,

De 1970 – Nace Beck

Beck Hansen (nacido como Bek David Campbell, Los Ángeles, California, 8 de julio de 1970), conocido en el mundo artístico como Beck, es un músico,… Beck Hansen (nacido como Bek David Campbell, Los Ángeles, California, 8 de julio de 1970), conocido en el mundo...

8 de julio, 2014 beck

Beck Hansen (nacido como Bek David Campbell, Los Ángeles, California, 8 de julio de 1970), conocido en el mundo artístico como Beck, es un músico,…

Beck Hansen (nacido como Bek David Campbell, Los Ángeles, California, 8 de julio de 1970), conocido en el mundo artístico como Beck, es un músico, cantante, compositor y multiinstrumentista estadounidense. Con su sonido experimental, Beck saltó a la fama en la década de 1990 con su estilo lo-fi, y se hizo conocido por crear collagesmusicales de una amplia gama de estilos. Sus grabaciones abarcan todo tipo de estilos como folk, funk, soul, hip-hop,rock alternativo, country y psicodelia. Beck ha lanzado doce álbumes de estudio, así como varios sencillos no incluidos en sus discos y un libro de partituras.

Nacido en Los Ángeles en 1970, Beck, al que no le interesaban demasiado los estudios académicos, creció escuchando un sinfín de diversos sonidos, tanto folk, como blues, country, rock, pop, psicodelia o jazz, algo clave para su desarrollo como músico. A mediados de los años 80 comenzó a actuar en locales de la ciudad californiana y a grabar sus primeras producciones caseras, como el demo The Banjo Story. En Nueva York, se había impulsado el movimiento anti-folk, una serie de artistas que intenta reavivar esta música tradicional, esencialmente acústica, con actitudes punk. Beck, como muchos otros, entre otros, Jeff Lewis, Adam Green, Ben Kweller o Regina Spektor, se apuntó a esta corriente. Se largó a la Gran Manzana en 1989 y allí fue moldeando sus trazas como artista. Poco tiempo más tarde retornó a California a interpretar folk tocado con su gorro, con la guitarra acústica y la armónica. Pronto llamó la atención de Tom Rothrock y Rob Schnapf, quienes le pusieron en manos del productor Karl Stephenson (productor de los Geto Boys) para grabar en Bongload Records varios temas.

Con una gran variedad de estilos musicales, irónicas letras de canciones, posmodernos arreglos que incorporansamples, cajas de ritmos, instrumentos y efectos de sonido en vivo, Beck ha sido aclamado por los críticos a lo largo de su carrera musical como uno de los músicos más creativos e idiosincrásicos de 1990 y 2000. Artista ganador cuatro veces del platino, se hizo popular en la cultura underground con sus primeras obras, que combinaba la crítica social (como en "MTV Makes Me Want to Smoke Crack" y "Deep Fried Love") con la experimentación musical y lírica. La primera vez que ganó amplia atención del público fue por su sencillo "Loser", un éxito de 1994. Dos de las grabaciones más populares y aclamadas de Beck son Odelay (1996) y Sea Change (2002). Odelay fue galardonado con el álbum del año por la revista estadounidense Rolling Stone y en Reino Unido por las revistas NMEy Mojo. Este álbum también recibió una nominación al Grammy como Álbum del año. Tanto Odelay como Sea Changeaparecieron en la lista de Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos según Rolling Stone. En febrero de 2014, Beck lanzó el álbum Morning Phase, con el cual ganó el Premio Grammy en la categoría Álbum del año, el 08 de febrero de 2015.

