Cartas a Tora CI

Querida Tora: Querida Tora:          Toda la vecindad está excitadísima desde hace unos días, por la vecina del 19. Es una mujer ya grandecita, pero agradable, que nunca se mete con nadie. ¿Y sabes por qué? Porque...

14 de septiembre, 2018

Querida Tora:

Querida Tora:

         Toda la vecindad está excitadísima desde hace unos días, por la vecina del 19. Es una mujer ya grandecita, pero agradable, que nunca se mete con nadie. ¿Y sabes por qué? Porque tenía novio. Llevaba 35 años de novia con el mismo individuo. ¿Te imaginas? 35 años viéndolo todos los días, tocándolo (Con muchas reservas y muy delicadamente) todos los días y no pudiendo hacer más. Porque a decente nadie le gana. Todo eso está muy bien. ¡Pero 35 años! Yo, la verdad, no me lo explico.

El señor llegaba todos los días a desayunar con ella, se iba a trabajar y venía en la noche un rato. Se sentaban en la sala y allí se estaban platicando, con las ventanas abiertas para que todo el mundo pudiera ver lo que hacían (Ella vivía sola). No cenaba allí porque tenía que ir a atender a su mamá, y cenaba con ella. La mamá estaba enferma desde hace  casi 40 años. Por eso no se casaba, porque primera estaba su mamá. Lo cual me parece muy bien, pero era injusto para la muchacha. Digo muchacha por costumbre porque, como ya te dije, está grandecita. No digo que hubiera dejado sola a su mamá, pero podían haber encontrado una solución intermedia, ¿no te parece? Supongo que la exigente fue la mamá, pero no me consta. Como quiera que sea, él fue un gran hijo. Pero yo me pregunto si no tendría sus cositas por ahí, fuera de la decencia que tanto proclamaba. Perdón. Estoy desvariando. Pero es que veo tantas cosas aquí, que a veces no sé qué pensar.

El caso es que el domingo pasado, a eso de las doce, cuando el patio estaba lleno de gente que platicaba y se disponía salir a la calle, la señorita del 19 subió al primer piso, sacó un altavoz y dijo que tenía que hacer un anuncio. Y sin más ni más, dijo: “Me caso”. Se hizo un silencio impresionante. Todos se miraban, sin comprender lo que habían oído. Y la señorita añadió : “Están todos invitados a la boda”. Entonces se oyó un alarido de alegría, y todos subieron a felicitarla, que la pobre quedó toda estrujada, a pesar de que se metió en el hueco de una puerta para defenderse. Pero es que a las viejas no les cabía el entusiasmo en el cuerpo.

Y en la noche, cuando se presentó el novio, todas lo estaban esperando, y entonces le tocaron a él los estrujones y las palmaditas en la espalda (Y más abajo también, que hay algunas muy aprovechadas y querían comprobar la calidad de la mercancía). El pobre hombre no sabía si reir o llorar, porque ese día había enterrado a su mamá. Sí. La señora se murió; y en cuanto la depositó en su morada eterna (¿Qué te parece mi retórica?) fue a cumplirle a la que tantos años lo había esperado. Ese día sí cenó con ella, y estuvieron hasta  haciendo planes para la ceremonia (Siempre con la ventana abierta, porque es muy propio y no quiere empañar la reputación de la que va a ser madre de sus hijos… No, puede que eso ya no; pero sí se convertirá en la dueña de sus quincenas y bonos de asistencia). Total, que esa noche organizaron hasta la luna de miel, para satisfacción y vergüenza de la feliz señorita.




Aunque el señor vive en otra vecindad, los señores le hicieron una despedida de soltero, “porque bien merecida se la tenía”. Y, en combinación  con el portero, lo encerraron en un departamento vacío y le echaron a la Flor (y a su prima). El hombre se quedó patidifuso; ´pero supo muy bien lo que tenía que hacer con ellas; con lo cual confirmé que tenía sus “cositas” por ahí (Para que las madres exigentes comprendan el mal que pueden hacer a sus hijos obedientes y devotos). En fin, no pasó nada malo, porque la Flor (y su prima) son de absoluta confianza, y no le fueron con el chisme a la señorita del 19 (Aunque yo creo que ella se las olió, porque esa noche no pudo dormir y a cada rato se asomaba a la ventana).

