Reina Isabel) y de un sirviente de la India.

Todo esto salió a la luz hace poco cuando se encontraron los diarios de Abdul en 2010.

En Victoria y Abdul nos encontramos con una Reina Victoria ávida de salirse de lo estricto de la corte y poder tener un amigo de verdad.

Tiene momentos en donde nos meten al estricto protocolo inglés, que tal vez siga así de estricto, en donde los invitados en un banquete tenían que comer rápido, porque si la reina terminaba de comer antes que ellos, les quitaban sus platos.

El director Frears parece querer caracterizar a la reina Victoria como una “libre pensadora”, y puede ser que tenga razón, en la vida real al fallecer su esposo el principe Alberto y quedar viuda muy joven, la reina Victoria tiene una relación muy cercana con un sirviente de origen escocés llamado John Brown; esta relación escandalizó a la corte, de hecho se habló si había habido un amorio sexual entre ellos.

Así que no parece extraño que la reina Victoria necesitara tener otro hombre cercano a ella; ésto nos habla de lo de avanzada y sobretodo lo humana, que Victoría podía ser, dejando a un lado el rígido protocolo y de cómo los seres humanos repetimos patrones de comportamientos parecidos.

Sobre Abdul, lo presentan aquí como un personaje algo ambivalente, por un lado parece muy agradable y muy sincero en su amistad con la reina, pero de repente en la película sacan información no tan clara y nos deja con la duda de si Abdul tenía puras buenas intenciones o no.

No es una película cansada, es una buena opción para ver.

Calificación:

Rangos:

Mala ★

Regular ★★

Buena ★★★

Muy Buena ★★★★

Excelente ★★★★★

MENSAJE:

Nunca es tarde para tener una conexión y tener una relación especial con alguien.

No importan las diferencias culturales entre dos personas para que se puedan entender, el ser humano tiene las mismas carencias y finalmente todos necesitamos lo mismo, seamos de la cultura y edad que sea.

Estrellas: ★★★★★

DIRECCIÓN:

El director inglés Stephen Frears ha realizado películas sobre la monarquía de su país, como de la que estamos hablando en Victoria y Abdul y La reina con Helen Mirren.

Es muy prolífero y variante en sus temas, a él le debemos la maravillosa película Relaciones peligrosas.

Algunas de sus cintas han sido un éxito y otras han pasado desapercibidas.

Estrellas: ★★★★

ACTUACIONES:

La actriz Judi Dench nos muestra toda una gama de emociones en su personaje de la reina Victoria, al principio nos la presentan como una vieja bastante gruñona que se queda dormida en los banquetes reales, y se ve muy aburrida y harta, después muy animada con su amigo el hindú.

Gran actuación de esta actriz que ya había interpretado a la reina Victoria en Su majestad, la señora Brown, de John Madden, por la cual incluso fue nominada al Óscar como Mejor actriz, en esta cinta representa su relación con el escosés Mr. Brown.

Ali Fazal es un actor de Bollywood que apareció en la versión original de 3 idiotas, él hace el papel de Abdul, es una buena actuación y su agradable físico le ayuda a hacer bien su personaje.

Estrellas:  ★★★★

GUIÓN:

Es adaptado y escrito por Lee Hall, quien escribió Billy Elliot, y se basa en “Victoria & Abdul” de Shrabani Abus, periodista e historiadora británica.

En ocasiones no sabemos bien si Abdul tiene buenas intenciones con la reina o no, la historia no es clara, por eso tampoco es clara la actuación del actor que hace de Abdul.

Estrellas: ★★★

FOTOGRAFÍA:

Excelente fotografía.

Estrellas:  ★★★★

 

CALIFICACIÓN  TOTAL:           BUENA    ★★★

Comentarios
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Muchas veces se ha quejado de que el patio de la vecindad está muy sucio, y se lo ha dicho al portero. Pero éste le contesta (de mala manera, por cierto), que los empleados de limpieza no se dan abasto y que, si no le gusta, que haga lo que quiera (suena muy majadero, ¿verdad? Pero así es el portero). Total, que la señora se ha puesto a limpiar la parte del patio que está frente a su vivienda, y todos los días lo lava con agua y detergente. Hace tan buen trabajo, que ya muchas señoras han empezado a hacer lo mismo, y el patio empieza a verse mucho mejor, la verdad sea dicha. Pero las señoras se ponen a hablar, y dicen que eso debían hacerlo los empleados de limpieza, que para eso pagan la cuota de mantenimiento; y un día fueron  a exigirle al portero que cumpliera con esa obligación. ¡Pero bueno es el portero para oír quejas de los vecinos! Les dijo (de muy buena manera, porque eran muchas señoras y a esas sí les tiene miedo cuando le llegan en montón) que iba a estudiar el asunto, que le dieran unos días. Las señoras se retiraron, esperando la respuesta lógica a su petición. El portero se puso a cavilar cómo salir del problema. Porque pedir a los empleados que lavaran el patio a conciencia nomás no se iba a poder. Eso lo había decidido desde el primer momento, porque ¿cómo se atrevían esas viejas a exigirle que hiciera cosas que él no había inventado? Pero no se le ocurría nada, y ya no podía ni salir de la portería, porque siempre había alguna vieja que se acercaba a preguntarle cómo iba “su asuntito”. Pero un día, la suerte le ayudó (o eso fue lo que él creyó). Fue muy temprano, que el señor del 18 salió corriendo porque se le hacía tarde para el trabajo, y al pasar frente al 9 la señora estaba lavando el patio; el hombre se resbaló y cayó sentado (Afortunadamente, porque por esa parte está muy bien protegido). No le pasó nada, y todo se redujo al susto. Pero el portero vio la solución a su problema, y llamó a uno de sus guaruras (uno que es un poco menso. Creo que ya te he hablado de él); y le dijo que al día siguiente pasara frente al 9 cuando la señora estuviera lavando el piso, que se cayera y se lastimara DE VERDAD (así, con mayúsculas, recalcó). Dicho y hecho. El muchacho pasó frente al 9, se ”resbaló” y cayó. Pero se levantó inmediatamente, sonriendo y diciendo “que no le había pasado nada”. El portero lo llevó a la portería, lo nalgueó y le dijo que la orden era lastimarse DE VERDAD. El muchacho dijo que eso no era posible, porque su mamá lo había alimentado siempre muy bien, y que era muy sano. El portero le dijo que a ver cómo le hacía, pero que se tenía que romper una pierna (por lo menos).  Y allá va el muchacho el día siguiente. Repitió el numerito y empezó a gritar que estaba lastimado. Lo llevaron a la portería; pero en cuanto entró, saltó y se puso en pie, diciendo que su mamá le había dado siempre mucho calcio, y que tenía los huesos muy duros. Entonces el portero dijo a los otros guaruras que lo agarraran “muy bien”; cogió un martillo y se dispuso a partirle la pierna en dos o tres pedazos. ¿Y qué crees? Por primera vez, los guaruras dijeron “No” y se colocaron entre los dos. Al portero por poco le da un ataque de… No sé de qué, pero de algo; y se le quedaron los ojos en blanco. Y aprovechando ese momento, el guarura mayor le dijo que no era necesario partirle la pierna a su compañero, que le pidiera a la enfermera que se la enyesara, y todos dirían que la tenía rota. Al principio, el portero no quería (porque siempre se ha de hacer su voluntad, hazme el favor): Pero bastó que le dijeran que así le saldría más barato, porque sólo iba a gastar en el yeso, y no en medicinas, para que aceptara. 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