Las primicias

Al hablar del concepto de primicia en la actualidad en el ámbito del periodismo, se considera a una noticia que un periodista o un medio de comunicación informa antes que nadie: por lo tanto, al pronunciar la primicia, la gente se entera del hecho...

1 de junio, 2020

Al hablar del concepto de primicia en la actualidad en el ámbito del periodismo, se considera a una noticia que un periodista o un medio de comunicación informa antes que nadie: por lo tanto, al pronunciar la primicia, la gente se entera del hecho en cuestión y tiene conocimiento sobre él por primera vez.

El obtener una primicia suele ser un logro para el periodista. Para esto, debe consultar diversas fuentes que le permitan acceder y verificar la información antes que otros colegas. El lograr publicar una primicia puede llevar a la difusión de información sin ser verificada lo que resulta una falta de profesionalismo.

El término primicia suele estar ligado a las noticias acerca de la farándula, o espectáculo es decir del mundo de los famosos. Aunque este no sea el único ámbito en el cual se utiliza ni el más correcto, ciertas cuestiones culturales nos llevan a realizar esta asociación de manera casi inconsciente.

Las primicias del mundo del espectáculo están lejos de ser verdaderamente relevantes, aunque existe consumismo y esto no se refleje.

Existen diversos temas que suelen tratarse, como las cirugías estéticas de los famosos, detalles acerca de sus relaciones de pareja, anuncios de embarazos o divorcios, peleas en televisión y ataques de divismo. Como puede esperarse, dichas noticias se esparcen con mucha facilidad, especialmente en la actualidad, gracias a la inmediatez con la que Internet nos permite comunicarnos y transmitir la información que nos interesa.

Pero además existe el concepto para uso más serio y responsable, incluso cuando se refiere a novedades relacionadas con los famosos. Por ejemplo, el anuncio de que un determinado actor ha sido escogido para un importante papel en una película muy esperada por el público también es una primicia; en este caso, no se trata del resultado de hurgar en la vida personal de una estrella para desvelar sus secretos más comprometedores, sino de difundir un logro que ha tenido a nivel profesional, con lo cual el carácter es completamente diferente.




Fuera del espectáculo, cuando se habla de primicias puede existir un doble mensaje: por un lado, la intención de comunicar una determinada noticia al público; por el otro, dejar claro que nadie ha obtenido dicha información con anterioridad. Esta búsqueda de reconocimiento por la destreza de “ser los primeros” resulta mucho más difícil en la actualidad que hace un par de décadas.

Las redes sociales y los blogs son espacios en los cuales cualquier persona puede publicar contenido ajeno y manipularlo con facilidad; esto afecta tanto a los periodistas como a los protagonistas de las noticias, ya que resta la necesidad de consumir el material original y puede tergiversarlo de manera que afecte la imagen de las personas implicadas.

En el lenguaje coloquial, también se llama primicia a aquello que se cuenta por primera vez.

Cabe destacar que estas acepciones del concepto de primicia están asociadas a un significado original, ahora poco frecuente. Se llamaba primicia a la ofrenda que algunas culturas prehistóricas concedían a sus divinidades cuando surgían los primeros frutos de la cosecha o cuando nacía un animal.

De este modo, se empezó a denominar primicia a los primeros frutos o las primeras crías y luego el término pasó a mencionar diversas cosas que resultan inéditas, novedosas o no conocidas.

Como podemos observar este concepto se va transformando con el paso del tiempo, y adecuándose a diversas cuestiones, pero no deja de mostrar su esencia, que es dar lo primero y lo mejor en todo, ya sea en el ámbito laboral, social, familiar y espiritual.

Hoy en este día iniciamos el año con la primicia de una nueva década, la cual cada individuo le daremos el sentido e importancia a la vida según nuestra idiosincrasia y preferencias.

¡Feliz año 2020!

