La conducta prolongada frente a la pantalla puede tener efectos secundarios físicos, como sedentarismo o problemas de sueño, cuando desplaza otras actividades saludables.
Todo parece estar ya escrito. Pero, a veces, olvidamos algo esencial: siempre hay un margen. Y ese margen sigue siendo nuestro, un espacio libre para expresarnos, conmovernos y alzar la voz.
La Navidad brinda motivos para agradecer, abrazar, reconciliar y volver a creer. Es la oportunidad de permitirnos sentir que todavía queda magia.
Entre "El sueño (la cama)" pintado en 1940 y la corona que brilla hoy hay una misma historia: la de mujeres mexicanas que siguen demostrando que el talento no tiene época.
No celebramos sumar años, sino sumar momentos: imperfectos, breves, brillantes. Y mientras haya una vela por encender, habrá también un deseo nuevo que aún no conoce su destino.
El reconocimiento del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, sobre “el dolor y la injusticia” sufridos por los […]
El amor quizá sea un misterio, pero el instinto no miente: para las mujeres solo les basta respirar para saber a quién amar.
El amor, cuando es auténtico, no se mide por la velocidad del mensaje, sino por la calidad del gesto.
¿Cómo proteger a las adolescentes cuando sus propios padres son quienes las conducen al quirófano de la muerte?
La existencia de estas “esposas tradicionales” en pleno siglo XXI es una muestra de que la diversidad de caminos es también parte de la conquista de derechos.
En Iztapalapa, entre el dolor y la incertidumbre, surgió nuevamente ese México que no se rinde: el que reza, el que dona, el que abraza, el que consuela.
Las escritoras de novela negra demostraron que el género no tenía por qué pertenecer a un solo sexo ni a un solo estilo. La literatura criminal ganó complejidad, emoción y una voz distinta.
Un país que permite que sus bebés mueran en baños y su última morada sea un camión de basura ha perdido la brújula humanitaria. Lo peor: parece no escuchar su propio llanto
En medio del ruido, del cansancio, de la presión por encajar, elegir ser mucho —sentir mucho, amar mucho, brillar mucho— no es ingenuidad: es un acto de valentía.
Las mujeres jefas de familia no necesitan renunciar a su independencia para amar, pero sí reconocer que el amor florece cuando hay espacio para la reciprocidad.