Vuelve tu cara al sol, y las sombras quedarán atrás (Proverbio mauri)

Seguramente están conscientes de que una crisis representa una coyuntura, es un momento de inestabilidad que puede transformarse en una oportunidad para mejorar, o  llevarte al caos. No me voy a ocupar del mundo, ni siquiera de...

17 de agosto, 2020

Seguramente están conscientes de que una crisis representa una coyuntura, es un momento de inestabilidad que puede transformarse en una oportunidad para mejorar, o  llevarte al caos.

No me voy a ocupar del mundo, ni siquiera de mi país: es el momento de ocuparse de uno mismo para generar el cambio que queremos. De nada sirve atacar al fuego con el fuego. No se debe opinar preso de la ira y del miedo; se debe argumentar con fundamentos; ser tolerantes y, sobre todo, practicar la empatía para poder conocer y analizar la perspectiva de tu interlocutor.

El problema de México no es AMLO, él es la consecuencia  de que, por años,  millones de personas han quedado olvidadas, que deben sentirse invisible, gente que nace, y muere sin esperanza, que solo se ocupa de sobrevivir. Gente buena, y trabajadora, que es la mayoría, y que encima te sonríe (no si haces algo por ellos, sino simplemente hablando con ellos y los escuchas con todo tu ser).

El problema del mundo no es el Coronavirus, es lo que hemos hecho para que después de siglos de evolución, en realidad hayamos involucionado. El problema de cada uno de nosotros, no es lo que está ocurriendo, sino como lo percibimos.

No creo en las casualidades, creo que todo es causa-efecto, así como creo que de nada sirve pensar en el “hubiera”, porque “hubiera” no existe en el tiempo.

Lo único que tenemos es el  “hoy”. Empecemos hoy por realizar pequeños cambios individuales, que son los que llevan a los grandes cambios.

Preguntémonos…

¿El mundo cambió sin que nosotros hayamos hecho nada por provocarlo?

¿O esté punto de inflexión llegó a nuestras vidas para que actuemos de una manera más consciente?

Meditémoslo detenidamente…

Quizás ha llegado el momento de cambiar el rumbo, y ese cambio parte de la transformación individual.

El miedo nos tiene paralizados, pero ese miedo no es nuevo, domina siempre nuestras vidas, porque aunque sabemos que lo único constante es el cambio, nos resistimos al mismo.

El humano es el ser más vulnerable y además, nos sentimos seres racionales cuando somos los seres más contradictorios, irracionales, destructivos, y autodestructivos.

Estar aislados puede llevar a pensamientos negativos, o puede llevar a la reflexión, a la conciencia. En este momento solo veo a gente con miedo, preocupada, angustiada, iracunda, pero sobre todo, paralizada, y no es por el encierro. Es un bloqueo mental.

Para cambiar, se necesitan dos cosas: “fluir” y hacerlo conscientemente. Por eso creo que es importante detectar dos sentimientos fundamentales en nosotros actualmente: el miedo y la ira. Si actuamos conscientemente, estos dos sentimientos desaparecen, porque sabemos que la mayor parte de lo que acontece, no lo podemos controlar.

Recuerden dos cosas muy importantes: todo cambia, aunque no queramos, y todo pasa, hasta lo malo.

Aprovechemos esta gran oportunidad para, como dijo Gandhi: “Ser el cambio que queremos en el mundo”.

Comentarios
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La resiliencia es pues, un proceso adaptativo y también una actitud ante la vida.  Tomás Navarro, en su libro maravilloso Kintsukuroi, el arte de curar heridas emocionales, refiere que hay cinco formas de reaccionar ante la adversidad. Descubre con cuál te identificas para que a partir de ello refuerces tu nivel de fortaleza. Tipo de persona 1. Interpreta la adversidad como un reto que está dispuesta a enfrentar. Posee un grado elevado de control ante una situación complicada. Su actitud es optimista y siempre tiene un papel protagónico. Tipo de persona 2. Evita o niega la realidad. Este tipo de persona huye de las amenazas, tiene una visión ingenua y minimiza tanto los problemas como las consecuencias, pero todo desde un tono emocional sereno. Tipo de persona 3. Suele caer en el fatalismo, tiene un nulo control de sus emociones y su actitud es de resignación. Presenta pasividad en todo momento y nunca se involucra en la solución de los problemas. Tipo de persona 4. 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  1. ¿Cómo interpreto la adversidad, qué significado le doy a lo que estoy viviendo?
  2. ¿Creo que puedo hacer algo para enfrentar mi situación o es imposible?
  3. ¿Cómo voy valorando la evolución de mi adversidad?
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Navarro nos invita a adquirir recursos para enfrentar la adversidad y aprender a gestionarla. Ante los golpes de la vida propone:
  • Evaluar los daños psicológicos, físicos, afectivos y sociales
  • Sacudirse el polvo
  • Regresar a luchar (trabajar) más sabios y con más recursos
Aunque en un inicio se creyó que los seres humanos nacíamos siendo resilientes, los expertos han llegado a la conclusión de que aunque hay personas que desde siempre muestran esta capacidad adaptativa, otras no; la buena noticia es que todos podemos aprender a desarrollarla.  María Isabel Martínez Torres, de la Facultad de Psicología de la UNAM, propone algunas acciones para desarrollar la resiliencia:
  • Crear redes de apoyo
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  • Dar y recibir afecto (recuerda que dando es como recibimos; ah, y es mejor si lo haces sin esperar nada a cambio)
  • Identificar todo aquello que nos ayuda a superar los momentos complejos y dolorosos, y a resolver los conflictos
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Yo viví violencia - Día contra la violencia de género

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