El vestido de novia se lo hicieron las vecinas. Quedó un poco charro… No que pareciera traje de charro, sino raro, recargado, hasta cursi, si quieres. Pero es que cada una le quiso poner algo, y no quedó un centímetro sin una flor o un adorno o un colgajo “especial”. Y es que todas se hicieron partícipes de la felicidad de la novia (Sobre todo, las que no están casadas, quienes concibieron nuevas esperanzas de que algún día se les haga). La fiesta fue en el patio, no hay que decirlo. Todos los señores bailaron con la novia; y las mujeres, con el “muchacho” (Y aprovecharon para manosearlo y “prepararlo” para esa noche (Y lo hicieron tan bien, que el pobre cayó dormido en cuanto traspasó el umbral de la puerta). Al día siguiente se fueron de viaje de bodas. Y regresaron a los ocho días, con cara de cansados, por tanto nadar y jugar en el agua.

Viven aquí, en el 19, porque él no quiso volver a la casa donde su madre sufrió tanto. Se llevan muy bien con todo el mundo; pero él rechaza todas las invitaciones de los señores, pues ya sabe que  en algún momento aparecerá la Flor (y su prima) y no quiere tener problemas; dice que a él le basta con su esposa, y que no quiere a nadie más. Las viejas se enteraron el otro día de eso que decía, y también ellas le quieren poner una trampa; pero no se ha dejado, pues dice que su mujer es lo mejor que le ha pasado en la vida. Para que veas de que los hay, los hay.

Bueno, mi amor, te dejo. Estoy contento de todo ésto, porque me demuestra que hay gente buena en el mundo.

