Marabunta

En el tiempo que ir al cine era una aventura familiar, en especial si se trataba de una sala de moda, como lo fue el Cine México, vi la película “Marabunta”. En el tiempo que ir al...

28 de octubre, 2015 marabunta

En el tiempo que ir al cine era una aventura familiar, en especial si se trataba de una sala de moda, como lo fue el Cine México, vi la película “Marabunta”.

En el tiempo que ir al cine era una aventura familiar, en especial si se trataba de una sala de moda, como lo fue el Cine México, vi la película “Marabunta”.

Protagonizada por Charlton Heston y Eleonor Parker la cinta dejó huella en mi mente infantil, se trata de un hombre exitoso que construye una hacienda cafetalera y un pequeño palacio en medio de la jungla sudamericana gracias al trabajo de quince años y la colaboración de los jíbaros.

Al llegar a la cumbre de su proyecto, que incluye la importación de una esposa, se da cuenta de que va a ser atacado por una plaga espantosa de hormigas, han sobrepasado con creces el número que su hábitat les permite y carecen de enemigos naturales, ya que los sembradíos de café rompieron el equilibrio natural; las hormigas con su crecimiento geométrico, alcanzan cantidades fabulosas y se convierten en depredadoras del medio ambiente en su totalidad.

Un hormiguero es una sociedad perfecta, con una rígida estratificación, la disciplina se cumple estrictamente, la reina madre es servida con atingencia, las clases sociales están definidas con precisión, cada grupo cumple religiosamente con su función; lo que conocemos como obreras se dividen en recolectoras, almacenadoras, nodrizas, ganaderas, mucamas, enfermeras, policías y soldados.

Al debido tiempo alimentan especialmente un huevo para generar una nueva reina que va a ser el pie de una nueva sociedad, en un nuevo hormiguero; en vías de prevención generan tres y hasta cinco nuevas reinas. Cuando carecen de enemigos naturales van expandiéndose hasta cubrir todo el terreno a su alcance. Llega un momento en que son tantos los hormigueros generando nuevas reinas que les impelen a luchar por un nuevo espacio vital (Hitler lo dijo), y de cada hormiguero emergen ríos de hormigas cual lava de volcán en erupción.




Se presenta una singular batalla a muerte donde el insecto demuestra decisión, valentía, ingenio, creatividad, hasta que el hombre, culpable de invasión y alteración del hábitat, sobrevive gracias a su dominio del fuego donde pierde lo ganado y tiene que ofrendar hasta el selecto y caro menaje de casa de su pequeño palacio.

Nuestra sociedad está formada por múltiples hormigueros. La creatividad genera infinita variedad. Los hay de todos niveles y categorías, dedicados a diferentes objetivos: cada empresa, unidad burocrática, escuela, campo militar, ranchería, hacienda, iglesia, hospital, orfanato, sinfónica, banda de delincuentes, equipos deportivos, son hormigueros.

Cada hormiguero humano es producto y víctima de la libertad. Los insectos cumplen fatalmente la función para la que fueron creados, los hombres deciden a cada paso dar el siguiente paso. Al insecto lo impulsa su instinto, al hombre con necesidades básicas cubiertas lo impulsan sus valores. El hombre pone sus límites y la calidad de su voluntad lo lleva hasta alcanzar su zona de confort o su nivel de incompetencia.

Entre los extremos de Hobbes y Tomás de Aquino que decían que “el hombre es el lobo del hombre” el uno y “el hombre es del hombre el amigo natural” el otro, navega toda la variedad de actitudes y motivaciones que palpitan en el seno de los hormigueros.

Afortunadamente son minoría los hormigueros contaminados con el virus de la avaricia, éste se propaga en toda clase de hormigueros; algunos están formados con ese propósito pero hasta los de fines más nobles se contagian con mayor o menor gravedad.

