SIGO AQUÍ, NO ME FUI

Al despedirme de esta realidad que es la vida, mi presencia material no estará más; no estará mi voz. Sin embargo, no me iré… porque en cada situación me sentirás, me verás, me pensarás; escucharás mis alegrías,...

25 de septiembre, 2020

Al despedirme de esta realidad que es la vida, mi presencia material no estará más; no estará mi voz. Sin embargo, no me iré… porque en cada situación me sentirás, me verás, me pensarás; escucharás mis alegrías, aun mis llantos; los éxitos y fracasos.

 Cada paso que doy es una huella que dejé para ti; a veces estará a tu lado y otras, delante de tu camino. Porque cuando recuerdes mis palabras, te llevaré de la mano en los momento difíciles, guiando tus pasos hacia el camino de la felicidad.

La música de cada momento que armoniza mi vida y la tuya, al escucharla, verás que estoy hablándote de lo que soy, fui y serás.

Cantarás una canción que me reviva.

Al ver una película, estaré disfrutándola contigo.

Realmente no me fui, porque, al recordarme sigo aquí, no dejarás que me vaya, y no me quiero ir.

En la cocina estará  la pasión de mis recetas y te deleitarás con el sabor de mi sazón; cuando prepares cada platillo, los sabores nos unirán en un recuerdo casi tangible, porque podrás sentir y vivir nuevamente los momentos que compartimos juntos.

En realidad no me fui; sigo presente para ti en cada segundo del día porque por ti fui y existí, para abrir un camino para ti.

Estaremos conectados por la simpleza de compartir la vida y disfrutar de ella, de beber los momentos amargos que fortalecieron nuestras vidas y de los éxitos rotundos de nuestros retos.

Cuando  repitas mis palabras, seguiré aquí… en ti. Cuando recuerdes mis consejos, sabrás que vine y me quedé.

Entenderás que la vida es una estafeta que pasa de generación en generación y que la muerte es solo una transformación de la misma vida para que tú evoluciones y se dé la perceberacion de la espacie, porque tú dejarás la misma marca en los que vienen detrás de ti, así como yo la dejé para mis descendientes.

Estaremos unidos por la experiencia de vivir y el enigma de la muerte.

Y por el capricho de no dejarte sola y de vivir en tus recuerdos. Con el afán de que no me necesites, más bien de que me tengas para no añorarme de que cada paso que di, te lleve en mis brazos y te sigo llevando, porque al final yo tampoco quiero estar solo a donde voy.

Se construye una vida para dejar huella y se vive dejando huellas para quien amas y te ama, dándole sentido a todo los que nos rodea. 

Y éstos son los porqués de por qué no me fui. Me quedé aquí en ti y en todo. Al igual que te llevo conmigo en ese camino misterioso del que, se dice, no hay regreso; sin embargo, está la esperanza de que allá nos veremos.

Por el momento, mientras llegas, te dejo mi ser, mi esencia, que vivirá en ti, esa esencia que se quiere quedar a tu lado que está latente día a día, momento a momento. Misma esencia que dejarás tú al partir y encontrarte conmigo.

 

