Las 12 propuestas del gobierno para “construir la paz”. ¿Funcionarán?

¿Son realistas las propuestas del gobierno federal para construir la anhelada paz social en México?

29 de agosto, 2022 Las 12 propuestas del gobierno para “construir la paz”. ¿Funcionarán?

Hace unos días, la secretaria de Seguridad Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, dio a conocer 12 propuestas del gobierno para “construir la paz”. Algunas de esas propuestas son anticonstitucionales y será jurídicamente imposible alcanzarlas, algunas más son buenas, pero también hay propuestas que parecen poco útiles, y hay alguna en particular que parece ridícula.

Estas no son propuestas de Rosa Icela Rodríguez, sino de su jefe, el presidente Andrés Manuel López Obrador. ¿Serán suficientes para “construir la paz”? De entrada se antojan un poco extemporáneas, pues a este gobierno le quedan apenas veinticinco meses, y si consideramos que el proceso electoral para la elección presidencial de 2024 inicia en septiembre de 2023, y que una vez iniciado toda la atención del país se centra en los contendientes, no cabe más que reconocer que este gobierno tiene los días contados, como los niños cuando se forman para romper la piñata en época de posadas: “ya le diste una, ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabó”. Tengo la impresión de que lo que no hubieren ya logrado en materia de seguridad pública y combate al crimen a estas alturas, difícilmente lo alcanzarán en los pocos meses que les quedan. Veamos las propuestas.

Primera: la Guardia Nacional se incorpora a la SEDENA

El presidente anunció que emitiría un decreto, pero no lo ha hecho. Luego dijo que enviará una iniciativa preferente al Congreso. Ya me he referido a este tema. Yo pienso que no hay alternativa: la Guardia Nacional debería incorporarse a la Secretaría de la Defensa, aunque ello lleve implícito innegablemente un acento militarista. El problema es que, desde el punto de vista jurídico, esto no es posible sin una serie reformas constitucionales. Para empezar, el artículo 21 ordena que la GN esté adscrita a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y ordena sin ambigüedades que debe estar bajo mando civil. Si el presidente quiere cambiar estas reglas, no lo va a lograr mediante un “decretazo” ni tampoco ordenando a los morenistas que modifiquen la Ley de la Guardia Nacional, porque le darían un palo monumental en la Suprema Corte. El presidente necesita reformas constitucionales y veo poco probable que la oposición ceda.

Segunda: adelantar recursos a los Estados para equipamiento de policías estatales y municipales

La idea es reformar la Ley de Coordinación Fiscal para permitir que las asignaciones del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública a los estados correspondientes a 2023 y 2024 se adelanten y se adquiera el equipamiento ya. Sin duda las policías deben estar mejor equipadas. Jurídicamente es factible lo que pretende el presidente y la idea en el papel luce bien.

Tercera: utilizar cuentas congeladas del crimen para fortalecer la seguridad

Esto debe sonar como música para los seguidores del presidente: como en el coliseo romano, el público se enardece y vitorea. Pero hay obstáculos jurídicos. En primer lugar, habría que modificar la Ley de Instituciones de Crédito. Eso no tiene problema por la amplia mayoría morenista en el Congreso. El obstáculo es constitucional, pues nadie puede ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al hecho, según establece el artículo 14. Para utilizar las cuentas congeladas se necesitaría una sentencia condenatoria inapelable e inatacable. Mientras no exista, el gobierno no puede ni siquiera tocar los dineros congelados.

Cuarta: mayor control sobre empresas de seguridad privada

La secretaria anunció un registro nacional y la estandarización de procesos de autorización y revalidación. ¿Otro registro nacional? No hay gobierno (PAN, PRI, Morena) que no crea que los problemas graves del país se arreglan creando “registros nacionales”. Lo que no entiendo es por qué no se ha creado uno ya. Admito que tampoco deja de ser verdad que el gobierno tiene que poner orden en esta materia.

Quinta: liberación de presos con condenas cortas

Esta propuesta es redundante. Es un remake de algo que funcionó muy limitadamente. Se acuerda usted de la “Amnistía” de la que hablaba López Obrador con bombo y platillo. Yo estuve de acuerdo con esa ley, y en su momento lo comenté. Ya existe una ley de amnistía aprobada por la mayoría de Morena, pero no han sido decenas de miles las personas beneficiadas, como anunció el presidente y aclamaron sus seguidores. Hasta diciembre de 2021, apenas 44 personas (sí, leyó usted bien: 44 personas) habían sido liberadas bajo la ley de amnistía. Ridículo. La liberación de presos con condenas cortas debería ser posible desde hace dos años con la ley de amnistía que promovió el presidente. Que Rosa Icela Rodríguez la anuncie ahora como “una gran medida” es de risa.