Hoy en México estamos viendo crecer los hormigueros nocivos. Los delincuenciales por naturaleza son perjudiciales dominados por el virus que motiva ambición, dinero, poder, lujo, llegar fácil y pronto a su zona de confort. Los hormigueros que serían los enemigos naturales de los nocivos están contaminados por el mismo virus a tal grado que no se miran como opositores sino como las dos caras de la misma moneda: avaricia convertida en corrupción e impunidad.

Corremos el grave riesgo de ver incendiarse nuestra hacienda y perder lo que estamos trabajando y lo que hemos atesorado. Es en serio y alzar los hombros aduciendo que vivimos en el “país de no pasa nada” nos puede llevar a la debacle.

También la indolencia de que “no me toca o no está a mi alcance” es perniciosa. Revisemos nuestros hormigueros y el estado de vivencia de valores en cada uno de los que formamos parte, estemos seguros que cada paso en pro de la integridad será un paso hacia la verdadera libertad.

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Y hay también otro segmento que supone que con el mero deseo, con el mero pensamiento o con unas cuantas declaraciones escritas en un papel o colgarse del cuello un cuarzo de determinado color serán capaces de modificar entornos sólidos y objetivos de la realidad que los rodea.  Desde luego que ni obstinarse en que el mundo “es lo que es y ni modo”, o asumir que con mi mera intención mental puedo “moldear el cosmos según mi narcisismo lo determine” conduce a ningún tipo de transformación significativa; por el contrario, ambas posturas, aunque en apariencia parezcan opuestas, en realidad son las dos caras de la misma moneda: ambas, al permanecer funcionando según el estado habitual de las cosas, confirman y fortalecen día con día el statu quo dominante con el que, en apariencia, están disconformes.  Quizá la causa auténtica y profunda de que optemos por suponer que las ideas no transforman el mundo es porque no nos atrevemos a asumir esa idea y comprometernos con ella, estando dispuestos a pagar los precios que eso implica.  En el fondo lo sabemos: para que una idea de verdad se materialice, para que asiente sus raíces en la realidad objetiva requiere de ser asumida con total compromiso, con una entrega irrestricta, con absoluta convicción, haciendo que cada uno de nuestros actos sean congruentes con ella, lo que implicaría que el primer transformado seríamos nosotros mismos.  Una vez que esto ocurre, podemos estar seguros de algo: nuestra idea ha comenzado a existir, a tomar forma, a asentarse en el mundo objetivo; lo mucho o poco que influya después no siempre depende de nosotros sino de la forma en que esa realidad emergente consiga interactuar con las estructuras preexistentes.  Y, como ya lo apuntaba arriba, esto nada tiene que ver con pensamientos mágicos o con escribir decretos en un cuaderno. Cuando hablo de comprometerse con una idea con absoluta convicción implica justo eso: que nuestra vida gire en torno a llevarla a la práctica y el resto de nuestras acciones se correspondan de forma coherente y sinérgica con ella. Eso es justo lo que ha ocurrido en prácticamente todos los casos de ideas exitosas, disruptivas o revolucionarias que transformaron en mayor o menor medida la realidad de su tiempo: quienes las idearon y llevaron a la práctica, empeñaron su vida en ellas.  Pero, también hay que decirlo, por cada uno que consigue materializar una idea transformadora, hay miles, quizá millones que fracasan en el intento. Las razones de este fracaso son diversas: la falta de compromiso, la indolencia ante el esfuerzo necesario, la incapacidad de enfocarse lo suficiente, el temor a carecer de la fuerza interior necesaria, o el panico de conseguirlo y no ser capaces de sostenerse en ella.  