Comentarios


object(WP_Query)#17943 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(3) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(29687) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "08-06-2022" ["before"]=> string(10) "06-07-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(3) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(29687) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "08-06-2022" ["before"]=> string(10) "06-07-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(11) "vivir-mejor" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17949 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(3) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(3) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17935 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17933 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "08-06-2022" ["before"]=> string(10) "06-07-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(502) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-06-08 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-07-06 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (29687) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (3) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17984 (24) { ["ID"]=> int(80272) ["post_author"]=> string(2) "81" ["post_date"]=> string(19) "2022-06-27 09:18:56" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-06-27 14:18:56" ["post_content"]=> string(11528) "Por sus siglas en inglés (Fear Of Missing Out), el hoy tan famoso Síndrome de FOMO, consistente en una extrema ansiedad por “no perderse de nada de lo que sucede en las redes sociales”. Además de constituir un grave riesgo psicológico, se ha convertido también en un fenómeno social que altera el ritmo “sano” de la vida de adultos jóvenes (generalmente, entre los 25 y los 45), pero principalmente de los adolescentes, quienes se encuentran aún en la búsqueda y construcción de una identidad propia. Las causas Desde que las redes sociales forman parte de nuestras vidas, diversas actitudes, comportamientos, hábitos, conductas y, lo más importante, aspectos esenciales de nuestra salud psicológica, se han visto influenciados, modificados y, en el peor de los casos, afectados por la interacción, demanda y reconocimiento que supone el mero hecho de ser parte de ellas. Es aquí donde el “Miedo a perderse de algo” toma un rol protagónico para el bienestar psicológico de nuestros adolescentes y jóvenes, ya que quienes padecen FOMO viven eternamente pendientes de sus dispositivos y temen, con gran ansiedad, perderse de cualquier comentario, like, post, video, live, trending topic, o similar en Instagram Facebook, TikTok, Whatsapp, Snapchat, Twitter o cualquier otra red social de la que formen parte. De esta forma, ese mundo cibernético al que accedimos, inicialmente con la intención de hacer amigos, divertirnos, informarnos, comunicarnos, estar al día o trabajar, va convirtiéndose en una “pequeña prisión infernal” que, de acuerdo con los especialistas, puede llevarnos a desarrollar diversos trastornos psicológicos y/o mentales.  En el caso de los adolescentes y según un estudio realizado por la agencia de publicidad multinacional JWT, aproximadamente el 40% de los encuestados reportó experimentar intranquilidad, angustia, miedo o ansiedad, con frecuencia o de vez en cuando; cifra que los expertos pronostican irá en aumento si no se toman cartas en el asunto. Los síntomas Además de la imperiosa necesidad de estar conectados permanentemente a los dispositivos electrónicos (incluso en comidas, trabajo o escuela, al manejar, en el baño o al “dormir”) y contar con internet activo, quien padece de FOMO manifiesta, entre otros síntomas:
  • Baja autoestima, altos niveles de insatisfacción social, inseguridad personal, habilidades comunicativas poco desarrolladas (todo esto aun cuando parezca contradictorio, dada la falsa autoimagen “atractiva e ideal” presentada en las redes). 
  • Gran ansiedad de estar al tanto, en todo momento, de qué hacen los contactos a los que se sigue y quienes lo siguen, ver qué hacen, que dicen, a dónde han ido y comprobar si han dejado likes o mensajes (aún en los casos en que dichas acciones ni siquiera demandan una respuesta).