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Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Cabe aclarar que, aun cuando la palabra líder suele llevar antes el artículo masculino (el), no planteo de ningún modo el liderazgo como un tema exclusivamente masculino, por lo cual todas las veces la palabra sea utilizada en este texto se usa con la intención de que represente un concepto neutro en el que pueden encajar indistintamente mujeres y hombres. 2 Innerarity, Daniel, Pandemocracia. Una filosofía de la crisis del coronavirus, Primera Edición, España, Galaxia Gutemberg, 2020, P. 34 3 Morin, Edgar, Enseñar a vivir. Manifiesto para cambiar la educación, Primera Edición, España, Paidós-Grupo Planeta, 2016, P. 43 Te podría interesar:

Era Covid: Liderazgo y comprensión profunda del carácter global de la civilización humana

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Dice el gran Edgar Morin: “Toda acción, una vez iniciada, tiende a escapar de las intenciones y la voluntad de su autor y a entrar en un juego de interacción y retracción con el medio (social o natural) que puede modificar su curso, y a veces hasta invertirlo3”. Y justo eso está ocurriendo. Estamos, con nuestras acciones, omisiones, impulsos, reacciones e interacciones creando un mundo nuevo en sustitución del anterior y este “nuevo mundo”, si se caracterizará por algo, será justamente por su carácter maleable y en permanente transformación. La vida cotidiana no volverá a ser lo que era, tanto por el tema del virus, como por futuras pandemias, como por los propios cambios climáticos, económicos, sociales, tecnológicos y culturales del mundo global en que estamos irremediablemente inmersos. 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Ni el concepto de familia, ni de educación, ni de trabajo, ni de relaciones de género, de maneras de relacionarse tienen semejanza alguna, y hablamos apenas de 50 años. La vida diaria y las herramientas empleadas por alguien nacido en la década de los cincuenta del siglo XX, aun si solo habláramos del aspecto tecnológico, no tienen nada que ver con la manera en que un chico nacido en el año 2000  se relaciona con el mundo y con su propia existencia. Y no se trata solo de pantallas e internet. Los cambios se dan en racimo en todos los ámbitos del quehacer humano. Lo que la emergencia sanitaria por Covid-19 está haciendo es desnudar brutalmente esa tendencia preexistente, hacerla evidente y retratarla en su justa dimensión, dejándonos en claro que no hay ningún elemento que permita suponer que esta dinámica de transformación y cambio pudiera detenerse o desacelerarse, aun cuando resulte imposible determinar el sentido y dirección de dicho cambio. Más bien, al contrario, la tendencia en el último siglo es que los cambios tengan lugar con un intervalo de tiempo cada vez menor. Del mismo modo que los individuos tenemos que ajustarnos a las nuevas condiciones, el líder debe hacer el esfuerzo análogo por abrirse al cambio, la adaptación y la rectificación cuando las medidas tomadas den muestras de no ser las óptimas. Sumado a la comprensión sistémica y global que implican los escenarios colectivos, las nuevas estrategias, soluciones y políticas públicas deben nacer ya con un plan B, C y D, con diversas variantes en cada caso, porque ésa es la realidad a la que irremediablemente habrán de enfrentarse. La vida pública y privada continuarán experimentando cambios constantes, modificaciones de forma y de fondo que no será posible pasar por alto y cada vez tendremos que adaptarnos más rápido a las nuevas condiciones, que, además, como nos ha enseñado la Covid-19, no podremos prever por anticipado. Ésta, nos guste o no, es una de las características medulares de la auténtica “nueva normalidad”. El cambio es, entonces, una variable permanente que debe considerarse siempre en la ecuación de la existencia y en cualquier plan o proyecto público o privado y por lo tanto, un factor congénito indisociable de las distintas formas de liderazgo que emerjan en la búsqueda de una gestión eficaz de los grandes problemas que pone ante la humanidad el siglo XXI. El gran reto para el líder de estos tiempos consiste en actuar en función de un escenario que de antemano se sabe cambiante e indeterminado, en vez de aferrarse a planes irrealizables para luego, cuando no hay más remedio, reaccionar tardíamente con remiendos y componendas insuficientes que condenen a sus dirigidos a ir siempre un paso atrás de la vanguardia humana. La semana entrante toca el turno de explorar la cualidad tercera del nuevo liderazgo: la entereza y ecuanimidad para lidiar con un mundo progresivamente incierto. Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Cabe aclarar que, aun cuando la palabra líder suele llevar antes el artículo masculino (el), no planteo de ningún modo el liderazgo como un tema exclusivamente masculino, por lo cual todas las veces la palabra sea utilizada en este texto se usa con la intención de que represente un concepto neutro en el que pueden encajar indistintamente mujeres y hombres. 2 Innerarity, Daniel, Pandemocracia. Una filosofía de la crisis del coronavirus, Primera Edición, España, Galaxia Gutemberg, 2020, P. 34 3 Morin, Edgar, Enseñar a vivir. Manifiesto para cambiar la educación, Primera Edición, España, Paidós-Grupo Planeta, 2016, P. 43 Te podría interesar:

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