Otra posibilidad, hay que asumirlo, es simplemente que la idea no era tan buena como suponíamos o no era su momento y quizá alguien más, en otro tiempo o circunstancia consiga realizarla. El 99% de las ideas que emergen en los seres humanos terminan en nada, pero eso es la esencia de la vida plena: el genuino riesgo de que las cosas no salgan como nos gustaría y que aún así estemos dispuestos a comprometernos con nuestras convicciones y llevarlas hasta el límite de nuestras fuerzas. Esto nos lleva a una premisa un poco más compleja pero más apegada a la realidad que la propuesta de inicio: si bien son las ideas las que transforman gradualmente la realidad humana y lo hacen en distintas formas y niveles según cada caso, no todas las ideas y no bajo cualquier circunstancia lo consiguen, pero en ningún caso la idea se materializa sola; comprometerse de forma absoluta con ella es del todo indispensable.      El camino opuesto En general la emergencia creativa de nuevas ideas, que se concretan a partir de ese compromiso irrestricto que se decía arriba, es lo que suele transformar la realidad. Sin embargo, en determinadas circunstancias las cosas ocurren de forma distinta: cambios significativos y abruptos en la realidad material son también detonantes, e incluso llegan a obligar, el surgimiento de nuevas ideas, nuevos proyectos, soluciones innovadoras antes inaceptables.  En este caso, mientras las ideas suelen materializarse y entrelazarse con otras generando cambios en los sistemas de manera gradual, las ideas que emergen como soluciones a problemas inesperados y súbitos pueden transformar el entorno de forma violenta y rápida.  Terremotos devastadores han propiciado cambios sustanciales en los sistemas constructivos y tendencias arquitectónicas de las zonas sísmicas, ante desbordamiento de ríos se han diseñado presas y cauces, se han desarrollado refugios prefabricados, hospitales inflables, refrigeradores solares, cambios y regulaciones en la banca tras crisis económica,  la mejora de infraestructuras y un largo etcétera.   La pandemia por Covid-19 ha sido uno de esos catalizadores que, trastocando la vida cotidiana del mundo entero, ha dejado al descubierto vicios y problemas que veníamos acarreando y nos negábamos a abordar. La emergencia sanitaria ha forzado a desarrollar nuevas tecnologías y soluciones en el campo de la medicina, ha trastocado nuestro modo de comunicarnos, movernos y relacionarnos con los otros, ha transformado nuestro modo de trabajar, de consumir, de viajar y muchos de estos cambios forzados podrían conducir a nuevos sistemas más funcionales y eficaces para con la nueva realidad que se construye día con día como respuesta a la crisis global que vivimos. Más allá de los cambios útiles pero superficiales que pudieran sostenerse una vez terminada la pandemia, como el uso de cubrebocas en el transporte público y concentraciones masivas, el perfeccionamiento de las vacunas y los sistemas para aplicarlas o nuevos protocolos para evitar infecciones, la crisis tras la Covid-19 ha sido tan amplia –el mundo entero–, tan profunda –se ha dejado sentir en prácticamente todos los ámbitos– y sostenida en el tiempo –cuando menos durará dos años– que ha dado lugar a una nueva problemática general que exige ser atendida de manera creativa y novedosa, pero sobre todo, inmediata.   Desde las legislaciones laborales que no consideran con seriedad las implicaciones del home-office, la necesidad de nuevos sistemas educativos, lo problemático de los modelos comerciales de viviendas sin las dimensiones y características apropiadas para familias que deberán hacer trabajo y educación desde casa, las dinámicas de consumo, sólo por citar unos cuantos ejemplos, son muchos los aspectos de la economía, la cultura y las interacciones sociales que se han visto trastocadas de forma imprevista.  Al mismo tiempo de ser la peor crisis global que se tenga noticia, la actual pandemia es también una oportunidad dorada para implementar nuevas ideas que cambien los sistemas obsoletos al grado de trastocar paradigmas muy asentados. Resolver los grandes problemas de la humanidad requiere creatividad, pero no solamente. Muchas veces llevar a cabo el esfuerzo en el momentum –tiempo y circunstancia apropiada– consigue potenciar la velocidad de aceptación y la eficacia, porque consigue conectar la idea naciente con una necesidad inaplazable y real, muy lejos de las necesidades “inventadas” que suelen crearse a golpes de publicidad con el mero propósito de incrementar las ventas o sacar al mercado un nuevo producto del que se pretende controlar el nicho emergente.  