  • Angustia extrema por responder de inmediato, por la creencia de que, de no hacerlo, se perderá cosas importantes y quedará fuera de la conversación.
  • Incapacidad de apagar o dejar lejos el teléfono móvil (esto último reconocido también, oficialmente, como otro trastorno psicológico denominado nomofobia).
  • Presencia de otros síndromes, como el de la alerta o llamada fantasma, que consiste en percibir sonidos ilusorios, que se cree salen del móvil, como la notificación sonora de un mensajes o likes, combinado después con la desilusión de descubrir que no hay nada nuevo en el teléfono.
  • Más allá del deseo natural de “pertenecer”, verdadero pánico de ser excluido socialmente.
  • Inversión excesiva del tiempo que se pasa en las redes sociales.
  • Necesidad constante de mostrar lo que hace o piensa (a dónde va, qué come, qué ropa usa, qué le sucedió, etc.).
  • Comportamientos y actitudes compulsivas, obsesivas e incontrolables para evitar, a toda costa, estar offline.
  • Aceptación de todas las solicitudes de amistad recibidas, así como para todas las fiestas y eventos, por temor a perderse de algo o sentirse excluido.
  • Pérdida de la capacidad de “vivir el momento” porque todo el tiempo “deben” tomar fotografías o grabar videos para poder compartir sus “experiencias” de manera inmediata.
  • Malhumor, enojo, irritabilidad y aislamiento como consecuencia de los reclamos o reproches de familia o amigos (mejor me encierro para poder seguir conectado y no perderme de nada). En los entornos laborales esto puede llevar, incluso, a la pérdida del empleo.
  • Desarrollo de distorsiones cognitivas que provocan la pérdida del sentido de realidad, deteriorando la visión crítica de lo que es realmente ficción o un hecho relativo en un contexto mucho más amplio, desconocido, que el que aparece en la pantalla.
  • Sensación (o certeza) de que todos los demás son más atractivos, tienen vidas más interesantes o felices que la propia.
  • Pérdida o alteración de los ciclos de sueño y horarios de alimentación, para poder permanecer online.
  • Desarrollo de ideas erróneas en cuanto a la formación de vínculos y el apego  (se cree que se tienen vínculos más íntimos con los contactos o “amigos virtuales” de lo que realmente son).
  • En los casos más graves: ansiedad incontrolable, depresión profunda, estrés (con manifestaciones físicas y psicológicas) aislamiento (físico) total, violencia física, verbal y psicológica, e ideas o consumación de un suicidio.
Las soluciones Aunque, como todo lo referente a la mente humana, cada caso tendrá sus particularidades propias, algunas de las estrategias que podemos utilizar para apoyar a nuestros hijos son:
  • Ayudarlos a darse cuenta de que lo presentado en las redes es sólo una interpretación (e inclusive, una distorsión) de la realidad, a partir de las propias experiencias que ellos publican (comparando su realidad con lo que postean, por ejemplo).
  • Involucrarlos, tanto como sea posible, en actividades que les ayuden a vivir en el aquí y el ahora (paseos, juegos o actividades varias en familia, leer, ver películas, pasear a las mascotas, etc.).
  • Mostrarles la importancia de dar prioridad a las personas.
  • Reducir, gradualmente, la utilización de smartphones, tablets, computadoras o cualquier otro dispositivo con internet.
  • Plantear metas que deban cumplir a corto plazo y con fechas límite: proyectos personales, tareas de casa, metas familiares comunes, etc.
  • Establecer horarios u ocasiones familiares “sin internet o dispositivos” (que deben aplicarse a todos los integrantes de la familia).
  • Enseñarles, con límites amorosos y razonables, a tolerar la frustración.
  • Mostrar el valor de tomar decisiones y asumir consecuencias.
  • De ser necesario, buscar ayuda de profesionales en el campo.