Sexta: mayor seguridad en el ciberespacio

Se presentará una iniciativa de ley en esta materia. La tecnología siempre va adelante de la política y de la legislación. De entrada me parece una buena propuesta. 

Séptima: control sobre videojuegos

La idea es crear por decreto una Comisión Interinstitucional para clasificar los videojuegos, pues actualmente su renta y comercialización no tienen control. Permítame reír: una “Comisión Interinstitucional”… Lamento violentar la inocencia de muchos seguidores de morena, que han de ver en esta comisión algo maravilloso, pero esto es una tontería. Ahora resulta que un joven tendrá que presentar su credencial del INE para comprar o rentar el Hell Let Loose, el Halo o el Call of Duty. Y un niño ni siquiera va a poder jugar el Minecraft, porque es adictivo y puede haber bullying. No creo que la regulación de los videojuegos sea una medida que ayude a “construir la paz” en México. Más bien va a convertirse en un nicho de corrupción, pues el establecimiento que rente o venda videojuegos sin obedecer las reglas será multado y clausurado. Los inspectores ya están salivando.

Octava: combatir la tala clandestina

La propuesta consiste en reformar la constitución para que la tala clandestina sea un delito que amerite prisión preventiva oficiosa. Este gobierno ve en la prisión preventiva oficiosa una panacea, y teme que la Suprema Corte le dé palo a esta medida cautelar en estos días. Como se necesita una reforma constitucional, es poco probable que la oposición acepte. Veo una cierta contradicción entre el slogan “abrazos, no balazos”, que supone amor y paz, por un lado, y la actitud del gobierno de querer meter a todo el mundo al bote, por otro lado. Pero a lo mejor soy yo el que no ve bien las cosas.

Novena: reforzar el marco jurídico para disminuir la producción de drogas sintéticas

Estoy impresionado. De lo que se trata es de impedir que lleguen y circulen los precursores químicos necesarios para la fabricación de estas drogas. Pero eso lo podrían hacer ya. Es más, deberían estar haciéndolo desde el día uno del gobierno. Los precursores químicos llegan desde China a nuestros puertos del pacífico (Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Ensenada, Guaymas), pero parece que ni las aduanas, ni las autoridades portuarias, ni la policía, ni la Guardia Nacional, ni el ejército ni la marina los ven. ¡Ah, qué esquivos precursores! Y de los puertos se van a los laboratorios en Michoacán, Jalisco, Guerrero, Sinaloa, bueno, toda la costa del pacífico. Y de ahí viajan por nuestras carreteras, ya las drogas confeccionadas, a nuestras ciudades y a los Estados Unidos, y parece que ninguna autoridad ve nada, aunque de vez en cuando se hace algún decomiso que se anuncia como la gran hazaña. Los traficantes de drogas han de ver estos “grandes decomisos” como “merma” del producto: ya saben que se va a perder o a “mermar” cierta cantidad, pero no lo suficiente como para que el negocio deje de ser increíblemente rentable.

Décima: combatir la extorsión

¡Aleluya! Por fin se va a combatir este cáncer que tanto afecta a los mexicanos (estoy usando el sarcasmo). Ya era hora de que alguien lo hiciera. La propuesta de Rosa Icela Rodríguez, o al menos lo que dijo, es que habría que reformar la legislación penal para que sea más fácil la configuración del delito de extorsión. Y tiene razón, no lo voy a negar. Actualmente, el código penal federal exige que el extorsionador haya obtenido un lucro para sí o para un tercero, y que exista un perjuicio patrimonial, así que técnicamente no se configura el delito en tanto no pague el extorsionado y no sufra un detrimento, de modo que si alguien sufre extorsión, sin que aún haya pagado, y va al ministerio público a denunciar, el agente le va a decir que se regrese a su casa, y que cuando pague a los criminales vuelva, porque hasta ese momento se configura el delito. Me parece que la propuesta de Rosa Icela podría ser pertinente y útil. Pero también hay que decir que una ley, por buena y perfecta que sea, si no se aplica no sirve para nada.

Decimoprimera: mejorar la integración de la estadística criminal

Lo que no se mide no puede corregirse. La estadística es muy importante. Mediante un Informe Policial Homologado que se hará cuando se vincule a proceso a una persona, y no en su detención, el gobierno buscará tener mejor estadística criminal.

