En la tradición política mexicana, hecha a la medida de nuestra idiosincrasia, el “tapadismo” es lo que en México da certidumbre al proceso político en cuestiones sucesorias. El peso del presidente en funciones debe guiar con tiento y acierto dicho proceso si no quiere que el país y su sexenio (así haya sido este exitoso) se le salga de las manos y termine arrastrando al país entero hacia la ruina, como le sucedió a Salinas de Gortari con el fatídico año de 1994.
En este sexenio –y ojalá de verdad no me equivoque y resulte que López Obrador lleve su veta maderista al extremo de desentenderse de la sucesión presidencial, dejando de forma ilusa a que “el Pueblo decida”– el proceso ya está más que encarrerado. Si nos apegamos a la mítica frase del Don Fidel Velazquez de “el que se mueve no sale en la foto”, Claudia Sheinbaum y Ricardo Monreal estarían descartados rumbo a la elección del candidato del oficialismo al 2024.
Sheinbaum, desde que se dio a conocer el peritaje de la empresa noruega referente las causas de la tragedia de hace un año en la línea 12 del metro, donde se señalan omisiones de parte de su gobierno referentes al mantenimiento de la misma, parece haber caído en una febril hiperactividad que denota desesperación. Sheinbaum está ya en virtual campaña por varios estados del país, con pretextos como la visita a las obras de la refinería en Dos Bocas, o los estados donde habrá este año elecciones. Ricardo Monreal, por su parte, en los espacios que tiene comprados en MILENIO TV, muestra una desesperación también, pero aún más acentuada. Pretende, a fuerza de necedad pura, posicionarse como presidenciable en el ánimo, tanto del Presidente cómo de la opinión pública. Es decir, se están moviendo demasiado, como para salir en la fotografía sucesoria.
En esa lógica, veo sólo a dos contendientes reales: uno Marcelo Ebrard, que si el presidente lo cuida como lo hizo durante la campaña en 2018, no mencionando su nombre al cargo de Canciller, sino escondiéndolo detrás del hoy Senador Héctor Vasconcelos, tiene buenas posibilidades de ser “el bueno”; otro, el titular de SEGOB, Adán Augusto López Hernández, gobernador con licencia de la tierra (o “el agua”, a decir del poeta Pellicer) del presidente: Tabasco. Lleva todo el estilo del clásico “tapado”, un proceso diría yo, idéntico al que utilizó Luis Echeverría para confundir a todos hasta el final, dejando como candidato a su amigo de juventud (como también lo es AMLO de Adán Augusto), a quien, con el fin de confundir a propios y extraños, lo “metió” a la sucesión vía la CFE y ya después la Secretaria de Hacienda, así como Andrés Manuel a Adán Augusto, vía la gubernatura de Tabasco y luego un inesperado nombramiento en Gobernación.
Ambos personajes, si se sigue el manual sucesorio mexicano al pie de la letra, estarían en condiciones muy parecidas y parejas para suceder a López Obrador en la silla presidencial, o sea que el que esto escribe ve solamente a dos contendientes con posibilidades reales de estar frente a “PALABRAS MAYORES”, en referencia al ya desaparecido escritor mexicano Luis Spota.
De la oposición ni la menciono, ya que ellos mismos construyeron, a base de abusos, ineptitud y bajezas, lo que hoy se adivina como la vuelta a un régimen de partido cuasi hegemónico, de un presidencialismo monolítico y un centralismo necesariamente marcado. Nuestra transición democrática fue de un fiasco tan mayúsculo, que fue preciso meter reversa antes de perder lo que nos queda aún de país.
FIFA quiere reta entre Israel y Palestina. ¿Fairplay?
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, propuso que el partido inaugural para el mundial de la categoría “U-15”...
junio 17, 2026
Presidenta, ¡dese cuenta!
¿Por qué Sheinbaum no ha trabajado en construir un grupo político fuerte identificado con ella?
junio 17, 2026
Mareas de macroalgas, una amenaza creciente con graves consecuencias para el medio ambiente y la economía
Probablemente haya visto alguna vez macroalgas o plantas marinas acumuladas en las orillas del litoral español. Esto ocurre sobre...
junio 16, 2026
El acuerdo de paz podría poner fin a la guerra con Irán, pero ¿qué han conseguido realmente Estados Unidos e Israel?
Amin Saikal | Emeritus Professor of Middle Eastern Studies, Australian National University; The University of Western Australia; Victoria University...
junio 15, 2026