“Ni tanto que queme al santo…” No se trata de satanizar a las redes, ni mucho menos a la tecnología, sino de enseñar a nuestros hijos, tan tempranamente como podamos que todos los excesos acarrean consecuencias negativas, que estas herramientas deben estar a su servicio y no al revés y, lo más importante que la clave del bienestar es encontrar un equilibrio adecuado entre todos los aspectos que integran la vida de un ser humano. Por ello, y como en muchos otros temas que nos preocupan como padres y docentes, la clave se encuentra en brindar a los niños una educación de calidad, que, al tiempo que se preocupe por desarrollar la inteligencia, brinde una verdadera formación socioemocional que les permita autoconocerse, autorregularse y sentirse seguros de su identidad, sus talentos y sus capacidades. Visita nuestra página y descubre por qué el Modelo Mazenod, al integrar en equilibrio todos los aspectos académicos, tecnológicos y humanos que demanda el mundo del siglo XXI, ¡es la mejor opción educativa para tu familia!" ["post_title"]=> string(57) "Sindrome de FOMO: ¿está afectando la vida de mis hijos?" ["post_excerpt"]=> string(136) "Alejandra Ruiz Sánchez explica los riesgos de las redes sociales y los trastornos que pueden ocasionarnos cuando no se modera su uso. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(52) "sindrome-de-fomo-esta-afectando-la-vida-de-mis-hijos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-27 09:18:56" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-27 14:18:56" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=80272" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17871 (24) { ["ID"]=> int(80414) ["post_author"]=> string(2) "97" ["post_date"]=> string(19) "2022-06-30 13:18:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:18:49" ["post_content"]=> string(5641) " Me encuentro en mi alcoba preparándome para salir a un compromiso. Escucho un ruido fuera de lo normal como un murmullo de una voz desconocida. Volteo a mi alrededor. No encuentro nada, aparentemente todo está en orden.  Me paro frente al espejo observando mi traje negro muy elegante mientras doy unos ajustes para mi arreglo. Miro cada detalle de mi atuendo de pies a cabeza. Recorro mi persona de abajo hacia arriba. Al llegar a mi rostro mis ojos chocan con su reflejo; algo no está bien. La mirada en el espejo es penetrante impacta con un negro profundo en las pupilas. En conjunto una mirada intimidante y malévola hipnotiza mi atención.  Mi piel comenzó a enchinarse. Presiento entonces un mal que emana del reflejo de esa imagen. Sabía que no era yo el que miraba del otro lado. De pronto una sonrisa tenebrosa se pintó en la cara de aquel ser que no me explicaba quién era. Entonces, al percibir mi miedo, comenzó a reír con más fuerza hasta llegar a la carcajada burlona e intimidante. Podía escuchar su voz atravesando el cristal y se metía en mi mente invadiendo con su tono mi cuerpo entero. El terror en mí crecía, pero al mismo tiempo lo enfrentaba. Entendí que no había opción más que  encararlo como pudiera, aunque sabía de antemano que era imposible vencerlo, pues tenía poderes que desconocía, en otras palabras, no era humano.  Le grité que se callara y solo conseguía que se burlara más. Lo cuestioné con valor y voz firme, pero parecía no importarle. Podía sentir la seguridad que tenía él sobre mí. Intenté romper el espejo con un objeto, pero antes que eso sucediera desapareció la imagen: solo podía ver frente a mí  un pedazo de vidrio sin reflejo.  Creí que lo había alejado, pero de pronto sentí cómo se helaba poco a poco  el cuarto donde me hallaba. Sentía cómo subía el frío por mis pies, ese que no se quita con una frazada, uno que te invade por dentro… el frío de la muerte que acompaña el silencio.  A mis espaldas sentí una presencia,  volteé para ver qué era. Mi reflejo se había salido del espejo. Ahora estaba parado frente a mí: era mi propia imagen. Era yo, pero a la vez no lo aceptaba. Todo era muy confuso. Mi mente se desorbitaba al no entender que sucedía. Lo volví a enfrentar aunque mi otro yo tenía gran fuerza, la sentía sin haberlo tocado. Su figura era sólida con una mirada penetrante e intimidante y una sonrisa que te dice que estás a su merced.  