Decimosegunda: establecer nuevos delitos que tengan que ver con migración

Se van a tipificar nuevas conductas delincuenciales y habrá penas más severas. De lo que se trata es de proteger a los migrantes, pues los “polleros” actúan a sus anchas sin que nadie les diga nada. Pero de nada va a servir que existan nuevos delitos y penas más severas si los traficantes de personas siguen actuando sin que nadie los detecte, como si ni las policías, ni el ejército, ni la marina, ni la guardia nacional, ni los agentes de migración existieran.

 

Por desgracia este gobierno será otro más que termine fracasando en materia de seguridad pública. Dirán que todo es culpa de los diabólicos gobiernos neoliberales, y sí, hay razón hasta cierto punto en ello. Calderón fue un presidente de horror y Peña Nieto fue un chiste. Entre el horror y la pantomima las cosas se recrudecieron y llegaron, en mi opinión, a un punto de no retorno. Este gobierno pensó en un principio que podría con el problema. López Obrador anunció en abril de 2019 que la Guardia Nacional daría resultados en seis meses. Supuso que la labor de la guardia, aunado a la implementación de programas sociales para atender a los jóvenes, dejaría al crimen organizado sin recursos humanos, por decirlo de algún modo: “que se atienda a los jóvenes –dijo en aquella ocasión–, para que la delincuencia no se esté alimentando, nutriendo de enganchar a los jóvenes, que los jóvenes tengan garantizado el estudio y el trabajo, en la medida que se vayan consolidando los programas sociales, en esa medida va a empezar a cambiar mucho el ambiente y se van a ir aislando los grupos de delincuentes, se van a quedar sin base social. Cuando todos los jóvenes tengan trabajo, cuando se esté produciendo más, se estén creando empleos, cuando haya más bienestar, va a bajar la inseguridad.”

La verdad es que el paquete de programas sociales del presidente Obrador es el más ambicioso del que tengo memoria. Son millones las personas beneficiadas, no solo adultos mayores, sino también jóvenes. Y qué bueno que así sea. Aquí el punto fino es este: la previsión del presidente falló: los programas sociales del gobierno no dejaron sin “base social” al crimen organizado. La Guardia Nacional no dio resultados en seis meses; no los ha dado a la fecha, al menos como en un principio proyectó el gobierno; y por lo visto, pues tampoco habrá gran avance en los poco más de 24 meses que le quedan a la presidencia de López Obrador.

