¡No miablen, ‘toy ‘nojado…!

Mientras el presidente arenga al pueblo para que ¡no se enoje! y “lo invita” a dedicarse ¡a viajar! yo no acabo de acabármela. Ser así… Mientras el presidente arenga al pueblo para que ¡no se enoje! y...

10 de junio, 2016
RHT

Mientras el presidente arenga al pueblo para que ¡no se enoje! y “lo invita” a dedicarse ¡a viajar! yo no acabo de acabármela. Ser así…

Mientras el presidente arenga al pueblo para que ¡no se enoje! y “lo invita” a dedicarse ¡a viajar! yo no acabo de acabármela. Ser así de “ocurrente” o tener ocurrencias así, no tiene…(Píiip) precio. Haigan de cuenta que se la mentaron al más querido –según yo- de los tres hijos que trajo al mundo mi Sacrosanta Madre.

Yo nací encabr…itado de origen y lo acepto. Pero de eso, a que me estén llenando el hígado de hepatocitos-cirróticos, como que ya calienta.

Súmenle al chistorete expelido desde el Poder Ejecutivo Federal, los más de “Diecisiete millones, trescientos mil” spots de sandeces escupidas por cuanti medio –físico y electrónico- tuvieron a mano los partidos políticos. Vomitando Urbi Megalopolitlán, Annexus et Orbi (Esto es: por toda Megalopolitlán; séase la Cedemequis, conurbaciones que le circundan; la Hermosa República Mexicana y el mundo entero) una serie de incoherencias aun no clasificadas por el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales)  

Si había dudas sobre la existencia de la “Generación Espontánea”, estos despejan toda incertidumbre: ¡No tuvieron origen ni progenitora! Y “pa’ caderla de jobar” –en castizo- “pa’cabarla de joder”, hasta se sienten ¡graciosos, criativos, y simpáticos!

Lo anterior, si no desquicia, al menos ¡calienta!




Pero dejen les cuento:

(Sugerencias al margen de Don Kiki Penia en cuanto a “no enojarse” y dedicarse ¡a viajar! Yo ya estaba más que encabritado. Y acabé por ser “obligado” a aventarme un viajecito).

Resulta ser que luego de ¡un año! de gestiones, documentación y trámites como la Ley y Dios mandan; cumplí con todas las exigencias que señalan las autoridades del gobierno de los Estados Unidos de América para obtener la visa de inmigrante para poder ingresar legalmente en nuestro vecino país del norte, con la calidad migratoria del caso. Hasta ahí, todo de maravilla.

Yo, residente de la Cedemequis, resulté favorecido para una entrevista con las autoridades migratorias de los Estados Unidos. Con la salvedad de que dicha entrevista no podría llevarse a cabo en Megalopolitlán, sino en la vecina y “cercana” entidad de ¡Ciudad Juárez! A escasos 1,795 (mil setecientos noventa y cinco) kilómetros de distancia de mi lugar de residencia. Así que,     -con la distancia, tiempo, gastos, vericuetos y andanzas que ello implica, ‘ay te voy… y ‘voy pa’ Juárez.

Una vez llegado, bañado y bien peinado me presenté al Consulado norteamericano cito allá… y allí fue donde comenzó el viacrucis.

Oh My Dog! Las instalaciones –como dicen en el norti- ¡Una schulada! Pero la “empresa” –quesque de seguridá- contratada para recibir a los “visitantes”, bueno…ni las SS. Schutzstaffel (fuerzas de control militar, policial, político y de seguridad del régimen nazi) ¡ni Obama! las tiene.  

Constaté algo por demás doloroso. El trato de la ignominia –la afrenta pública- con las “cientos” –en mi horario y a mi vista- de humildes, respetuosas y respetables personas quienes -con estricto apego a la Ley- permanecían formadas buscando cumplir formalmente con los requisitos para sustentar su Derecho a ingresar “legalmente” a los Estados Unidos.