Comentarios
object(WP_Query)#17677 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(143) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "24-12-2021" ["before"]=> string(10) "21-01-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(143) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "24-12-2021" ["before"]=> string(10) "21-01-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17676 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17713 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17682 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "24-12-2021" ["before"]=> string(10) "21-01-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(461) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-12-24 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-01-21 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (143) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17673 (24) { ["ID"]=> int(74353) ["post_author"]=> string(2) "91" ["post_date"]=> string(19) "2022-01-07 12:18:38" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-01-07 17:18:38" ["post_content"]=> string(7715) "Pese a que vivamos en una época demasiado crítica al pensamiento religioso, los personajes bíblicos continúan siendo figuras centrales de nuestra cosmogonía actual. Prueba de ello es la fantástica narración que hace José Saramago del primer homicida –dentro de las religiones abrahámicas–, Caín. La historia la conocemos todos. Los dos primeros hijos de Adán y Eva que, en un día cualquiera, ofrecieron sacrificios en alabanza a Dios; un aparente e inofensivo acto que acabó por protagonizar un suceso que será recordado por milenios. ¿Qué ocurre? El hermano mayor asesina al menor. ¿Por qué? El texto no ofrece explicación alguna. Lo cual, quizás, es el encanto de la historia, pues nos permite –como Saramago lo hace– llenar los espacios con una narrativa que nos haga sentido. Lo que el escritor portugués hace en esta corta novela es, a mi modo de ver, una defensa del libre albedrío en su esplendor más existencialista –no hay sentido más el que uno mismo quiera impregnarle a su vida–. La historia es relativamente sencilla. Adán y Eva son expulsados del Edén y forzados a vivir en el mundo mortal. Tienen dos hijos, Caín y Abel. Cuando el segundo le ofrece un sacrificio a Dios y éste lo acepta, rechazando el de Caín, éste se deja arrebatar por la cólera y asesina al hermano favorecido. Claro, la narrativa de Saramago empieza a hacer su magia desde la primera palabra que escribió y nos ofrece una explicación muy humana. El hermano menor le echa en cara que él sí fue favorecido por Dios. Por supuesto, siendo el inicio de toda la historia humana, Caín no supo cómo manejar su enojo y culminó en un acto de aniquilación sin remordimiento alguno. En su visión –y hasta el final de la novela– siempre estuvo justificado.  En general, considero que la novela trata precisamente de esta ira justificada por Caín mismo para odiar a Dios. Tal como lo afirma "es muy sencillo, maté a abel porque no podía matarte a ti, pero en mi intención estás muerto". El odio de Caín se manifiesta a lo largo del viaje errante que, desde aquel momento, emprende por condena de Dios –y también, considero, por su incapacidad de soltar su ira–. Durante este andar, Caín se convierte en testigo de muchas escenas bíblicas tan controvertidas como la destrucción de Gomorra, la caída de la torre de Babel, la apuesta de Satán con Dios y el arca de Noé. Sin embargo, este testimonio, más allá de apegarse al texto bíblico o a la interpretación del dogma, se basa en el sentimiento puro de Caín quien, nunca liberado del odio a Dios, se convierte en el juez de su padre celestial dedicándose a arruinar cualquier plan divino. En este sentido, pienso que el autor se expresó con nítida transparencia en su personaje. Bien sabido es el ateísmo de Saramago quien, pese a no creer en un poder eterno, se vio siempre fascinado por los temas de la revelación. Además, resulta curioso porque, pese a que Caín está con Dios, es el primero en no creer en él y en resentirlo hasta el extremo. Sin embargo, todo este periplo que emprendió parece que no llega a ninguna parte. Al final de la novela, ¿qué queda de Caín? Nada. Homicidios, mentiras, engaños y una ira sin frenos contra su creador. Quizás, esta es la marca de Caín, el símbolo de la ira nihilista que nunca se satisface su sed de violencia y venganza. ¿Qué considero que es novedoso de esta novela? La fórmula narrativa, como siempre ocurre con Saramago. Hay una muy marcada tendencia de reivindicar el