Los lunes marcan el inicio de la semana. Durante décadas y como una muestra de la cultura mexicana el conocido “San Lunes” es una costumbre que se refleja en ausentismo laboral, escolar y flojera instalada por todas partes.
El lunes de hace una semana amaneció con la noticia del año por el operativo realizado por parte de las fuerzas armadas mexicanas en contra de un capo buscado internacionalmente y sus efectos, tanto a nivel local en el estado de Jalisco, como sus implicaciones a nivel nacional en otros estados y ciudades. Podría decirse que el país amaneció “incendiado” como un término figurativo para referirse a la cantidad de información y material multimedia que se generó a partir del suceso y que, además se convirtió en trend topic desde las primeras horas del día anterior. Además, fue el lunes previo a la conmemoración por el Día de la Bandera, como cada 24 de febrero.
Esta semana, el lunes es el último del mes “del amor” como le llaman algunos en alusión a la celebración de San Valentín y es el previo al #8M que cada año visibiliza a las mujeres desde diversas perspectivas, reflexiones, acciones, manifestaciones y expresiones.
No todas las mujeres somos activistas, no todas salimos a marchar con carteles, pañoletas color violeta ni hacemos pintas. La concepción de ser mujer en el siglo XXI no dista mucho de lo que ha sido a lo largo de la historia. En la edad media, las mujeres eran llevadas a la hoguera por herejía y brujería. Hoy seguimos siendo violentadas de diversas formas y la inequidad se origina desde el estado con “O” conformado por hombres y mujeres. Sí, mujeres que ya lograron romper el “techo de cristal” y se han quedado con las recompensas sin compartir a las demás. ¿O es que acaso hay algún otro colectivo que salga a campo como las madres buscadoras a defender, proteger y salvar a las otras mujeres que no gozan de los mismos privilegios que tenemos las mujeres en las ciudades? ¿O es que las madres tenemos tiempo para salir a manifestarnos y exigir mejores condiciones de vida y carrera?
Hoy es lunes 2 de marzo. El tiempo parece transcurrir a marcha veloz sin dar tregua. Es el día de colaboración quincenal y cuando se es mujer, mamá, mexicana, capitalina y sobreviviente en un mundo incendiado entre guerras y epidemias cual bombón asado en la fogata, no hay forma de hacer “San Lunes” porque no es lo mismo cantar que “las mujeres ya no lloran, facturan” a levantarse cada lunes para cumplir con doble y triple rol en un país en el que falta mucho todavía por alcanzar la tan ansiada “equidad de género”. ¡Nos leemos a la próxima!
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