La tragedia griega se originó en Atenas en el siglo VI AC, era una festividad en honor a Dionisos y constaba de prólogo, párodos (entrada del coro), episodios, estásimos (coros finales) y éxodo (salida y final), Esquilo, Sófocles y Eurípides fueron algunos de sus autores, La comedia griega de la misma época era satírica, burla de la política y de la sociedad, en lugar de los parodos entraba el agón (debate o disputa entre los personajes), los episodios eran sustituidos por la parábasis (coro dirigiéndose al público) y concluía también con un éxodo. Sus exponentes son Aristófanes, Menandro y Cratino. Más reciente es el denominado “teatro del absurdo” que surge en 1950 en Europa como respuesta a la crisis existencial y falta del sentido de la vida derivada de la Segunda Guerra Mundial, se caracteriza por lenguaje fragmentado y absurdo, situaciones irracionales, personajes estereotipados y humor absurdo. Sus autores son Ionesco, Beckett, Genet y algunas obras de Brecht.
El 26 de noviembre 2025 comenzó a circular un esbozo de lo que al día siguiente sería una espectacular mezcla de los tres géneros literarios clásicos y con una trama muy particular y casi surrealista, la política mexicana nos regaló una gran obra en torno al cambio de titular en la fiscalía general de la República (FGR), con un reparto real y excepcional.
Todo comenzó con una misteriosa carta recibida en Palacio, traída por un mensajero representativo y coordinador de un grupo político de gran importancia, personaje polémico con carrera indeterminada dentro de las leyes, las notarías, la ganadería, las finanzas, el poder, la política, las aspiraciones a actividades legítimas e ilegítimas, de familia numerosa y cuyos hijos estudiaron en una de las mejores, más caras y exclusivas universidades privadas del país, la ideología que manifiesta y expone en su hablar callado, pausado y a veces ineludible, es contraria a la forma de vida que un gran capital económico le permite, ah y además suertudo heredero nacional y hasta internacional. En Palacio se dio a conocer que la importante misiva sería leída, estudiada y hasta interpretada. No se hizo.
Los despectivamente llamados “comentócratas” (neologismo creado por ellos mismos para referirse a quienes opinamos sobre acontecimientos nacionales y de carácter internacional), los políticos del movimiento y de oposición y hasta el pueblo comenzaron a especular que “algo” estaba sucediendo en los Palacios, que ya había sucedido o estaba por suceder.
Al otro día el mensajero convocó a una reunión matutina acompañada de suculentos alimentos de alto contenido calórico para avisar que había “un asunto”: el encargado de vigilar y fiscalizar la correcta impartición de justicia no informaba puntualmente de sus actividades como era su obligación hacerlo y que debía de ser removido de sus funciones. Una vez enterado el inculpado se encerró en su amplio y bien decorado despacho con cuadros de pinturas de reconocidos artistas, dentro de un amplio conjunto de edificios, en la parte alta de un pequeño monte en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, habló con su superior quien amablemente le ofreció una embajada, eso sí en “un país amigo”; acto seguido redactó muy bien un documento en donde “se separaba” de su cargo, sugirió que se siguiera el procedimiento constitucional que contemplan las normas jurídicas y además nombró a su sucesor para que se encargara del despacho “por mientras”.
Palacio lo comunicó al pueblo en su ejercicio diario (bueno de lunes a viernes) de comunicación matutina el acontecimiento que ya todos sabían sucedidos con muchas explicaciones, justificaciones, reconocimientos quien ya se fue y a quien todavía no llegaba y deseos de larga vida para la nación, para quienes la conforman y más aún para quienes están al frente de ella. Con tanta y tan exagerada falta de pulcritud política ya no recuerdo si hubo un sincero y emotivo aplauso al final. Días después el Fundador, so pretexto de anunciar su libro se volcó en apoyos y ayudas.
Y como dice Canio al final de Pagliaccio de Leoncavallo: “la comedia e finita”. Todos entendieron lo que entendieron y no entendieron lo que no entendieron, algunos recordaron también que en la antigua Grecia existió un fabulista llamado Esopo y que la fábula es un género literario, caracterizado por ser una historia breve y sencilla que transmite una enseñanza moral o lección de vida. Breves y simples, personificadas por animales y objetos siempre llega a una enseñanza o moraleja.
Y hasta hubo varios que se pasaron el fin de semana buscando, tratando de encontrar la fábula adecuada. Finalmente fue aceptada la propuesta que era ya sabida, el país tiene ahora si la fiscal que todos esperaban. ¿Qué más falta ahora por concentrar?
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