Campaña...
ruizhealytimes_t_0

La misión de la universidad en la era de la inteligencia artificial

Lo sucedido con la UNAM en el examen de admisión obliga a replantearnos la pregunta más básica de toda institución educativa: ¿para qué educamos?

29 de julio, 2026 examen de admisión de la UNAM

La reciente controversia en torno al examen de admisión de la UNAM ofrece una oportunidad para reflexionar sobre un asunto mucho más profundo del que normalmente ocupa el debate público: ¿Cómo debería cambiar la educación universitaria ante el escenario de una IA superinteligente? ¿Y cómo debería ser el criterio de selección de ingreso para los estudiantes? 

En México seguimos privilegiando modelos de selección sustentados casi exclusivamente en la evaluación de conocimientos académicos y, en el caso de la UNAM, mediante un examen de alta competencia que, debido a la enorme demanda y a la limitada capacidad institucional, deja fuera a cerca del 90% de los aspirantes (mientras las universidades privadas aplican criterios más laxos, privilegiando el hecho que los alumnos puedan pagar las colegiaturas). 

Las principales universidades del mundo (Harvard, Oxford, Stanford) han evolucionado hacia procesos de admisión más integrales. Los conocimientos siguen siendo un requisito indispensable, pero no el único ni el principal criterio de selección: potencial intelectual, capacidad analítica, creatividad, liderazgo, carácter, motivaciones, capacidad de comunicación y, en muchos casos, su contribución potencial a la comunidad universitaria son factores relevantes. Las entrevistas personales, los ensayos, las cartas de recomendación y la valoración de trayectorias extracurriculares forman parte esencial de ese proceso. La pregunta de fondo es: en un mundo donde el conocimiento es cada vez más accesible y la inteligencia artificial amenaza con volverlo un recurso abundante, ¿tiene sentido seguir seleccionando a los futuros universitarios casi exclusivamente por su capacidad para responder un examen de conocimientos?

Hace unos días, The Economist publicó una extensa entrevista con Elon Musk sobre el impacto que tendrá la inteligencia artificial en nuestras vidas. Además de dar una visión en general positiva de su impacto (una gran prosperidad con sobreabundancia en la producción de bienes y servicios derivados de la interacción de “la IA superinteligente”, la robótica humanoide y la energía barata) advierte de una serie de riesgos asociados. Uno de ellos impacta particularmente a la educación, porque sostiene que el principal desafío de la educación dejará de ser la simple transmisión de conocimientos para concentrarse en algo mucho más complejo: desarrollar el juicio de las personas y su capacidad de orientación a agentes artificiales superinteligentes, capaces de hacer mucho mejor que nosotros un número creciente de tareas. En cierto modo el problema fundamental que tendremos en este nuevo mundo, ya inevitable, será el de quién manda a quién: ¿Seremos los humanos los que dirijamos al nuevo sistema productivo operado por máquinas superdotadas o los seres humanos quedaremos sometidos a ellas como imaginaba aquella película distópica Animatrix?

Organismos internacionales como la OCDE y el Foro Económico Mundial coinciden en que uno de los grandes desafíos a enfrentar será fortalecer la resiliencia de nuestras sociedades frente a transformaciones tecnológicas, económicas y políticas cada vez más aceleradas. Aquí, la educación desempeñará un papel decisivo. Ello exige una profunda transformación de nuestro modelo educativo: Más que concentrarse en la mera transmisión de información o en la enseñanza de conocimientos —cada vez más accesibles mediante la inteligencia artificial—, las universidades deberán formar personas capaces de aprender de manera autónoma durante toda la vida, de pensar críticamente, analizar problemas complejos, comunicarse con claridad, trabajar en equipo, ejercer un juicio ético sólido, innovar, emprender y tomar decisiones prudentes en contextos de incertidumbre. En otras palabras, el reto consiste en desarrollar aquellas capacidades propiamente humanas que permitirán a las personas dirigir la inteligencia artificial, y navegar éticamente en este nuevo mundo. ¿Está respondiendo nuestro sistema de educación superior a este desafío?

La respuesta es ambivalente. Existen instituciones y profesores que han comprendido la magnitud del cambio y realizan esfuerzos serios por transformar sus modelos educativos. Sin embargo, en términos generales, la educación superior continúa respondiendo a una lógica más propia del siglo XX (¡o XIX!) que del siglo XXI. Buena parte de nuestros programas siguen organizados alrededor de la transmisión y evaluación de conocimientos que hoy cualquier sistema de inteligencia artificial puede recuperar, explicar o aplicar en cuestión de segundos. Persistimos en premiar la memorización, la repetición de contenidos y la especialización excesivamente estrecha, cuando el verdadero valor agregado de la persona estará, cada vez más, en aquello que las máquinas no pueden sustituir fácilmente: el juicio prudencial, la capacidad de formular las preguntas correctas, el discernimiento ético, la pasión de crear, el liderazgo para inspirar voluntades hacia fines superiores y la capacidad de encontrar sentido y propósito en la acción humana.

