La narrativa de la 4T tuvo una potencia inusitada porque aglutinó el descontento social (inseguridad, falta de oportunidades para jóvenes y clases sociales empobrecidas, salarios miserables, desigualdad -que asoció al neoliberalismo-, impunidad, corrupción rampante, represión, alto costo de la vida, simbolizada en el gasolinazo…) con rostros de carne y hueso. Estos factores dejaron de ser abstracciones al asociarlos con personas. Y Claudio X González se convirtió en el maléfico, la viva imagen de todos estos males del país. La narrativa logró que la gente entendiera quién encarnaba lo réprobo e inmoral. Forjó una nueva moral. Y en el imaginario colectivo creó un ellos contra un nosotros. El pegamento fueron los programas sociales, el alza salarial y el pregón de gobierno del pueblo.
Hoy la oposición a la 4T vislumbra un símbolo que podría conformar una narrativa competitiva con la del gobierno. Se trata del emblema del Sombrero, una marca que tiende a convertir a Carlos Manzo en mártir de la inseguridad y del control territorial de las mafias. Dar un rostro al descontento es de gran potencial. Pero aún es incierto si va a ocurrir. La marcha del 15N fue un mosaico de narrativas aún en pugna y sin un eje aglutinador: inseguridad (física, patrimonial y legal), corrupción, nepotismo, demandas campesinas, transportistas, de jóvenes (empleo, vivienda), machismo rampante, antifeminismo, antisemitismo, racismo.
Además, varias de las banderas de la 4T se han desgastado y perdido su capacidad de imán político. Las más citadas son inseguridad, impunidad (por los presuntos vínculos de morenistas con los criminales), corrupción (nuevos ricos e inacción del gobierno para indagar los dichos), nepotismo y el uso patrimonial (como propiedad privada) del gobierno. Otros factores que debilitarían el poder de la narrativa oficial son el deterioro económico y de las finanzas públicas (pueden frenar el gasto social) y la crisis de reputación internacional (porque prensa y redes extranjeras hablan de ingobernabilidad), que alentaría a la ultraderecha de EUA para expediciones punitivas y polarizar todavía más al país.
En suma, la narrativa oficial enfrenta desafíos: el binario buenos (gobierno) contra malos (oposición) se debilita por la presunta impunidad y corrupción. Perdió el monopolio moral para decidir el bien y el mal. Y el poder de los programas sociales se desgasta si los bienes públicos se deterioran, en particular, salud, educación, vialidades, agua potable. Si la 4T desea conservar el control narrativo debe conjuntar ayudas con buenos servicios e investigar y castigar la corrupción, impunidad y el nepotismo.
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