La Vacuna COVID-19: ¿El dilema que viene?

Una de las mayores preocupaciones dentro del panorama educativo nacional y global durante esta pandemia, es el cómo y cuándo podrá darse un regreso presencial a las aulas que permita a alumnos y maestros retornar y readaptarse...

6 de agosto, 2020

Una de las mayores preocupaciones dentro del panorama educativo nacional y global durante esta pandemia, es el cómo y cuándo podrá darse un regreso presencial a las aulas que permita a alumnos y maestros retornar y readaptarse al ritmo de trabajo “normal” (o tan normal como las circunstancias lo permitan) y que se ayude a fortalecer la parte social de los alumnos, que, dicho sea de paso, ha sido bastante lastimada ya.

Y en este sentido, responder a esa pregunta nos lleva a considerar que eso solo podrá darse dentro de dos escenarios posibles:

  1. La totalidad de la población mantiene el aislamiento y las medidas preventivas necesarias para lograr aplanar la curva de contagios; lo cual, en vista de las circunstancias, parece bastante improbable.
  2. Contamos con una vacuna (y de ser posible un medicamento) efectiva para contrarrestar los efectos de esta enfermedad. Y aquí por supuesto habría que remarcar la importancia de que toda la comunidad (escolar y en general) se vacunara, lo cual también nos lleva a un complejo camino de consideraciones diversas.

¿Cuáles son los desafíos?

Por un lado y a pesar de los grandes esfuerzos que laboratorios y farmacéuticas de todo el mundo y de la mano de la OMS, están realizando, la información que recibimos acerca de la fecha en la que estará lista la vacuna es diversa y hasta contradictoria. Hay medios que indican que será al final de este año, otros más lo pronostican para 2021 y algunas otras fuentes hacen referencia a que quizá sea hasta el 2022. 

Sin embargo, ninguna información es oficial y en el último de los casos, podremos afirmar que estará lista en nuestro país hasta que esté disponible para venta al público, o bien, nuestro sistema de salud empiece a distribuirla.

Por otra parte, y quizá uno de los ángulos más importantes en este tenor, todo mundo sabe que desde hace un buen tiempo ya, la vacunación ha sido un tema de fuertes debates entre los padres de familia, pero más allá de las posturas y los argumentos manejados por defensores y detractores y de la decisión que finalmente cada familia asuma, la situación global que enfrentamos nos obliga a informarnos y a hacer un concienzudo análisis para poder actuar responsablemente.

En la siguiente tabla podemos apreciar algunos argumentos a favor y en contra de la vacunación.

La mejor vacuna somos todos

Cuando llegue el momento, cada familia o persona tendrá derecho a elegir lo que le parezca más conveniente; sin embargo, como padres y colegios, en nosotros recae la imperativa responsabilidad de informarnos hasta el hastío y actuar desde el conocimiento; de seguir insistiendo en que la primera línea de defensa se encuentra en el confinamiento voluntario; y de continuar asegurándonos de que, si es absolutamente indispensable que nuestros hijos y alumnos salgan o estén en contacto con otros, utilicen cubrebocas, laven sus manos constantemente y mantengan la “sana distancia”.

Alejandra Ruiz S.

