Las pequeñas cosas: encuentro

Existen encuentros que son como un bálsamo, una promesa o una esperanza mientras que otros son funestos como aves de mal agüero, elijo los primeros por estar llenos de oportunidades y posibilidades.

6 de junio, 2022

“Yo no busco, yo encuentro.” – Pablo Picasso (1881 – 1973).

Se dice que las oportunidades son como flechas porque apuntan directo y no regresan. Podría decirse que la gran parte de las cosas que ocurren en mi vida han sido producto de las oportunidades que he decidido tomar o dejar pasar, pero sin empeñarme en el resultado simplemente poniendo manos a la obra y permitiendo que el proceso tome su curso y me sorprenda con el resultado. Algunas oportunidades han representado los mejores momentos de mi vida y otras han sido un verdadero fiasco, pero todas han dejado huella; lo más importante es que he aprendido algo nuevo. Las oportunidades ocurren, se presentan, salen al camino y tienen un poder transformador.

Pese al contexto pesimista en el que vivimos hay oportunidades que quizá no sean visibles para todos pero ahí están aguardando a ser descubiertas y aprovechadas. El encuentro (acción de coincidir) es una de ellas porque nada ocurre sin encontrarse con la otredad (sea persona, circunstancia, momento o lugar). Existen encuentros que son como un bálsamo, una promesa o una esperanza mientras que otros son funestos como aves de mal agüero, elijo los primeros por estar llenos de oportunidades y posibilidades con todo y crisis mundial.

Porque el encuentro surge de forma espontánea e inesperada. ¿Cuántas veces nos ha ocurrido que encontramos un billete en la calle, un objeto perdido que nos conduce a conocer a alguien, una tienda con alguna oferta especial o una persona que se convierte en parte esencial de nuestra vida? Vamos por la vida encontrando personas, objetos, lugares y no nos damos cuenta de su valor porque estamos más ocupados en lo seguro, en el deber ser, en la rutina, rumiando el pasado o añorando el futuro y el encuentro hoy en día es casi como una promesa en tanto que estamos retomando la vida que tuvimos en pausa hace dos años con el inicio de la pandemia, así que poderse encontrar o reencontrar es un privilegio aunque usted no lo crea.

¿Qué cantidad de situaciones habremos encontrado a lo largo de nuestra vida sin buscarlas ni provocarlas? Una escuela, una pareja, un trabajo, un empleo o una mirada. La pandemia nos heredó la habilidad de leer miradas como una forma alternativa de comunicación con el otro al ser necesario ocultar medio rostro con el cubre bocas y con ello, se le dio valor a un sencillo pero valioso momento: el encuentro de dos miradas, lo cual no es poca cosa considerando que no todas las personas tienen el hábito de mirar de frente a su interlocutor quizá porque el peso de una mirada es insostenible cuando se miente, se hiere o se es indiferente.

Encontrarse con el otro, con una mirada o con una oportunidad como si de regalos se tratara al ser parte de #laspequeñascosas que le dan un matiz diferente a la vida (¿postpandemia?) y que son como luces de esperanza. Tener la oportunidad de mirar nuevamente a quienes han sido compañeros de ruta y poder contar que seguimos de pie a pesar de los pesares y de todas las dificultades que se han cruzado desde que el COVID-19 apareció en el escenario, compartir los retos que se han debido superar y sentirse satisfecho con las batallas ganadas, seguro de que poco a poco se irá recuperando la certidumbre y la calma. 

A manera de colofón: Encontrar sin buscar como aquello que escribió Cortázar: “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”. Porque la existencia es posible también gracias a la cantidad de brevísimos encuentros que le dan forma y sentido a nuestros días; el encuentro por espontáneo es sorpresivo, emotivo, adictivo y certero porque si hemos de encontrarnos no habrá poder que pueda evitarlo, así como esta pandemia que nos salió al encuentro y que no todos hemos tenido la fortuna de evadir o salir bien librados de ella. Salgamos al encuentro porque el único momento real momento es aquí y ahora.