Es aquí donde aquello de las “crisis son una oportunidad” deja de ser un tópico para convertirse en una coyuntura genuina. Como siempre sucede, la clave estará en el “cómo” estas nuevas ideas sean aplicadas, ya sea para intentar volver al mundo del pasado y reafirmar el statu quo vigente o para renovar los paradigmas y enfrentar los retos que nos pone enfrente el siglo XXI con con herramientas apropiadas para desafiarlos con esperanza real de mejora.     Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir  " ["post_title"]=> string(39) "Narrativas: el compromiso con las ideas" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(38) "narrativas-el-compromiso-con-las-ideas" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-07-30 10:34:52" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-07-30 15:34:52" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=68770" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17746 (24) { ["ID"]=> int(67828) ["post_author"]=> string(2) "55" ["post_date"]=> string(19) "2021-07-08 10:43:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-07-08 15:43:49" ["post_content"]=> string(8547) "Santiago Creel Miranda fue electo diputado federal (plurinominal) para la próxima legislatura (2021-2024). Fue secretario de Gobernación durante el sexenio de Vicente Fox y aspirante frustrado para ser candidato a la presidencia de su partido, cuando Felipe Calderón le ganó la partida. Entre “sus logros” promulgó en septiembre de 2004, el “Reglamento de la Ley de Juegos y Sorteos”. De esa manera, se dio un empujón para que pudieran tolerarse los “casinos” que operan por montones en todo el territorio nacional, cuando, en mi opinión, se debieron organizar de otra forma: creando una nueva Ley Federal de Juegos y Sorteos, como ahora, desde la secretaría de Gobernación, se está gestando. Urge una Ley que regule esta importante actividad para evitar la discrecionalidad con la que ahora operan estos negocios. En cuanto a la industria hípica, el “reglamento” sirvió para concebir un multimillonario negocio particular ―una simulación perfecta― en perjuicio de la Industria Hípica de carreras de caballos, pues se dejó en manos de particulares su vigilancia y regulación y el plan, se puede presumir, se ejecutó a la perfección. Hasta el día de hoy así operan. La singular historia, desde la obtención del permiso y el otorgamiento de la concesión de este inmueble del dominio público –plagada de componendas–. es como sigue: Otorgado el permiso a Administradora Mexicana de Hipódromo, S.A. de C.V, (AMH) el 12 de septiembre de 1997, la nueva permisionaria ofreció su primera función el 20 de noviembre de 1999, bajo la supervisión de la “COMISIÓN NACIONAL DE CARRERAS DE CABALLOS Y DE GALGOS”, cuyo presidente era el MVZ Carlos Guzmán Clark, designado por el titular de Gobernación, Diodoro Carrasco, a finales del sexenio del presidente Ernesto Zedillo. A finales de abril de 2001, cuando se inauguró el “Hipódromo Guadalajara” ―en el que colaboré―, Carlos Guzmán Clark, continuó al frente de la COMISIÓN NACIONAL. Llama la atención que el exdirector de la Dirección de Juegos y Sorteos, Lic. Luis I. Quintana Rosas era el secretario y sorprende aún más, que el Ing. José Manuel Alavez González era el Tesorero. El desaparecido Alavez ya era el mandamás de la operación hípica, pues era el brazo derecho del Alejandro Soberón Kuri, el CEO de CIE, la “holding” de AMH. Probablemente hasta era su socio. Atentos al programa de carreras del Hipódromo de las Américas, del 30 de mayo de 2004, Santiago Creel ya había designado a un nuevo presidente de la COMISIÓN NACIONAL DE CARRERAS DE CABALLOS y DE GALGOS. El nombramiento recayó en el Lic. Manuel I. Pacheco Hinojosa, quien era “muy su amigo”, desde jóvenes. Curiosamente, en el mismo Programa Oficial de Carreras, el presidente de la Asociación para el Desarrollo