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Con la velocidad con la que fluyen los hechos y las noticias en nuestra vida este tema tal vez ya sea obsoleto para todos menos para nuestro sistema nervioso. Los mexicanos experimentamos una vez más una de estas situaciones que podemos etiquetar como “Solo en México”. Según José Luis Mateos, especialista  en sistemas complejos del Instituto de Física de la UNAM, las posibilidades de vivir tres sismos de más de 7 grados en la escala Richter en el mismo país en la misma fecha, es una entre 133 225; expresado de otra forma: 0.000751%.  Igual que hace 5 años, traté de mantenerme tranquila durante el simulacro, propósito que nunca logro porque los recuerdos y el efecto de la alerta sísmica son suficientes como para que a todos se nos pongan los nervios de punta. 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Todos los mexicanos estuvimos de una u otra forma involucrados y relacionados entre nosotros. Siguieron semanas de una gran incertidumbre. No sabíamos si podíamos o debíamos retomar la vida, nos sentíamos culpables de sonreír, de pensar en algo más que no fueran las personas sepultadas en los edificios que se habían derrumbado, en los rescatistas que no comían ni no dormían, moviendo piedras tratando de hallar vida bajo los escombros; en los centros de acopio no se daban abasto para movilizar la ayuda que llegaba y  canalizarla a donde se pudiese necesitar o no. La necesidad de la población de ayudar era irrefrenable. Las escuelas permanecían cerradas, se catalogaban los edificios para decidir cuáles tenían que ser derrumbados y el número de gente que se quedaba sin vivienda crecía por día. Caminábamos entre ruinas, señales, acordonamientos, civiles con cascos y chalecos intentando hacer algo sin saber si lo estaban logrando o no. 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Su respuesta es que sólo puede alumbrar los problemas del mundo actual si se combina con el psicoanálisis, pues las teorías filosóficas fundamentales ya son temas de la ciencia. Y sugiere algunas preguntas que antes eran centrales en la filosofía y hoy son problemas que aborda la cosmología cuántica: “¿nuestro universo tiene un límite en tiempo y espacio?, ¿lo rige el determinismo más estricto o hay lugar para la auténtica contingencia?”. En tanto, las neurociencias ahora se ocupan de temas capitales de la reflexión filosófica: “¿somos libres?, esto es, ¿tenemos libre voluntad?”. Bajo la perspectiva del psicoanálisis y la filosofía, analiza en este breve trabajo los fenómenos del populismo y la melancolía. Pero, ¿quién es Slavoj Žižek? El autor es un filósofo marxista y también psicoanalista lacaniano (perteneciente a la escuela de Jacques Lacan). 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Ernesto Laclau al estudiar el movimiento popular británico del siglo XIX, conocido como cartismo, explica así al populismo en La razón populista: “Su leitmotiv dominante consistió en situar los males de la sociedad no en algo inherente al sistema económico, sino, al contrario, en el abuso del poder de los grupos parasitarios y especulativos que detentaban el control del poder político: la “vieja corrupción”, en palabras de Cobbett…”. (p.90). Como se trata de lograr la hegemonía política en lugar de enfrentar los problemas estructurales que ocasionan el malestar social, el populismo nutre el “nosotros”, el “pueblo”, de todo tipo de demandas y consignas que puedan atribuirse a las clases consideradas parasitarias, “malas”. En consecuencia, según Žižek, “para un populista la causa de los problemas nunca es el sistema (…) sino el intruso que lo corrompe”. (p.25). Por esta característica, “el populismo por definición contiene un mínimo, una forma elemental de mistificación ideológica, y esa es la razón por la que aun cuando efectivamente no sea más que un marco formal o una matriz de lógica política capaz de encauzar distintas torsiones políticas (nacionalismo reaccionario, nacionalismo progresista, etc.), aun así, y en la medida en que su propio sentido es el de transformar el antagonismo social inmanente en un antagonismo entre el pueblo unificado y su enemigo exterior, alberga en última instancia una tendencia protofascista a largo plazo” (pp 26-27). Estamos ante dos problemas: el encadenamiento de demandas de distinta índole vacía de contenido el concepto de “pueblo”. Y, el “ellos” contra el “nosotros” al final lleva a un callejón sin salida: exterminar al “enemigo”. En cambio, la democracia presupone e institucionaliza el conflicto de intereses y el antagonismo entre clases sociales. 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Su distintivo es que abandera la lucha contra la “cual se moviliza el pueblo: el auge de la “pospolítica”, la reducción de la política a administración racional de intereses en conflicto”. En efecto, hay una reducción y degradación de la democracia a espectáculo, en donde no está en juego la discusión de las políticas públicas ni la toma de decisiones colectivas, sino limita y reduce exclusivamente a elegir a este o aquel político-mercancía, con base en eslóganes y poco más. La política del entretenimiento tiene el cometido de soslayar la solución de los fenómenos sociales, cuya finalidad es la de mantener el orden dominante, caracterizado por la exacción y concentración de rentas. Continúa este autor, el “gesto básico [del populismo] es negarse a enfrentar la complejidad de la situación, reduciéndola a una lucha sin matices con la figura pseudoconcreta de un enemigo [las elites, los corruptos, los neoliberales…]. 