sufrimiento y la fragilidad humana desde las coordenadas de la razón y la emoción. Quizás, es demasiado duro en su crítica contra los textos religiosos que, tanto para fieles como no creyentes, son un pilar de la sociedad occidental. Para bien, como para mal. Lo cual, me lleva a otra reflexión: mucho se juega en la interpretación. Los medievales no perdieron tiempo en investigar afanosamente los métodos de interpretación para entender los Textos Sagrados, así como los distintos significados que contienen. Lo mismo ocurre en un ambiente secular. El mismo derecho es ejemplo paradigmático de la importancia que acarrea una correcta interpretación de la realidad:  El derecho es un concepto interpretativo. Los jueces deberían decidir qué es el derecho al interpretar la práctica de otros jueces cuando deciden qué es el derecho. […] La actitud del derecho es constructiva: su objetivo, en el espíritu interpretativo, es colocar el principio por encima de la práctica para demostrar el mejor camino hacia un futuro mejor, cumpliendo con el pasado2.   De esta manera, pienso que la gran maestría de Saramago en esta novela es, precisamente, demostrar el rol central que desempeña nuestra capacidad interpretativa para descifrar nuestra realidad. Los hechos históricos, los actos públicos, las voluntades privadas, las leyes y políticas implementadas, son símbolos que constantemente estamos interpretando. Y, como bien explica Mauricio Beuchot: Estos signos estructuran el imaginario social, esa dimensión inconsciente por la que nos conectamos con nuestra comunidad, que nos hace pertenecer a una colectividad o sociedad. Se forma como imaginario individual, pero a partir del social. Va a través de la fantasía o imaginación. Y también, al igual que el símbolo, requiere de la interpretación, de la hermenéutica3. Es nuestra capacidad interpretativa lo que nos permite construirnos, tanto como individuos, como comunidad. La clave interpretativa de Caín siempre se cifró a través del sentimiento de traición y, por lo tanto, de venganza. Así, en lugar de comprender la realidad objetivamente, Caín veía al mundo a través del lente del odio, sin dar lugar a cualquier otro criterio, ni siquiera a una reflexión honesta de sí mismo. Podríamos decir, entonces, que la marca de Caín es la perversión de una vida que sólo existe para odiar.  Por último, quiero destacar que resulta algo irónico que alguien tan profundamente ateo se haya inspirado por lo religioso para crear su arte. Claro, lo hace con crítica severa. Sin embargo, no deja de ser curioso. Al final, las tres grandes interrogantes que definen los paradigmas de las épocas humanas son las preguntas por saber qué es la persona, qué es la naturaleza y qué es –o si existe– un dios. Estas cuestiones con sus respectivas preguntas son las que moldean la historia humana. Así, Saramago ha representado, en una pequeña novela, el paradigma relativista del pensamiento humano contemporáneo.  1 Saramago, José, Caín (México: Alfaguara, 2017), p. 40.  2 Dworkin, Ronald, El Impero de la Justicia (México: Gedisa Editorial, 2008), pp. 287-290.  3 Beuchot, Mauricio, Hechos e Interpretaciones (México: FCE, 2016), p. 56." ["post_title"]=> string(71) "La ceguera del odio. Una breve reseña de “Caín” de José Saramago" ["post_excerpt"]=> string(174) "Las tres grandes interrogantes que definen los paradigmas de las épocas humanas son las preguntas por saber qué es la persona, qué es la naturaleza y qué es la divinidad." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(61) "la-ceguera-del-odio-una-breve-resena-de-cain-de-jose-saramago" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-01-07 12:18:38" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-01-07 17:18:38" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=74353" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17615 (24) { ["ID"]=> int(74236) ["post_author"]=> string(2) "73" ["post_date"]=> string(19) "2022-01-05 09:52:55" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-01-05 14:52:55" ["post_content"]=> string(5513) "En el cuaternario, antes del terremoto de 85, cuando toda la literatura era nueva y no había movimientos literarios, géneros y esas minucias, sino solo letras, muchas, por leer, gané un concurso de oratoria, tenía 10 años. Entre los premios había un libro pequeño que podía haber pasado desapercibido entre los otros más fastuosos, con ilustraciones y empastados, que sin duda le robaban cámara; se trataba de un pequeño libro, sencillo, editado en rústica con una portada dibujada con no mucho