Intenté atacarlo pero desapareció. Quería cantar victoria cuando de repente su risa se escuchaba en cada rincón de la casa como si estuviera en todos lados al mismo tiempo. El frio era intenso. Le grité que me enfrentara pero solo conseguía hacerlo más grande como si se alimentara de mi miedo y rabia. Parecía que eso le daba fuerza. Intenté salir. Corrí hacia la puerta pero entre más avanzaba, el pasillo era más largo y no tenía fin.  Lo volví a retar diciendo que peleara sin trucos. Apareció frente a mí y con gran fuerza empezó a aventarme como si fuera un muñeco de trapo. Pero una vez que sentí su poder, ya nada me importó: estaba decidido a todo. Contrarrestaba sus ataques, pero no lograba frenarlo. Me tiró al piso y allí empezó ahorcarme. Entendí que esa no era la manera de acabar con él, pues su fuerza me superaba.  Tomé un crucifijo tejido con hilo confeccionado en un convento que portaba yo en el cuello. Se lo puse en su rostro. Cuál fue mi sorpresa que desapareció de mis manos, lo que ocasionó nuevamente una risa burlona y me dijo: “Solo funciona si tienes fe y la tuya no existe”. Volvió a reír. Esa situación me hizo dudar de mis creencias. De pronto entendí que esa era la razón de su existencia. Mi escepticismo, el miedo que emanaba de mi ser lo alimentaba y le daba más fuerza; sin embargo, me faltaba entender por qué su imagen era idéntica a la mía. De pronto acepté la derrota, solo que esta vez no tuve miedo. Le dije: “Aquí estoy no puedo contigo, solo puedo aceptar mi destino, no lo forzaré, pero tampoco tendré miedo, pues al final todos moriremos, y si ya cumplí, estoy preparado”. Sonreí y suavicé mi mirada. Vi cómo perdió el aplomo con mis palabras. Con voz firme le dije en forma de reclamo y sin titubear que ya no quería pelear, que estaba cansado de pelear. Un silencio sepulcral invadió el cuarto. Poco a poco se fue desvaneciendo el frio. La calma llegó y mi alma se serenó.  ¿De dónde venía aquella presencia? No sé. ¿A dónde se fue? Tampoco. Pero lo más extraño es que fuera mi imagen. ¿Sería que mis monstruos y fantasmas me rondaban? Tal vez ya era tiempo de enfrentarlos y aceptarlos para poder domarlos.  A veces pienso que ese ente salió de mi interior y allí regresó, pero ahora está bajo mi control. Ya no soy esclavo de su ira ni me aconseja el miedo que me infundía. Vive dentro de mí: soy consciente de que en cada uno de nosotros debe haber un balance de lo bueno y lo malo. Ninguno se interpone al otro simplemente se complementan.  “ESTA ES LA NATURALEZA DE MI SER”.  " ["post_title"]=> string(22) "Enfrenta tus monstruos" ["post_excerpt"]=> string(157) "Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan a nuestros monstruos interiores. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(22) "enfrenta-tus-monstruos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-30 13:22:41" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:22:41" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=80414" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17984 (24) { ["ID"]=> int(80272) ["post_author"]=> string(2) "81" ["post_date"]=> string(19) "2022-06-27 09:18:56" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-06-27 14:18:56" ["post_content"]=> string(11528) "Por sus siglas en inglés (Fear Of Missing Out), el hoy tan famoso Síndrome de FOMO, consistente en una extrema ansiedad por “no perderse de nada de lo que sucede en las redes sociales”. Además de constituir un grave riesgo psicológico, se ha convertido también en un fenómeno social que altera el ritmo “sano” de la vida de adultos jóvenes (generalmente, entre los 25 y los 45), pero principalmente de los adolescentes, quienes se encuentran aún en la búsqueda y construcción de una identidad propia. Las causas Desde que las redes sociales forman parte de nuestras vidas, diversas actitudes, comportamientos, hábitos, conductas y, lo más importante, aspectos esenciales de nuestra salud psicológica, se han visto influenciados, modificados y, en el peor de los casos, afectados por la interacción, demanda y reconocimiento que supone el mero hecho de ser parte de ellas. Es aquí donde el “Miedo a perderse de algo” toma un rol protagónico para el bienestar psicológico de nuestros adolescentes y jóvenes, ya que quienes padecen FOMO viven eternamente pendientes de sus dispositivos y temen, con gran ansiedad, perderse de cualquier comentario, like, post, video, live, trending topic, o similar en Instagram Facebook, TikTok, Whatsapp, Snapchat, Twitter o cualquier otra red social de la que formen parte. De esta forma, ese mundo cibernético al que accedimos, inicialmente con la intención de hacer amigos, divertirnos, informarnos, comunicarnos, estar al día o trabajar, va convirtiéndose en una “pequeña prisión infernal” que, de acuerdo con los especialistas, puede llevarnos a desarrollar diversos trastornos psicológicos y/o mentales.  