Directora General

Comentarios


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Si usted pensaba que en este país solo era peligroso salir en la noche o andar por zonas de las denominadas de alto riesgo, le tengo una triste noticia. Los mexicanos en especial los que vivimos en las grandes concentraciones urbanas (Ciudad de México, Estado de México, Guadalajara, Monterrey, Tlaxcala, Puebla, León Guanajuato) corremos un grave peligro solo por respirar. Si señores, lamento informarles que respirar y tomar agua en nuestro país pone en riesgo nuestras vidas. México se encuentra en una crisis anunciada. La contaminación ambiental en el país es insostenible. En 2015, la revista Forbes identificó seis problemas ambientales en el país que llevarían a México al colapso: la falta de agua, movilidad, generación de energía, basura, contaminación y ordenamiento urbano. Últimamente, la política ambiental se ha vuelto más sofisticada. Esto particularmente en la Ciudad de México y ciudades más pobladas; sin embargo, a menudo falta la aplicación de normas y reglamentos ambientales. En materia ambiental, México cuenta con normas muy estrictas de calidad del aire debido a antecedentes graves de contaminación; por el contrario, las normas que regulan el consumo de agua y la contaminación están mucho menos avanzadas. Por otro lado, la propia economía de México todavía depende en gran medida de la exportación de petróleo y gas, estos son combustibles fósiles. Un aspecto positivo es el aumento de la concientización, desde hace una generación para acá, hay genuina preocupación por los temas ecológicos. La realidad es que nuestro país está pasando por sus días más oscuros. Solo hace unos días en la Ciudad de México, la acción vital de respirar era casi imposible. El smog (Niebla mezclada con humo y sustancias contaminantes) era tan denso que nos resultaba casi imposible respirar. 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Este problema afecta principalmente a las clases vulnerables, a la gente mayor y en especial a los niños pues limita el crecimiento correcto del sistema respiratorio y merma sus sistemas de defensa. Y si todavía no logro convencerle de la gravedad del problema lea esto: el estándar internacional para una crisis es de 25 micrómetros por metro cúbico de partículas Pm2.5. De acuerdo con mediciones nacionales, México estuvo entre 110 micrómetros de Pm2.5. por una semana, esto según la norma internacional de la Organización Mundial de la Salud. Todos los expertos en el área concluyen en algo, este escenario pudo haberse prevenido, solo hace unos meses el director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental advertía una posible crisis ambiental en mayo. ¿Qué tenemos que saber y qué podemos hacer? En la actualidad las ciudades mexicanas están dominadas por vehículos a motor. Las estimaciones recientes sugieren una tendencia alarmante en el uso de los automóviles privados, la flota de vehículos podría alcanzar los 70 millones de autos para 2030. De acuerdo al Centro Mario Molina, los mexicanos pasamos en promedio dos horas diarias en transporte. Esto tiene como consecuencia la congestión, la contaminación local, el ruido, las emisiones de gases de efecto invernadero y los accidentes automovilísticos, estas consecuencias además generaron un costo social equivalente al 4% del PIB total. Otro problema gravísimo es el del agua, recientemente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) alertó sobre el agua mexicana, clasificó el agua potable en la mayoría de las regiones del país como fuertemente contaminada o excesivamente contaminada. Las consecuencias de esto son alarmantes, un tercio de los problemas gastrointestinales que sufrimos los mexicanos podría deberse a esta causa. En México, aunque usted no lo crea, los sistemas hidráulicos tienen al menos 500 años de antigüedad, esta puede ser la razón de la mala calidad del agua, dijo la OCDE. Otro punto: “ El ordenamiento urbano de México y sus implicaciones ambientales”. El fenómeno del crecimiento urbano es una tendencia global, de hecho, según Naciones Unidas, es una tendencia gigante 70% de las personas vivirán en las grandes concentraciones urbanas para 2030. El auge poblacional y urbano de México debe ir acompañado de planificación, se deben diseñar las políticas públicas necesarias para ordenar de manera sostenible las ciudades. No deben olvidarse las zonas rurales, los planes y políticas de desarrollo no solo deben estar enfocadas para las grandes ciudades, las zonas rurales también necesitan de apoyo y planeación gubernamental así como de servicios de salud y educación. 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Es imposible saberlo con certeza. Lo que desconocemos acerca del funcionamiento sutil del cosmos es seguramente mucho más que lo que ya sabemos y por lo tanto no es posible ni afirmar ni negar categóricamente esa posibilidad. Quizá el azar, o lo que nosotros entendemos como tal, ni siquiera exista y sea tan solo una forma de interpretar los acontecimientos desde la perspectiva limitada de la Totalidad que tenemos como seres humanos, desde la cual no podemos ver muchos de los patrones cósmicos; sin embargo, sea como sean las cosas a esos niveles, es verdad que nuestra percepción nos hace experimentar un potente factor de impredictibilidad que muchas veces llega hasta lo misterioso.     Lo cierto es que esa comprensión de que somos producto caprichoso del azar y del tiempo, de que tras una concatenación de casualidades inexplicables apareció la vida que conocemos y con ella finalmente los humanos, quienes vivimos corroídos por la ansiedad y la angustia, en medio de un cosmos inmenso, inerte, incierto y vacío tampoco termina por convencer del todo y es en este nivel donde la reflexión acerca del sinsentido del azar, tiene cabida.  Una cosa es que exista un espacio de indeterminación donde entran en juego patrones estadísticos que se nos escapan y otra que el azar sea realmente la propiedad cósmica preponderante.  Sin embargo, en el otro extremo del espectro es necesario reconocer que el hecho de que deseemos un cosmos lleno de sentido y armonía, cuya evolución tenga un propósito y una razón, y que además nosotros seamos capaces de decidir voluntariamente aquello que experimentamos no es suficiente para que las cosas de verdad ocurran de ese modo, o para que, si lo son, podamos observarlas en su justa dimensión. Quizá el más grande aprendizaje al que podemos acceder consiste en dejar de preocuparnos por el azar y la casualidad, que a fin de cuentas, existan o no, están fuera de nuestro ámbito de control y centrarnos en la aceptación plena de la incertidumbre como una condición de la existencia humana.  Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(22) "El sinsentido del azar" ["post_excerpt"]=> string(155) "El azar y la casualidad, existan o no, están fuera de nuestro ámbito de control. La incertidumbre es una condición inherente de la existencia humana. 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