arte: era una pequeña novela llamada El viejo y el mar. Hasta entonces mis lecturas habían sido inocentes, si se quiere, pero aquel pequeño volumen me enviaría a mi primer encuentro con la literatura de verdad. No recuerdo sino algunos títulos y de lo que decían nada, pero no puedo olvidar cómo, a la vuelta de tres párrafos, Hemingway decía “todo en él era viejo, salvo sus ojos; y estos tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos…”. De alguna manera, había sellado mi pacto con la lectura. A lo largo de los años, los encuentros con Hemingway se fueron acumulando. Se aparecía como una leyenda que me invitaba a la plaza de toros, que se encontraba en los momentos de la Guerra Civil Española del lado republicano que encarnaba y, aún lo hace para mí, los valores más altos por los que valía la pena batirse, y en medio de todos eso, del hombre que pescaba, cazaba -con todo y que la cacería nunca me ha gustado-, escribía con una sencillez y una pureza que solo podía provenir de un trabajo arduo, constante y de una vocación bien domada y mejor disciplinada. Hemingway se volvió pronto en una especie de dios literario que todavía está en mi devocionario. Hace unos días terminé la lectura de Adiós Hemingway de Leonardo Padura. Desde luego, me encontré lo que, como lector, buscaba: su historia emocionante y bien contada, sus giros inesperados pero verosímiles, su gruesa raigambre histórica y su absoluto dominio de los personajes. Pero había algo en el libro que no me cuadraba. Párrafos después, concluí que era más bien un reclamo sobre mi propia relación con Hemingway lo que estaba clamando por una aclaración. En la novela, un admirador se decepciona por los reveses en la vida de su ídolo literario, que lo llevan a una especie de rencor profundo. Es cierto, Hemingway para muchos no era del todo trigo limpio: demasiadas deslealtades, enfrentamientos, muchos lados obscuros; pero todo ello al servicio de una vocación que había dado resultados inefables. Lo que admiro en el autor de Por quien doblan las campanas no es su ética ni su moralidad, pero sí su entrega a la vida, esa necesidad de vivir hasta el fondo, a tope como se diría y todo para nutrir la tinta de su máquina de escribir y con ello dejar un legado universal. Su vida atormentada que se acaba cuando ya no puede seguir escribiendo es la acumulación de sus consecuencias, pero son sus consecuencias y las asume como siempre lo hizo, con valor y con entereza. Todo habría parado ahí si no hubiera coincidido con el alud de noticias sobre reformas y contrarreformas, precandidatos, independientes, falsos independientes, cachirules y toda la zoología electoral que ya amenazan con ofrecernos sus más suculentas viandas. Entonces me quedé pensando qué es lo que queremos o qué es lo que necesitamos para la próxima elección, todavía lejana pero cada vez más presente, cuál sería nuestro criterio para votar. Se me vino a la mente la imagen de un candidato a lo Hemingway, digamos, un candidato que no tenga que brillar por su impoluta y caballeresca imagen, sino por su vocación, alguien para quien la política y el liderazgo dieran sentido a su vida y estuviera dispuesto a sacrificar mucho, pero mucho, en el logro de ese empeño. En la raíz de la decepción de los ciudadanos respecto de la democracia y de los partidos políticos está la falta de vocación de nuestra clase política que se acostumbró, a lo largo de décadas -no solo de hegemonía sino también de transición- a un espacio de comodidad en la que valía la pena apostar algo, pero no todo, no dejarse la vida en el servicio, sino servirse de las vidas ajenas. Pienso así, que un modelo de servidor público se explica por su capacidad de entregarse a la tarea que ha buscado y que se le ha encomendado; que su vida profesional se encuentre llena de episodios de ese servicio por los demás. No me atrevería a señalar a alguno, si los partidos o los independientes tienen a alguien así, son ellos quienes deben señalarlos. Lo que necesitamos no es un santo sonriente que nos jure pureza, sino un líder competente que esté dispuesto a jugársela con sus ciudadanos. Había sido un ingrato con Hemingway: nunca había escrito nada sobre él. Hoy me pongo al día y lanzo el guante por si en medio de nuestros humanos errores, los ciudadanos podemos encontrar no en quién creer, sino con quién contar.   @cbch70" ["post_title"]=> string(27) "Mi ingratitud con Hemingway" ["post_excerpt"]=> string(237) "Ernest Hemingway se caracterizó por la intensidad y compromiso en que conjuntó su vida y vocación literaria. ¿Habrá acaso servidores públicos dispuestos a llevar al extremo su vocación política para servir al pueblo mexicano?  " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(27) "mi-ingratitud-con-hemingway" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-01-05 09:52:55" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-01-05 14:52:55" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=74236" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17673 (24) { ["ID"]=> int(74353) ["post_author"]=> string(2) "91" ["post_date"]=> string(19) "2022-01-07 12:18:38" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-01-07 17:18:38" ["post_content"]=> string(7715) "Pese a que vivamos en una época demasiado crítica al pensamiento religioso, los personajes bíblicos continúan siendo figuras centrales de nuestra cosmogonía actual. Prueba de ello es la fantástica narración que hace José Saramago del primer homicida –dentro de las religiones abrahámicas–, Caín. La historia la conocemos todos. Los dos primeros hijos de Adán y Eva que, en un día cualquiera, ofrecieron sacrificios en alabanza a Dios; un aparente e inofensivo acto que acabó por protagonizar un suceso que será recordado por milenios. ¿Qué ocurre? El hermano mayor asesina al menor. ¿Por qué? El texto no ofrece explicación alguna. Lo cual, quizás, es el encanto de la historia, pues nos permite –como Saramago lo hace– llenar los espacios con una narrativa que nos haga sentido. Lo que el escritor portugués hace en esta corta novela es, a mi modo de ver, una defensa del libre albedrío en su esplendor más existencialista –no hay sentido más el que uno mismo quiera impregnarle a su vida–. La historia es relativamente sencilla. Adán y Eva son expulsados del Edén y forzados a vivir en el mundo mortal. Tienen dos hijos, Caín y Abel. Cuando el segundo le ofrece un sacrificio a Dios y éste lo acepta, rechazando el de Caín, éste se deja arrebatar por la cólera y asesina al hermano favorecido. Claro, la narrativa de Saramago empieza a hacer su magia desde la primera palabra que escribió y nos ofrece una explicación muy humana. El hermano menor le echa en cara que él sí fue favorecido por Dios. Por supuesto, siendo el inicio de toda la historia humana, Caín no supo cómo manejar su enojo y culminó en un acto de aniquilación sin remordimiento alguno. En su visión –y hasta el final de la novela– siempre estuvo justificado.  En general, considero que la novela trata precisamente de esta ira justificada por Caín mismo para odiar a Dios. Tal como lo afirma "es muy sencillo, maté a abel porque no podía matarte a ti, pero en mi intención estás muerto". El odio de Caín se manifiesta a lo largo del viaje errante que, desde aquel momento, emprende por condena de Dios –y también, considero, por su incapacidad de soltar su ira–. Durante este andar, Caín se convierte en testigo de muchas escenas bíblicas tan controvertidas como la destrucción de Gomorra, la caída de la torre de Babel, la apuesta de Satán con Dios y el arca de Noé. Sin embargo, este testimonio, más allá de apegarse al texto bíblico o a la interpretación del dogma, se basa en el sentimiento puro de Caín quien, nunca liberado del odio a Dios, se convierte en el juez de su padre celestial dedicándose a arruinar cualquier plan divino. En este sentido, pienso que el autor se expresó con nítida transparencia en su personaje. Bien sabido es el ateísmo de Saramago quien, pese a no creer en un poder eterno, se vio siempre fascinado por los temas de la revelación. Además, resulta curioso porque, pese a que Caín está con Dios, es el primero en no creer en él y en resentirlo hasta el extremo. Sin embargo, todo este periplo que emprendió parece que no llega a ninguna parte. Al final de la novela, ¿qué queda de Caín? Nada. Homicidios, mentiras, engaños y una ira sin frenos contra su creador. Quizás, esta es la marca de Caín, el símbolo de la ira nihilista que nunca se satisface su sed de violencia y venganza. ¿Qué considero que es novedoso de esta novela? La fórmula narrativa, como siempre ocurre con Saramago. Hay una muy marcada tendencia de reivindicar el sufrimiento y la fragilidad humana desde las coordenadas de la razón y la emoción. Quizás, es demasiado duro en su crítica contra los textos religiosos que, tanto para fieles como no creyentes, son un pilar de la sociedad occidental. Para bien, como para mal. Lo cual, me lleva a otra reflexión: mucho se juega en la interpretación. Los medievales no perdieron tiempo en investigar afanosamente los métodos de interpretación para entender los Textos Sagrados, así como los distintos significados que contienen. Lo mismo ocurre en un ambiente secular. El mismo derecho es ejemplo paradigmático de la importancia que acarrea una correcta interpretación de la realidad:  El derecho es un concepto interpretativo. Los jueces deberían decidir qué es el derecho al interpretar la práctica de otros jueces cuando deciden qué es el derecho. […] La actitud del derecho es constructiva: su objetivo, en el espíritu interpretativo, es colocar el principio por encima de la práctica para demostrar el mejor camino hacia un futuro mejor, cumpliendo con el pasado2.   