Mientras las autoridades migratorias de los Estados Unidos –los agentes dedicados a la revisión de documentos e interrogación- siempre y en todo momento se mostraron respetuosas, amables, consideradas y hasta cordiales con todos solicitantes; los encargados de las “aduanas” de personas y “simples revisores” se mostraron oscos, amenazantes, déspotas e intimidantes. No sólo exagerando la acuciosidad y detalle en las revisiones de personas y pertenencias, sino haciendo “alarde” de su “pseudo-poder” momentáneo de ¡dos minutos! que les permite su capacidad de husmear.

Eso sí, rechazando una y otra vez a las personas –para más que revisarlas, denigrarlas- “Tres veces, tres” se me rechazó en el “filtro”. Me retiraron el cinturón del pantalón –mientras a otros se los permitieron- “intentaron” impedir el ingreso de “un paquete con pastillas de menta”. Sin aviso previo alguno, exigieron el no-ingreso con “Celular”. Entendible, mas no debidamente alertado. Entre babosada y media, lograron que perdiera yo más de ¡Cuarenta minutos! entre ir y venir. Vaya afuera y ¡“rente” un locker!

En fin, la postura prepotente de los pseudo-agentes de “seguridá”,  en mi pre-ingreso fue una pantomima montada por resentidos sociales –contratados por una pseudo-agencia de seguridad- para amedrentar al público “legítimo” postulante de un Derecho.

El Oficial de Inmigración representante de los Estados Unidos de América, quien me interrogó, resultó ser no sólo amable, confiable,- respetuoso, diligente y puntual.  El “otro trato” –abroad the issue- marcó la diferencia. Pero me quedó el gusanillo. El porqué de la insidia en el trato a los postulantes. La historia de ¡cientos de miles! que se acercan a intentar cumplir legalmente la inmigración hacia otro país. NO para robar, cometer crímenes ni esquilmar; sino para seguir siendo personas simplemente ¡De bien!

Saliendo de mi trámite, con mis Derechos en Regla y mi Visa Autorizada, llamé al “supervisor” de los “agentillos prepotententes” para expresarle mi repudio al trato recibido. ¡Todos! modificaron su postura arrogante e insultante, bajando su carita hipócrita y su mirada tímidamente escondida en una cobardía sumisa y limosnera.

¡Pobre infelices quienes comercian con la dignidad y el esfuerzo humano! Con las necesidades de la gente. Quienes se instalan en sus cinco pinchurrientos minutitos de “poder” ¡Quién los viera tan altaneros al principio!

Al regreso por la carretera, entre las dunas del desierto de Chihuahua, imaginé las hordas de viajeros cruzando el desierto a pie; tratando de alcanzar lo inalcanzable, legal o ilegalmente. Cualquier parecido con la vida, es ¡La Vida!

Más adelante me topé con las comunidades Tarahumaras. Integras, dignas, serenas, viviendo ¡felices! donde viven y como viven. Sin necesidades “creadas” ni artificiales. Niñas y niños descalzos –no por pobreza, sino por costumbre- habitantes de cuevas; bien nutridos; sin complejos; sonrientes; receptores del turismo; vendedores de artesanías y ajenos, muy ajenos, a las estupideces de la “civilización”.

No la necesitan. Como no necesitan las mentiras, la verborrea ni la manipulación y el comercio de los nefastos partidos políticos para “ganar” votos que sigan enriqueciendo a una turba de advenedizos y trepadores.

Así como “Hay un Dios”, ¡Hay un México!

Quienes sigan creyendo que en este país no hay “ojos”, ni “manos” que están al tanto de lo que están haciendo, se están pasando…

Dejen de seguir aventando “promesas” como si fuesen maní a una población de simios. ¡Se van a arrepentir!

Y si no lo ven, ya lo verán…

“…la vida va y viene y no se detiene; y no hay dos sin tres –todos tenemos que caber-

“…dar solamente aquello que te sobra, nunca fue compartir, sino dar limosna..” ¡Ouch, ouch, ouch!

Y no miablen, porque ‘toy ‘nojado… qué digo ‘nojado… lo que le sigue…

¡Viene, viene…! Y quebrándose, porque si no se quiebran… les van a romper toda su… 

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