En el caso de los adolescentes y según un estudio realizado por la agencia de publicidad multinacional JWT, aproximadamente el 40% de los encuestados reportó experimentar intranquilidad, angustia, miedo o ansiedad, con frecuencia o de vez en cuando; cifra que los expertos pronostican irá en aumento si no se toman cartas en el asunto. Los síntomas Además de la imperiosa necesidad de estar conectados permanentemente a los dispositivos electrónicos (incluso en comidas, trabajo o escuela, al manejar, en el baño o al “dormir”) y contar con internet activo, quien padece de FOMO manifiesta, entre otros síntomas:
  • Baja autoestima, altos niveles de insatisfacción social, inseguridad personal, habilidades comunicativas poco desarrolladas (todo esto aun cuando parezca contradictorio, dada la falsa autoimagen “atractiva e ideal” presentada en las redes). 
  • Gran ansiedad de estar al tanto, en todo momento, de qué hacen los contactos a los que se sigue y quienes lo siguen, ver qué hacen, que dicen, a dónde han ido y comprobar si han dejado likes o mensajes (aún en los casos en que dichas acciones ni siquiera demandan una respuesta).
  • Angustia extrema por responder de inmediato, por la creencia de que, de no hacerlo, se perderá cosas importantes y quedará fuera de la conversación.
  • Incapacidad de apagar o dejar lejos el teléfono móvil (esto último reconocido también, oficialmente, como otro trastorno psicológico denominado nomofobia).
  • Presencia de otros síndromes, como el de la alerta o llamada fantasma, que consiste en percibir sonidos ilusorios, que se cree salen del móvil, como la notificación sonora de un mensajes o likes, combinado después con la desilusión de descubrir que no hay nada nuevo en el teléfono.
  • Más allá del deseo natural de “pertenecer”, verdadero pánico de ser excluido socialmente.
  • Inversión excesiva del tiempo que se pasa en las redes sociales.
  • Necesidad constante de mostrar lo que hace o piensa (a dónde va, qué come, qué ropa usa, qué le sucedió, etc.).
  • Comportamientos y actitudes compulsivas, obsesivas e incontrolables para evitar, a toda costa, estar offline.
  • Aceptación de todas las solicitudes de amistad recibidas, así como para todas las fiestas y eventos, por temor a perderse de algo o sentirse excluido.
  • Pérdida de la capacidad de “vivir el momento” porque todo el tiempo “deben” tomar fotografías o grabar videos para poder compartir sus “experiencias” de manera inmediata.
  • Malhumor, enojo, irritabilidad y aislamiento como consecuencia de los reclamos o reproches de familia o amigos (mejor me encierro para poder seguir conectado y no perderme de nada). En los entornos laborales esto puede llevar, incluso, a la pérdida del empleo.
  • Desarrollo de distorsiones cognitivas que provocan la pérdida del sentido de realidad, deteriorando la visión crítica de lo que es realmente ficción o un hecho relativo en un contexto mucho más amplio, desconocido, que el que aparece en la pantalla.
  • Sensación (o certeza) de que todos los demás son más atractivos, tienen vidas más interesantes o felices que la propia.
  • Pérdida o alteración de los ciclos de sueño y horarios de alimentación, para poder permanecer online.
  • Desarrollo de ideas erróneas en cuanto a la formación de vínculos y el apego  (se cree que se tienen vínculos más íntimos con los contactos o “amigos virtuales” de lo que realmente son).
  • En los casos más graves: ansiedad incontrolable, depresión profunda, estrés (con manifestaciones físicas y psicológicas) aislamiento (físico) total, violencia física, verbal y psicológica, e ideas o consumación de un suicidio.