y Fomento de la Hípica Mexicana, A.C., era el extesorero de la COMISIÓN NACIONAL, el Ing. José Manuel Alavez González, quien como dije, fue el jefe de todas las operaciones del Hipódromo de las Américas, hasta su fallecimiento en 2020. En el mencionado Reglamento, se creó la extraña figura de “Órgano Técnico de Consulta” y a su vez, se abrogó el “Decreto por el que se crea la COMISIÓN NACIONAL DE CARRERAS DE CABALLOS Y DE GALGOS”, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 20 de marzo de 1974. Como se puede leer en la escritura # 113,061 del 10 de octubre de 2014, el Órgano Técnico de Consulta (OTC) bautizado como COMISION MEXICANA DE CARRERAS DE CABALLOS y DE GALGOS, A.C., estaba integrada por la “Asociación para el Desarrollo y Fomento de la Hípica Mexicana, A.C.”; la “Asociación Nacional de la Industria del Entretenimiento, A.C.” (ANIE) y el mismo licenciado Manuel Ignacio Pacheco Hinojosa. En la página oficial de la CANIE (Cámara Nacional de la Industria del Entretenimiento), se puede comprobar que el Ing. José Manuel Alavez González era su presidente, lo que hacer suponer que había un leve contubernio con la ANEI. Así pues, las dos Asociaciones Civiles descritas con anterioridad y Manuel I. Pacheco eran los “socios” –y no es difícil suponer que siguen siendo–. Así conforman el OTC registrado ante la Secretaría de Gobernación, o sea, la COMISIÓN MEXICANA. 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Jose Manuel Alavez González y el Lic. Manuel I. Pacheco Hinojosa que son los propietarios de la Asociación Civil denominada “COMISIÓN MEXICANA DE CARRERAS DE CABALLOS Y DE GALGOS, A.C.”, la cual manejan a su antojo y con la discrecionalidad que les es permitida por lo nebuloso del propio reglamento.  El hecho es que la COMISIÓN MEXICANA tiene firmado un contrato con AHM, la empresa permisionaria, por 25 millones de pesos anuales, (entre otros ingresos), con los que supongo se deben pagar los exámenes antidoping ―que muchas personas dentro del medio hípico juran que ni se hacen― y pagan también, la nómina de sus doce empleados (incluyendo a los señores árbitros). Haciendo números, pues sí, el señor Manuel I. Pacheco Hinojosa pudiera tener un buen negocio, y por lo mismo, se pudiera sospechar que el creador del “sospechosismo”, el futuro diputado Santiago Creel Miranda, le pudiera tocar una tajada, si no, para qué son los amigos. ¿Qué tendrá qué decir el futuro diputado…? 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Hoy toca el turno de explorar el principal mecanismo mediante el cual dichas ideas se materializan en el mundo objetivo.  Las ideas son las semillas de las que nacen, se alimentan y evolucionan las narrativas que dan forma y orden al mundo material en su conjunto que percibimos los seres humanos. Ante una realidad objetiva dada, el ser humano construye relatos que la explican y a partir de las ideas, intenciones y propósitos, la interviene, modificándola. Y estas “ideas materializadas”, al interactuar sinérgicamente con los objetos y condiciones preexistentes, terminan por integrarse en una sola realidad que nunca –aunque la diferencia sea microscópica– será la misma que la previa.  Quizá, tras todo ese devenir que da lugar a su realización, la forma definitiva que tomó la idea al concretarse no corresponda con exactitud a como la imaginamos en un principio, pero esa “mutación adaptativa” entre lo pensado y lo que termina por concretarse es una parte esencial e inevitable del proceso creativo, tanto individual como colectivo.    Pero también está el otro lado de la ecuación: en la cara opuesta están quienes se aferran con terquedad a la realidad existente, convencidos de que carecen por completo de poder alguno para modificarla. Y hay también otro segmento que supone que con el mero deseo, con el mero pensamiento o con unas cuantas declaraciones escritas en un papel o colgarse del cuello un cuarzo de determinado color serán capaces de modificar entornos sólidos y objetivos de la realidad que los rodea.  