Podría decir, sin temor a equivocarme, que la mayoría de los votantes de Morena en 2018, por lo menos aquellos que no se han visto beneficiados por alguno de los programas sociales del gobierno actual o que no fueron provistos de algún puesto, contrato, dádiva, hueso o atribución específica, dados los hechos y decisiones de los últimos cuatro años por parte del gobierno federal (y muchos estatales), están más desilusionados que arrepentidos de cara al 2024.
Y la diferencia entre desilusión y arrepentimiento no es poca; mientras el arrepentimiento implica una reflexión personal (¿dónde estuvo mi error?, ¿que pude haber hecho mejor?, ¿cómo no pude darme cuenta de que un porro fósil ignorante que desprecia la ley y su séquito de rémoras iba a ejercer el poder de la peor manera posible?
Por otro lado, la desilusión es siempre ajena (el Licenciado no estuvo a la altura de mis ilusiones o expectativas, traicionó lo dicho, ÉL falló, no yo) pero cabe hacer mención aquí que la ilusión, como la esperanza, nunca muere y permanece agazapada a la espera de que otro candidato logre avivar las llamas de un sueño guajiro con la premisa de que ahora sí va la buena, el buen hombre/mujer que me haga feliz, la “izquierda” que gobierne sin incurrir en la demagogia o el autoritarismo y lleve al país hacia adelante, aunque ésta no existe ni existirá jamás.
Pasa en el amor, pasa en la política y en todo lo demás.
Con esto en mente, alguno de los candidatos del próximo proceso seguramente habrá de endulzarles el oído a los potenciales electores de cara al futuro, prometiéndoles la revancha de lo inviable, lo imposible, lo fácil, lo cómodo y si alguien sabe mejor que nadie lo anterior (y cómo capitalizarlo) son las corcholatas morenistas que están buscando el aval, el destape, el espaldarazo para la candidatura presidencial: Sheinbaum quien parece lleva la delantera, el canciller multiusos Ebrard y el secretario Adán.
En el arrepentimiento hay autocrítica, en la desilusión no. Por ello, en la próxima elección podemos prever que habrá varios arrepentidos, pero miles o quizás millones de desilusionados y eso no pinta bien para el país. Ojalá que todos lo tengan en cuenta.
Y en algo que sí es sorpresivo, la selección de Brasil quedó eliminada en cuartos de final a manos de Croacia, que con base en el orden y la disciplina, lograron llevar el juego a los tiempos extras donde aventajaba Brasil y tras el agónico empate croata a cinco minutos del final, todo se decidió desde los once pasos.
Ahí, los tiradores croatas entre los que estuvo el legendario Luka Modric, se encargaron de no errar y esperar los dos fallos brasileños que les permitieron instalarse en las semifinales de Qatar 2022.
España, Alemania, Brasil y Uruguay han dejado el torneo donde partían como favoritos.
¿Quién les gusta para ser campeón?
Nos leemos la semana entrante.
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