Las soluciones Aunque, como todo lo referente a la mente humana, cada caso tendrá sus particularidades propias, algunas de las estrategias que podemos utilizar para apoyar a nuestros hijos son:
  • Ayudarlos a darse cuenta de que lo presentado en las redes es sólo una interpretación (e inclusive, una distorsión) de la realidad, a partir de las propias experiencias que ellos publican (comparando su realidad con lo que postean, por ejemplo).
  • Involucrarlos, tanto como sea posible, en actividades que les ayuden a vivir en el aquí y el ahora (paseos, juegos o actividades varias en familia, leer, ver películas, pasear a las mascotas, etc.).
  • Mostrarles la importancia de dar prioridad a las personas.
  • Reducir, gradualmente, la utilización de smartphones, tablets, computadoras o cualquier otro dispositivo con internet.
  • Plantear metas que deban cumplir a corto plazo y con fechas límite: proyectos personales, tareas de casa, metas familiares comunes, etc.
  • Establecer horarios u ocasiones familiares “sin internet o dispositivos” (que deben aplicarse a todos los integrantes de la familia).
  • Enseñarles, con límites amorosos y razonables, a tolerar la frustración.
  • Mostrar el valor de tomar decisiones y asumir consecuencias.
  • De ser necesario, buscar ayuda de profesionales en el campo.
“Ni tanto que queme al santo…” No se trata de satanizar a las redes, ni mucho menos a la tecnología, sino de enseñar a nuestros hijos, tan tempranamente como podamos que todos los excesos acarrean consecuencias negativas, que estas herramientas deben estar a su servicio y no al revés y, lo más importante que la clave del bienestar es encontrar un equilibrio adecuado entre todos los aspectos que integran la vida de un ser humano. Por ello, y como en muchos otros temas que nos preocupan como padres y docentes, la clave se encuentra en brindar a los niños una educación de calidad, que, al tiempo que se preocupe por desarrollar la inteligencia, brinde una verdadera formación socioemocional que les permita autoconocerse, autorregularse y sentirse seguros de su identidad, sus talentos y sus capacidades. Visita nuestra página y descubre por qué el Modelo Mazenod, al integrar en equilibrio todos los aspectos académicos, tecnológicos y humanos que demanda el mundo del siglo XXI, ¡es la mejor opción educativa para tu familia!" ["post_title"]=> string(57) "Sindrome de FOMO: ¿está afectando la vida de mis hijos?" ["post_excerpt"]=> string(136) "Alejandra Ruiz Sánchez explica los riesgos de las redes sociales y los trastornos que pueden ocasionarnos cuando no se modera su uso. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(52) "sindrome-de-fomo-esta-afectando-la-vida-de-mis-hijos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-27 09:18:56" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-27 14:18:56" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=80272" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(14) ["max_num_pages"]=> float(7) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "3cfe27a8d6605a3fe3dfc791d5bf391b" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Sindrome de FOMO: ¿está afectando la vida de mis hijos?

Alejandra Ruiz Sánchez explica los riesgos de las redes sociales y los trastornos que pueden ocasionarnos cuando no se modera su uso.

junio 27, 2022

Enfrenta tus monstruos

Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan a nuestros monstruos...

junio 30, 2022




Más de categoría

Las pequeñas cosas: reacciones

Yo tenía ya una mezcla interna de emociones porque resulta conmovedor que una persona mayor esté realizando labores físicas...

julio 4, 2022
La fuerza del apego

La fuerza del apego

“El mundo está lleno de sufrimientos. La raíz del sufrimiento es el apego. La supresión del sufrimiento es la...

julio 4, 2022
eutanasia y los cuidados paliativos

La eutanasia y los cuidados paliativos

El filósofo José Enrique Gómez Álvarez explora las implicaciones bioéticas de la eutanasia en un contexto como el de...

julio 1, 2022

Enfrenta tus monstruos

Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan...

junio 30, 2022