De esta manera, pienso que la gran maestría de Saramago en esta novela es, precisamente, demostrar el rol central que desempeña nuestra capacidad interpretativa para descifrar nuestra realidad. Los hechos históricos, los actos públicos, las voluntades privadas, las leyes y políticas implementadas, son símbolos que constantemente estamos interpretando. Y, como bien explica Mauricio Beuchot: Estos signos estructuran el imaginario social, esa dimensión inconsciente por la que nos conectamos con nuestra comunidad, que nos hace pertenecer a una colectividad o sociedad. Se forma como imaginario individual, pero a partir del social. Va a través de la fantasía o imaginación. Y también, al igual que el símbolo, requiere de la interpretación, de la hermenéutica3. Es nuestra capacidad interpretativa lo que nos permite construirnos, tanto como individuos, como comunidad. La clave interpretativa de Caín siempre se cifró a través del sentimiento de traición y, por lo tanto, de venganza. Así, en lugar de comprender la realidad objetivamente, Caín veía al mundo a través del lente del odio, sin dar lugar a cualquier otro criterio, ni siquiera a una reflexión honesta de sí mismo. Podríamos decir, entonces, que la marca de Caín es la perversión de una vida que sólo existe para odiar.  Por último, quiero destacar que resulta algo irónico que alguien tan profundamente ateo se haya inspirado por lo religioso para crear su arte. Claro, lo hace con crítica severa. Sin embargo, no deja de ser curioso. Al final, las tres grandes interrogantes que definen los paradigmas de las épocas humanas son las preguntas por saber qué es la persona, qué es la naturaleza y qué es –o si existe– un dios. Estas cuestiones con sus respectivas preguntas son las que moldean la historia humana. Así, Saramago ha representado, en una pequeña novela, el paradigma relativista del pensamiento humano contemporáneo.  1 Saramago, José, Caín (México: Alfaguara, 2017), p. 40.  2 Dworkin, Ronald, El Impero de la Justicia (México: Gedisa Editorial, 2008), pp. 287-290.  3 Beuchot, Mauricio, Hechos e Interpretaciones (México: FCE, 2016), p. 56." ["post_title"]=> string(71) "La ceguera del odio. Una breve reseña de “Caín” de José Saramago" ["post_excerpt"]=> string(174) "Las tres grandes interrogantes que definen los paradigmas de las épocas humanas son las preguntas por saber qué es la persona, qué es la naturaleza y qué es la divinidad." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(61) "la-ceguera-del-odio-una-breve-resena-de-cain-de-jose-saramago" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-01-07 12:18:38" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-01-07 17:18:38" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=74353" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(12) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "ba6d06f65e910b09d197402ebcea6f1f" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

La ceguera del odio. Una breve reseña de “Caín” de José Saramago

Las tres grandes interrogantes que definen los paradigmas de las épocas humanas son las preguntas por saber qué es la persona, qué...

enero 7, 2022

Mi ingratitud con Hemingway

Ernest Hemingway se caracterizó por la intensidad y compromiso en que conjuntó su vida y vocación literaria. ¿Habrá acaso servidores públicos dispuestos...

enero 5, 2022




Más de categoría
Lecciones de vida

Lecciones de vida

La lectura nos invita a asomarnos a otros mundos que, tarde o temprano, enriquecerán el nuestro. En este caso,...

enero 18, 2022

CARTAS A TORA 254

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le...

enero 17, 2022

Hellblade: la oscuridad interna

Así como el cine y la literatura nos pueden contar historias de gran profundidad, hoy en día los videojuegos...

enero 14, 2022

Una lengua es un universo

En un acto de desprecio por las lenguas indígenas, mediante un decreto presidencial se ordenó la desaparición del INALI....

enero 12, 2022