Te quiere,

             Cocatú

Comentarios
object(WP_Query)#18096 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(22947) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "17-04-2021" ["before"]=> string(10) "15-05-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(22947) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "17-04-2021" ["before"]=> string(10) "15-05-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(false) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#18132 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#18103 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#18115 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "17-04-2021" ["before"]=> string(10) "15-05-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-04-17 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-05-15 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (22947) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#18108 (24) { ["ID"]=> int(64574) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2021-04-27 09:03:03" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-04-27 14:03:03" ["post_content"]=> string(5460) "Siempre me emocionó que el modelo del 007 fuera un latinoamericano y aunque Porfirio Rubirosa nunca ha sido un personaje popular, para quienes conocieron sus andanzas (retratadas por Truman Capote y por Mario Vargas Llosa) constituía una especie de hito histórico; aquel hombre venido de una pequeña isla caribeña pobre, diminuta y sometida además a una de las más férreas y sanguinarias dictaduras, la de Trujillo. Rubirosa era una rara avis que volaba sobre cielos más azules que los nuestros que deslucían entre brumas y esperas; triunfaba en lugares que creíamos reservados para los franceses, los americanos o los italianos –ellos tan guapos, tan ricos y tan de avanzada–, y lo hacía con lo que entonces considerábamos nuestro capital exclusivo y de mayor valor: el don de gentes, la felicidad de palabra y como diría García Márquez en su “Buen viaje señor presidente”: “la inocencia de su corazón y el calibre de su arma…”.En fin, para quienes crecimos bajo las reglas de la guerra fría, aquello era tenerlo todo, el “ábrete sésamo” de la fortuna y la grandeza. Hoy, a la luz de los años pasados, la figura de Rubirosa merece una reinterpretación. Una nueva serie para la televisión por internet lo ofrece como un personaje más complejo, atormentado y afortunado a la vez, metido hasta el cuello en conspiraciones políticas y en situaciones límite que confirmaban su particular talento para lo mundanal y lo aventurero; hoy lo leemos distinto porque el tiempo del machismo habitual de la guerra fría se ha ido y tenemos que ensayar nuevas lecturas para poder comprender lo que nos está sucediendo en México y en el mundo. Rubirosa solo podía ser producto de aquella era en la que las dos superpotencias se demostraban mutuamente la dimensión de su fuerza y su poder, donde aparentar más era ser más y dónde afiliarse bajo el ala de los grandes era una forma de supervivencia. Porfirio Rubirosa vivió así, bajo la sombra de grandes que le permitían exhibir sus encantos y mantenerse vigente en los más augustos candeleros. El suyo era el talento de la buena fortuna, el del arrojo y la agilidad, de la astucia para estar con la República española y con el franquismo según fuera necesario, figurar como opositor y como miembro del equipo más cercano de Trujillo. El suyo era el sino del imaginario latinoamericano, el buen amante hispano que podía someter con el yugo dulce de sus encantos a las mujeres hermosas, poderosas y acaudaladas. Todo esto con la sazón de quien arriesgaba el pellejo de corazón y lograba escapar tanto de nazis como de su todopoderoso suegro, pero que se veía sometido por una noche de placer o una nueva aventura. Se convirtió en cierta forma en símbolo de su tiempo, de la impotencia y del poder de nuestro continente. Hoy lo veo en la televisión y en las nuevas publicaciones sobre él y sobre su círculo, se nos aparece como el hábil sobreviviente de su tiempo pero no como un modelo; se nos aparece más como una especie de fuga de la ficción a la realidad, pero ya no encaja con nuestros modelos de lo que consideraríamos virilidad o astucia política. Aparentemente fueron los hechos  los que echaron abajo la era interminable y perpetua de la guerra fría. A principios de los años de 1980, pensábamos que aquello sería para siempre, que no habría otra lectura del mundo; pero al mismo tiempo se ensayaban nuevas formas de leer la realidad, algo a lo que algunos llamaron “posmodernidad”, otras formas de apreciar la relación entre libertades y democracia, entre poder popular y ejercicio pacífico de los derechos, iban a formar las bases para que un grupo de personajes como el papa Wojtila, Reagan, Tatcher y Gorbachev pudieran cerrar una etapa de la historia universal. Desde luego, la cuestión era que ningún cambio político podía hacerse realidad si no se convertía en un cambio cultural de fondo. No bastaba con echar abajo el muro de Berlín –el mundo de Rubirosa y de James Bond– sino que necesitábamos construir nuevas palabras y nuevos conceptos que nos permitieran comprender ese mundo en el que nos estábamos aventurando. Una magnífica producción de televisión me ha puesto sobre la pista de un héroe ajado por el tiempo y polvoriento de viejos olvidos; lo veo como un símbolo de lo que fue y me quedo con la envoltura vistosa de sus aventuras. Volteo a mi alrededor y me fijo en que mi entorno se ha transformado, que estamos viviendo los días álgidos de un cambio que tomó tiempo cuajar y formarse; que no tenemos precisión de hasta dónde seremos capaces de llevarlo; que esta realidad que vivimos no tiene raíces en la elección presidencial pasada o en el desencuentro en que vivimos, en la caída de mitos y la falta de irrupción de los nuevos; pero que solo será fructífero en realidad si se convierte en cultura y deja huella si la trabajamos en temas como la construcción de una política cultural profunda, que fortalezca los discursos y transforme las costumbres. Un mundo en el que personajes como Rubirosa sigan siendo fascinantes por su colorido pero seamos capaces de construir otros más duraderos por su contenido.   @cesarbc70" ["post_title"]=> string(27) "Rubirosa, un mito maltrecho" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(26) "rubirosa-un-mito-maltrecho" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-04-27 09:03:03" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-04-27 14:03:03" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=64574" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#18130 (24) { ["ID"]=> int(64884) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2021-05-04 13:15:13" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-05-04 18:15:13" ["post_content"]=> string(5107) "Podríamos decir que el corazón del mundo es la casa. Ese órgano que palpita para darnos vida desde el primer momento de la existencia hasta el último.  Tradicionalmente ha sido la mujer quien se hace cargo de dicho espacio, aunque en la posmodernidad, y más aún la pandemia, se han modificado las funciones de los habitantes del hogar. Se rebelan frente a los roles tradicionales, y no es extraño ver a papá lavando los trastes o cambiando pañales. Como pediatra tengo muy presente esa transición: cuando comencé a estudiar la especialidad, a principios de los años 80 del siglo pasado, los niños eran llevados a consulta por la mamá o la abuela, o ambas.  En el poco frecuente caso de ir ambos padres, la mamá cargaba al niño, la pañalera y cualquier otra prenda que tuviera relación con el crío. No veíamos en los corredores de la consulta o en las salas de hospitalización una participación de papá. Afortunadamente esto ha cambiado. Volviendo a la casa, es dentro de ella donde comienzan a escribirse las biografías de cada uno de nosotros: la construcción, el mobiliario, las costumbres. Los olores, los sabores y los sinsabores de esos primeros años dejan una impronta en cada uno de nosotros que habremos de llevar como parte de nuestro ser por los años restantes. En la memoria quedan,  además, los recuerdos de fotografías, pinturas, libros de recetas, discos, todos aquellos objetos simbólicos que conectan nuestro presente con la historia de las generaciones que nos precedieron. No en vano se considera que quitar la casa de la abuela constituye todo un duelo, porque es llevar con cada elemento que se saca de ella, un pedazo de nuestra propia infancia. La presencia de lo femenino en la casa bien puede representar una doble cara, como la ha descrito Carlos Fuentes en su novela corta Aura, o Julio Cortázar en “Casa tomada”.  Esa fuerza asociada a los aposentos y que llega a controlar los destinos de quien los habita o los visita, en función del poder de la figura femenina, eje en torno al cual todo ese universo doméstico gira.  Amparo Dávila en su cuento “El huésped” narra el poder que llega a tener la mujer dentro de la casa, en las habitaciones, los corredores y en el jardín exterior. Por otro lado, su menos conocido cuento “La señorita Julia” nos presenta la fractura de ese mundo narrativo en el que una mujer de mediados del siglo pasado alcanzaba a forjarse un universo propio, cómodo y enriquecedor, dentro de las cuatro paredes del hogar. Universo que para la protagonista de este cuento provoca un conflicto a partir de la presencia de lo que ella percibe como criaturas extrañas que le roban la calma. Una situación de terror que no se atreve a compartir ni con su propia familia, temerosa de qué irán a pensar de ella, amante del orden dentro del hogar. La casa viene a ser la representación de nosotros mismos que llevamos por el mundo.  Nos significa historia familiar, desarrollo de nuestras primeras emociones y espacio de los descubrimientos que nos llevaron a decidir nuestro destino. En algún momento es una tonada, un olor o la vista de algo, lo que nos remite hasta aquellos tiempos que llevamos archivados entre dos sinapsis neuronales, y que por magia o por milagro, se conectan para transportarnos y volver a vivir. Si tenemos el tiempo y la paciencia de hacer listas, como sugiere Gonzalo Celorio, comencemos a escribir en una libreta los recuerdos más cálidos de nuestros primeros años. Momentos, celebraciones, epifanías…Hagamos listas de las experiencias que han influido en lo que somos, ya sea de forma positiva o negativa. Tengamos a la mano esa libreta con nuestras listas que, con el tiempo, lejos de agotarse irán aumentando. Más adelante hagamos una segunda parte, las listas de lo que les hemos dado o dejado de dar a nuestros hijos. Los momentos mágicos que hemos compartido con ellos; los juegos y las experiencias; los cantos y los cuentos. Una tarde cualquiera invitémoslos a platicar qué recuerdos tienen, ampliemos con detalles que quizá ellos no tengan muy presentes, y comencemos a aquilatar cuánto les hemos dado y cuánto nos falta por entregarles de nuestro tiempo y nuestras propias historias. Nunca es tarde para comenzar a crear memorias compartidas; espacios mágicos que, como el caracol de Federico García Lorca, representan la casa que llevamos con nosotros cada día, según nos revela su poema infantil: Caracol, estate quieto. Donde tú estés estará el centro. La piedra sobre el agua y el grito en el viento forman las imágenes puras de tu ensueño.    " ["post_title"]=> string(29) "Nuestra casa: nuestro caracol" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(28) "nuestra-casa-nuestro-caracol" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-05-04 13:15:13" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-05-04 18:15:13" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=64884" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18108 (24) { ["ID"]=> int(64574) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2021-04-27 09:03:03" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-04-27 14:03:03" ["post_content"]=> string(5460) "Siempre me emocionó que el modelo del 007 fuera un latinoamericano y aunque Porfirio Rubirosa nunca ha sido un personaje popular, para quienes conocieron sus andanzas (retratadas por Truman Capote y por Mario Vargas Llosa) constituía una especie de hito histórico; aquel hombre venido de una pequeña isla caribeña pobre, diminuta y sometida además a una de las más férreas y sanguinarias dictaduras, la de Trujillo. Rubirosa era una rara avis que volaba sobre cielos más