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Si bien el libre albedrío o la capacidad de elegir están condicionadas por nuestras reacciones neuroquímicas, el instinto de supervivencia nos ha conducido a preferir un sistema constitucional democrático para preservar la autonomía de las personas frente a la tiranía: la libertad para escapar de la arbitrariedad, que implica, entre otras cosas, participar en la construcción de la cosa pública (República). Aclarado este tópico, cabe añadir que, igual que el populismo, un programa de transformación del statu quo debe apelar a los sentimientos, a los instintos básicos de las personas para movilizarlas a favor de un cambio real. Es un reto formidable." ["post_title"]=> string(30) "Contra la tentación populista" ["post_excerpt"]=> string(102) "“Contra la tentación populista”; Autor: Slavoj Žižek; Editorial: Ediciones Godot; Año: 2019. 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Con la velocidad con la que fluyen los hechos y las noticias en nuestra vida este tema tal vez ya sea obsoleto para todos menos para nuestro sistema nervioso. Los mexicanos experimentamos una vez más una de estas situaciones que podemos etiquetar como “Solo en México”. Según José Luis Mateos, especialista  en sistemas complejos del Instituto de Física de la UNAM, las posibilidades de vivir tres sismos de más de 7 grados en la escala Richter en el mismo país en la misma fecha, es una entre 133 225; expresado de otra forma: 0.000751%.  Igual que hace 5 años, traté de mantenerme tranquila durante el simulacro, propósito que nunca logro porque los recuerdos y el efecto de la alerta sísmica son suficientes como para que a todos se nos pongan los nervios de punta. Desde temprano todos compartimos información en redes sociales, fotos y crónicas de los catastróficos terremotos que sacudieron el país en 1985 y 2017, esa evocación de estar parada a la mitad de la calle tratando de no perder el equilibrio, viendo cómo caían piedras y pedazos de fachadas, el clamor de la gente que rezaba en medio de una angustia espantosa, la sensación de que esto jamás terminaría, y después, el silencio. Personas tomadas de la mano en crisis de nervios, yo aferrada al brazo de un policía que intentaba tranquilizarnos, no sé si minutos u horas después alguien repartía pedazos de pan a los que estábamos allí, nos comunicábamos con nuestras familias, los comercios del centro histórico. En donde yo estaba el 19 de septiembre de 2017, hasta quitaron su música para sintonizar el radio a Fernanda Familiar que apenas podía disimular su angustia y trataba de entender y comunicar lo que estaba pasando. Luego luego pasaron muchas cosas. Todos los mexicanos estuvimos de una u otra forma involucrados y relacionados entre nosotros. Siguieron semanas de una gran incertidumbre. No sabíamos si podíamos o debíamos retomar la vida, nos sentíamos culpables de sonreír, de pensar en algo más que no fueran las personas sepultadas en los edificios que se habían derrumbado, en los rescatistas que no comían ni no dormían, moviendo piedras tratando de hallar vida bajo los escombros; en los centros de acopio no se daban abasto para movilizar la ayuda que llegaba y  canalizarla a donde se pudiese necesitar o no. La necesidad de la población de ayudar era irrefrenable. Las escuelas permanecían cerradas, se catalogaban los edificios para decidir cuáles tenían que ser derrumbados y el número de gente que se quedaba sin vivienda crecía por día. Caminábamos entre ruinas, señales, acordonamientos, civiles con cascos y chalecos intentando hacer algo sin saber si lo estaban logrando o no. Fueron semanas, meses de no poder volver a la normalidad, las pesadillas, la ansiedad, el miedo eran los protagonistas de esos días.  Buscábamos sin decirlo oídos nuevos para volver a contar lo que habíamos vivido, cómo lo habíamos sentido, que habíamos hecho. Guardábamos en la memoria el ruido de la tierra crujiendo, el sabor del polvo que flotaba en el aire y sí: el olor a muerte que emitían las zonas de derrumbe. Este 19 de septiembre la vida nos volvió a sorprender, hay quien asegura que nosotros lo decretamos haciendo simulacros, hay quien ya tiene la certeza que este mes siempre tiembla como si fuese algo de temporal, igual que los tornados y huracanes. La verdad es que no sabemos nada. El método científico de un sismo sigue siendo un tema de prueba-error en el que cada nuevo evento telúrico descubrimos o creemos entender una nueva pista. Después de una semana de un estrés indescriptible y sin precedentes en mi vida, este temblor viene a sacudirme como a cada uno de nosotros de forma personal, a llamarnos la atención de la peor manera y a recordarnos que más vale vivir lo más felices posible y no cargar preocupaciones demás porque siempre hay algo mucho más importante que ver la paja en el ojo ajeno o en el propio. La razón de que haya temblado tan enérgicamente en la misma fecha no la vamos a entender por más que nos esforcemos, tal vez los hijos de nuestros hijos tengan alguna  hipótesis. A nosotros nos queda vivir con inteligencia, agradecimiento y nobleza cada día, porque no sabemos en qué momento el suelo se abre bajo nuestros pies y nos volvamos historia.  " ["post_title"]=> string(22) "Cuando pase el temblor" ["post_excerpt"]=> string(148) "El temblor de ayer nuevamente nos evocó a los temblores de 2017 y 1985. Cada temblor es un recordatorio de la fragilidad de la condición humana. 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Cuando pase el temblor

El temblor de ayer nuevamente nos evocó a los temblores de 2017 y 1985. Cada temblor es un recordatorio de la fragilidad...

septiembre 20, 2022
Contra la tentación populista

Contra la tentación populista

“Contra la tentación populista”; Autor: Slavoj Žižek; Editorial: Ediciones Godot; Año: 2019.

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