Nunca había sido tan fácil acceder al conocimiento y, sin embargo, nunca había sido tan importante aprender a pensar. En un entorno en el que la información deja de ser escasa, la verdadera escasez será el criterio para distinguir lo verdadero de lo falso, lo conveniente de lo perjudicial y lo justo de lo simplemente posible. El desafío de la universidad ya no consiste únicamente en formar competentes ingenieros, médicos, abogados o administradores, sino en formar personas capaces de gobernar responsablemente una inteligencia artificial que, en muchos ámbitos, será superior a la propia.

Esto obliga a replantearnos la pregunta más básica de toda institución educativa: ¿para qué educamos? Si la respuesta continúa siendo preparar a alguien para desempeñar un empleo específico, corremos el riesgo de construir un sistema destinado a quedar rápidamente obsoleto. Si, por el contrario, como escribía Ortega y Gasset, entendemos que la misión de la universidad consiste en formar personas libres, que valoran la civilización, capaces de sentido, de ejercer un liderazgo ético y de poner la tecnología al servicio del ser humano, entonces la irrupción de la inteligencia artificial no representa una amenaza para la universidad, sino una oportunidad histórica para recuperar su misión más profunda. Curiosamente, cuanto más inteligentes se vuelvan las máquinas, más humana tendrá que ser la educación.

El futuro de la universidad no dependerá de formar personas que compitan en contenido y velocidad con las máquinas, sino personas capaces de gobernarlas con inteligencia, prudencia y sentido moral.

Comentarios

author avatar
Adrian Ruiz de Chavez Villafuerte
Humanista, dedicado particularmente a los estudios sobre Liderazgo y temas de Ética Social y análisis del entorno político, económico y social. Es doctor en Filosofía y cuenta con otro doctorado en Educación. Licenciatura en Ingeniero Industrial, con maestrías en Dirección de Empresas y Ciencias Sociales. Actualmente es profesor investigador en la Universidad Anáhuac México, donde fue director de Humanidades y director del Centro de Investigaciones en Liderazgo Anáhuac. Consultor en materia de fortalecimiento de competencias de liderazgo y análisis de inteligencia estratégica.
ruizhealytimes_h_0
ruizhealytimes_h_1
Regular la inteligencia artificial

El vacío legal de la IA en el gobierno es una vulnerabilidad jurídica y un riesgo para los ciudadanos

El gobierno mexicano ya usa inteligencia artificial para decidir a quién fiscalizar, a quién evaluar como riesgo, a quién resolver un trámite....

julio 15, 2026
Wooden letters spelling 'JULY' arranged along a light purple background.

Blanco y Negro: ¡Y volar!

“Y volar, volar tan lejos. Donde nadie nos obstruya el pensamiento.” – Vivir lo nuestro / La India y Marc Anthony

julio 6, 2026
ruizhealytimes_h_2
Más de categoría
¿Merece la pena ver ‘La Odisea’ en IMAX? Lo que cambia (y lo que no) en cada pantalla de cine

¿Merece la pena ver ‘La Odisea’ en IMAX? Lo que cambia (y lo que no) en cada pantalla de cine

Rodar en celuloide es, para una gran parte de los profesionales del cine, un sueño. La gran mayoría del...

julio 29, 2026
LEO Y XI, COINCIDEN

LEO Y XI, COINCIDEN

Robert Francis Prevost nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Illinois (EEUU) y fue elegido el 8...

julio 29, 2026
Y Sigue la Mata Dando… ¿La Prohibición de Importar Caballos de Carrera Acabará con la Industria Hípica Mexicana?

Y Sigue la Mata Dando… ¿La Prohibición de Importar Caballos de Carrera Acabará con la Industria Hípica Mexicana?

Ante el grave deterioro de nuestra industria hípica, guardar silencio tampoco puede ser la solución.

julio 29, 2026
Estados Unidos abandona la relación de contención con Cuba y legitima una posible intervención militar

Estados Unidos abandona la relación de contención con Cuba y legitima una posible intervención militar

La publicación el pasado 20 de julio del informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos Cuba: La capital...

julio 28, 2026