Comentarios


object(WP_Query)#17943 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(3) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(79610) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "04-06-2022" ["before"]=> string(10) "02-07-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(3) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(79610) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "04-06-2022" ["before"]=> string(10) "02-07-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(11) "vivir-mejor" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17946 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(3) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(3) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17930 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17925 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "04-06-2022" ["before"]=> string(10) "02-07-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(502) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-06-04 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-07-02 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (79610) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (3) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17969 (24) { ["ID"]=> int(80414) ["post_author"]=> string(2) "97" ["post_date"]=> string(19) "2022-06-30 13:18:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:18:49" ["post_content"]=> string(5641) " Me encuentro en mi alcoba preparándome para salir a un compromiso. Escucho un ruido fuera de lo normal como un murmullo de una voz desconocida. Volteo a mi alrededor. No encuentro nada, aparentemente todo está en orden.  Me paro frente al espejo observando mi traje negro muy elegante mientras doy unos ajustes para mi arreglo. Miro cada detalle de mi atuendo de pies a cabeza. Recorro mi persona de abajo hacia arriba. Al llegar a mi rostro mis ojos chocan con su reflejo; algo no está bien. La mirada en el espejo es penetrante impacta con un negro profundo en las pupilas. En conjunto una mirada intimidante y malévola hipnotiza mi atención.  Mi piel comenzó a enchinarse. Presiento entonces un mal que emana del reflejo de esa imagen. Sabía que no era yo el que miraba del otro lado. De pronto una sonrisa tenebrosa se pintó en la cara de aquel ser que no me explicaba quién era. Entonces, al percibir mi miedo, comenzó a reír con más fuerza hasta llegar a la carcajada burlona e intimidante. Podía escuchar su voz atravesando el cristal y se metía en mi mente invadiendo con su tono mi cuerpo entero. El terror en mí crecía, pero al mismo tiempo lo enfrentaba. Entendí que no había opción más que  encararlo como pudiera, aunque sabía de antemano que era imposible vencerlo, pues tenía poderes que desconocía, en otras palabras, no era humano.  Le grité que se callara y solo conseguía que se burlara más. Lo cuestioné con valor y voz firme, pero parecía no importarle. Podía sentir la seguridad que tenía él sobre mí. Intenté romper el espejo con un objeto, pero antes que eso sucediera desapareció la imagen: solo podía ver frente a mí  un pedazo de vidrio sin reflejo.  Creí que lo había alejado, pero de pronto sentí cómo se helaba poco a poco  el cuarto donde me hallaba. Sentía cómo subía el frío por mis pies, ese que no se quita con una frazada, uno que te invade por dentro… el frío de la muerte que acompaña el silencio.  A mis espaldas sentí una presencia,  volteé para ver qué era. Mi reflejo se había salido del espejo. Ahora estaba parado frente a mí: era mi propia imagen. Era yo, pero a la vez no lo aceptaba. Todo era muy confuso. Mi mente se desorbitaba al no entender que sucedía. Lo volví a enfrentar aunque mi otro yo tenía gran fuerza, la sentía sin haberlo tocado. Su figura era sólida con una mirada penetrante e intimidante y una sonrisa que te dice que estás a su merced.  Intenté atacarlo pero desapareció. Quería cantar victoria cuando de repente su risa se escuchaba en cada rincón de la casa como si estuviera en todos lados al mismo tiempo. El frio era intenso. Le grité que me enfrentara pero solo conseguía hacerlo más grande como si se alimentara de mi miedo y rabia. Parecía que eso le daba fuerza. Intenté salir. Corrí hacia la puerta pero entre más avanzaba, el pasillo era más largo y no tenía fin.  