Desde luego que ni obstinarse en que el mundo “es lo que es y ni modo”, o asumir que con mi mera intención mental puedo “moldear el cosmos según mi narcisismo lo determine” conduce a ningún tipo de transformación significativa; por el contrario, ambas posturas, aunque en apariencia parezcan opuestas, en realidad son las dos caras de la misma moneda: ambas, al permanecer funcionando según el estado habitual de las cosas, confirman y fortalecen día con día el statu quo dominante con el que, en apariencia, están disconformes.  Quizá la causa auténtica y profunda de que optemos por suponer que las ideas no transforman el mundo es porque no nos atrevemos a asumir esa idea y comprometernos con ella, estando dispuestos a pagar los precios que eso implica.  En el fondo lo sabemos: para que una idea de verdad se materialice, para que asiente sus raíces en la realidad objetiva requiere de ser asumida con total compromiso, con una entrega irrestricta, con absoluta convicción, haciendo que cada uno de nuestros actos sean congruentes con ella, lo que implicaría que el primer transformado seríamos nosotros mismos.  Una vez que esto ocurre, podemos estar seguros de algo: nuestra idea ha comenzado a existir, a tomar forma, a asentarse en el mundo objetivo; lo mucho o poco que influya después no siempre depende de nosotros sino de la forma en que esa realidad emergente consiga interactuar con las estructuras preexistentes.  Y, como ya lo apuntaba arriba, esto nada tiene que ver con pensamientos mágicos o con escribir decretos en un cuaderno. Cuando hablo de comprometerse con una idea con absoluta convicción implica justo eso: que nuestra vida gire en torno a llevarla a la práctica y el resto de nuestras acciones se correspondan de forma coherente y sinérgica con ella. Eso es justo lo que ha ocurrido en prácticamente todos los casos de ideas exitosas, disruptivas o revolucionarias que transformaron en mayor o menor medida la realidad de su tiempo: quienes las idearon y llevaron a la práctica, empeñaron su vida en ellas.  Pero, también hay que decirlo, por cada uno que consigue materializar una idea transformadora, hay miles, quizá millones que fracasan en el intento. Las razones de este fracaso son diversas: la falta de compromiso, la indolencia ante el esfuerzo necesario, la incapacidad de enfocarse lo suficiente, el temor a carecer de la fuerza interior necesaria, o el panico de conseguirlo y no ser capaces de sostenerse en ella.  Otra posibilidad, hay que asumirlo, es simplemente que la idea no era tan buena como suponíamos o no era su momento y quizá alguien más, en otro tiempo o circunstancia consiga realizarla. El 99% de las ideas que emergen en los seres humanos terminan en nada, pero eso es la esencia de la vida plena: el genuino riesgo de que las cosas no salgan como nos gustaría y que aún así estemos dispuestos a comprometernos con nuestras convicciones y llevarlas hasta el límite de nuestras fuerzas. Esto nos lleva a una premisa un poco más compleja pero más apegada a la realidad que la propuesta de inicio: si bien son las ideas las que transforman gradualmente la realidad humana y lo hacen en distintas formas y niveles según cada caso, no todas las ideas y no bajo cualquier circunstancia lo consiguen, pero en ningún caso la idea se materializa sola; comprometerse de forma absoluta con ella es del todo indispensable.      El camino opuesto En general la emergencia creativa de nuevas ideas, que se concretan a partir de ese compromiso irrestricto que se decía arriba, es lo que suele transformar la realidad. Sin embargo, en determinadas circunstancias las cosas ocurren de forma distinta: cambios significativos y abruptos en la realidad material son también detonantes, e incluso llegan a obligar, el surgimiento de nuevas ideas, nuevos proyectos, soluciones innovadoras antes inaceptables.  En este caso, mientras las ideas suelen materializarse y entrelazarse con otras generando cambios en los sistemas de manera gradual, las ideas que emergen como soluciones a problemas inesperados y súbitos pueden transformar el entorno de forma violenta y rápida.  