azules que los nuestros que deslucían entre brumas y esperas; triunfaba en lugares que creíamos reservados para los franceses, los americanos o los italianos –ellos tan guapos, tan ricos y tan de avanzada–, y lo hacía con lo que entonces considerábamos nuestro capital exclusivo y de mayor valor: el don de gentes, la felicidad de palabra y como diría García Márquez en su “Buen viaje señor presidente”: “la inocencia de su corazón y el calibre de su arma…”.En fin, para quienes crecimos bajo las reglas de la guerra fría, aquello era tenerlo todo, el “ábrete sésamo” de la fortuna y la grandeza. Hoy, a la luz de los años pasados, la figura de Rubirosa merece una reinterpretación. Una nueva serie para la televisión por internet lo ofrece como un personaje más complejo, atormentado y afortunado a la vez, metido hasta el cuello en conspiraciones políticas y en situaciones límite que confirmaban su particular talento para lo mundanal y lo aventurero; hoy lo leemos distinto porque el tiempo del machismo habitual de la guerra fría se ha ido y tenemos que ensayar nuevas lecturas para poder comprender lo que nos está sucediendo en México y en el mundo. Rubirosa solo podía ser producto de aquella era en la que las dos superpotencias se demostraban mutuamente la dimensión de su fuerza y su poder, donde aparentar más era ser más y dónde afiliarse bajo el ala de los grandes era una forma de supervivencia. Porfirio Rubirosa vivió así, bajo la sombra de grandes que le permitían exhibir sus encantos y mantenerse vigente en los más augustos candeleros. El suyo era el talento de la buena fortuna, el del arrojo y la agilidad, de la astucia para estar con la República española y con el franquismo según fuera necesario, figurar como opositor y como miembro del equipo más cercano de Trujillo. El suyo era el sino del imaginario latinoamericano, el buen amante hispano que podía someter con el yugo dulce de sus encantos a las mujeres hermosas, poderosas y acaudaladas. Todo esto con la sazón de quien arriesgaba el pellejo de corazón y lograba escapar tanto de nazis como de su todopoderoso suegro, pero que se veía sometido por una noche de placer o una nueva aventura. Se convirtió en cierta forma en símbolo de su tiempo, de la impotencia y del poder de nuestro continente. Hoy lo veo en la televisión y en las nuevas publicaciones sobre él y sobre su círculo, se nos aparece como el hábil sobreviviente de su tiempo pero no como un modelo; se nos aparece más como una especie de fuga de la ficción a la realidad, pero ya no encaja con nuestros modelos de lo que consideraríamos virilidad o astucia política. Aparentemente fueron los hechos  los que echaron abajo la era interminable y perpetua de la guerra fría. A principios de los años de 1980, pensábamos que aquello sería para siempre, que no habría otra lectura del mundo; pero al mismo tiempo se ensayaban nuevas formas de leer la realidad, algo a lo que algunos llamaron “posmodernidad”, otras formas de apreciar la relación entre libertades y democracia, entre poder popular y ejercicio pacífico de los derechos, iban a formar las bases para que un grupo de personajes como el papa Wojtila, Reagan, Tatcher y Gorbachev pudieran cerrar una etapa de la historia universal. Desde luego, la cuestión era que ningún cambio político podía hacerse realidad si no se convertía en un cambio cultural de fondo. No bastaba con echar abajo el muro de Berlín –el mundo de Rubirosa y de James Bond– sino que necesitábamos construir nuevas palabras y nuevos conceptos que nos permitieran comprender ese mundo en el que nos estábamos aventurando. Una magnífica producción de televisión me ha puesto sobre la pista de un héroe ajado por el tiempo y polvoriento de viejos olvidos; lo veo como un símbolo de lo que fue y me quedo con la envoltura vistosa de sus aventuras. Volteo a mi alrededor y me fijo en que mi entorno se ha transformado, que estamos viviendo los días álgidos de un cambio que tomó tiempo cuajar y formarse; que no tenemos precisión de hasta dónde seremos capaces de llevarlo; que esta realidad que vivimos no tiene raíces en la elección presidencial pasada o en el desencuentro en que vivimos, en la caída de mitos y la falta de irrupción de los nuevos; pero que solo será fructífero en realidad si se convierte en cultura y deja huella si la trabajamos en temas como la construcción de una política cultural profunda, que fortalezca los discursos y transforme las costumbres. Un mundo en el que personajes como Rubirosa sigan siendo fascinantes por su colorido pero seamos capaces de construir otros más duraderos por su contenido.   @cesarbc70" ["post_title"]=> string(27) "Rubirosa, un mito maltrecho" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(26) "rubirosa-un-mito-maltrecho" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-04-27 09:03:03" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-04-27 14:03:03" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=64574" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(20) ["max_num_pages"]=> float(10) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "2963c17a8078d0a6a6c5a2da17d64d8f" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Rubirosa, un mito maltrecho

Siempre me emocionó que el modelo del 007 fuera un latinoamericano y aunque Porfirio Rubirosa nunca ha sido un personaje popular, para...

abril 27, 2021

Nuestra casa: nuestro caracol

Podríamos decir que el corazón del mundo es la casa. Ese órgano que palpita para darnos vida desde el primer momento de...

mayo 4, 2021




Más de categoría

CARTAS A TORA 224

Querida Tora: Hace mucho tiempo que no te hablo de la Flor. Nadie la contrata, ni siquiera para cantar...

mayo 14, 2021

79 Aniversario de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística

MCP. Óscar Tamez Rodríguez, presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, mencionó que “la SNHGE con...

mayo 13, 2021

La palabra es un juguete

Tras bambalinas, como se dice en el mundo del teatro, es el lugar donde se cocinan las obras del...

mayo 11, 2021

El mes de Maia

Mayo es el quinto mes del año en el calendario gregoriano y tiene 31 días; pero era el tercer mes en el antiguo calendario romano, donde enero...

mayo 10, 2021