Lo volví a retar diciendo que peleara sin trucos. Apareció frente a mí y con gran fuerza empezó a aventarme como si fuera un muñeco de trapo. Pero una vez que sentí su poder, ya nada me importó: estaba decidido a todo. Contrarrestaba sus ataques, pero no lograba frenarlo. Me tiró al piso y allí empezó ahorcarme. Entendí que esa no era la manera de acabar con él, pues su fuerza me superaba.  Tomé un crucifijo tejido con hilo confeccionado en un convento que portaba yo en el cuello. Se lo puse en su rostro. Cuál fue mi sorpresa que desapareció de mis manos, lo que ocasionó nuevamente una risa burlona y me dijo: “Solo funciona si tienes fe y la tuya no existe”. Volvió a reír. Esa situación me hizo dudar de mis creencias. De pronto entendí que esa era la razón de su existencia. Mi escepticismo, el miedo que emanaba de mi ser lo alimentaba y le daba más fuerza; sin embargo, me faltaba entender por qué su imagen era idéntica a la mía. De pronto acepté la derrota, solo que esta vez no tuve miedo. Le dije: “Aquí estoy no puedo contigo, solo puedo aceptar mi destino, no lo forzaré, pero tampoco tendré miedo, pues al final todos moriremos, y si ya cumplí, estoy preparado”. Sonreí y suavicé mi mirada. Vi cómo perdió el aplomo con mis palabras. Con voz firme le dije en forma de reclamo y sin titubear que ya no quería pelear, que estaba cansado de pelear. Un silencio sepulcral invadió el cuarto. Poco a poco se fue desvaneciendo el frio. La calma llegó y mi alma se serenó.  ¿De dónde venía aquella presencia? No sé. ¿A dónde se fue? Tampoco. Pero lo más extraño es que fuera mi imagen. ¿Sería que mis monstruos y fantasmas me rondaban? Tal vez ya era tiempo de enfrentarlos y aceptarlos para poder domarlos.  A veces pienso que ese ente salió de mi interior y allí regresó, pero ahora está bajo mi control. Ya no soy esclavo de su ira ni me aconseja el miedo que me infundía. Vive dentro de mí: soy consciente de que en cada uno de nosotros debe haber un balance de lo bueno y lo malo. Ninguno se interpone al otro simplemente se complementan.  “ESTA ES LA NATURALEZA DE MI SER”.  " ["post_title"]=> string(22) "Enfrenta tus monstruos" ["post_excerpt"]=> string(157) "Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan a nuestros monstruos interiores. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(22) "enfrenta-tus-monstruos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-30 13:22:41" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:22:41" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=80414" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17866 (24) { ["ID"]=> int(79852) ["post_author"]=> string(1) "5" ["post_date"]=> string(19) "2022-06-13 12:12:22" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-06-13 17:12:22" ["post_content"]=> string(3901) "Desde la temprana edad escolar aprendimos que las nubes se producen con la condensación de vapor de agua como parte de un ciclo, por lo que su estado es gaseoso. También aprendimos a dibujarlas como parte de los primeros trazos libres y en algún momento nos enseñaron que se dividen en cuatro grandes categorías de acuerdo a su forma: cirriformes, estratiformes, nimbiformes y/o cumuliformes.  En lenguaje coloquial se dice que los precios están por las nubes (refiriéndose al encarecimiento de algunos insumos), que alguien está en las nubes (distraído, disperso, soñador, alejado de la realidad), que se pone a alguien en las nubes (alabarlo en exceso) y por supuesto, sabemos que una nube en lenguaje informático se refiere al espacio de almacenamiento y procesamiento de datos y archivos ubicado en internet y al que puede accederse desde cualquier dispositivo.  Para quien tiene niños pequeños es probable que hayan visto la película “Up” en donde las nubes son coprotagonistas de la historia, ya que al elevarse la casa con ayuda de globos inflados con helio nos muestran diversas escenas con las nubes como fondo e incluso, su protagonista, el pequeño Russel nos da una mini lección a propósito de su clasificación previo a la tormenta eléctrica que saca de curso a la pequeña casa. Otro filme es “Un paseo por las nubes”, una historia romántica contextualizada en un viñedo con un final feliz. La colaboración de hoy inicia con la estrofa de una canción del grupo musical Caifanes, que es una de mis favoritas por el ritmo, la letra y lo que significa para mí (en términos emotivos) la posibilidad de observar las nubes en todas sus fases: blancas como lana de borregos, grises que anuncian tormenta o cirriformes por los ventarrones. En tiempos de inmediatez, avances