La polémica elección del presidente Carlos de Gortari (1948) de 1988 a 1994 no fue nada si lo comparamos con su período de Gobierno y menos aún con su accidentada sucesión. Siempre tuvo él muy claro lo que quería para México y su futuro en el largo plazo: proyectarlo con una economía abierta al plano internacional, ser una de las economías abiertas (no necesariamente una economía mejor abierta), aunque promovió su programa Solidaridad, no logró en 6 años que el crecimiento de la economía (macro) se reflejara en desarrollo económico (micro) y casi 40 años de ese inicio (que se puede remontar a 1982 con el presidente Miguel de la Madrid Hurtado) aún no se concretiza, pero lo que sí podemos preguntarnos:
¿Qué sería de México sin el tratado de libre comercio?
No hubo sorpresa alguna a lo anunciado el día primero de julio por el secretario de Economía Marcelo Ebrard y así lo ratificó el comunicado del Consejo Coordinador Empresarial, y así lo había anticipado el mercado de valores y también el mercado cambiario, pero no así ciertos grupos de opinión del país. El 2 de julio nuestro muy experimentado negociador hizo un resumen de las jornadas llevadas a cabo previo al anuncio dentro del marco de la Conferencia del Pueblo dónde la presidente de México, Doctora Claudia Sheinbaun Pardo hizo una introducción y dejó al secretario continuar la sesión informativa, que no de despedida.
Desde 1987 comencé a estar presente por parte de la representación empresarial en las negociaciones que iniciaron con una revisión y posterior modificación del marco constitucional y jurídico de nuestras leyes comenzando por la firma de la adhesión de México en el Acuerdo del GATT que habían iniciado en 1983. El secretario de Industria y Comercio era Héctor Hernández Cervantes, pero quien llevaba lo protocolario fue CSG con todo el apoyo presidencial. En EEUU fue Malcolm Baldridge (cuyo nombre lleva el premio de calidad instituido por el presidente Ronald Reagan) y después el empresario acerero William Verity.
EEUU y Canadá habían firmado un Tratado de Libre Comercio para que iniciara su vigencia en 1989, en cinco años México había cambiado de una economía cerrada a una economía abierta en lo jurídico, estábamos listos para pasar a lo comercial y a la atracción de inversión extranjera directa (IED), el 14 de febrero de 1989 se reunieron el presidente George H. W. Bush, el primer Ministro de Canadá Brian Mulroney y CSG para aceptar la petición que este último les hizo para integrarse al acuerdo de Norte América y fue aceptado. Se había iniciado una etapa nueva en la Región, un reto tripartito que constituiría la zona comercial y de inversión más grande del mundo: el NAFTA.
Las negociaciones comenzaron con el Doctor Jaime Serra Puche como cabeza de sector desde la SECOFI, por el sector empresarial con Don Rolando Vega del CCE constituyo la COECE (Coordinadora de Comercio Exterior Empresarial) a cuyo frente estuvo Juan Gallardo Turlow quien nos incluyó en el grupo negociador con el que fue después el “cuarto de al lado”.
Vamos a la cláusula de terminación del tratado, la cual aún es vigente y ya utilizada en la primera etapa del TLCAN negociado para el período 1994 a 2009, 15 años que se convirtieron en 10 más para negociar la siguiente etapa, misma que inició en 2017 con reuniones previas y que culminaron en 2018 cuando los presidentes Enrique Peña Nieto, Donald Trump y el primer ministro Justin Trudeau signaron la nueva etapa el TMEC por 6 años.
Para esa etapa se negoció el periodo al 30 de 2026 para decidir si se ampliaba hasta 2042, aspecto que el presidente Trump dio instrucciones para que se rechazara, por lo que es procedente, como se contempla en el documento original para que así continúe otros 10 años, con revisiones anuales y en su momento decidir si se extiende 6 más o los 16 (2052) de esta etapa.
Gracias a las negociaciones iniciales de los años noventa del siglo pasado, no hay riesgo, claro cualquier de los tres países avisando 6 meses antes y previo acuerdo de sus órganos legislativos; Parlamento, Congreso y Cámara de Senadores, lo pueden dar por terminado.
Estamos en presencia de una nueva etapa alentada por aranceles y algunas medidas no arancelarias, es oportuna la petición de México en voz del secretario de Economía en el sentido que si una de las revisiones anuales se acuerda una modificación esta perdure y no vuelva a cambiar en la revisión siguiente.
El presidente Trump en repetidas ocasiones manifestó su postura respecto al Tratado, en ello no hubo sorpresa alguna, desde 1987 cuando se publicó su libro “The Art of the Deal” comparte once consejos para negociar, ahí tampoco hubo sorpresa alguna. Como negociador que fui del primer Tratado tengo la convicción que en esta nueva etapa los tres países sabremos obtener lo mejor para nuestras economías, seguir fortaleciendo la región de América del Norte y hacer frente a una nueva etapa del comercio internacional. Ya no será un tratado de libre comercio, estamos en presencia de un “Tratado de Comercio e Inversión” distinto ya que citando a Noam Chomsky: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina por nacer”.
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