Terremotos devastadores han propiciado cambios sustanciales en los sistemas constructivos y tendencias arquitectónicas de las zonas sísmicas, ante desbordamiento de ríos se han diseñado presas y cauces, se han desarrollado refugios prefabricados, hospitales inflables, refrigeradores solares, cambios y regulaciones en la banca tras crisis económica,  la mejora de infraestructuras y un largo etcétera.   La pandemia por Covid-19 ha sido uno de esos catalizadores que, trastocando la vida cotidiana del mundo entero, ha dejado al descubierto vicios y problemas que veníamos acarreando y nos negábamos a abordar. La emergencia sanitaria ha forzado a desarrollar nuevas tecnologías y soluciones en el campo de la medicina, ha trastocado nuestro modo de comunicarnos, movernos y relacionarnos con los otros, ha transformado nuestro modo de trabajar, de consumir, de viajar y muchos de estos cambios forzados podrían conducir a nuevos sistemas más funcionales y eficaces para con la nueva realidad que se construye día con día como respuesta a la crisis global que vivimos. Más allá de los cambios útiles pero superficiales que pudieran sostenerse una vez terminada la pandemia, como el uso de cubrebocas en el transporte público y concentraciones masivas, el perfeccionamiento de las vacunas y los sistemas para aplicarlas o nuevos protocolos para evitar infecciones, la crisis tras la Covid-19 ha sido tan amplia –el mundo entero–, tan profunda –se ha dejado sentir en prácticamente todos los ámbitos– y sostenida en el tiempo –cuando menos durará dos años– que ha dado lugar a una nueva problemática general que exige ser atendida de manera creativa y novedosa, pero sobre todo, inmediata.   Desde las legislaciones laborales que no consideran con seriedad las implicaciones del home-office, la necesidad de nuevos sistemas educativos, lo problemático de los modelos comerciales de viviendas sin las dimensiones y características apropiadas para familias que deberán hacer trabajo y educación desde casa, las dinámicas de consumo, sólo por citar unos cuantos ejemplos, son muchos los aspectos de la economía, la cultura y las interacciones sociales que se han visto trastocadas de forma imprevista.  Al mismo tiempo de ser la peor crisis global que se tenga noticia, la actual pandemia es también una oportunidad dorada para implementar nuevas ideas que cambien los sistemas obsoletos al grado de trastocar paradigmas muy asentados. Resolver los grandes problemas de la humanidad requiere creatividad, pero no solamente. Muchas veces llevar a cabo el esfuerzo en el momentum –tiempo y circunstancia apropiada– consigue potenciar la velocidad de aceptación y la eficacia, porque consigue conectar la idea naciente con una necesidad inaplazable y real, muy lejos de las necesidades “inventadas” que suelen crearse a golpes de publicidad con el mero propósito de incrementar las ventas o sacar al mercado un nuevo producto del que se pretende controlar el nicho emergente.  Es aquí donde aquello de las “crisis son una oportunidad” deja de ser un tópico para convertirse en una coyuntura genuina. Como siempre sucede, la clave estará en el “cómo” estas nuevas ideas sean aplicadas, ya sea para intentar volver al mundo del pasado y reafirmar el statu quo vigente o para renovar los paradigmas y enfrentar los retos que nos pone enfrente el siglo XXI con con herramientas apropiadas para desafiarlos con esperanza real de mejora.     Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir  " ["post_title"]=> string(39) "Narrativas: el compromiso con las ideas" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(38) "narrativas-el-compromiso-con-las-ideas" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-07-30 10:34:52" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-07-30 15:34:52" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=68770" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(50) ["max_num_pages"]=> float(25) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "2e5132018cfa0e0079f441dfdd7cdd7a" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
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