tecnológicos y virtualidad, contemplar el cielo para mirar las nubes no es únicamente un privilegio sino un lujo porque implica hacer una pausa en lo que quiera que se esté haciendo y observar detenidamente para confirmar que hay algo ahí arriba que nos trasciende y que no tiene explicación (aunque la ciencia todo lo sepa y lo aclare) porque el arte de la contemplación es parte de #laspequeñascosas que me ha dado por perseguir desde que noté la carencia de sentido humano en el ritmo de vida acelerado que llevamos por estos días porque la pausa y la cultura slow es lo contrario a productividad y rapidez, no hay forma de ir lento porque es como ir contra corriente pero una nube en el cielo es resultado de un ciclo y/o parte del mismo, lleva tiempo y aunque a simple vista parezca que las nubes son siempre las mismas resulta que la misma ciencia las tiene clasificadas sin hablar de la cantidad de veces que han sido inmortalizadas en fotografías (como el impecable trabajo de Gabriel Figueroa) y otras expresiones artísticas. A manera de colofón: “Vamos a dar una vuelta al cielo para ver lo que es eterno y luego vienes a buscarme” las letras de las canciones suele ser misteriosa y estar llena de metáforas pero quizá por efímeras, las nubes tienen un encanto especial que las hace únicas porque se hallan entre la realidad y la imaginación, entre la pintura y un poco de poesía. Hay que voltear la mirada al cielo y dejarse llevar por la fantasía." ["post_title"]=> string(26) "Las pequeñas cosas: nubes" ["post_excerpt"]=> string(130) "“Parecemos nubes, que se las lleva el viento, cuando hay huracanes, cuando hay mal de amores.” – Caifanes, grupo musical. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(24) "las-pequenas-cosas-nubes" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-13 12:12:22" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-13 17:12:22" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=79852" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17969 (24) { ["ID"]=> int(80414) ["post_author"]=> string(2) "97" ["post_date"]=> string(19) "2022-06-30 13:18:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:18:49" ["post_content"]=> string(5641) " Me encuentro en mi alcoba preparándome para salir a un compromiso. Escucho un ruido fuera de lo normal como un murmullo de una voz desconocida. Volteo a mi alrededor. No encuentro nada, aparentemente todo está en orden.  Me paro frente al espejo observando mi traje negro muy elegante mientras doy unos ajustes para mi arreglo. Miro cada detalle de mi atuendo de pies a cabeza. Recorro mi persona de abajo hacia arriba. Al llegar a mi rostro mis ojos chocan con su reflejo; algo no está bien. La mirada en el espejo es penetrante impacta con un negro profundo en las pupilas. En conjunto una mirada intimidante y malévola hipnotiza mi atención.  Mi piel comenzó a enchinarse. Presiento entonces un mal que emana del reflejo de esa imagen. Sabía que no era yo el que miraba del otro lado. De pronto una sonrisa tenebrosa se pintó en la cara de aquel ser que no me explicaba quién era. Entonces, al percibir mi miedo, comenzó a reír con más fuerza hasta llegar a la carcajada burlona e intimidante. Podía escuchar su voz atravesando el cristal y se metía en mi mente invadiendo con su tono mi cuerpo entero. El terror en mí crecía, pero al mismo tiempo lo enfrentaba. Entendí que no había opción más que  encararlo como pudiera, aunque sabía de antemano que era imposible vencerlo, pues tenía poderes que desconocía, en otras palabras, no era humano.  Le grité que se callara y solo conseguía que se burlara más. Lo cuestioné con valor y voz firme, pero parecía no importarle. Podía sentir la seguridad que tenía él sobre mí. Intenté romper el espejo con un objeto, pero antes que eso sucediera desapareció la imagen: solo podía ver frente a mí  un pedazo de vidrio sin reflejo.  Creí que lo había alejado, pero de pronto sentí cómo se helaba poco a poco  el cuarto donde me hallaba. Sentía cómo subía el frío por mis pies, ese que no se quita con una frazada, uno que te invade por dentro… el frío de la muerte que acompaña el silencio.  A mis espaldas sentí una presencia,  volteé para ver qué era. Mi reflejo se había salido del espejo. Ahora estaba parado frente a mí: era mi propia imagen. Era yo, pero a la vez no lo aceptaba. Todo era muy confuso. Mi mente se desorbitaba al no entender que sucedía. Lo volví a enfrentar aunque mi otro yo tenía gran fuerza, la sentía sin haberlo tocado. Su figura era sólida con una mirada penetrante e intimidante y una sonrisa que te dice que estás a su merced.  Intenté atacarlo pero desapareció. Quería cantar victoria cuando de repente su risa se escuchaba en cada rincón de la casa como si estuviera en todos lados al mismo tiempo. El frio era intenso. Le grité que me enfrentara pero solo conseguía hacerlo más grande como si se alimentara de mi miedo y rabia. Parecía que eso le daba fuerza. Intenté salir. Corrí hacia la puerta pero entre más avanzaba, el pasillo era más largo y no tenía fin.  Lo volví a retar diciendo que peleara sin trucos. Apareció frente a mí y con gran fuerza empezó a aventarme como si fuera un muñeco de trapo. Pero una vez que sentí su poder, ya nada me importó: estaba decidido a todo. Contrarrestaba sus ataques, pero no lograba frenarlo. Me tiró al piso y allí empezó ahorcarme. Entendí que esa no era la manera de acabar con él, pues su fuerza me superaba.  Tomé un crucifijo tejido con hilo confeccionado en un convento que portaba yo en el cuello. Se lo puse en su rostro. Cuál fue mi sorpresa que desapareció de mis manos, lo que ocasionó nuevamente una risa burlona y me dijo: “Solo funciona si tienes fe y la tuya no existe”. Volvió a reír. Esa situación me hizo dudar de mis creencias. De pronto entendí que esa era la razón de su existencia. Mi escepticismo, el miedo que emanaba de mi ser lo alimentaba y le daba más fuerza; sin embargo, me faltaba entender por qué su imagen era idéntica a la mía. De pronto acepté la derrota, solo que esta vez no tuve miedo. Le dije: “Aquí estoy no puedo contigo, solo puedo aceptar mi destino, no lo forzaré, pero tampoco tendré miedo, pues al final todos moriremos, y si ya cumplí, estoy preparado”. Sonreí y suavicé mi mirada. Vi cómo perdió el aplomo con mis palabras. Con voz firme le dije en forma de reclamo y sin titubear que ya no quería pelear, que estaba cansado de pelear. Un silencio sepulcral invadió el cuarto. Poco a poco se fue desvaneciendo el frio. La calma llegó y mi alma se serenó.  ¿De dónde venía aquella presencia? No sé. ¿A dónde se fue? Tampoco. Pero lo más extraño es que fuera mi imagen. ¿Sería que mis monstruos y fantasmas me rondaban? Tal vez ya era tiempo de enfrentarlos y aceptarlos para poder domarlos.  A veces pienso que ese ente salió de mi interior y allí regresó, pero ahora está bajo mi control. Ya no soy esclavo de su ira ni me aconseja el miedo que me infundía. Vive dentro de mí: soy consciente de que en cada uno de nosotros debe haber un balance de lo bueno y lo malo. Ninguno se interpone al otro simplemente se complementan.  “ESTA ES LA NATURALEZA DE MI SER”.  " ["post_title"]=> string(22) "Enfrenta tus monstruos" ["post_excerpt"]=> string(157) "Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan a nuestros monstruos interiores. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(22) "enfrenta-tus-monstruos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-30 13:22:41" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-30 18:22:41" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=80414" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(13) ["max_num_pages"]=> float(7) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "9ba4374839ee724f33376b304e2c8f15" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Enfrenta tus monstruos

Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan a nuestros monstruos...

junio 30, 2022
Las pequeñas cosas: nubes

Las pequeñas cosas: nubes

“Parecemos nubes, que se las lleva el viento, cuando hay huracanes, cuando hay mal de amores.” – Caifanes, grupo musical.

junio 13, 2022




Más de categoría
eutanasia y los cuidados paliativos

La eutanasia y los cuidados paliativos

El filósofo José Enrique Gómez Álvarez explora las implicaciones bioéticas de la eutanasia en un contexto como el de...

julio 1, 2022

Enfrenta tus monstruos

Cuando estamos solos,  el silencio nos obliga a enfrentarnos a nuestros propios pensamientos y a los miedos que alimentan...

junio 30, 2022
¿Aún no sabes cómo el Smart Working puede mejorar tu vida laboral?

¿Aún no sabes cómo el Smart Working puede mejorar tu vida laboral?

La rigidez está quedando atrás para dar cabida a procesos más flexibles.

junio 30, 2022

Las pequeñas cosas | Barbecho

Me persigue la idea de que la vida es un ratito y se debe disfrutar al máximo aun frente...

junio 27, 2022